Cuentachistes de sobremesa trasnochada. David Bollero

29/08/2022

Confieso que cuando esta mañana he leído la noticia de que los dos exCiudadanos Juan Carlos Girauta y  Marcos de Quinto han montado una asociación cultural me ha resultado cómico el asunto. Si ya aportaron más bien poco a la política activa, ¿creen que enriquecerán en modo alguno la pasiva con su maquillaje cultureta? Si tuviéramos que apostar, sin duda que hacerlo por el ‘no’ sería ir a caballo ganador.

Cultura y Girauta o De Quinto son términos que bien podrían representar un choque de trenes, pero claro, es que de cultura tiene más bien poco el nuevo engendro. ‘Pie en Pared’, que es el nombre que han decidido dar a esta asociación, busca convertirse en una suerte de think tank al estilo FAES, pero aún más chusco. El que fue portavoz parlamentario de Ciudadanos y el exvicepresidente de Coca-Cola son lo más parecido a una pésima pareja de cómicos de la derecha española más rancia.

No ha echado a andar, pero el guion de estos dos personajes de una telecomedia de serie B ya se deja notar: en sus declaraciones a Eldiario.es, Girauta asegura que busca «remover ideas en el ámbito cultural para reivindicar la democracia liberal». Para ello cuenta con todos los ingredientes que, precisamente, son antagónicos a la misma democracia, pues pretende «plantar cara a la hegemonía de esa ‘izquierda woke’ aferrada al discurso feminista radical progre, que defiende ahora el indigenismo, o se ha empeñado en achacar todo al cambio climático».

La lista de tópicos pseudoingeniosos de la derecha nutre a este nuevo colectivo, que habla de «feminismo de verdad», como si existieran diferentes tipos de feminismos y evidenciando, una vez más, su machismo recalcitrante. De igual modo sucede con ese tufo racista y xenófobo que destilan sus declaraciones sobre «indigenismo». Con esos mimbres, Girauta asegura que la asociación tendrá un «amplio espectro ideológico», pero lo cierto es que va camino de reducto derechón en el que puede ser amplio el número de miembros -y lo dudo- pero no la diversidad de los mismos, que estarán cortados por el mismo patrón.

Tanto Girauta como muy especialmente De Quinto andan como pollos sin cabeza desde que abandonaron la política escaldados con sus malos resultados. De Quinto, que ya venía dando tumbos desde que los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola lo pusieran en su sitio, va acumulando fracasos a su trayectoria, como el caso de su proyecto frustrado de canal de televisión ‘La Séptima’, que tenía que haber comenzado sus emisiones a finales del año pasado y quedó en ruido… el mismo que hacían cuando estaban en política.

Con ‘La Séptima’ fracasada, la pareja de exCiudadanos se consuelan con ‘Pie en Pared’. La cosa es de broma e invita a la chanza, desde luego, especialmente por los aires de intelectualidad que se gastan ambos personajes. Al margen ambos, no caigamos en el error de pensar que todas las manzanas del cesto de la derecha son iguales, ni mucho menos. Sí existe una intelectualidad en la derecha, astuta, aguda, sibilina que opera entre bastidores y que lanza de vez en cuando a dúos como el que nos ocupa esta columna. Esa es la más peligrosa, la que conspira y protagoniza intrigas con el poder económico de su parte y para la que los Girauta y De Quinto son meros cuentachistes de sobremesa trasnochada.


La fotógrafa Eva Mañez reivindica a las víctimas del franquismo desde Cuba

22/08/2022

Desde la Fototeca de Cuba, en esta capital, la creadora propone una aproximación a la historia a través de la muestra titulada Paterna, el Paredón de España. Las mujeres herederas de la memoria de los fusilados por el franquismo, la cual tiene su origen en las exhumaciones en las fosas comunes de esa localidad.

Las acciones de identificación de los fallecidos contó con el acompañamiento de Máñez desde 2016, en aras de graficar cada momento y dar testimonio de los sucesos, detalla el perfil oficial del Consejo Nacional de Artes Plásticas en la red social Facebook.

Comisariada por la profesora Maribel Acosta, la exhibición evoca los hechos tras la caída de la República Española en 1939, cuando Paterna conocida como el Paredón de España fue escenario del asesinato de más de dos mil 200 personas de 1939 a 1956, justamente en el sitio denomionmado El Terrer.

Según detalla el texto, el proyecto fotográfico-investigativo presenta los hechos del holocausto, al tiempo que vindica tanto la historia como los lazos familiares, pues involucra a familiares de las víctimas, que fueron represaliadas por el franquismo.

“Me interesa mucho el potencial del álbum familiar y la memoria vicaria. Hay tres generaciones, la que vivió la represión, la que vivió con los dientes apretados y tuvo que callar y una actual que ha decidido que, para avanzar, necesitan romper con ese silencio”, reseñó la fotógrafa y periodista sobre el proceso.


El colapso del Gobierno colonial de Puerto Rico, por José «Papo» Coss

17/08/2022

Por primera vez en su historia, el pueblo de Puerto Rico sufre el colapso total de su Administración colonial, debido sobre todo a la corrupción pública de los dos partidos tradicionales, que impulsan la integración a Estados Unidos y/o la permanencia del régimen colonial.

Al momento, todos los servicios públicos básicos como la salud, la educación, la vivienda y la seguridad se encuentran prácticamente desmantelados, empobreciendo a la mayoría de la población, a pesar de los fondos que se asignan desde la metrópolis. Los fondos públicos son desviados hacia corporaciones fraudulentas, controladas por miembros de ese sector político corrupto y familiares.

Se estima que más de 10.000 millones de dólares han sido saqueados solamente durante la última década por parte de los funcionarios y empresarios vinculados al Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD), nombres rimbombantes que intentan disfrazar la sumisión al poder de USA, a cambio de prebendas económicas.

Ambos lideratos PNP-PPD, son neoliberales e intermediarios del gran capital estadounidense, especializados en la cultura de la corrupción pública que, según Donald Trump, ha llevado a la cárcel a más de 400 personas en la última década. De hecho, ya han sido acusados dos exgobernadores, por parte de los tribunales de USA en Puerto Rico, pues las autoridades judiciales locales se hacen de la vista larga.

Debido a este robo a manos llenas, el expresidente estadounidense Barack Obama impuso en el 2016, de manera dictatorial, una Junta de “supervisión fiscal” que controla las finanzas del Gobierno, para garantizar el pago con exorbitantes intereses a los poderosos bonistas de Wall Street. De ahí que se privilegie esa deuda odiosa, por encima de todos los servicios esenciales del pueblo, lo que ha llevado al colapso actual de la administración colonial.

Esa situación llevó al cierre de la mitad de nuestras escuelas públicas, que significa el más esencial servicio educativo a nuestra niñez y a la juventud. Lo propio se hizo con la salud pública, que previamente había sido parcialmente privatizada. Así mismo, en el caso de la Universidad pública, se le recortó el 50 por ciento de su presupuesto, con el efecto de provocar la emigración masiva, del grupo social que representa los mejores saberes, talentos y esperanzas del país.

Históricamente, se han visto obligados a partir de su nación, para buscar mejores condiciones de vida, casi seis millones de puertorriqueños y quedan poco menos de tres millones en el archipiélago de Puerto Rico. El objetivo del imperio es desplazar a la comunidad boricua por estadounidenses multimillonarios, que poco a poco han ido comprando nuestras mejores tierras y facilidades físicas.

Como producto de esta grave crisis política, económica y social, la criminalidad se ha disparado a niveles nunca antes vistos, con asesinatos a mano armada diarios, mayormente entre bandas de narcotraficantes. Estos hampones campean por su respeto y cometen fechorías a plena luz del día. En verdad, el pueblo de Puerto Rico está en medio de una guerra civil entre grupos de narcotraficantes que le perdieron el respeto al valor de la vida.

Ante toda esta situación tan alarmante, la credibilidad del liderato del PNP-PPD está en caída libre y sectores muy amplios de los trabajadores se han tirado a la calle diariamente a protestar y a proponer soluciones. Por eso, los dos partidos coloniales apoyados históricamente por USA han perdido casi la mitad de sus electores en el 2016 y 2020.

Cada día hay más conciencia en Puerto Rico de la necesidad de unir a todos los movimientos políticos y sociales en lucha, incluyendo al Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), que desde el 2020 se convirtió en la tercera fuerza del país y la segunda en la capital de San Juan, y al renovado Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

De ahí que, al momento, se esté planificando una ofensiva legal y desde la calle para derogar la prohibición de las alianzas electorales, que se aprobó por el PNP-PPD de manera oportunista, poco antes de las elecciones del 2020. De lograrse, por primera vez un frente electoral de izquierda podría derrotar al PNP-PPD, que se han turnado durante décadas las administraciones con el respaldo de USA.

A pesar de todas las circunstancias adversas descritas, el pueblo de Puerto Rico está de pie. Al igual que derrotamos los intentos de asimilarnos culturalmente y la constante persecución del independentismo, habremos de aprovechar este colapso del Gobierno colonial para avanzar hacia la descolonización y la justicia social.


Alerta que camina. Jonathan Martínez

11/08/2022

En su novela La policía de la memoria, la escritora Yōko Ogawa cuenta la historia de una isla donde todo comienza a desaparecer: los objetos, las ideas, los seres vivos. Desaparecen los pájaros. Las rosas. Las huellas sobre la nieve. No solo se borran las cosas sino también la memoria de las cosas y hasta sus registros y fotografías. Todo lo que desaparece es como si no hubiera existido nunca y la policía persigue a los disidentes que aún conservan el recuerdo de lo que algún día fue.

El filósofo Byung-Chul Han parte de esta premisa en su ensayo No-cosas para sostener que también en nuestra vida se evaporan los objetos. El imperio de la información ha desplazado lo material. Donde antes había una superficie de papel ahora hay un complejo mapa de píxeles y donde antes había un disco de vinilo ahora hay una secuencia de archivos digitales alojados en un espacio etéreo y recóndito que llamamos nube. Igual que en la novela de Ogawa, nuestros recuerdos corpóreos han ido desapareciendo y los hemos traducido a mapas de bits. El mundo, nuestro mundo, se desmaterializa.

Han había planteado una preocupación similar en La desaparición de los rituales. Si los objetos dan estabilidad a la vida humana, los ritos nos anclan al mundo con su poder simbólico porque generan comunidad en una época donde las relaciones, que exigen presencia y tiempo, se han atrofiado hasta convertirse en débiles conexiones. Solo el rito, con su repetición, afianza los vínculos sociales. Solo las cosas nos devuelven la atención sobre lo importante en lugar de distraernos en la caza de nuevos estímulos virtuales. Por eso los lugares se habitan mientras que internet simplemente se navega.

Dice Mircea Eliade que el tiempo y el espacio de lo sagrado se escinden de la vida cotidiana. Las fiestas, por ejemplo, rompen la monotonía de los días y crean un ámbito de excepción que fortalece los lazos comunitarios. No hace falta recurrir a las antiguas sociedades religiosas para verificar este fenómeno. ¿Por qué celebramos el año nuevo o nuestros cumpleaños? Bien pensado, no hay nada memorable en el hecho de que la Tierra complete un ciclo de traslación alrededor del Sol.

Hace muchos años, durante una visita a Caracas, descubrí que el día de mi cumpleaños era también una fecha señalada en el calendario venezolano. El 24 de junio se conmemora la batalla de Carabobo, uno de los lances bélicos que precipitaron la independencia de Venezuela. Simón Bolívar, investido ya con el título de Libertador, forzó la retirada de las tropas españolas con un ejército de tres divisiones. Mis indagaciones no se detuvieron ahí. ¿Quién era el líder realista que había sido vapuleado en las tierras del Campo de Carabobo? Resulta que el infeliz se llamaba Miguel de la Torre y era un tipo de mi pueblo. Siempre consideré un tanto extravagante que un vizcaíno y un descendiente de vizcaínos hubieran ido a batirse a una tierra tan remota.

«La espada y la cruz marchaban juntas en la conquista y en el despojo colonial», escribe Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina. Tal vez por eso me sorprendió saber que las nuevas luchas emancipadoras interponen el símbolo de la espada libertadora frente a toda forma de opresión. La primera vez que escuché el lema fue hace ya muchos años en una marcha de campesinos colombianos en Barrancabermeja: «Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina». En cuanto a la cruz, la operación adquiere matices aún más pintorescos. Al viejo cristianismo europeo se ha opuesto una teología de la liberación que reclama el protagonismo de los oprimidos y que ha participado de levantamientos revolucionarios en una extraña simbiosis con la doctrina marxista.

La espada de Bolívar ha vuelto a mostrar su filo en la ceremonia de investidura de Gustavo Petro. Esta vez ha prendido la controversia porque el rey de España fue el único mandatario que no saludó con honores la llegada de la reliquia. La derecha patria, en defensa de su caudillo, se pregunta por qué deberíamos rendir pleitesía a una simple pieza de metal como una espada. La objeción es legítima. Muchos nos preguntamos por qué deberíamos rendir pleitesía a una simple pieza de metal como una corona. Después de todo, eso son los símbolos: objetos materiales que una determinada comunidad inviste de propiedades sagradas. Lo que para unos es objeto de devoción para otros apenas vale más que una carretilla de chatarra.

Pero las cosas, los objetos materiales, imponen algo más que su presencia. Por eso Martínez-Almeida extirpó la estatua de Largo Caballero o las placas que recordaban a los republicanos fusilados en el cementerio de La Almudena. Y por eso en tantos lugares de América Latina han ido cayendo, por la fuerza del decreto o por el decreto de la fuerza, las muchas estatuas de homenaje a los colonizadores. Los objetos y los rituales siguen moldeando a día de hoy las reglas elementales de nuestra vida en común.

Ahora que Gustavo Petro ha sazonado su investidura con el espíritu de Simón Bolívar, es lógico recordar la proclamación de Gabriel Boric y sus apelaciones al martirio de Salvador Allende. Las izquierdas latinoamericanas, con mayor o menor fortuna, se han levantado sobre hombros de gigantes y han alimentado poderosas mitologías de victoria y resistencia. Tengo la impresión, y a lo mejor es solo una impresión, de que las izquierdas europeas caminan más desprovistas de objetos y de ritos. Me parece que sus símbolos y su memoria han ido esfumándose igual que el paisaje de la novela de Yōko Ogawa.

Por ahora, eso sí, nos queda la libre expresión aunque sus posibilidades se achiquen con límites cada vez más restrictivos y sofocantes. Esa es la preocupación de la narradora de La policía de la memoria. «Si algún día las palabras desaparecieran, ¿qué sería de nosotros?».


“Dentro”, novela gráfica sobre las presas del franquismo

01/08/2022

El pasado 1 de febrero tuvo lugar la presentación del libro Dentro, una novela gráfica sobre las presas del franquismo a cargo de su autora, Isabel Ruiz Ruiz, con la presencia de Kutxi Echegoyen y Rosa García, activistas de La Comuna, asociación de presxs y represaliadxs del franquismo. El acto se enmarcó en los “martes vecinales” que realiza el Teatro del Barrio de Madrid.

Isabel Ruiz Ruiz es licenciada en Bellas Artes y diplomada en Dirección de fotografía.
Su actividad como ilustradora le llevó a crear su propio sello editorial, Ilustropos, desde donde se ha comprometido en dar visibilidad a la mujer a través de su Colección de Mujeres, que ya tiene seis álbumes, todos ellos han sido posible ver la luz a través del mecenazgo ciudadano.

Dentro es su primera novela gráfica y está basada en los testimonios de las presas políticas del primer franquismo recogidos en los libros de Tomasa Cuevas y de Juana Doña, entre otras.

El libro va relatando con ilustraciones las distintas situaciones de terror, tortura y maltrato que sufrieron las mujeres que habían permanecido leales a la legalidad republicana y que luchaban por recuperar la democracia. A las pésimas condiciones de vida, de salubridad e higiénicas se añadieron los continuos malos tratos que ejercían las funcionarias y monjas que estaban al cargo de las cárceles de mujeres, masificadas, hacinadas, terribles. Llama poderosamente la atención la horrible suerte que corrieron los hijos de estas presas, condenados a padecer el hambre, la miseria y la falta de todo tipo de condiciones de vida que sufrían sus madres. La mortalidad infantil en las cárceles de mujeres fue elevadísima, además de la sustracción de muchas niñas y niños en aplicación de las teorías eugenésicas del régimen franquista, elaboradas por el médico nazi Vallejo Nájera.

Kutxi y Rosa padecieron la cárcel en los últimos años del franquismo y comentaron la similitud de algunas de las situaciones que habían padecido las mujeres que las precedieron, así como las diferencias en el trato, conseguidas a través de la larga lucha de los presos y presas para que fueran considerados presos políticos de la dictadura.
Una presentación emotiva y valiosa que recupera la memoria de tantas mujeres que sufrieron las largas condenas de cárcel que sufrieron quienes lucharon por acabar con el franquismo.

La memoria es del pasado pero se proyecta en el presente, que no haya habido justicia para los crímenes del franquismo, nos lleva a padecer la situación actual donde todavía está vigente una Ley Mordaza que reduce aún más las libertades y derechos que se supone que recoge la sacrosanta Constitución; donde volvemos a contemplar en acción a las “hordas fascistas” como en Lorca; donde la justicia niega una y otra vez el derecho a la justicia para quienes sufrieron torturas y cárcel y donde se considera una avance que una ley de memoria democrática recoja, en cierta forma, lo que ya dejó claramente definido la Asamblea General de Naciones Unidas en 1946: el franquismo era un régimen fascista. Con Dentro y los testimonios de Kutxi y Rosa se da fe de esto.