El gobierno de coalición como antesala del desastre. Albert Noguera

20/11/2019

Del cuadro de "El abrazo" al abrazo real: Dos maneras de sellar un pacto

Parece haber una ilusión generalizada entre sectores de la izquierda por el anuncio de un gobierno de coalición PSOE-UP. No pretendo ser aguafiestas pero si analizamos éste acuerdo no de manera inmediatista o ahistórica sino en el contexto en el que se va a producir, nos damos cuenta, primero, que no permitirá implementar ningún cambio estructural en el país. Y segundo, que, a las puertas de una nueva crisis económica en 2020, conduce hacia la sepultura de la izquierda institucional estatal y despeja el camino para que la extrema derecha recoja todo el descontento social. El gobierno de coalición es la antesala del desastre.

La decisión de UP de montarse a un gobierno de coalición en lugar de negociar una investidura y mantenerse fuera del gobierno, muestra su incapacidad para entender el momento económico, el político y el territorial.

La incapacidad de entender el momento económico

La imposibilidad de llevar a cabo ningún cambio estructural en el país viene dada, en primer lugar, por razones económicas. En concreto, por la combinación de dos elementos:

Por un lado, si bien la zona euro y también la economía española ha crecido desde 2013, todos los indicadores alertan de una nueva crisis económica en 2020 en los países europeos fruto de un incremento de la inflación que obligará a elevar los tipos de interés y al endurecimiento de las condiciones del mercado y de los criterios de estabilidad presupuestaria impuestos por la UE. A la vez, por otro lado, en el caso español existe una estrecha relación entre la limitación del déficit público y el retroceso en la protección de los derechos sociales y servicios públicos. La Constitución no ubica los derechos sociales en el apartado de “derechos” sino en el de “principios rectores” de las políticas públicas. Por tanto, el tratamiento jurídico que la Constitución otorga a éstos hace que su garantía esté estrechamente vinculada a los presupuestos. Además, la libre disponibilidad del contenido material de los derechos sociales e, incluso, de su posible regresividad, ha sido avalada por el propio Tribunal Constitucional que ha subrayado la naturaleza no vinculante de los medios necesarios para cumplir los fines o las prestaciones constitucionales (STC 134/1987, 189/1987, 222/1992, etc.).

Así pues, la combinación de una crisis económica por llegar, con el punto 10 del preacuerdo de gobierno PSOE-UP que fija la necesidad de respetar los objetivos de déficit que establezca la UE, conduce no sólo a que UP no pueda realizar cambios estructurales en el país sino que tenga que gestionar como propios nuevos recortes en servicios sociales.

La incapacidad de entender lo político

Uno de los lemas de UP durante la campaña ha sido el de centrémonos en el trabajo y no en las banderas. O dicho de otra manera, que lo superestructural no nos distraiga de lo importante: lo estructural. El partido ha eliminado de su discurso cualquier referencia a sus antiguas reivindicaciones de Proceso Constituyente o Estado plurinacional, para centrarse en señalar que lo único importante son las medidas económicas. Este es el objetivo con el que se pretende entrar en el Gobierno, usar el Estado como instrumento para hacer un “uso obrero” del mismo. UP no tiene, ahora mismo, una teoría del Estado sólo un programa económico y la creencia de que el Estado es un medio pasivo, sin ninguna autonomía, que puede ser utilizado, cuando se quiera por cualquiera, para lograr sus fines económicos.

Este es un planteamiento que ignora, por completo, la autonomía de lo político. Lo político no es un mero reflejo de lo económico, sino que economía y política tienen historias paralelas que pueden coincidir o contradecirse. Y el aparato de Estado en España se encuentra en retardo respecto al programa económico de UP. Este último no podrá nunca implementarse sin una modernización del aparato estatal del régimen.

El Estado es una compleja articulación organizacional de diversos aparatos y de sus ramas y si UP adquiere el control de algún ministerio, el régimen desplaza los lugares de poder real hacia otros aparatos o ramas (Congreso, TC, Senado, ministerios del PSOE, etc.), convirtiendo los espacios ocupados por la izquierda en espacios de poder formal. El diseño institucional del Estado formulado en la Constitución y en la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional así lo permite. En consecuencia, sólo si el aparato de Estado se encontrara en consonancia con el programa económico de UP sería posible aplicarlo. De lo contrario, como así sucede, UP entrará en el Estado a la vez que será bloquedo por el Estado.

La izquierda institucional debe entender que su programa económico no es posible si no cambia primero la estructura de lo político, lo que exige tumbar el régimen y aplicar un proceso constituyente.

La incapacidad de entender el momento territorial

Por último, UP se embarca en un gobierno de coalición leyendo el conflicto catalán bajo unos códigos de representación incorrectos que van a terminar arrastrándolos al precipicio.

UP se opone a lo que considera una situación de “gobierno irracional de las pasiones” encarnado, supuestamente, por un lado, por la estrategia de desobediencia del independentismo social y, por otro lado, por la derecha defensora de la represión y la vulneración de derechos fundamentales en Catalunya. Frente a esta, proponen una situación de “gobierno de la razón” caracterizado por el diálogo dentro del Estado y la Constitución. Así lo señala el punto 9 del pre-acuerdo de gobierno PSOE-UP. Se trata, en consecuencia, de la defensa de una razón estatalizada que parafraseando a Hegel entendería que solo en el Estado, y dentro de sus reglas de juego constitucionales, el sujeto tiene una existencia racional.

Esta posición de UP parte de una representación de la realidad construida sobre dos premisas falsas: la primera es que plantea un dilema entre por un lado, un “gobierno racional de las pasiones” versus, por otro lado, un “gobierno de la razón constitucional”, como si se tratara de dos formas que compiten o luchan entre ellas, en el interior del mismo momento histórico, por sustituir-se una a la otra. Y, la segunda, es que atribuye a cada uno de estos dos gobiernos valores axiológicos contrarios, una valoración negativa al gobierno irracional de las pasiones y positiva al gobierno de la razón constitucional.

Como digo, ninguna de estas dos premisas es cierta. El dilema “gobierno de las pasiones irracionales o gobierno de la razón constitucional” es un dilema falso o mal planteado porque uno no excluye a la otra, en tanto que no comparten el mismo momento histórico. Históricamente, el gobierno irracional de las pasiones aparece cuando el gobierno de la razón constitucional ha entrado en crisis. No son dos formas de gobierno que se disputen el mismo momento histórico, sino que son formas de gobierno que corresponden a momentos históricos distintos: el del consenso en el caso del primero y el de la crisis orgánica de régimen en el del segundo. En cada uno de estos momentos cabe uno pero no el otro, por eso no son excluyentes. Y, por eso mismo, tampoco son valorables axiológicamente como formas de gobierno buenas o malas. Cada uno de ellos no es ni bueno ni malo, sino que simplemente corresponden a momentos históricos distintos en el que puede darse uno pero no el otro.

Por tanto, cuando no eres capaz de entender el momento histórico de crisis de régimen en el que vives (ni la ingobernabilidad social ni la represión en Catalunya va a parar), y en lugar de sumarte a la forma de gobierno propio de éste, el de las pasiones, la resistencia y la rebelión para tumbar al régimen, te montas en la forma de gobierno de la razón constitucional propia de un momento histórico que ya no existe o está en crisis abierta, jugando a hacer de “hombre de Estado”, la crisis de este último acaba convirtiéndose también en tu crisis y te arrastra.

En resumen, como señalaba al inicio, estos elementos no permitirán a UP implementar ningún cambio estructural en el país. A la vez que conducen, a las puertas de una nueva crisis económica en 2020, a la sepultura de la izquierda institucional estatal y despeja el camino para que, en tres o cuatro años, la extrema derecha recoja todo el descontento social, tomando o condicionando directamente el poder. Entender esto exigiría que UP optara:

  1. Por negociar un acuerdo programático de investidura que incluyera medidas legislativas concretas y el compromiso de Pedro Sánchez de someterse a una cuestión de confianza a mitad de legislatura donde rinda cuentas del cumplimiento del acuerdo; y
  2. No entrar en el gobierno para llevar a cabo un proceso interno de desburocratización, reorganización y restablecimiento de las relaciones con los movimientos sociales y la ciudadanía que permita reactivar la movilización en las calles y reconstruir una izquierda social capaz de evitar que ante la llegada de crisis económica que se avecina, no sea la derecha sino la izquierda la que gane el poder.

https://www.eldiario.es/contrapoder/Gobierno-coalicion-antesala-desastre_6_964913518.html


Esta España descentrada. Suso de Toro

19/11/2019

Margallo niega que la postura de España ante Grecia se deba a Podemos

Leo que un señor muy solemne y muy ridículo que fue ministro en un gobierno del PP dice que el que pretende armar Pedro Sánchez con Pablo Iglesias estará lleno de “comunistas” y “bolcheviques” y que eso debe ser evitado con una maniobra que denomina “gobierno de salvación nacional”.

Lo que vienen protagonizando de forma tan personalista Sánchez e Iglesias desde hace cuatro años, con una nueva entrega hace seis meses y ahora esta nueva escena de salón tendrá muchos nombres como “personalismo” o “inmadurez”, pero visto el acuerdo genérico inicial no merece llamarse gobierno de izquierdas. Lo de “progresista” tampoco, pero habrá que reconocérselo tras las bárbaras barbaridades que aúllan tantos medios de intoxicación, que no comunicación, de esa derecha que es toda ella extrema. Porque la vida pública española, encerrada en unos medios de comunicación carentes de profesionalidad y de ética y que actúan como sicarios de un capital financiero que vive del estado devorándolo, está situada en la extrema derecha.

No es raro que individuos que ocupan puestos en la administración y se dicen “socialistas” hablen como falangistas, porque todo es un mismo espacio ideológico. Lo que acaba de decir ese señor Margallo lo podrían firmar afiliados ahora al PSOE o que lo fueron hace un tiempo.

Y, cómo no, hay un origen de todo. Y es tan simple, bastaba que los norteamericanos y los ingleses hubiesen hecho caer el régimen de Franco cuando cayeron Hitler y Mussolini. Pero Franco hizo testamento antes de morir y sus cortes aprobaron la Ley para la Reforma Política y hubo una Transición, que consistió en “de la ley a la ley”, y no una ruptura con el franquismo. Así que los dueños del Estado se creen dueños del Estado y sus políticos se sienten como tales, es natural que vean a cualquiera que no sean ellos como intrusos.

En España no hay derecha en el sentido europeo porque los Estados reconstruidos tras la caída del fascismo se levantaron sobre un consenso nacional profundo, por eso no podrían concebir que unos ciudadanos de un mismo Estado no tengan los mismos derechos que otros y entienden que las diferencias políticas no son “sedición” o “alzamiento” o “terrorismo” y por eso no tienen una tribunal específico para perseguir las opiniones políticas como es la Audiencia Nacional, en vida de Franco llamado Tribunal de Orden Público.

La derecha española no cree en un consenso nacional integrador y en el respeto a las opiniones distintas y a la disidencia porque es la misma derecha de siempre profundamente arraigada dentro de las instituciones del estado y conectada incluso biologicamente al gran capital parasitario del estado. Jamás devolverán los millones concedidos para “salvar la banca”, es su botín. La derecha española es guerracivilista. Es por eso que un señor del que decían que era la derecha sensata y razonable, europea y demás perejiles vomita exactamente los mismos calificativos que Millán Astray y toda la ralea. Y llama a repetir lo que hicieron los militares sublevados contra el gobierno republicano legítimo, un gobierno de “salvación nacional”. Porque no reconocen como legítimos miembros de la nación a quienes no piensan como ellos, no tienen sus intereses, no son ellos. Porque ellos eran y son “los nacionales”. Son los mismos de siempre y dicen que no son franquistas, que no son la extrema derecha. Y sus medios de comunicación cuelan ese matute porque son de la misma piel.

Aún no vi la película de Amenábar, Unamuno siempre me pareció tan brillante como irresponsable, pero dicen que está muy bien y lo creo. También me dicen que no sale un señor clavadito a Margallo con camisa azul y correajes, pero de eso ya no estoy tan seguro.

https://www.eldiario.es/zonacritica/Espana-descentrada_6_963863632.html


Gobernar España cotiza en rojo por Domingo Sanz

15/11/2019

No, no es un juego de palabras con el color político que se les supone a los desesperados del pacto del abrazo.

Y no, tampoco tiene nada que ver con que, a la hora en que escribo, el Ibex 35 haya perdido casi tres puntos desde la hora del acuerdo firmado para pedir perdón al electorado por el 10N, mientras el CAC 40 y el DAX 30 se mantienen, y la Bolsa de Milán hasta se permite subir un punto y medio.

España cotiza en rojo porque a los cinco inversores que presumen de arriesgarse no les ha dado la gana ponerse de acuerdo en el valor de lo que tienen entre manos.

No les da la gana, aunque el lunes día 11 hayan visto salir huyendo con su perrito a uno de los cinco, quizás el más presumido.

Y no les ha dado la gana, sobre todo, porque no están dispuestos a deshacerse de un pasivo que, si lo liquidaran, podrían evitar la salida de unos accionistas mucho más importantes, que vienen advirtiendo hace tiempo que quieren retirarse de este mercado, y están pidiendo firmar un contrato.

Como no tenemos tiempo para juegos ni adivinanzas es mejor reconocer que usted ya sabe que el accionista que quiere vender su parte del capital se llama Catalunya, y que el pasivo que no quieren saldar los cinco socios cobardes se llama Monarquía.

Es tanto el miedo que provoca gobernar España que incluso una sola sentencia de la Justicia europea que avalara las demandas de los líderes republicanos condenados o perseguidos fuera suficiente para romper el maleficio que nos está arruinando.

Gobernar España cotiza en rojo


Santander: las políticas laborales del banco condenan a las mujeres que quieren ser madres. José Antonio Gómez

13/11/2019

Los testimonios que llegan a Diario16 de las empleadas (mujeres y madres) del Banco Santander que están siendo incluidas en el ERE por el hecho de priorizar el cuidado de sus hijos con la reducción de jornada a trabajar por las tardes son cada vez más crueles.

Hoy veremos un caso en el que el machismo se combina con la crueldad. «He sufrido también la invitación para irme voluntariamente del banco. Soy madre de dos niños pequeños y, desde que tengo a estos dos pequeños enanos, lo mejor que me ha pasado en mi vida, todo cambio en el banco», comienza a decir la empleada.

Son muchas las mujeres que quieren ser madres y, por problemas de salud, se les hace muy difícil. Esto es lo que le ocurrió a esta empleada. Tuvo dos abortos por un problema con la coagulación de la sangre. Sin embargo, gracias a la medicina pudo controlar ese problema y quedarse embarazada de sus dos pequeños.

Sin embargo, después del segundo aborto «el responsable de recursos humanos me indicó queNO es momento de ser madre”. Esta fue una de las muchas cosas que he tenido que sufrir», afirma a Diario16 esta trabajadora del banco presidido por una mujer que se autodefine como feminista, que habla del empoderamiento de las mujeres o que afirma que «la brecha salarial entre hombres y mujeres comienza en el momento en que decidimos tener hijos. Y la brecha nunca se cierra. Efectivamente, existe un impuesto sobre la familia que es pagado principalmente por las mujeres. Así que mi consejo es: desafiemos el statu quo todos los días. Nunca tengáis miedo. aprended a tomar decisiones. La situación está cambiando y seguro que tendréis más oportunidades que vuestras madres y vuestras hijas, si elegís tenerlas, tendrán aún más».

Es decir, Ana Patricia Botín criticaba la brecha salarial entre hombres y mujeres y el impuesto que tienen que pagar las mujeres por ser madres, mientras el Santander está utilizando los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) para despedir a las mujeres embarazadas o con reducción de jornada, tal y como pudimos comprobar en varios de los testimonios recogidos por Diario16.

Recordemos cómo una empleada que llevaba 14 años trabajando en el sector bancario, primero en el Banco Pastor y luego en el Popular, y que no podía trabajar por las tardes para poder cuidar a su hijo, cuando el Santander compró a la sexta entidad financiera de España llegó una nueva jefa de zona que «desde el primer día, sin conocerme de nada, me crucificó por el hecho de no quedarme por las tardes. Le expliqué mi situación: me era imposible quedarme porque no tenía con quien dejar a los niños. Sin embargo, le comuniqué que cada mañana empezaba a las siete para poder sacar la carga de trabajo que había y todas las incidencias generadas a través de la integración tecnológica de banco popular a banco Santander. Su respuesta fue: “está bien, pero no sirve de nada”», afirmó a Diario16 esta empleada.

Cuando regresó de vacaciones en el mes de septiembre de este año, esta madre trabajadora fue convocada a una reunión con el Departamento de Recursos Humanos en la que le dijeron «o firmas voluntariamente o después será forzoso sin la correspondiente indemnización».

También es reseñable el caso de la madre que se acogió al ERE porque priorizó el cuidado de sus dos hijos pequeños a la situación existente en el banco cántabro, hecho del que publicamos íntegra la carta que esta mujer dirigió a estos dos hijos:

Tampoco podemos olvidar el caso cruel de otra ex empleada del Santander que afirmaba que fue despedida por ser mujer y madre: «En plenas Navidades y tras casi doce años en Popular, me despidieron por ser mujer y ser madre a la vez. Por decir NO a prolongar ilegalmente mi jornada, por no doblegarme y por no aceptar amenazas. Di los mejores años de mi vida al Popular, trabajé lo inimaginable, pero cuando tuve que conciliar mi vida familiar con la laboral se me cerró la opción de seguir creciendo en la empresa. A mí no me relegaron de subdirectora a cajera, aunque me dijeron que lo harían, no, a mí me despidieron de forma improcedente y totalmente asumida, indemnización y a la calle de forma humillante».

La coherencia entre las palabras y los hechos es fundamental en el liderazgo y el Santander podrá ser muchas cosas, pero coherente entre lo que dice ser y lo que en realidad hace desde luego que no es. El caso de la defensa de los derechos de las mujeres queda demostrado con los hechos y las denuncias de las trabajadoras que tienen miedo a solicitar la reducción de jornada porque se pondrían en el punto de mira del Santander en el momento en que se inicie una reestructuración de personal.

Santander: las políticas laborales del banco condenan a las mujeres que quieren ser madres


Lo que pasa al jugar a la ruleta rusa. David Bollero

11/11/2019


España no es más fascista hoy que ayer, pero ese fascismo está más representado en las instituciones. De hecho, nuestro país pasa por ser el que tiene la extrema-derecha más fuerte de Europa. Después de que los partidos democráticos jugaran a la ruleta rusa tras el 28 de abril, la nueva convocatoria de elecciones ha revelado una retirada de la confianza tanto a PSOE como a Unidas Podemos (UP) y la aniquilación de Ciudadanos en favor de PP y Vox.

Ninguno admitirá su cuota de responsabilidad, a pesar de que las urnas se lo ha indicado. Ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias reconocerán que su incapacidad para haber llegado a un pacto ha terminado por dar alas a la extrema-derecha. El PSOE ha ganado las elecciones, sí, pero con tres escaños menos y muy lejos de lo que realmente pretendía Sánchez, que era ganar músculo para gobernar en solitario. UP, por su parte, continúa sin saber parar la hemorragia de votos que sufre elección tras elección -esta vez con 7 escaños menos-, sin que haya el menor atisbo de autocrítica.

En este último sentido, Iglesias no es tan distinto de Albert Rivera. Los dos se aferran a su liderazgo, pase lo que pase. El partido que lidera el primero ha ido perdiendo peso en el Congreso en cada cita electoral sin que ello haya propiciado una revisión del modo en que se llevan las riendas de la formación. Anoche, con un descalabro de Ciudadanos que recuerda mucho al de UCD, Rivera no dimitió. Admitió el mal resultado porque no hacerlo habría sido hacer el ridículo, pero vino a expresar su perplejidad por el mismo, argumentando que el programa era el mismo que en abril, como si su negativa a desbloquear el desgobierno, incluso, sin atender las llamadas de Sánchez, no hubieran tenido peso. Tanto arremetió contra Catalunya, que al final ERC le ha superado en tres escaños. Eso debe escocer… como debe escocer no tener ni un puesto en el Senado. Muchos ‘naranjit@s’ van a pasar frío fuera de la política.

Sánchez la ha pifiado. Hasta ayer, siempre le había salido bien ir a contracorriente. El problema es que su error de ayer, arrastra a toda España a las garras de la extrema-derecha. Su ineptitud negociadora y el modo en que no ha plantado cara al fascismo en el debate hacen que España hoy esté más cerca de tiempos oscuros. Tras las elecciones de ayer, es más complicado todavía conformar gobierno que en abril. Dicho de otro modo, todo le ha salido mal a Sánchez, por lo que debería sonreir menos y disculparse más.

Vox está eufórico porque, además, sus 52 representantes del fascismo en el Congreso le traerán sustanciales cantidades dinero en esas subvenciones de las que tanto reniega con una mano mientras, con la otra, pone el cazo para llevárselo crudo. Quizás no estén tan contentos con el hecho de que los nacionalismos autonómicos también hayan crecido en el Congreso, pero hoy por hoy están tan borrachos de poder que ni siquiera analizan esa circunstancia.

Hoy más que nunca, la ciudadanía debe seguir plantando cara al fascismo con mayor contudencia de lo que lo han hecho los partidos democráticos, cuyos errores y bajo nivel han agravado la amenaza de la extrema-derecha. Sí, han pasado, pero su estancia debe servir para mostrar a quienes todavía no lo han visto lo peligrosos que son. Y pararlos junt@s.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2019/11/11/ruleta-rusa/


Votad, malditos. Javier Gallego

07/11/2019

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Camarero, hay un nazi en mi sopa. Hasta en la sopa están los fascistas. Hablan de ellos a todas horas en las noticias que es precisamente lo que buscan y el otro día había uno en el debate electoral de la televisión pública en horario de máxima audiencia. Estaba allí como si tal cosa, como si fuera lo más normal tener en la tele a un energúmeno racista, clasista, machista y homófobo vomitando basura por la boca. Sólo por eso fue el que más ganó en el debate, sólo por eso salimos perdiendo todos.

Habló como uno más y mintió como el que más para insultar a la memoria de las víctimas del franquismo, para atacar a la ley de violencia de género y al feminismo, para llamar violadores a los migrantes y a los menores extranjeros no acompañados, para amenazar con prohibir a otras ideologías y acabar con la pluralidad democrática. Tuvimos que soportar que un fascista hiciera fascismo en prime time sin que apenas le dieran réplica. Basta ya. Hay que plantarle cara a esta caverna insidiosa y miserable que amenaza nuestros derechos y convivencia.

De nada sirve ignorarlos mientras les hacen el juego en la derecha, en muchos medios generalistas y entre esa España iracunda que quiere imponernos por la fuerza su España estrecha. Ya tuvimos 40 años de silencio franquista y otros 40 de blanqueo del Régimen, como para tener que aguantar que vuelvan. Ahora toca combatirles sin tregua, con razones y beligerancia, llamando al fascismo por su nombre. No podemos quedarnos callados cuando Rocío Monasterio se planta delante de un centro de niños migrantes sin padres para criminalizarlos. No podemos callarnos cuando una señora pija llama delincuentes a niños excluidos.

Porque, además, es mentira. La delincuencia no es mayoritariamente extranjera ni mucho menos son los menores los que la comenten y, de hecho, el crimen ha decrecido en épocas de mayor inmigración a nuestro país. Cuando estas personas delinquen no es por nacionalidad, es por marginalidad, es porque el sistema falla. Así es como hay que enfrentarles, con verdades frente a sus mentiras. Contando que Abascal sí que chupó durante años del dinero público, que Monasterio y su marido han cometido numerosas irregularidades con sus oficinas y sus casas, que todas las rebajas fiscales que propone Vox favorecen a los que más tienen. No podemos callar mientras unos privilegiados remueven las pasiones más bajas para atacar a los de más abajo.

No nos callemos este domingo en las elecciones. Si eres de izquierdas y no vas a votar, piensa que si los ultras gobiernan de la mano de la derecha, quieren acabar con la protección de mujeres, gays y migrantes, con Autonomías y partidos, con tus libertades. Por supuesto la política se hace sobre todo en las calles, en los movimientos de base, en el día a día. Pero una manera de manifestarse contra el fascismo también es votar para devolverles a la cueva. La democracia no acaba en las urnas, pero sí en la extrema derecha. Votad, malditos, votad, malditas. Como dice una viñeta de Dalmaus, puede que no exista tu partido ideal, pero existe el que quiere acabar con tus ideales.

https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/Votad-malditos_6_960713954.html


República e independencia contra el rey. David Bollero

04/11/2019

La visita de los Borbones a Catalunya se ha convertido en otra arma arrojadiza de la campaña. Las protestas antimonárquicas que se producen se están utilizando por la derecha y, muy especialmente, por el Partido Popular (PP) de una manera torticera. 250 policías antidisturbios adicionales parecen no resultar suficientes para los de Génova, que viendo cómo los sondeos internos revelan su retroceso en favor de Vox, cada vez está más tentado de pedir tanques por la Rambla.

Si tan convencido está Pablo Casado de que a Pedro Sánchez le interesa la violencia en Catalunya, el líder popular ha sido tan necio de hacerle el trabajo sucio al socialista. Y es que él, junto a Albert Rivera y Santiago Abascal, se ha encargado como nadie de echar gasolina en la hoguera catalana. Culpar a Sánchez de lo que ocurra al monarca hoy es tan pueril como culpar de las víctimas de una bomba al artificiero que no consigue desactivarla, en lugar de al terrorista que la colocó.

Claro que habrá protestas contra el rey, como las ha habido siempre. Como suceden en Oviedo cada año cuando se entregan los Premios Princesa de Asturias al grito de «Asturies nun tien rei». La diferencia es que estas protestas en Catalunya se ven envueltas y amplificadas por una sentimiento independentista a flor de piel. Sin embargo, que no se equivoque la derecha: como sucede entre quienes se manifestaban contra la sentencia del ‘procés’, en las protestas antimonárquicas no sólo habrá independentistas; habrá personas que reclaman desde hace años otro derecho a decicir, el de modelo de Estado, el que abre la puerta a una república. Es de ley que los Borbones sientan en primera persona que no son bienvenidos por millones de personas, sin recurrir para ello a la violencia, claro está.

Nadie abrirá ese melón y mucho menos Pedro Sánchez, cuyo partido hace demasiado tiempo que renunció a sus principios y se erigió como un defensor de la monarquía. Si el líder socialista fuera honesto, tuviera el coraje que se presume a quien lleva las riendas de un país, apuntaría a la derecha que la caceroladas en Catalunya son reflejo de lo que muchos millones de personas compartimos: el deseo de sacudirnos de una vez por todas la imposición de un jefe de Estado que consideramos absolutamente innecesario.

Eso también es campaña y hoy tiene lugar un debate en el que la reforma de la Constitución como solución a la cuestión catalana y, previo a ella, el referéndum sobre qué jefatura de Estado queremos, debería tener un papel relevante. No será así porque, sencillamente, se recurrirá a fuego cruzado y peroratas manidas que nada nos aportan, más allá de evidenciar el nivel de nuestros representantes.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2019/11/04/rey-catalunya/