Nuestra memoria: Prisión Central de Cuéllar

22/09/2021

Poca gente sabrá que en el castillo de Cuéllar estuvo ubicada desde 1938 hasta el 30 de julio de 1966, una prisión destinada a retener a los presos republicanos que la dictadura franquista iba deteniendo a partir del golpe de Estado y también una vez que concluyo la Guerra Civil. Como la fortaleza se encontraba en un estado lamentable de abandono, fueron los propios  presos que llegaron los encargados de realizar las obras para su adaptación como prisión. A su cargo quedaron trabajos como la colocación de rejas, la modificación de salas y la construcción de otras nuevas, con lo que el monumento más emblemático de la villa se convirtió en un castillo-prisión, en el que intentaron sobrevivir cientos de reclusos.


TÚ, YO, NOSOTR@S, TOD@S. QUEREMOS SER MÁS, QUEREMOS QUE SE OIGA NUESTRA VOZ

21/09/2021

Después de superar duros momentos a causa del COVID19 retomamos la actividad presencial. Si estás interesad@ en asistir a nuestras asambleas o colaborar con el CRAM contáctanos en colectivorepublicanoamachado@yahoo.es o a través de nuestras RRSS y te informaremos. ¡Te esperamos!


¡CONTRA A ESTAFA DAS ELÉCTRICAS!

20/09/2021

O pasado 1 de xuño entraba en vigor no Parlamento Español a nova tarifa da luz, aprobada a mesma polo autodenominado “goberno máis progresista” da farsa chamada Transición. Así pois, a clase traballadora de Galicia, e tamén do resto do Estado Español, estamos a padecer desde hai meses un incremento desorbitado nos prezos das facturas eléctricas, o cal repercute directamente na estabilidade da maioría social.

Os prezos dos recibos da luz, xa altos de por sí antes do “tarifazo”, dependen esencialmente de tres principios: o negocio que fan as empresas coa enerxía, os altos impostos que non repercuten no noso benestar e os gastos fixos regulados. E o maior beneficiario desta suma agora mesmo é a oligarquía no poder.

É evidente, por tanto, que se facemos unha lectura adecuada do que sucede, efectivamente atopámonos diante dun descarado engano. O que pagamos por un ben común como é o da enerxía non se corresponde co que custa xerar o mesmo. É un feito de facto, que os monopolios enerxéticos só miran polos seus beneficios, e fano con elevadas cifras. Endesa pechou o ano 2020 cun beneficio de 1.394 millóns de euros; Iberdrola, con 3.610 millóns e Naturgy, con 490 millóns.

Fronte ao saqueo e a especulación, as distintas receitas dos partidos políticos do réxime, armazón que blinda os intereses dunha casta parasitaria a cal compra á clase política mediante recompensas nos consellos de administración de empresas eléctricas, só achegan populismo e oportunismo a un problema que é de alta gravidade. Nin a creación dunha empresa estatal pública, cando hai contratos gubernamentais de anos por diante coas eléctricas o cal supón un timo en si mesmo, nin unha tarifa eléctrica galega, insolidaria co resto de pobos do Estado e que ninguén asegura por iso que sexa máis baixa, van solucionar algo respecto disto.

A historia da loita social no noso país demóstranos que só a nacionalización das eléctricas e o control democrático das mesmas vai facer posible o benestar social. E para iso, fai falta que a esquerda rupturista artelle unha fronte común republicana, involucrándose a mesma na organización das capas populares en cada mobilización, facendo pedagoxía sobre as mesmas nestes tempos de desafección política, para conquistar o ben común e blindalo.

Diante desta tarefa, desde a Plataforma Galega pola Terceira República chamamos, por unha banda se es republicana ou republicano á participación activa nun espazo plural e democrático como é o noso, e doutra banda a avanzar cara a un encontro aberto entre os sindicatos de clase, as asociacións sociais e os partidos políticos da esquerda transformadora crean urxente construír a unidade popular desde abaixo para, entre outras cousas, loitar polo que é noso.

¡POLA NACIONALIZACIÓN DAS ELÉCTRICAS!
¡POLA LOITA CONTRA O CAPITAL!
¡POLA REPÚBLICA!

Plataforma Galega pola Terceira República

CONTRA LA ESTAFA DE LAS ELÉCTRICAS

El 1 de junio entró en vigor en el Parlamento español la nueva tarifa eléctrica, aprobada por el autoproclamado “gobierno más progresista” de la farsa llamada Transición. Así, la clase trabajadora en Galicia, y también en el resto de España, venimos sufriendo desde hace meses un aumento desorbitado de los precios de las facturas de la luz, lo que repercute directamente en la estabilidad de la mayoría social.

Los precios de las facturas de la luz, ya elevados en sí mismos antes de la “tarifa”, dependen fundamentalmente de tres principios: el negocio que hacen las empresas con la energía, impuestos elevados que no afecten nuestro bienestar y costes fijos regulados. Y el mayor beneficiario de esta suma en este momento es la oligarquía en el poder

Por lo tanto, está claro que si hacemos una lectura adecuada de lo que está sucediendo, nos enfrentamos a un engaño flagrante. Lo que pagamos por un bien común como es la energía no se corresponde con lo que cuesta generarlo. Es un hecho de facto que los monopolios energéticos solo miran sus ganancias, y lo hacen con cifras altas. Endesa cerró el año 2020 con un beneficio de 1.394 millones de euros; Iberdrola, con 3.610 millones y Naturgy, con 490 millones.

Frente al saqueo y la especulación, las diversas recetas de los partidos políticos del régimen, un marco que resguarda los intereses de una casta parasitaria que compra la clase política a través de recompensas en los directorios de las empresas eléctricas, solo traen populismo y oportunismo a un problema que es de alta gravedad. Ni la creación de una empresa pública estatal, cuando hay contratos gubernamentales de años por delante con las eléctricas lo que supone una estafa en sí misma, ni una tarifa eléctrica gallega, desfavorable con el resto de municipios del Estado y que nadie asegura por eso, por lo que es menor, resolverán algo al respecto.

La historia de la lucha social en nuestro país nos muestra que solo la nacionalización de las centrales eléctricas y su control democrático harán posible el bienestar social. Y para eso, es necesario que la izquierda rupturista articule un frente republicano común, involucrándose en la organización de las capas populares en cada movilización, haciendo pedagogía sobre ellas en estos tiempos de desafección política, para conquistar el bien común y blindarlo.

Ante esta tarea, desde la Plataforma Gallega para la Tercera República llamamos, por un lado si eres republicana o republicano a la participación activa en un espacio plural y democrático como el nuestro, y por otro lado a avanzar hacia un encuentro abierto entre los sindicatos de clase, las asociaciones sociales y los partidos políticos de la izquierda transformadora crear urgentemente para construir la unidad popular desde abajo para, entre otras cosas, luchar por lo nuestro.

¡POR LA NACIONALIZACIÓN DE LA ELECTRICIDAD!

¡POR LA LUCHA CONTRA EL CAPITAL!

¡POR LA REPÚBLICA!

Plataforma Galega pola Terceira República


Juancar, el rey proscrito. Aníbal Malvar

16/09/2021

Nuestros periódicos de derechas ya no saben cómo abordar el delicado asunto de la corrupción borbónica. Cuando, no ha tanto, la revista Forbes y otros medios extranjeros calcularon la fortuna oculta de Juan Carlos I en unos 2.000 millones de euros, la horda mediática vasalla salió clamando que los periodistas extranjeros no tienen ni puta idea. ¿Quién quiere a Woodward y Bernstein teniendo aquí a Eduardo Inda y a Paco Marhuenda? Los prebostes mediáticos de esta triste matria dieron una explicación delirante a aquellas informaciones: Forbes había confundido los bienes de Patrimonio Nacional de los que goza la manada borbonesca con la fortuna privada, informaron al crédulo populacho. Pero al poco tiempo aparecieron los millones suizos de Corinna y el cuento de la inepcia periodística foránea se derrumbó.

Nuestra prensa más carpetovetónica pasó entonces al plan B: presentar a Corinna como una amante despechada y a Juancar como víctima de sus pérfidos encantos. Muy feminista, como habréis apreciado.

Yo creo que no coló, pero al aparecer otras gavillas de billetes negros veraneando en paraísos fiscales, fue necesario activar el plan C: el cadáver viviente de Juan Carlos fue depositado en el moridero mediático y el coro borbónico entonó el canto gregoriano de la ejemplaridad del nuevo rey frente a su padre. Poco dura la alegría en casa del borbón, y al rato se supo que Felipe VI era beneficiario de alguna de esas siniestras cartillas de ahorro suizas.

La estrategia comunicativa borbónica se volvió entonces estupefaciente: básicamente, consistió en exculpar a Felipe VI señalando que no se enteraba, pues, si no, no se explica que un tipo con todo el aparato del Estado a su servicio no tenga información sobre sus propias cuentas suizas y las andanzas de su padre. La estrategia había funcionado muy bien con la infanta Cristina, cuando se la exculpó de cualquier responsabilidad en el caso Urdangarin aduciendo que no se enteraba de dónde salía la fortuna que dilapidaba junto a su marido. De nada nos había servido a los españoles pagarle a la señora la licenciatura en Ciencias Políticas, el máster en Nueva York y las prácticas en la Unesco. Lo que Natura no da, Salamanca no lo presta (salvo a Cristina Cifuentes y Pablo Casado, of course).

Y ahora, después de la exitosa estrategia del tonto del haba, ABC ha emprendido un nuevo camino, lleno de fantasía y aventuras, en defensa de la dinastía borbónica: Juan Carlos I es un perseguido judicial, cual vulgar titiritero o raperillo. Es el Julian Assange de las monarquías europeas.

“Que Don Juan Carlos cometiera ilegalidades no justifica que se le prive de garantías procesales elementales”, editorializa el torcuatiano diario. “Don Juan Carlos es uno más ante la ley, debe ser tratado como uno más ante la justicia. No está siendo así”, sentencia. El editorial se titula Si es uno más, como a uno más, y si te lo lees entero te acaba entrando una penita muy honda y española por los trágicos destinos que está sufriendo el pobre Juancar en su castillo de If de Abu Dhabi. Dentro de poco nos sacan una colecta en internet para pagarle un abogado de oficio.

El implacable perseguidor de nuestro arquitecto transicional es el pérfido fiscal suizo Ives Bertossa. En toda buena fábula ha de haber un buen malo.

Viene a decir ABC que Bertossa maneja en la sombra los hilos de nuestra Fiscalía cuando califica a Juan Carlos de “comisionista internacional”. “La Fiscalía transmite la imagen de que realmente no es más que una sucursal del fiscal suizo Bertossa, quien dosifica a su conveniencia informaciones de personas cercanas a Don Juan Carlos”. Bertossa es el Lex Luthor de la judicatura europea, nos sugiere el honorable diario madrileño.

Titular de portada de hoy mismo: Juan Carlos I culpa a la fiscalía de acusarle sin pruebas. En la persona de un solo rey, los españoles hemos gozado en pocos años de un monarca ejemplar, un soberano presuntamente pilluelo y faldero, un rey presuntamente comisionista y, ahora, un rey proscrito. La leyenda continúa.

Le propongo a nuestra prensa borbónica que ahora nos cuente que Juancar no es comisionista, sino que lleva años trabajando en la sombra para devolver a España el oro de Moscú, robado por los rojos. De ahí las abultadas cuentas suizas y paradisiacas de origen inexplicable, que no podía hacer públicas pues eso pondría en peligro la arriesgada misión. Yo creo que esto, los españoles, también nos lo tragábamos. Estamos acostumbrados a leer cuentos de realismo mágico borbónico. Solo nos falta un personaje al que le salgan mariposas amarillas por el coño. Aparecerá.

https://blogs.publico.es/repartidor/2021/09/04/juancar-el-rey-proscrito/?doing_wp_cron=1631779677.6850430965423583984375


En memoria de Manuel Fernández Márquez

14/09/2021

A petición de la Coordinadora 14 d’abril el Ayuntamiento de Sant Adrià del Besos ha inaugurado, el pasado sábado 4 de septiembre, una placa de memoria en el lugar que fue asesinado. Memoria histórica de lucha a pie de calle, reivindicación a vida o a muerte, no en despacho o en salón.

Manuel Fernández Márquez 27 años, Manuel García Caparros 19 años, Yolanda González Martín 19 años, Cipriano Martos Jiménez 31 años, Pedro Patiño Toledo 33 años, Enrique Ruano Casanova 22 años, Francisco Sauquillo Pérez del Arco 30 años, Javier Verdejo Lucas 19 años y tantos y tantos otros, cada uno con su nombre y apellidos. Centenares de trabajadores, sindicalistas y estudiantes asesinados durante el franquismo y la modélica transición. Héroes anónimos la mayoría olvidados, pertenecientes a sindicatos y formaciones políticas combativas, dispuestos a luchar por la justicia y la libertad.

          “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños,

          haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”.

          Eduardo Galeano

Miraba una fotografía de Manuel, es en blanco y negro de los años 70, con las esquinas recortadas. Un hombre mirando con una sonrisa franca al fotógrafo. Un rostro feliz de un joven corriente vestido con americana oscura y corbata. Tiene el pelo rizado y lleva un clavel en la solapa, quizás del día de su boda. Un hombre que no pudo terminar su jornada laboral, que no pudo besar a su mujer y a su hijo pequeño. Un hombre que no sintió como aquella dictadura se terminaba en blanco y negro en una cama de hospital en Madrid. Un hombre que no vio la sangre derramada para dejar atrás el franquismo y conseguir una transición con una democracia tutelada.

Algunos acontecimientos del año 1973 marcaran el final del siglo XX. Están relacionados entre si y son de plena actualidad en estas fechas. El 29 de mayo Estados Unidos se retiró de Vietnam del Sur, hace una semana abandonaba Afganistán después de 20 años. El 17 de octubre se produce una crisis energética a escala mundial, estos días el precio de la electricidad se ha doblado. El 20 de diciembre murió en atentado el Presidente del Gobierno el almirante Luis Carrero Blanco, aun hay nombres franquistas en las calles de Madrid después de 46 años.

Hay un hilo conductor entre ellos. Manuel trabajaba para un prestamista de Construcciones Pirenaicas. En la obra de las tres chimeneas, para la central térmica del Besos de la empresa Fuerzas Eléctricas de Catalunya. Hoy las chimeneas son testigos mudos de lo que sucedió aquellos días, esculturas de hormigón que vigilan desde la playa la línea del horizonte.

Siguiendo el hilo, COPISA era una filial de FECSA empresa fundada, en 1952, por el banquero franquista Juan March, por la compra fraudulenta y especulativa de la Canadenca. Las reivindicaciones obreras venían de lejos, en febrero de 1919 la huelga de la Canadenca paralizó la actividad industrial en Catalunya, consiguieron la jornada laboral de 8 horas, el seguro medico, readmitir a los despedidos y otras reivindicaciones laborales. Desde los años sesenta se había incrementado las protestas en la calle. En 1973 la carestía de la vida movía las reivindicaciones de la lucha obrera que pedían: un aumento salarial, una jornada laboral de 40 horas, cobrar el salario íntegro en caso de enfermedad y tener derecho a reunirse en la empresa. La huelga no estaba permitida y la represión era muy dura. A principios del mes de abril las calles y las plazas olían a primavera. La muerte vino temprano entre las olas que bañaban la arena y las traviesas de madera de las vías. El martes 3 de abril, Manuel cayo por un disparo frente a los railes del tren en Sant Adrià. Al conocerse la noticia la protesta se extendió con rapidez por toda la zona, paralizando toda la actividad laboral y comercial.

“Morir en el mar,

          donde las olas rugen en tu cabeza

          y el agua balancea tu cuerpo

          como un barco perforado”.

          Abdel Wahab Yousif

joven poeta sudanés que, agosto de 2020, murió ahogado en el Mediterráneo frente a la costa Libia.

Posteriormente otro mes de abril, pero de 1979, el  nuevo ayuntamiento de Sant Adrià recién elegido en las urnas, decidió cambiar los nombres de las calles franquistas. La avenida del Capitán General de la armada Carrero Blanco, en la Mina, se llamará desde entonces calle de Manuel Fernández Márquez.

Hoy nuestras banderas rotas en las luchas ondean al viento. El tiempo derrota a los hombres y los nombres de las calles son olvidados. Por eso estamos aquí año tras año, quizás somos pocos, quizás estamos divididos no lo se. Pero no olvidamos la memoria de todos los que lucharon y dieron su vida por la libertad. Seamos serenos y alegres, valientes y osados, como dice la letra del himno de Riego y probablemente el futuro será nuestro.       

Salud y República a todos

Joaquín Soler, arquitecto

Vocal de la Junta Federal de Unidad Cívica por la República UCR.


El comunismo y Álvarez de Toledo, unas cuantas cosas claras. Daniel Bernabé

08/09/2021

A menudo ser pionero te reporta poco reconocimiento y muchos problemas. Miren a Cayetana Álvarez de Toledo, la apuesta de Pablo Casado como martillo de herejes en la portavocía del Congreso, que fue defenestrada cuando el inconsistente líder popular decidió fingir centrismo al inicio del anterior curso político. Luego, entre las prisas y el miedo al fin de una carrera llena de derrotas, presión de Vox y Ayuso mediante, Casado volvió a la línea del hostigamiento macarra: no importa si lo que se dice del Gobierno es cierto o falso, lo que importa es buscar su ilegitimidad. Por eso tienen ustedes a Cuca Gamarra, sustituta en la portavocía del PP, tan perdida como su propio partido. Con tanto giro de libreto la función resulta poco creíble: no puedes poner a María Reiner, la monjita de Sonrisas y lágrimas, a actuar en Salvar al soldado Ryan.

Imagino que Álvarez de Toledo, en la umbría de su escaño, debe de estar pasándolo mal, revolviéndose, pensando que no se puede poner a un caniche a hacer el trabajo de un bulldog. Llegas la primera, abres una senda a machetazos para que al final otras acaben en primera línea mediática, que en política es lo que marca tu importancia o tu intrascendencia. Por eso, de vez en cuando, Álvarez de Toledo necesita reivindicarse, por encima de advenedizas como Ayuso o de despistadas como Gamarra. De ahí que el lunes registrara en el Congreso una importante pregunta para el desarrollo de la actualidad nacional: “¿Cómo justifica la vicepresidenta segunda su apología de una consigna política que ha justificado millones de muertos?”.

La vicepresidenta segunda es Yolanda Díaz; la apología, el prólogo que ha realizado para una reciente edición del Manifiesto Comunista. Quizá ustedes se pregunten para qué dedicar unas palabras a un número de promoción de Álvarez de Toledo. Puede que no les falte razón. Quizá es hora, por contra, de recoger el guante y de dejar unas cuantas cosas claras. Un día te acuestas en un país donde el Partido Comunista fue uno de los protagonistas de la Transición y redactor de su Constitución, al siguiente te levantas y el macartismo campa a sus anchas, hay comisiones de actividades antiespañolas y los delatores esperan su turno a ver si les cae un estanco o una portería. Una estrategia desenfadadamente mezquina ha sido más de una vez la antesala del desastre.

Primero vayamos con los millones de muertos. Sí, bajo el comunismo se han practicado atrocidades contra los derechos humanos, eso es innegable. Tanto como bajo el fascismo pero también el liberalismo, ideología de la que la Unión Europea y las democracias occidentales hacen gala, algo que incomoda mucho reconocer. La explicación es histórica: las tres ideologías de la modernidad tenían un fuerte componente de nueva ordenación social y no dudaron en utilizar la violencia para imponerlo. El siglo XIX y el XX carburaron con sangre, dinero y lucha de clases, como el XXI, salvo que ahora ponemos un filtro de Instagram o hacemos un bailecito en TikTok y se nos olvida.

A nadie que prologue a Adam Smith se le acusaría de hacer “apología de una consigna política que ha justificado millones de muertos”. Si por muertos es, nos ponemos a contar los desmanes del imperialismo británico, cuna liberal por excelencia. Las justificaciones atroces, a menudo racistas, que el Reino Unido empleaba para asegurar que sus intereses estaban por encima de los países invadidos, fueron votadas por diputados liberales y aplicadas por Gobiernos liberales. También podemos recordar las excelentes relaciones de Churchill con Musolini, al que calificó de la mejor vacuna contra el socialismo. No les gusta leerlo, pero detrás de cada soldado de las SS hubo antes un casaca roja practicando las mismas fechorías.

Sería ridículo, por otro lado, culpar de determinados crímenes a Adam Smith –su estudio económico fue clave para hacer avanzar esta ciencia–, tanto como culpar a Marx de los perpetrados en su nombre. Liberales hubo muchos, también los que se oponían al absolutismo, como en España: contra Riego se levantaron los mismos que lo hicieron contra la II República. El marxismo se aupó sobre el liberalismo para introducir un nuevo concepto, el de clase, o cómo los derechos no eran iguales para todos dependiendo del dinero. Gracias al socialismo se pasó del sufragio censitario, al que los liberales no ponían objeción, al universal. Gracias al socialismo existe el derecho a la educación, a la salud, al descanso o a unas condiciones laborales dignas. Fue lo que tuvo organizar a las masas de trabajadores en un objetivo común. También que la URSS y sus aliados ganaran la guerra contra la Alemania nazi. Cuando el fascismo machacaba España, unos años antes, desde el liberal Londres se miraba a otro lado: luego soportaron el blitz.

Todo esto, Álvarez de Toledo –sin duda una mujer de amplia formación– lo sabe. Tanto como que desde los años 50, en la Europa occidental, se desarrolló un comunismo que pretendió jugar bajo las reglas de la democracia liberal. En Italia, donde se inició la idea, la CIA y sus secuaces manipularon elecciones, perpetraron atentados y organizaron secuestros para evitar que el eurocomunismo cuajase. En Francia se llegó al autogolpe de Estado. En Chile se masacró a los marxistas que llegaron al Gobierno por las urnas. En España la ultraderecha asesinó a centenares de personas, entre ellas a los Abogados de Atocha, para intentar que el PCE y CCOO cayeran en la provocación y así eliminarlos como actores en la construcción de la democracia. Los comunistas, en este país, dieron su vida y su libertad para que la señora Álvarez de Toledo pueda decir, liberalmente, lo que quiera desde la tribuna del Congreso. Que no se nos olvide.

Pero el problema, como advertía, no es sólo de memoria, de honradez con el pasado o de ruptura del consenso constitucional para invalidar a uno de los actores de nuestro juego político. Es de presente. Uno donde la derecha parece haberse conjurado con los ultras para provocar en España una restauración reaccionaria: lo que perdieron en 1979 lo quieren recuperar en nuestros días. Ahora saben que los comunistas son menos, que los sindicatos no son tan fuertes y que la clase trabajadora, aun existiendo, no se percibe a sí misma y, por tanto, no hace valer sus intereses. Y por eso arengan a los suyos, la liberal clase media, para meterles el miedo en el cuerpo: no hay nada más peligroso que un pequeño-burgués asustado.

Saben –y esto no es una opinión, es un hecho– que Yolanda Díaz aplica políticas socialdemócratas, las que puede o le dejan, bastante menos ambiciosas que las que se aplicaban en toda Europa en las décadas que transcurrieron desde 1945 a 1990. Que su intervencionismo es, incluso, menos profundo del que llevó a cabo la democracia cristiana cuando su única posibilidad de gobernar era competir con la izquierda en medidas sociales. ¿Saben quién provocó ese cambio de centro de gravedad? Millones de comunistas en toda Europa occidental y unos cuantos tanques en la Europa oriental. También convendría no olvidarlo.

En este país que buscan los radicales de derecha, los comunistas son, como siempre, los primeros en ser señalados. Se necesita la vuelta del concepto de los “malos españoles”, la herramienta para situar fuera del juego político, incluso de la sociedad, a aquellos que no comulguen con este aterrante proyecto. Seguramente muchos de ustedes no se identifiquen dentro del epígrafe del comunismo, incluso puede que alguno sea liberal, en la encomiable tradición española contra absolutismos y concentraciones de poder. No se equivoquen: la pregunta de Álvarez de Toledo, el populismo de Ayuso, la mirada lúgubre de Abascal, también van contra ustedes.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/09/08/el_comunismo_alvarez_toledo_unas_cuantas_cosas_claras_124244_1023.html


La Transición española: Unión do Povo Galego

07/09/2021

Durante los últimos años del franquismo y los primeros años de la Transición actuaron dentro del Estado español, diferentes organizaciones políticas, que entendían que el aparato represivo y administrativo de la dictadura no iba a caer por la simple acción política. Por ello, dentro de su programa también incluían acciones armadas. Hoy todo ello se trata de ocultar deliberadamente por la nueva cultura política nacida tras la Transición, que intenta vender la misma como un periodo sin lucha, ni represión por parte del aparato franquista, el cual se negaba a abandonar el poder. Además de vendernos el falso mito que todos estaban por la democracia. Las consecuencias las seguimos pagando a día de hoy.

Dentro de este conglomerado de fuerzas, hoy nos detenemos en Unión do Povo Galego.

La formación de Estudantes Revolucionarios Galegos (ERGA) por parte de Manuel Mera en 1972 será el momento cuando la UPG comience a aumentar su base social, a lo que le siguió en primavera de 1973 la formación del Fronte Obreira de la UPG dirigida por Moncho Reboiras y al año siguiente Comisións Labregas.

Por otra parte, desde 1970 había voces dentro de la UPG que postulaban la necesidad de una fase armada en el marco de la revolución nacional-popular y con el apoyo de ETA (pm) la UPG formó un Fronte Armada con el que realizó algunos atracos, pero en agosto de 1975 la Policía franquista dio muerte a Moncho Reboiras y detuvo 4 miembros del grupo armado.

La dirección de la UPG pasó a establecerse en Portugal y aunque se realizaron aún algunos actos conjuntos con ETA la UPG dejó de realizar acciones armadas dando prioridad a la acción política para lo cual apoyó a la Asemblea Nacional-Popular Galega (ANPG), la cual se presentó públicamente en enero de 1976 y tenía como objetivo la formación de un gobierno gallego provisional tras tomar el poder.


España no es país para jóvenes.

31/08/2021

La población joven española no consigue salir de la casa de sus padres. Sólo un 21% de los menores de 30 años ha encontrado la forma de emanciparse. La mayoría de los que sí lo han conseguido no han podido hacerlo solos. Únicamente un 16% de los emancipados en esta franja de edad han podido irse sin necesidad de contar con un compañero o compañera.

A todo ello hay que sumar un mercado laboral desregulado, gracias a las reformas laborales del PSOE y PP, que solo miran complacer a las empresas. Como consecuencia de todo ello la mitad de las personas menores de 25 años está en paro. Y los menores de 30 que han tenido la suerte de encontrar trabajo tienen que lidiar con contratos temporales, de los cuales un 44,9% duran menos de un año.

Se habla la mayoría de las veces de pobreza y exclusión social ligada al colectivo de los mayores de 65 años año o aquellos que han sido expulsados del mercado laboral a una edad temprana. También se hace hincapié en la pobreza infantil. Sin embargo, en pocas ocasiones los medios ponen su atención a, la juventud española que es el colectivo que más riesgo de pobreza tiene en la actualidad“. El 64% de la población juvenil no trabaja. Y el 60% de los que sí lo hace no llegan a cobrar los 1.000 euros al mes.

Todas estas dificultades se acrecientan con un mercado laboral, orientado a empleos de baja cualificación y una paupérrima inversión por parte de las Administraciones Públicas en políticas de I+D. Para ello es necesaria la derogación tanto de las reformas laborales del PSOE y PP y una política activa por parte del Estado que genere empleos de calidad y faciliten la inserción de la juventud en un mercado laboral de calidad.

Por todo ello sin un cambio de modelo productivo y político será difícil revertir el negro panorama de nuestra juventud.


Negacionismo, infopandemia y covid19. José María Manzano Callejo

26/08/2021
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La negación como mecanismo psicológico de defensa inconsciente fue descubierto por Sigmund Freud. Los mecanismos de defensa son estrategias de nuestro psiquismo para mantener el equilibro del mismo frente a la angustia que provocan determinados conflictos intrapsíquicos y también de la realidad, que podrían afectar peligrosamente a nuestro YO.

El mecanismo de negación es un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos, negando su existencia. Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables o intolerables, intentando controlar la angustia que provoca esa situación, negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos, y que son evidentes para los demás. Se le considera uno de los mecanismos de defensa menos eficientes. Este mecanismo de defensa es el que subyace como explicación al fenómeno del negacionismo en el Covid19.

Por tanto, el negacionismo de la Covid19 es la creencia que esta enfermedad infecciosa y la pandemia que ha provocado desde 2019 no son reales, o al menos no es tan grave como refieren las autoridades sanitarias.

Los negacionistas siguen erre que erre con la negación del virus y de la enfermedad y se proclaman en “voceros” en contra de la única, hasta ahora arma contra la pandemia, la vacunación.

Así, por ejemplo, medios de comunicación como Discovery Salud, que incluso se venden en algunas clínicas, y otros medios de comunicación similares digitales, tienen un largo historial de negación de enfermedades desde el sida hasta el cáncer. Políticos como Bolsonaro o Macri, hablaron en su momento de una “pequeña gripe”. Movimientos organizados negacionistas del Covid19, como el de Esteban Caval, que difunde como hay médicos, biólogos y otros científicos que intentan demostrar que la pandemia es una estafa global para vender vacunas peligrosas que pueden modificar nuestro ADN que llevaran a consecuencias desconocidas. Recientes divulgaciones escandalosas como las de Josep Palmés, agricultor divulgador de teorías pseudocientíficas junto con Miguel Bosé en la localidad leridana de Balaguer, que han tenido gran difusión mediática, abonan este peligroso movimiento contra la salud pública.

Poco después del primer brote de esta enfermedad surgieron las teorías de conspiración y desinformación con respecto al origen, prevención y tratamiento de dicha pandemia. Todas estas acciones naturalmente se propagaron como la pólvora por todas las redes sociales, así como por medios estatales en algunos países.

En 2015, la revista Nature Medicine publicó un estudio de un grupo internacional de investigadores, incluido Shi Zhengli, que en 2019 identificó el virus SARS-Cov-2 en Wuhan, sobre la creación de un posible virus patógeno para humanos. Esta publicación en 2019 generó numerosas especulaciones sobre que el virus SARS-CoV-2 podía ser una variante de dicho virus creado por humanos.

En 2020 la citada revista Nature Medicine publicó un artículo en contra de la teoría de la conspiración de que el virus se creó artificialmente en un laboratorio. Los datos genéticos demostraban de forma irrefutable que el virus no se deriva de una plantilla de virus utilizada anteriormente, demostrándose que la estructura molecular general del virus no deriva de una plantilla utilizada anteriormente, la estructura molecular de este coronavirus era distinta de los coronavirus existentes y sí muy parecidos a la de los virus de los murciélagos.

Otro dato de sumo interés es la publicación en febrero de 2020 del Financial Times en la que el mayor experto en este virus Trevor Bedford refería que no había evidencia de manipulación por ingeniería genética, ya que las mutaciones de este virus del Covid19 son completamente compatibles con la evolución natural del  mismo y este autor defiende la teoría basada en el análisis genético, de que el virus fue trasmitido por un murciélago a un mamífero entre 20 y 70 años antes, animal intermediario no identificado aún, quien lo pasó al primer huésped humano en la ciudad de Wuhan. Pues bien, a pesar de informaciones científicas como estas, se siguen escuchando voces a favor de la teoría conspiranoica.

En abril de 2021, la Real academia Española de la Lengua aceptó el término “covidiota”, tomado del anglicismo “covidiot”, término surgido en las redes sociales de internet, para referirse de forma peyorativa, a personas que niegan la existencia del virus, o también para quienes no cumplen con las normas establecidas por las autoridades sociales para hacer frente a la pandemia.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/negacionismo-infopandemia-covid19-psicologia-vacunas/20210818131907190408.html


Talibania, antes Afganistán, y un poeta en la memoria. Domingo Sanz

24/08/2021

Activos como siempre, los catalanes que luchan desde abajo por el derecho a decidir se organizan en grupos varios a través de las redes sociales. Me consta que algunos han compartido este 18 de agosto una foto y un texto en recuerdo de un poeta.

La imagen, inolvidable, es esa en la que él nos está mirando intenso y joven como no pudo dejar de serlo, inteligente como lo hubiera sido siempre, con los dedos de la mano como si recitaran uno de sus versos y el pelo brillante, rebelde y negro.

“Avui fa 85 anys de l’assassinat de Federico García Lorca.

IN MEMORIAM

Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.”

Es el texto que han elegido para acompañar la imagen del poeta granadino.

No habría comenzado en Catalunya y Granada un artículo sobre Afganistán si este miércoles Rafael Torres no hubiera elegido el recuerdo de nuestro drama para abrir su columna, en esta ocasión titulada “Kabul, en capilla”.

“Los mensajes tranquilizadores de los talibanes en su entrada en Kabul recuerdan los de Franco instando a los republicanos a rendirse o al retorno a España. Pese a que la barbarie franquista, como la talibán, precedía a su victoria militar, muchos quisieron creer el mensaje, y lo pagaron con la vida, con el trabajo esclavo, o con años de prisión.”

¿Correrán las afganas y los afganos no talibanes la misma suerte que corrieron las españolas y los españoles no franquistas? ¿Se prolongará también en aquel país, durante décadas, una dictadura? ¿Tendrán que esperar a que una muerte natural sea la circunstancia que les permita iniciar un periodo de corrupción democratizada, con urnas y monarquía incluidas?

(Afganistán consiguió la independencia en 1919 y fue monarquía hasta 1973).

¿Habrá políticos afganos en la oposición de aquel parlamento, dentro de 80 años, acusando a un posible gobierno no talibán de ser el peor de los últimos 80 años?

Es imposible responder hoy a unas preguntas cuyas duras respuestas, las que sí conocemos, siguen marcando la realidad de España. Por lo demás, la frase que la prensa ha elegido, para resumir, de entre las pronunciadas por Joe Biden intentando justificar la evacuación de sus tropas tampoco ayuda a imaginar el futuro de aquel país. “Estados Unidos no podía seguir en una guerra que los afganos no están dispuestos a librar”, ha dicho.

Si hacemos caso al presidente Biden coincidiremos en lo muy distintos que, comparados con los afganos de hoy, eran aquellos españoles de 1936 que, sin ayuda militar de ninguna democracia, resistieron casi tres años contra unos franquistas que sí recibieron, de los nazis y fascistas, toda la que necesitaron para matar y matar hasta conseguir la victoria.

En cambio, qué paradoja, si seguimos haciendo caso al mismo presidente encontraremos más parecidos que diferencias entre los Estados Unidos de hoy abandonando a los afganos que no quieren defenderse de sus talibanes, y los países democráticos post crack del 29 que, además de no mover un dedo para evitar que un golpe de Estado triunfara en Europa, tampoco vieron que se trataba del ensayo con fuego real de la Segunda Guerra Mundial.

Defienden algunos, y cabría, que la retirada USA corresponde en realidad a un pacto oculto entre las grandes potencias, una vez que han decidido creerse, o ponerse de acuerdo para decir que se han creído, ciertas promesas de los talibanes.

Por ejemplo, no deja de sorprender que, tras tantos años de guerra, no se haya llegado a la clásica solución de dividir el país en dos partes mediante un acuerdo que tendría que ser respetado y que garantizaría la vida y el futuro de la población que no quisiera someterse a los talibanes. ¿Es tan fuerte entre los afganos el sentimiento de unidad de la patria que antes muertos que divididos? Ni que aquello fuera…, mejor me callo.

Nos dejaríamos de comparaciones, siempre tan odiosas, si no fuera porque, además, la actualidad afgana ha traído a la memoria de algunos lo que dijo Bill Clinton, otro ex presidente USA, cuando en octubre de 2001 visitó Barcelona: “El futuro será catalán o talibán” afirmó, y lo traía escrito. No fue una respuesta improvisada ante la pregunta de un periodista.

Ahora que el presente de un país ya es talibán, ¿no debería Clinton regresar a Barcelona para explicar aquella afirmación tan críptica?

¿No debería, incluso, don Bill, ofrecerse a mediar en un conflicto político que ha llevado a tantos franquistas a romper las costuras de ese disfraz de demócratas con el que nunca han estado cómodos del todo?

Sería conveniente que lo hiciera, incluso a sabiendas de que el españolismo, herido en su orgullo, le dirá que no. Como haría cualquier talibán.

Cuanta vida y cuanta poesía nos robó el franquismo. Tantas guerras, tanta ONU y tanta democracia después, no debería ocurrir lo mismo en Talibania.

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