LA CAZA DE BRUJAS

31/01/2019

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El macartismo, es un término que se utiliza en referencia a acusaciones de deslealtad, subversión o traición a la patria, sin el debido respeto a un proceso legal justo donde se respeten los derechos del acusado.

Se origina en un episodio de la historia de Estados Unidos que se desarrolló entre 1950 y 1956 durante el cual el senador Joseph McCarthy (1908-1957) desencadenó un extendido proceso de declaraciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. Los sectores que se opusieron a los métodos irregulares e indiscriminados de McCarthy denunciaron el proceso como una «caza de brujas».

Así se inició lo que sus oponentes denominaron «caza de brujas». Gente de los medios de comunicación, del gobierno y algunos militares fueron acusados por McCarthy de sospechosos de espionaje soviético o de simpatizantes del comunismo. Apoyándose en unas fuerzas de entusiastas anticomunistas, alimentándose de la delación, adquirió un poder considerable. Los métodos eran inconcebibles para una supuesta democracia. Olvidando el principio jurídico de la presunción de inocencia, ante cualquier denuncia el Comité del Senado, presidido por McCarthy, aplicaba la presunción de culpabilidad y era el acusado quien tenía que desmentir y probar su no pertenencia o simpatía por el Partido Comunista. Quienes reconocían su culpa, podían lavarla delatando a sus compañeros. Su actividad destinada a desmantelar eventuales infiltraciones de agentes comunistas en la administración pública se extendió pronto a los laboratorios de investigación y a Hollywood. Los empleados públicos debían hacer frente a un control de lealtad que costó la carrera a varios de ellos.

Algunas voces comenzaron a elevarse contra el macartismo y sus excesos. Por ejemplo, en 1953 se representó la obra Las brujas de Salem de Arthur Miller, un alegato eficaz para estigmatizar la política de su tiempo. Uno de los blancos de la inquisición política fue el mundo del cine porque, entre otras razones, los interrogatorios a directores y actores famosos proporcionaron a los miembros del Comité una extraordinaria publicidad.

Escritores (Bertolt Brecht, que escapó a Europa tras declarar su inocencia) y gente perteneciente al mundo del cine fueron algunos de los más afectados por este fenómeno, que creó las llamadas listas negras, o de escritores y guionistas para los cuales existía una ley no escrita que les impedía publicar nada en cualquier medio de comunicación, so pena de que dicho medio fuera acusado de trabajar a sueldo de los comunistas.

Hubo, sin embargo, una cierta resistencia, que se plasmó en la actividad de numerosas personas, incluyendo relevantes personajes del cine. Convocados a declarar 41 sospechosos, 19 de ellos se negaron a comparecer, entre otros el escritor Alvah Bessie, el guionista Dalton Trumbo y el director Edward Dmytryk. En apoyo de los que fueron motejados de «testigos inamistosos» se movilizó el denominado Comité de la Primera Enmienda, que integró a cerca de 500 profesionales del cine. En esa circunstancia defendieron la libertad figuras famosas, como Humphrey BogartLauren BacallGregory PeckKatharine HepburnKirk DouglasBurt LancasterGene KellyJohn HustonOrson WellesThomas Mann y Frank Sinatra o periodistas como Edward R. Murrow , que afirmaban que lo que en teoría era una actividad para proteger al estado no era sino una sistemática destrucción de los derechos civiles. Entre las protestas, la más significativa fue la de los llamados Diez de Hollywood, los cuales se negaron a declarar sobre sus afiliaciones políticas, siendo citados por el Congreso, instalados automáticamente en la lista negra y condenados a penas de cárcel por «desacato al Congreso».​ Entre los que colaboraron con el Comité y denunciaron a otros cineastas, pronunciando además discursos patrióticos de tono anticomunista, comparecieron Gary CooperRonald Reagan y Robert Taylor.

Pero esta ola represiva no solo se ciñó a las personas más relevantes de la sociedad norteamericana, sino que abarcó a cualquier personas de militancia o simpatías comunistas (como fueron la mayoría de voluntarios en las Brigadas Internacionales que lucharon en España defendiendo la democracia española frente al fascismo) fueron encarceladas y expulsadas de su trabajo, pasando a ser brutalmente silenciadas y marginadas en su propia sociedad.

Esta represión fue incluso más lesiva pues la sufrieron miles de personas desconocidas, es decir, la represión de gente normal y corriente, que no tenían la prominencia de los directores y guionistas de Hollywood. Entre estas personas la represión fue brutal.

Esta saña persecutoria como queda dicho unas líneas más arriba se cebó en los  miembros del Partido Comunista, y además como miles de ellos, habían acudido en ayuda de la República Española alistándose en las Brigadas Internacionales, su represión fue doblemente cruel. Más tarde, al volver a EEUU, los miembros de la Brigadas Internacionales fueron marginados y más tarde, perseguidos, en una represión que incluyó la cárcel en muchos casos, y la imposibilidad de encontrar trabajo. Fueron personas vetadas, además de marginadas, y muchas de ellas tuvieron que cambiar su nombre. La Guerra Fría, que más que fría fue caliente dentro de EEUU, supuso una persecución brutal hacia cualquier voz crítica con un sistema capitalista que dejo al descubierto su verdadero rostro, de una dureza que en muchas dimensiones superaba a una dictadura. Aunque por cierto esta labor represora y opresiva de la administración norteamericana continúa hoy en día por otras vías y otros métodos, quizá más sofisticados, pero igual de implacables.

Las técnicas de McCarthy se basaban en gran medida en lanzar incriminaciones falsas sobre los acusados (que nunca eran comprobadas), o incluir a determinadas asociaciones en su lista de organizaciones pro-comunistas (sin tener nada que ver). En ese sentido, y de ahí el nombre, se parecía bastante a la caza de brujas medieval, donde también las acusadas carecían de la posibilidad de demostrar su inocencia.

Inocentes perseguidos por simples sospechas, acusaciones infundadas, interrogatorios vergonzantes, ​ pérdida del trabajo y negación del pasaporte a los sospechosos de comunismo, o encarcelamiento de cualquier sospechoso, siendo todos ellos distintos mecanismos de control social y de represión con los que Estados Unidos bordeó peligrosamente el terrorismo de estado, acercándose al totalitarismo con los citados métodos fascistas.

Marcial Tardón.

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Inauguración del monolito en recuerdo de los segovianos que deportados a los campos de concentración nazis

29/01/2019

 

img-20190128-wa0002Han tenido que pasar 73 años desde la liberación de los campos de exterminio nazis y todavía esta terrible página de nuestra historia es desconocida por buena parte de l@s segovian@s. Se sabe que 28 segovianos estuvieron en campos de concentración y solo la mitad fueron liberados. Gracias a la labor del Foro por la Memoria de Segovia, y a la iniciativa de IU de Segovia el Ayuntamiento aprobó la instalación de un monolito que honre y haga justicia a estos segovianos que perdieron su vida bajo la barbarie fascista, al cual debemos recordar dio carta blanca el régimen franquista para que procediera a la eliminación física de estos hombres, que antes habían luchado en España contra los mismos enemigos que acabaron con sus vidas.

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Verdad, Justicia y Reparación para todos ellos.

Que sus nombres no los borre el tiempo.


En defensa de la libertad de expresión y la libertad religiosa II. En respuesta, por alusiones, a M.F. Fernández.

28/01/2019

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La recién instalada estatua del diablillo en la cuesta de San Juan sigue creando quebraderos de cabeza en la mente de sus detractores, a pesar, que en los escasos días desde su inauguración, han sido miles los segovianos y visitantes que se han acercado a verla y hacerse una foto. Un éxito del que pocas o ninguna de las esculturas de nuestra ciudad puede presumir. Es de señalar, también, que, a pesar de las alarmas de las almas pías de Segovia, no hay noticias de posesiones satánicas, ni de niñas asustadas por el ciruelo de nuestro nuevo vecino.

El pasado 15 de enero, antes de conocer la resolución del Juzgado de lo Administrativo nº 1, en favor de la colocación del diablillo y entendiendo que éste “además de una figura en el ámbito religioso, forma parte de una leyenda sobre la construcción de un emblema de la ciudad…y es un elemento cultural perteneciente al acervo segoviano”, El Adelantado publicaba en sus páginas el comunicado del Colectivo Republicano Antonio Machado a propósito del asunto, de lo cual estamos muy agradecidos.

Nuestro artículo en defensa de la libertad de expresión y la libertad religiosa parece que no ha gustado a todos los articulistas de este periódico, y el pasado 21 de enero don M.F. Fernández, en su artículo de opinión La que está liando el diablillo, o, mejor, megadiablillo, se acordaba de nuestro colectivo, de lo cual, también, estamos muy agradecidos, y vertía en él una serie de afirmaciones, que, por alusiones, pasaremos a contestar y rebatir si es el caso.

En la primera parte de su artículo don M.F. Fernández dice estar: “al cien por cien de acuerdo con la Asociación S. Miguel y S. Frutos en que dada la general opinión de desagradable y poco adecuada…”, a propósito de la escultura del diablillo. Nada que objetar por parte de este colectivo a los gustos de cada uno, tan sólo aclarar que la figura del Diablo, Satán, Lucifer o como quiera que se le llame, tiene como característica común, en todas las culturas y religiones en que es representado, incluida la católica, su fealdad, pues el sentido de su existencia es el de atemorizar al común de los mortales. Tan sólo con darse un paseo por las iglesias románicas de nuestra capital y provincia se puede comprobar.

Cabe aclarar, también, que la asociación ultra que ha promovido artificiosamente y por motivos espurios este asunto, lo hacía en base a unas supuestas ofensas religiosas, apropiándose para sí el sentir mayoritario de los segovianos como también hace este articulista: “casi unánime negativa”, “en contra de cuasi toda la ciudadanía”, pues bien, los pocos días que han pasado desde la instalación del diablillo han tirado por tierra este falso argumento, demostrando el éxito mayoritario de la estatua, y, además, como muy bien decía el juez en su resolución: “no puede impedir la ejecución de los actos administrativos, dado que el estado de opinión, o los sentimientos que puedan provocar los actos administrativos, tiene un evidente componente subjetivo”.

Nuestro colectivo entiende, a su vez, que en nuestra capital existen esculturas estéticamente más horrendas que la del diablillo, como por ejemplo la dedicada a las cofradías de nuestra Semana Santa, sita en la calle San Agustín, basta, tosca y desproporcionada, y que alguno de los miles de visitantes extranjeros que vienen a nuestra ciudad cada año, observándola, bien podría entender que en Segovia hay seguidores del Ku Klux Klan. A día de hoy, no nos consta la existencia de éstos, aunque en vista de la deriva ideológica de alguno en los últimos meses, no descartamos que en breve así sea.

Es en la segunda parte del artículo donde don M.F. Fernández nos declara a este modesto colectivo poco menos que portavoz de los designios de Belcebú, pues bien podríamos estar bajo su influencia y posesión: “…el diablo, aun de bronce, ha comenzado su acción de sembrar discordia y dar luz verde a las falsedades y hasta intolerables, gestos insultos y mofas”, al mismo tiempo, acusa al CRAM de: “descargar su diarreica munición anticlerical y su visceral odio a la iglesia…”.  Es obligación de nuestro colectivo tranquilizar al articulista, pues ninguno de nuestros miembros tenemos conocimiento haya sido poseído por el diablo ni que sufra de desajustes intestinales, también debemos aclararle, que nuestro colectivo, como buenos republicanos, acoge  diferentes creencias religiosas en su seno, porque creemos que la libertad religiosa es un valor a defender y que ninguna creencia debe estar por encima de las demás. Si fuera el caso, incluso acogeríamos a los seguidores de Satanás, pues precisamente la laicidad (que no “laicismo”, término acuñado y manipulado por la derecha española) garantiza el ejercicio en libertad de las creencias de cada uno.

No le gustó al señor Fernández que defendiéramos el derecho de manifestarse libremente, ni el ejercicio a la libertad de expresión de Willy Toledo o La Cofradía del Coño Insumiso. Desde este colectivo debemos aclarar que siempre defenderemos el ejercicio de esos derechos fundamentales, sin entrar a valorar si estamos de acuerdo o no en lo que se defienda. Este es un principio básico de cualquier demócrata, pero parece que el articulista no lo entiende así, y se suma a la oleada de “indignaditos” que recorre España, aunque en este caso, y a diferencia de otros, le ampara la ley en su indignación, pues por pertenecer a una determinada creencia religiosa dispone de ese privilegio legal.

Al columnista le molesta nuestra referencia a la sumisión de nuestros alcaldes a San Roque de cada verano, porque considera él que este acto es: “muestra de agradecimiento de todo un pueblo que así lo prometió al ser salvado de la peste en el 1.599”. Aquí, el señor Fernández confunde sus creencias en leyendas con la historia y la realidad, como también lo hacía cuando hablaba sobre la leyenda antisemita de nuestra patrona. Desde este colectivo debemos aclarar que una imagen no nos puede proteger de la peste, más al contrario, esta misión está garantizada por las autoridades sanitarias, por los profesionales de la salud y por la ciencia, y en la misma nada tiene que ver este tipo de supersticiones.

Tampoco le gustó nuestra referencia a los miles de millones de dinero público que la Iglesia Católica, a través de su Conferencia Episcopal y otras instituciones, recibe cada año: “cuando no percibe ayuda estatal alguna”. En esto, por obvio y pornográfico, el CRAM no va a dedicar ni una línea a aclarar lo que todo español sabe y que el propio acuerdo con el Vaticano de 1.979 reconoce en su texto al hablar de la “autofinanciación” de la Iglesia Católica, cosa que en 40 años parece que no ha tenido el más mínimo interés en conseguir,  más al contrario, cada año que pasa, es un lastre mayor para las cuentas públicas, por subvención directa o por exenciones fiscales de todo tipo.

Y, por último, el Colectivo Republicano Antonio Machado quiere denunciar el uso que, de nuevo, hace este opinador de las páginas de El Adelantado para hacer apología del genocidio franquista con sus alusiones y defensa del Valle de Los Caídos como: “lugar de oración, perdón y abrazo”. Desde nuestro colectivo volvemos a denunciar la existencia de ese homenaje vergonzoso al dictador, que retrata al estado monárquico español como continuador del franquismo, a la iglesia católica española y a todo aquel que lo defienda, y que, como no, nos cuesta cada año varios cientos miles de euros de dinero público, incluyendo la manutención de su abad falangista.

Desde el CRAM deseamos que el TSJ de Burgos desestime el recurso planteado por la asociación ultra de San Miguel y San Frutos a la colocación del diablillo  y no ahonde en el desprestigio de la  justicia española.

¡Viva la libertad ¡Viva la República!

Colectivo Republicano Antonio Machado


El golpe de Estado al revés. Juan Carlos Escudier

25/01/2019

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Ya no se dan golpes de Estado como los de antes, tan súbitos y uniformados. Los de ahora, como el que desde este jueves se vive en Venezuela, donde un señor al que hace una semana sólo se le conocía en su casa se ha autoproclamado presidente interino, se anuncian con días de antelación, se supone que para ir tanteando el terreno. La otra novedad es el orden de los factores, que cambia por completo. Frente al modelo tradicional, que consistía en tomar el poder y esperar el reconocimiento internacional, en el ensayado en Caracas ha ocurrido al revés: cuenta ya con muchas bendiciones externas y se está a la espera de que la fruta madura –perdón por el juego de palabras- caiga mansamente del árbol.

El golpe en Venezuela se anunció la semana pasada cuando la Asamblea Nacional de Venezuela, en manos de la oposición, aprobó una resolución en la que se calificaba a Nicolás Maduro de usurpador, se arrogaba las facultades del poder ejecutivo y se señalaba a Juan Guaidó como sustituto temporal. Se preparaba así el terreno para las protestas de este miércoles, animadas en vídeo por el vicepresidente de EEUU, Mike Pence –“Estamos con ustedes”-, y en Twitter por el senador republicano Marco Rubio, recibido por Trump en la Casa Blanca. “Mañana será un gran día para la democracia y el orden constitucional en Venezuela”, escribió proféticamente.

Dicho y hecho. Rodeado de sus partidarios, Guaidó juraba con improvisada solemnidad asumir las competencias del Ejecutivo como presidente encargado de Venezuela “para lograr el cese de la usurpación”. Minutos después obtenía el reconocimiento de Trump y, en cascada, el de Colombia, Brasil, Perú, Costa Rica, Ecuador, Chile y Argentina, además del de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal -la Santísima Trinidad de nuestra derecha- y de Felipe González, que no podía faltar a la cita. Al margen se mantenía López Obrador en México y, casi al margen la Unión Europea, que se limitaba por el momento a pedir a Maduro elecciones libres. Rusia y Turquía, por su parte, se alineaban con el heredero de Chávez, que anunciaba la ruptura de relaciones diplomáticas con EEUU y ponía a Guaidó en busca y captura.

Una vez declarado a cámara lenta el golpe de Estado, el asunto ahora es materializarlo, lo cual no es fácil por dos razones: la primera, porque el Ejército, al menos en su mayor parte, no parece estar por la labor; y la segunda porque Maduro no ha perdido el tiempo y parece haber logrado convertir su permanencia en una cuestión geopolítica atrayéndose el apoyo de Rusia.

Así que la única manera de que el golpe triunfe es que se desborde la violencia, ya sea por la represión de las autoridades y de sus grupos armados que actúan como policía paralela, o por acciones de los opositores, que no son exactamente ancianitas de la caridad y cuentan también con paramilitares a sueldo para extender el terror. Por el momento ya se contabilizan casi 20 muertos y es de esperar que la cifra crezca en las próximas horas.

Definir los acontecimientos de Venezuela como un golpe de Estado no significa comulgar con Maduro ni dejar de reconocer que la situación a la que ha conducido a Venezuela es insostenible. ¿Quién puede sobrevivir con una inflación de un millón por ciento en un país desabastecido de alimentos y medicinas ¿Cómo se soporta esta crisis humanitaria que empuja a la emigración forzosa a cinco mil personas al día y que ha conducido ya al éxodo a cerca de tres millones? ¿Qué revolución es esa que se niega a dar pasos atrás cuando su pueblo se muere de hambre?

Mientras se despreciaba la mediación de Zapatero, al que de manera injusta se le ha ninguneado entre acusaciones de colaborar con Maduro y hasta de recibir mordidas de petroleras, Venezuela parece encaminarse a un enfrentamiento civil de consecuencias imprevisibles. Los que tan alegremente se congratulan del golpe son los primeros en olvidar esos muertos que no importan a nadie.

https://blogs.publico.es/escudier/2019/01/24/el-golpe-de-estado-al-reves/

 


Comunicado de la Federación Republicanos ANTE EL INTENTO GOLPISTA EN VENEZUELA

25/01/2019

logo rps

La FEDERACIÓN REPUBLICANOS condena el intento de golpe de estado que se está llevando a cabo en Venezuela por parte del dirigente Juan Guaidó, quien se ha autoproclamado presidente interino del país, en un acto absolutamente ilegal e ilegítimo. Guaidó representa los intereses de una oligarquía que, mediante un acto de fuerza, pretende conseguir lo que no ha obtenido en las urnas.

Independientemente de la consideración que nos merezca el gobierno de Nicolás Maduro, es preciso tener siempre presente que el presidente venezolano desempeña su cargo por haber resultado vencedor en un proceso electoral. La oposición al actual presidente muestra su carácter fascista al recurrir a la violencia callejera para conseguir un poder que no ha podido alcanzar en las elecciones.

Desde que Hugo Chávez inició el proceso de revolución bolivariana, la oligarquía venezolana intentó desestabilizar el régimen, como en su momento hizo la oligarquía chilena con el presidente Salvador Allende. Actos terroristas, desabastecimiento premeditado de alimentos y campañas de desprestigio internacional han sido medios orquestados por dicha oligarquía para acabar con un régimen que logró importantes conquistas sociales.

Detrás de la actual intentona golpista está, como en tantas ocasiones, el imperialismo de Estados Unidos, que lleva dos siglos saqueando las riquezas de América Latina, apoyando regímenes dictatoriales y derribando gobiernos que han  contado con apoyo popular. El bloqueo económico de Cuba es una buena muestra de ello.

La Federación Republicanos denuncia la actitud de los dirigentes de VOX, Ciudadanos y el Partido Popular, que desde el primer momento se han colocado a favor de los golpistas. Estos individuos, que presumen de demócratas y constitucionalistas, no tienen ninguna autoridad moral para invocar la democracia frente a los independentistas catalanes mientras apoyan en Venezuela a unas fuerzas de oposición que no dudan en  burlar la legalidad y practicar el terrorismo.

Los principales medios de comunicación españoles y los gobiernos del Partido Popular y del PSOE han mostrado en los últimos años  un odio visceral hacia Venezuela y, en este sentido, son también responsables de lo que ahora sucede en ese país.

Nuestro partido se solidariza con el pueblo de Venezuela, anima a los sectores populares del país hermano a emplear todos los medios de lucha para derrotar a los golpistas  y hace un llamamiento a todas las organizaciones de izquierda españolas a que muestren de forma contundente su rechazo al intento golpe de estado, exigiendo al gobierno de Pedro Sánchez que apoye de manera inequívoca la legalidad en Venezuela, representada por el gobierno de Nicolás Maduro.

¡Fuera de Venezuela las garras del imperialismo yanqui!

¡Solidaridad con el pueblo venezolano!

24 de enero de 2019

Comisión Permanente de Republicanos

federacion.republicanos.info – federación@republicanos.info


‘Milicianas’: la desconocida historia de cinco mujeres que cogieron el fusil para enfrentarse al fascismo

23/01/2019

Las cinco milicianas asesinadas en Manacor. Esta es la foto que da inicia a la investigación que se cuenta en el documental.

Noche del 4 al 5 de septiembre de 1936. El Gobierno republicano de Largo Caballero da la orden al general Bayo de abandonar la batalla por la recuperación de la isla de Mallorca, que había caído en manos de los golpistas del 18 de julio. La aviación italiana no da tregua y la República decide dar marcha atrás. El general Bayo tiene apenas unas horas para organizar el reembarque de miles de tropas. Había que regresar sí o sí. Las órdenes del Gobierno central eran claras. Sin embargo, el reembarque no es total. Cinco milicianas y alrededor de 40 hombres son abandonados en la isla y apresados por el ejército franquista. Las mujeres serían violadas, torturadas y fusiladas. Antes, alguien decide fotografiar a aquellas cinco mujeres y la fotografía permanece a lo largo del tiempo. ¿Quiénes eran aquellas mujeres? ¿Eran milicianas? ¿Enfermeras? La propaganda franquista decían que eran prostitutas y justificaron así su ejecución.

Ahora, casi 83 años después de su asesinato, un nueva investigación histórica reflejada en el documental, Milicianas, dirigido por Tania Balló y Jaume Miró y con el historiador Gonzalo Berger como guionista y coproductor, recupera las historias de vida de estas cinco mujeres. Es el resultado de una minuciosa investigación de dos años de duración. La obra se puede ver, de momento, este martes, miércoles y jueves en El Matadero de Madrid y el próximo 5 de febrero en TV3. Las preguntas de quiénes eran estas mujeres comienzan a tener respuestas.

“Fueron cinco mujeres hijas de su tiempo histórico. Ante el golpe de Estado del 18 de julio decidieron tomar un fusil e ir al frente de batalla. Eran mujeres conscientes de que en la Guerra Civil estaba en juego el fin de la libertad republicana pero también de que las mujeres iban a ser las peores paradas con el avance del fascismo. Querían ser ciudadanas de primera, con los mismos derechos que los hombres, por lo que salen a defender a la República con valentía”, explica a Público la directora del documental Tania Balló, responsable también del documental Las sin sombrero.

La experiencia bélica de estas mujeres, sin embargo, apenas dura unas semanas. El desembarco de Mallorca fracasa y el anuncio de la retirada no llega hasta su posición. La muerte es segura. Sin embargo, este documental no es la historia de cinco mujeres asesinadas. La película, por contra, nos muestra, por una parte, cinco historias de vida que merecen ser recuperadas y dignificadas y, por otra, los entresijos de una investigación histórica más que complicada debido a las dificultades para acceder archivos en un país que aún continúa sufriendo los efectos de la amnesia. 

“El documental es la historia de la investigación sobre la identidad de las cinco mujeres de la foto. Para mí este punto, el de desvelar la identidad de las mujeres, ha sido muy importante. La historiografía hasta la fecha las había tratado con cierto paternalismo o condescendencia. Como ‘chavalillas’ que fueron medio engañadas al frente y encima las mataron. Y no es cierto. La historia real es bien diferente. Eran mujeres muy comprometidas, que militaban en organizaciones políticasy que decidieron ser milicianas. La imagen paternalista que se daba de ellos suponía una segunda muerte. La primera, fusiladas por el franquismo, y la segunda, olvidando o despreciando su verdadera identidad”, explica, en conversación telefónica con Público, el historiador Gonzalo Berger, autor también de la obra Les milícies antifeixistes de Catalunya 

Ese comportamiento paternalista que denuncia Berger, sin embargo, no solo se dio entre los franquistas. Los propios republicanos mostraron reiteradamente sus recelos, cuanto menos, por la presencia de mujeres en el frente de batalla. Una de las milicianas, de hecho, da buena cuenta de este machismo en el diario que escribió durante la guerra y que ha servido para reconstruir sus historias de vida.

“La figura de las mujeres milicianas fue desacreditada por los franquistas, pero también por los republicanos en todas sus variantes ideológicas. Muchas mujeres, en el inicio de la Guerra Civil cogieron el fusil con la misma euforia, necesidad, rabia, delirio y miedo que cualquier otro hombre. Sabían, igual que los hombres, qué estaba en juego. Sin embargo, los compañeros republicanos, con excepciones, dicen que esto qué es. Que la guerra es una cosa para hombres y entonces se aparta a la mujer a la retaguardia. Incluso algunos cabecillas de columnas de milicianos extienden aquello de que las mujeres en el frente solo contagian venéreas”, explica Tania Balló.

De hecho, durante largo tiempo se ha creído que estas mujeres eran, en realidad, enfermeras. La razón de esta equivocación es que en la foto que abre este artículo llevan un brazalete de la Cruz Roja. Sin embargo, también llevan un mono de miliciano. Entre las dos pistas que otorga su vestimenta, se asentó como cierta la primera. Pero, una vez más, los prejuicios se alejaron de la realidad. Hubo mujeres que cogieron el fusil. Hubo mujeres que fueron a la guerra y Milicianas es la historia de cinco de ellas.

https://www.publico.es/politica/milicianas-desconocida-historia-cinco-mujeres-cogieron-fusil-enfrentarse-fascismo.html

 


Los tiros impunes de la Transición

22/01/2019

El 7 de mayo de 1981, con la Constitución Española aprobada año y medio antes, un joven almeriense de 24 años, Juan Mañas, que trabajaba en Santander en la empresa pública de Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE), se monta en un vehículo con dos amigos para cruzar la Península y llegar a su pueblo, Pechina (Almería), para celebrar la comunión de su hermano. Ni el salmantino Luis Cobo (29 años), ni el cántabro Luis Montero (33), ni el almeriense Juan Mañas consiguen llegar a la primera comunión.

Ese mismo día 7 de mayo de 1981 tuvo lugar un atentado de ETA en Madrid, dejando sin vida a los tres militares que acompañaban al General Valenzuela, jefe de Cuarto Militar del Rey, quien acabó malherido. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado montan un dispositivo para detener al comando terrorista, pero a quienes detienen, a las 9 horas del 9 de mayo, es a los tres amigos trabajadores que han salido de Santander para llegar a la comunión del hermano de Juan Mañas.

Los tres jóvenes aparecen el domingo 10 de mayo, a las 6 de la mañana, en un barranco de la carretera de Gérgal (Almería). Los cuerpos sin vida han sido calcinados, desmembrados y tienen múltiples balazos. El domingo de la comunión finalmente sería de funeral, no de celebración. Once guardias civiles estuvieron implicados en el caso, pero sólo tres fueron juzgados y condenados por homicidio y no por asesinato.

El teniente coronel de la Guardia Civil Carlos Castillo Quero cumplió la condena en un cuartel militar y no en una prisión ordinaria como indicaba la sentencia. Al salir de prisión, que lo hizo antes gracias a la petición de indulto, recibió varios millones de pesetas procedentes de los fondos reservados para afrontar su futuro una vez expulsado de la Guardia Civil. En lugar de justicia, la familia de estos tres jóvenes recibieron escupitajos de la ultraderecha cuando entraban a la sala donde se desarrolló el juicio.

591 asesinatos políticos

Conocido como Caso Almería, es sólo uno de los 591 asesinatos políticos registrados entre 1975 y 1983 por parte de ETA, los Grapo, organizaciones fascistas, paramilitares o de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, según documentó el periodista Mariano Sánchez Soler en su libro La transición sangrienta. Una historia sangrienta del proceso democrático en España. A diferencia de las víctimas de ETA, la familia de los tres jóvenes del Caso Almería no han sido consideradas víctimas de terrorismo.

El Caso Almería es uno de los ocho relatos periodísticos que aparecen en el libro Yo también soy víctima. Estampas de la impunidad en la Transición, publicado por la editorial Atrapasueños, donde la periodista andaluza Olivia Carballar cuenta cómo han vivido las familias de las víctimas: “Sin apoyo, ni consideración, sin justicia, sin verdad, ni reparación”, afirma Carballar, que admite que lo que le empujó a escribir era que “sabía mucho de las víctimas del franquismo pero muy poco de las de la Transición”.

La autora del libro ‘Yo también soy víctima. Estampas de la impunidad en la Transición’. FOTO: R.S.

Entre los relatos, además del conocido como Caso Almería, la periodista Olivia Carballar se fija en el sufrimiento de la familia del andalucista malagueño Manuel José García Caparrós, que con 18 años fue asesinado por la policía durante las manifestaciones por la autonomía del 4 de diciembre de 1977. “Mi madre no levantó cabeza, cayó profundamente enferma y a los tres años, con 45 años, murió ella. Nos quedamos tres hermanas solas. Mi padre tampoco estaba para nada y murió también poco tiempo después. Yo tuve que dejar el colegio con 12 años para cuidar a mi madre enferma. No tuve oportunidad en esta vida”, quien cuenta esto se llama Puri García Caparrós, la hermana del mártir de la autonomía andaluza, quien se queja de que no se haya hecho justicia y de que a su casa nunca fue nadie a ayudar a la familia, que quedó marcada por la tragedia.

“Imagina que salga un hijo a la calle que está lleno de vida y que en tres horas te digan que está muerto”, apostilla una de las tres hermanas de Manuel José García Caparrós, quien se queja de que durante 30 años nadie les hiciera caso: “A nuestro lado siempre ha estado Izquierda Unida, desde el minuto uno. Y ahora el PSOE también empieza a estar a nuestro lado”, subraya.

Mirada humana

La periodista Olivia Carballar cuenta las historias con una mirada humana y sensible y pone el foco en cómo ha marcado el silencio y la impunidad a las familias de los asesinados. Otra de las historias que cuenta Carballar es la de Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, el único superviviente vivo de la matanza de los abogados laboralistas de Atocha, que ha contado con juicio, como el Caso Almería, “aunque no se ha hecho justicia”, remarca la autora de Yo también soy víctima. Estampas de la impunidad en la Transición, que narra en otro capítulo del libro la discreción aún presente en el barrio obrero del Cerro del Águila, en Sevilla capital, donde fue asesinado el militante de CCOO Francisco Rodríguez Ledesma, de un tiro en julio de 1977 delante de una mujer que sigue sin querer contar lo ocurrido y que cerró la puerta de su casa cuando la periodista intentó contactar con ella.

Carballar ha viajado por toda la geografía española para conocer de cerca los testimonios de los amigos y seres queridos de María José Bravo del Valle, una joven de San Sebastián que fue violada y asesinada en 1980 por el Batallón Vasco Español; de los cinco asesinados dentro de la Iglesia San Francisco de Asís de Vitoria, donde la policía entró durante una asamblea de trabajadores tras una jornada de huelga.

También ha viajado hasta Pamplona, donde la Policía Armada disparó en 1978, durante los Sanfermines, contra Germán Rodríguez, militante de la Liga Comunista Revolucionaria; a Tenerife, donde ocho días más tarde del asesinato del malagueño Manuel José García Caparrós fue asesinado el estudiante de Biología Javier Fernández Quesada, de 22 años, quien cayó abatido por la Guardia Civil en la puerta de la Universidad de la Laguna (Tenerife) cuando participaba en un acto de apoyo de la huelga general convocada por los trabajadores de los sectores del tabaco y el transporte.

La periodista espera que, con la publicación de este libro, se haga justicia con las víctimas de la Transición. “Las familias aún no han conseguido que el Estado las considere víctimas del terrorismo. No es admisible que sigamos sin hacer nada”, reflexiona Olivia Carballar, quien cree “estas víctimas están más olvidadas que las de la dictadura, que ya es decir”.

https://www.lavozdelsur.es/los-tiros-impunes-de-la-transicion/