Los resultados del Referéndum en la UAM se decantan por abolir la Monarquía e instaurar una República

30/11/2018

Los resultados del Referéndum en la UAM se decantan por abolir la Monarquía e instaurar una República

El Referéndum sobre la monarquía convocado en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) para hoy jueves 29 de noviembre, ha sido valorado como un rotundo éxito en cuanto a participación por parte de los convocantes.
La jornada electoral tuvo lugar entre las 10:00 y las 20:00 horas, sin ningún incidente reseñable. Siendo la primera vez que la Comunidad Educativa ha tenido la oportunidad de decidir sobre una cuestión que hasta ahora se mantiene inviolable en nuestro Estado, se ha contando con el optimismo y la emoción propias del momento histórico generacional.
La consulta consistió en las siguientes cuestiones: ¿Estás a favor de abolir la Monarquía como forma de estado e instaurar una República? Sí/No. En caso afirmativo, ¿Estás a favor de la apertura de procesos constituyentes para decidir qué tipo de República? Sí/No
Los estudiantes, ya anunciaban que no estaban dispuestos a heredar este régimen impuesto, “¡Ya es hora de que podamos decidirlo todo!”, avanzaban, demostrando que es posible una consulta pacífica, cívica y de futuro.
El Referéndum de la UAM ha contado con la colaboración de los medios alternativos que han difundido esta convocatoria a través de las redes sociales, siendo obviada por la mayoría de los medios oficiales.
Desde la cuenta @ReferendumUAM en Twitter han difundido los siguientes resultados:
Total de votos emitidos: 7.303 

Votos a favor de la República: 6.111 

Votos a favor de abrir procesos constituyentes. 6.038
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Manifestación 6 de Diciembre, 12 horas desde Sol a Cibeles.

28/11/2018

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Los resultados de la consulta popular de Vicálvaro se decantan por la República

26/11/2018

Los resultados de la consulta popular de Vicálvaro se decantan por la República

La plataforma Vicálvaro Decide ha dado a conocer los resultados de la consulta popular celebrada ayer sábado 24 de noviembre en el municipio madrileño de Vicálvaro.

 

Según los convocantes de la consulta popular, el ejercicio democrático ha superado todas la expectativas en cuanto a participación calificando la jornada de exitosa, a pesar, indican del generalizado silencio mediático por parte los medios oficiales de comunicación. Según manifiestan los organizadores en su página web, la jornada tuvo lugar entre las 10:00 y las 18:00 horas, sin ningún incidente reseñable. En un reciente comunicado manifestan:

“También queremos poner en valor el trabajo de las más de 140 personas voluntarias distribuidas alrededor del municipio en las 16 mesas, gracias a cuya capacidad militante han hecho que esta consulta fuera posible, así como agradecer a los diferentes colectivos e individualidades que en una verdadera muestra de unidad popular han puesto su grano de arena para que esta consulta autogestionada y autofonanciada haya salido adelante”.
“Desde Vicálvaro Decide dejamos claro una vez más que una monarquía impuesta tras una dictadura y sin consultar a la población sobre ella no nos representa y mucho menos supone un proyecto en el que estén representadas las clases populares, las mujeres, ni los pueblos. Creemos que es el momento de abrir un proceso constituyente que acabe con este Régimen del 78, cuyo mayor símbolo es esta monarquía patriarcal y corrupta y por ello pensamos continuar trabajando en la misma línea”.
Hoy 25 de noviembre, en su cuenta oficial de Twitter, han revelado el siguiente escrutinio:
 
RESULTADOS CONSULTA REPUBLICANA DE VICÁLVARO 24N
– Total de votos emitidos: 3.396
– Por el derecho a decidir: 3.218
– Contra el derecho a decidir: 129
– A favor de la república: 2.827
– En contra de la república: 401
– En blanco: 22
– Nulos: 28
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Qué está pasando. Suso de Toro

26/11/2018

Imagen de la marcha de las antorchas nazi del pasado sábado en València

España está sumida en un proceso semejante al que se ejecutó en Brasil. Primero, los medios de comunicación crearon una distorsión de la realidad exagerando la corrupción del PT, que era real, y ocultando la de la derecha, generando ansiedad en el país y una demanda de acabar con la corrupción (del PT). Y, segundo, la Justicia procesó al carismático candidato de la izquierda, Lula Da Silva, lo encarceló y no le permitió presentarse a las elecciones. Un verdadero golpe de Estado ejecutado por medio de los medios de comunicación y la Justicia. Naturalmente, detrás estaban los EE UU de Trump, el Ejército y la oligarquía y la victoria de Bolsonaro se celebró con fuertes subidas en la bolsa.

No es casualidad que lo que ocurre en el principal Estado sudamericano le ocurra al Reino de España, que presume con altivez de hidalgo de ser Estado europeo, pero que en realidad ya se ha desnudado como el Estado corrupto y continuador del franquismo que es. Una democracia de una calidad muy parecida a la de algunos países del Este de Europa que se han integrado recientemente en la Unión.

Y lo que vivimos es una crisis de ese sistema político provocada y dirigida directamente por la oligarquía que desde una Corte que es un entramado de financieros, periodistas, militares, magistrados y políticos posee el Estado.

En España los medios de comunicación son el instrumento más claro de la oligarquía, que es su propietaria. Y así grupos como Prisa, Planeta (propietaria de Antena3 y LaSexta, La Razón y determinante en el capital de El Periódico) o Tele5 (Mediaset ), así como todas las cabeceras de Madrid colaboraron unánimemente en la etapa final del segundo Gobierno de Zapatero para llevar a Rajoy a la Moncloa. Lo que vino después fue la continuación, la demonización de los dirigentes catalanes y por extensión de la misma población catalana, el ocultamiento de la violencia contra la población allí y de las ilegalidades cometidas por policías, jueces y fiscales.

A pesar de todo, en parte gracias a algunos medios digitales como éste y a las redes sociales, que una vez y otra culpan y pretenden controlar, emerge la radiografía del Estado. Quien no sea rehén de la prensa y televisiones de la Corte sabe que el Ejército, la Policía y, de manera muy acusada, la Guardia Civil, mantienen una plácida continuidad con el franquismo. Y que, puede que lo más grave, la Justicia no sólo comparte esa cultura política sino que, además, es una parte fundamental de la corrupción política y económica. Es decir, este Estado es rigurosamente antidemocrático y pervierte el contenido democrático que pueda haber en esta constitución o en cualquier otra. Ya no hablo de la monarquía y de un rey, Felipe de Borbón, rigurosamente de extrema derecha y carente de la agudeza del padre.

La presencia en las redes y las calles de la derecha fascista primero fue en Catalunya, donde guardias civiles con coche de la Secretaría General de Seguridad se reúnen con elementos de extrema derecha y coordinan con logística grupos organizados y enmascarados. Ahora los fascistas campan obscenamente también por calles de Madrid, Valencia… No hay duda de que el lanzamiento de la extrema derecha, primero en Catalunya y ahora en toda España, es una operación que nace desde dentro del mismo Estado, con la cooperación, consentimiento o inoperancia de este Gobierno y de los anteriores. Pero eso es posible porque los medios de la Corte primero hicieron su trabajo, legitimaron a la extrema derecha en los periódicos y, sobre todo, en los platós de televisión. El papel que jugaron esas televisiones privadas algún día será estudiado en las facultades de periodismo, sentando y dando igual consideración a demócratas que franquistas. Ese espectáculo de debates entre contrarios en realidad legitimó a los fascistas.

Esto está siendo un proceso de deterioro del proyecto de Estado que continuó sin ruptura el régimen de Franco tras su muerte. En estos momentos nos encontramos en un momento agudo porque ha habido un cambio en el Gobierno que desplazó al partido que expresaba más legítimamente tanto al Estado corrupto como los intereses del IBEX y, además, el Gobierno no tiene una base suficiente ni estable. Eso explica el paroxismo y la cantidad de disparate que se acumula cada día.

¿Qué salida tiene esa situación que sea democrática? Ninguna nacida de la actual política, la de los cuatro partidos que hemos visto enredados en el chalaneo por los puestos del poder judicial y en el cuerpo a cuerpo de cada día. Solamente habrá esperanza desde la ética, solamente desde voces que nazcan dentro o fuera de esos o de otros partidos y que se sitúen fuera de ese juego y que se levante sobre la ética. Esas voces tendrán que reclamar la ruptura con el franquismo y abrir un período constituyente verdadero. Naturalmente tendrán todo en frente, los medios de comunicación más potentes de la Corte, el poder económico, las alcantarillas del Estado, los cuerpos policiales y la Justicia.

Únicamente podrán contar con nuestra escasa cultura democrática y el sentido de la decencia que todavía nos quede.

https://www.eldiario.es/zonacritica/pasando_6_837526260.html


MANIFESTACIÓN ANTIFASCISTA.

22/11/2018

MANIFESTACION 24N (1)


EN MEMORIA AGAPITO MARAZUELA (1891-1983)

22/11/2018

AGAPITO


La Iglesia de Franco. Julián Casanova

21/11/2018

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El 17 de abril de 1946 Francisco Franco envió una carta a Rigoberto Doménech y Valls, arzobispo de Zaragoza. El español “es el único Estado verdaderamente católico que hoy existe”, le decía el Generalísimo, y por eso le “acechan” la masonería y el comunismo, “por su condición de católico y anticomunista”.

No se trataba de una declaración aislada. Franco pudo comprobar muchas veces a lo largo y ancho de su dictadura lo útil que resultaba ese recurso al catolicismo. Gustaba mucho a los obispos, satisfechos con que los grandes problemas históricos de España hubieran acabado así, con el sueño cumplido de un Estado “verdaderamente católico“, en pleno siglo XX y después de todas las guerras y revoluciones imaginables.

El nacionalcatolicismo, como antídoto perfecto frente a la República laica, el separatismo y las ideologías revolucionarias, tuvo un significado específico para burgueses y terratenientes, para los militares y para un amplio sector de pequeños propietarios rurales y clases medias urbanas. El nacionalcatolicismo resultó una ideología eficaz para la movilización de todos esos grupos que se propusieron desterrar los conflictos sociales y darles una solución quirúrgica. El nacionalcatolicismo, pensaban sus defensores, tenía raíces profundas y lejanas en la historia de España, en la época imperial de los Reyes Católicos, en la Edad de Oro y en la Contrarreforma. De la decadencia posterior eran causantes las diversas herejías extranjeras, el protestantismo, el liberalismo y el socialismo, a las que los malos españoles se habían agarrado. Desde Menéndez Pelayo a finales del siglo XIX hasta los apologetas católicos del orden y la autoridad de los años veinte, esa visión fue repetida en manuales escolares, publicaciones religiosas, cartas pastorales y sermones.
La jerarquía eclesiástica participó desde el principio, en marzo de 1943, en la farsa de las  Cortes franquistas y su presencia se hizo también bien visible en los altos cargos consultivos del Estado. El primado figuraría entre los tres miembros del Consejo del Reino y, junto a otro obispo, en el Consejo de Estado. Además, según la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado aprobada por las Cortes el 31 de mayo de 1947, el “Prelado de mayor jerarquía y antigüedad” formaría parte del Consejo de Regencia en caso de que la Jefatura del Estado quedara “vacante”. Al prelado le acompañarían en ese Consejo de Regencia el presidente de las Cortes y el Capitán General en activo y de mayor antigüedad de los ejércitos de Tierra, Mar o Aire.

El catolicismo español salió triunfante y feliz de esa simbiosis e intercambio de favores que mantuvo con un régimen asesino, levantado sobre las cenizas de la República y la venganza sobre los vencidos. Ese aparato de poder político se mantuvo intacto, con la ayuda de los dirigentes católicos, de la jerarquía eclesiástica y del Opus Dei, pese a que sufrió importantes desafíos desde comienzos de los años sesenta.

Pero, pese a los cambios, la dictadura franquista mantuvo su identidad nacional católica hasta el final, la jerarquía y la mayoría de los eclesiásticos acompañaban con sus ceremonias a las autoridades públicas y tres obispos, nombrados personalmente por Franco, formaban parte del último acto de  las Cortes. El arzobispo Cantero Cuadrado, aquel combatiente de la guerra civil, siguió como miembro del Consejo de Estado y del Consejo del Reino hasta el último suspiro del Caudillo.
Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde murió bendecido por la Iglesia, sacralizado, rodeado de una aureola heroico-mesiánica que le equiparaba a los santos más grandes de la historia. El panegírico empezó en la Cruzada, arreció con fuerza en la posguerra y continuó hasta después de su muerte. Papas, nuncios apostólicos, obispos, curas, frailes, monjas y católicos de toda condición y sexo le rindieron pleitesía. Era el “enviado de Dios hecho Caudillo”, “el sol”, “el hijo todopoderoso”, “el niño Jesús en el portal de Belén”, y por saber, palabras de José María Pemán, sabía incluso “marchar bajo palio con paso marcial y exacto“.

Canonistas, benedictinos, dominicos y otros eclesiásticos pidieron después de su muerte “la instrucción de la Causa de Canonización de Francisco Franco”. José María García Lahiguera, arzobispo de Valencia en 1975, había dirigido los ejercicios espirituales a Franco y a su esposa en 1949 y 1953, un honor que también tuvieron el beato José María Escrivá de Balaguer y Aniceto Castro Albarrán, aquel canónigo de Salamanca que ya en 1934 publicara  El derecho a la rebeldía.  García Lahiguera en la homilía del funeral celebrado por Franco en Valencia resumió sus tres principales virtudes: “Ser hombre de fe; entregado a obras de caridad, en favor de todos, pues a todos amaba; hombre de humildad“.

Hombre de fe, de caridad y de humildad. Así era Franco, “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, según la inscripción que llevaban todas las monedas acuñadas desde 1946.

La Iglesia y el Caudillo caminaron asidos de la mano durante cuatro décadas. Franco necesitó el apoyo y la bendición de la Iglesia católica para llevar a buen término una guerra de exterminio y pasar por enviado de Dios. La Iglesia ganó con esa guerra una paz “duradera y consoladora”, plena de felicidad, satisfacciones y privilegios. La religión sirvió a Franco de refugio de su tiranía y crueldad. La Iglesia le dio la máscara perfecta.

Por eso parece tan extraño, en una sociedad democrática, y a la vez tan lógico, dada esa herencia, que la Iglesia católica vea “inevitable” el entierro de Franco en la Almudena, darle cobijo como “cristiano y bautizado”, y que el Vaticano respalde al arzobispado de Madrid en ese tema.  Es una ocasión excelente para que la Iglesia, sin necesidad de tener que revisar ese pasado, rompa el cordón umbilical más de cuarenta años después del fin de la dictadura.

Ya honró a sus miles de mártires con ceremonias de beatificación. Si el cuerpo de Franco acaba en la catedral de Madrid, contribuirá a mantener viva la memoria de los vencedores de la guerra civil y a seguir humillando a los familiares de las decenas de miles de asesinados por los franquistas, quienes todavía no han encontrado la reparación moral ni el reconocimiento jurídico y político después de tantos años de vergonzosa marginación.

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Julián Casanova es miembro del Institute for Advanced Study de Princeton.

https://www.infolibre.es/noticias/luces_rojas/2018/11/21/la_iglesia_franco_89017_1121.html