Cuando el sensacionalismo científico amplifica negacionismos, bulos y pseudoverdades.

28/02/2022

El diálogo abierto entre la ciencia, la política y la sociedad civil es un asunto delicado y difícil, pero es de gran importancia para abordar los retos históricos a los que se enfrenta nuestra sociedad. La polémica comparecencia del reputado farmacólogo Joan-Ramón Laporte Roselló en el Congreso de los diputados el pasado 7 de febrero nos hizo volver a tomar conciencia de esta complejidad. Parte de la polémica se debe a falsear datos científicos y parte a un estilo sensacionalista y provocador. La dificultad para los expertos que tienen una responsabilidad particular en este diálogo público, consiste, sobre todo, en tener en cuenta factores que no se afrontan de la misma manera en la discusión académica entre científicos. Si se descuidan estos factores, aceleramos involuntariamente ciertos procesos que generan ignorancia en la sociedad y que, en última instancia, hacen imposible un debate crítico, ponderado y constructivo, algo que, en el mejor de los casos, podría conducir a la implementación de líneas de actuación relevantes a nivel político. En lugar de ello entramos en la lógica de la infodemia, los negacionismos y la conspiranoia, cuya presencia cada vez mayor en la sociedad provoca serios cambios en los patrones de racionalidad y sentido común en los espacios públicos. Las ideas pugnan por reproducirse y expandirse como un virus, y sabemos que al igual que una vacuna, las intervenciones preventivas antes de que tome fuerza un bulo son más eficaces que los desmentidos a posteriori. Cada vez conocemos más y mejor la psicología y la emocionalidad que acompañan el negacionismo, el escepticismo irracional y el origen de bulos y teorías conspiranoicas.

Es importante distinguir muy claramente el rechazo dogmático que presenta el negacionismo, del escepticismo y la actitud crítica característicos de la práctica científica. El negacionismo se define por el rechazo sistemático del consenso científico, con prácticas de argumentación ajenas a la ciencia. Para ello recurre a falsos expertos, a ideas conspiracionistas, a falacias lógicas (como la falacia de la evidencia incompleta, conocida como cherry picking), a la falsificación, descontextualización o selección discrecional de datos y análisis, y al fomento de expectativas infladas para desacreditar a los expertos. Especialmente difícil de rebatir es el negacionismo que se sustenta en teorías de la conspiración. Hay una retroalimentación entre los distintos negacionismos y las respectivas teorías conspiranoicas que hoy en día vienen a sumarse a un explosivo cóctel donde se mezclan con movimientos anticiencia o antivacunas, con pseudociencia, y también con ideologías políticas extremistas de diversa índole (xenófobas, autoritarias, machistas, etc.). 

Estadísticamente, estos movimientos abarcan a todos los grupos de población, independientemente de su nivel de formación. Al igual que en las bibliotecas encontramos diferentes tipos de literatura para cada público, los bulos también se ajustan a las preferencias de colectivos específicos. Así, la desinformación se nos presenta cada vez más disfrazada de ciencia, adornada con gráficos, tablas, porcentajes y referencias a estudios aislados o descontextualizados.

Los diferentes fenómenos de la infodemia son multifacéticos y se desarrollan en una dinámica compleja en la que interactúan factores psicológicos, tecnológicos, ideológicos y socioeconómicos. Están alimentados por una maquinaria de desinformación que emplea inteligencia humana y artificial (bots) de forma manipuladora para promover intereses económicos, políticos o ideológicos o simplemente para desestabilizar el sistema democrático. La meta de estos desinformadores consiste en romper el equilibrio entre tres factores que son fundamentales para el aprendizaje, la argumentación y la transferencia de conocimientos. La incertidumbre, la confianza y la responsabilidad son los tres componentes de lo que podemos llamar equilibrio ético-epistémico (epistémico es un principio de racionalidad aplicable al conocimiento y a la opinión fundada), factores clave para la comunicación, para el conocimiento y para la convivencia en la sociedad. Con más certeza es más fácil confiar, pero justo en tiempos de incertidumbre cuando es necesario actuar y tomar decisiones a partir de una base reducida de certezas y datos muy limitados, es importante mantener un alto nivel de confianza y promover actitudes responsables que generen confianza.

Esta perspectiva sistémica nos da una clave para entender mejor las complejas dinámicas que fomentan actitudes conspiranoicas y negacionistas. Debemos explorar los factores que aumentan la incertidumbre, socavan la confianza y debilitan el sentido de responsabilidad de los ciudadanos. A la inversa, la clave de las contramedidas es descubrir los factores que actúan en sentido contrario. Aquí hay una selección de factores que perturban este equilibrio:

La polarización afectiva e ideológica, fomentada por la mediación de la política y la conversión de políticos en estrategas de marketing. Este fenómeno afecta a las más diversas cuestiones que en circunstancias normales no tienen carga ideológica y provoca que las posiciones sostenidas sean cada vez más radicales e incomunicables. La polarización convierte posiciones en dogmas y elimina la capacidad de autocrítica. Así, reducimos nuestras identidades híbridas a identidades simples y petrificadas. Nos convertimos en personas dogmáticas que se dejan guiar fundamentalmente por sus impulsos y emociones, en lugar de por sus reflexiones. Estudios recientes afirman que en España la polarización afectiva se basa sobre todo en emociones negativas y se ha extendido a todos los ámbitos de la vida, hasta la relación con amigos, vecinos o familiares. Un gran éxito de los discursos de odio y desprecio.

La falta de una cultura deliberativa bien asentada que pudiera trasmitir valores epistémicos, ayudar a moderar la parcialidad, promover la transparencia y reforzar una cierta humildad epistémica. Tal cultura deliberativa podría quizás romper las burbujas en las que vivimos y contrarrestar la creciente polarización de la esfera pública. 

El diseño algorítmico de las plataformas digitales que, a través de cámaras de eco, filtros de burbuja y a base de perfiles psicográficos, refuerzan los sesgos cognitivos de los usuarios como el sesgo de grupo, el sesgo de confirmación o el sesgo de deseabilidad social. De esta manera, las redes sociales están redefiniendo la naturaleza del espacio público y la información contrastada de los medios de calidad está siendo desplazada por mensajes sensacionalistas que apelan a las emociones. Nadie de nosotros está libre de sesgos cognitivos. Ante problemas complejos y cuando tenemos que tomar decisiones rápidas, utilizamos atajos mentales para simplificar la vida diaria. En la filosofía y la psicología, los llamamos heurísticos. Estos sesgos que forman parte de nuestro bagaje cultural, crecen de forma exponencial en el ambiente de las redes sociales.

La mercantilización de la información, sobre todo en los medios digitales, pero también en el ámbito del periodismo tradicional. Esta va de la mano de la ya permanente propaganda electoral, que se limita a la difamación del adversario, usa todas las herramientas del populismo y produce un vaciamiento de los programas de gestión y gobierno. Los que no han caído en las estrategias polarizadoras responden con cinismo, frustración o el rechazo de la política en general, con lo que llamamos desafección democrática. 

El discurso relativista de la posverdad y del pensamiento posfáctico, que socava la diferencia entre verdad y mentira, entre conocimiento y opinión, sustentando una nueva retórica escéptica que produce duda desmesurada y desconfianza generalizada. Así fomenta la conspiranoia que crea sus propios sistemas de creencias basadas en la sospecha, formando realidades paralelas con hechos alternativos. Lo particular de estos sistemas de creencias es que no incluyen la posibilidad de corrección. Son infalibles porque la propia lógica de la conspiranoia las hace inmunes ante cualquier crítica o prueba en contra. Todo argumento en contra no hace nada más que confirmar la sospecha de conspiración, control y engaño.

Luego está el problema de una imagen errónea de la práctica científica, muy extendida en la sociedad, que convierte en debilidades las fortalezas que permiten sus avances. Nos estamos refiriendo a cosas como la adaptabilidad, la falibilidad y la revisión constante de datos, ideas y conclusiones. Los negacionistas se aprovechan de estas prácticas científicas haciendo de ellas una lectura errónea para mermar la confianza en la ciencia y erosionar más el concepto de verdad. Frente a ello, hay que subrayar que la ciencia no produce certezas absolutas, sino estados evolutivos de la investigación, certezas provisionales, sujetas a un permanente proceso de revisión, lo cual permite –y no es poco– un manejo riguroso de las incertidumbres. Todo conocimiento empírico es falible, y esta falibilidad es cardinal para la dinámica de las teorías científicas. Algo que no entienden o no quieren entender los negacionistas y quienes socavan la credibilidad de la ciencia.

Cada uno de estos factores requeriría, en realidad, una consideración propia. Sin embargo, identificarlos y concienciar de los peligros que entrañan puede ser un primer aporte para frenar ciertas tendencias dañinas en nuestras sociedades, dañinas tanto para la salud como para la democracia. Podemos hacer más de lo que pensamos. El primer paso para crear una sociedad más sostenible, justa e inclusiva, con mayor resiliencia frente a situaciones de crisis y menos susceptible a fenómenos como el negacionismo y la conspiranoia, consiste en reconocer nuestra vulnerabilidad e interdependencia y ser conscientes del peligro de la desinformación. 

A veces puede resultar tentador para los expertos transmitir preocupaciones de gran calado desde el punto de vista científico de forma tan sensacionalista como los bulos, luchar con los mismos medios que la industria de la desinformación. Pero por el mero hecho de utilizar la misma terminología, uno se convierte en un héroe y en una referencia científica de los negacionistas. Quizás haya sido este el mayor error del Dr. Laporte Roselló: olvidar que fuera del contexto de la discusión académica y el debate sobre la gestión farmacológica, algunas de sus afirmaciones iban a ser empleadas como arma arrojadiza contra las políticas de salud pública que han salvado tantas vidas. Tampoco ha ayudado el empleo de afirmaciones dudosas o directamente erróneas durante su discurso, un error que puede ser matizado durante la discusión con otros colegas más expertos en las áreas fuera de sus competencias en farmacología, pero que lanzadas durante una comparecencia pública utilizando el criterio de autoridad ante no expertos pueden contribuir (y de hecho han contribuido) a la propagación de bulos y dudas injustas sobre las decisiones tomadas en un contexto de incertidumbre.

Cuando se desvanece la confianza epistémica, cuando se desmorona la distinción entre verdad y mentira, conocimiento y opinión, hechos y ficción, desaparece también el mundo común en el que conviven personas con puntos de vista diferentes. Este desvanecimiento no hace desaparecer los peligros que amenazan a este mundo sino que, muy al contrario, los amplifica.


4ª PROYECCIÓN EL X CICLO DE CINE SOCIAL SIN ATADURAS: DIARIOS DEL EXILIO

25/02/2022

El miércoles 23 de febrero se ha proyectado la última película del X Ciclo de Cine Social Sin Ataduras: “Diarios del exilio”, un documental español dirigido por Irene Gutiérrez del año 2019.

Diarios del exilio, es un documental construido a través de fragmentos de películas domésticas filmadas entre los años 1937 y 1977 por distintas familias que vivieron en el exilio durante los cuarenta años que duró el franquismo. A caballo entre lo íntimo y lo político, da testimonio de un período convulso en la historia de España y de aquellos países que acogieron a quienes tuvieron que construir una nueva vida en el destierro. La primera filmación recoge la llegada a las costas de México de los que luego se conocerían como niños de Morelia, en el año 1937, y la última corresponde al año 1977, cuando Dolores Ibárruri llega a la estación de Córdoba.

Gracias a Aku Estebaranz, por sus aportaciones en el posterior coloquio. De igual manera agradecer a todas y todos los que habéis asistido a las proyecciones y participado en los coloquios. También expresar nuestro agradecimiento a los técnicos de la Sala Mario y Nacho y al Ayuntamiento por su apoyo y por supuesto a la Filmoteca Nacional por la cesión gratuita del documental para su proyección. Nos vemos en la próxima edición.

Colectivo Republico Antonio Machado


Los obispos no temen a Gabilondo y la queja 20017725 – por Domingo Sanz

21/02/2022

Los políticos elegidos el 10N de 2019 se preparan para esquivar el marrón oscuro casi negro que supone la persecución de los delitos cometidos por esos miembros de la Iglesia que durante décadas estuvieron envolviendo sus peores silencios con la cruz católica en la mirada para asustar a miles de menores a los que les metían mano y otras partes de sus anatomías, frustradas por la incapacidad de satisfacer el legítimo deseo sexual en justa igualdad con sus semejantes.

Al trasladar al Defensor del Pueblo una investigación inevitable porque cada día aparecen nuevos testimonios de valientes que denuncian las violaciones que mataron su alegría de vivir, el Gobierno y el Congreso no protegen a unas víctimas que nadie nombraría sin su permiso, sino a los religiosos abusadores y a los obispos que se niegan a investigar para no tener que pagar las consecuencias de sus delitos. Saben que no podrían ni vendiendo hasta el último inmueble de los que se apropiaron a coste cero gracias a un Aznar que quizás soñaba con pasear bajo palio.

Estaba yo sospechando intenciones tan aviesas de nuestros políticos cuando apareció en pantalla Alberto Sierra afirmando que la Ley Orgánica “limita las funciones del Defensor del Pueblo a investigar y perseguir irregularidades cometidas en las Administraciones públicas, pero no tiene competencias en las eclesiásticas. Todos los poderes públicos están obligados a auxiliar al Defensor del Pueblo en sus investigaciones y darle acceso a toda documentación que no sea de carácter reservado” (The Objective).

Ni que decir tiene que la legalidad leída no solo sirvió para que me reafirmara, sino que, además, me trajo a la memoria una movida de la que lo más probable es que usted no sepa nada, pues es mínimo el eco que consiguen las maldades en las que aparecen implicados todos los colores parlamentarios.

Entre abril y junio de 2020 un grupo de más de 30 personas nos dirigimos a la presidenta Batet para pedirle que los diputados intervinieran desde sus escaños durante los seis plenos del primer Estado de Alarma. Se trataba de evitar riesgos innecesarios para la salud de unos trabajadores que tuvieron que limpiar 169 veces el atril y las escalerillas de subida y bajada. Además, pedíamos algo normal, pues durante los plenos de control al Gobierno, que ya son cientos los celebrados, solo se habla desde los escaños.

Antes de seguir es conveniente contextualizar aquel momento: vivíamos la primera ola del Covid sacando las manos a la calle solo para aplaudir a los sanitarios y los muertos se contaban por miles. Nadie podía saber si la especie humana sería diezmada o directamente borrada de la faz de la Tierra.

Sólo nos hizo caso Baldoví y, ocasionalmente, algún otro parlamentario, por lo que nos pareció conveniente solicitar el amparo del Defensor del Pueblo, a quien nos dirigimos el 30 de junio de 2020.

Entonces mandaba en esa oficina, de forma interina, Fernández Marugán quien, en el tiempo récord de seis días y en el segundo párrafo de su escrito de respuesta, reconoció que “el Defensor del Pueblo supervisará la actuación de las administraciones públicas y procurará el esclarecimiento de sus actos y resoluciones, así como la actuación de sus funcionarios” lo que nos permitió albergar cierta esperanza. Pero había más párrafos.

“No le corresponde, sin embargo, al Defensor del Pueblo supervisar la actuación de las Cortes Generales (…), ni puede interferir en modo alguno en el desarrollo de los debates y las intervenciones de los parlamentarios”, decía en el tercero para que la ilusión solo durara un instante.

Es evidente que, ante sus empleados, las Cortes Generales son “Administración Pública” y, además, ni en la Constitución ni en la Ley Orgánica 3/1981 se excluye al Congreso del ámbito del Defensor, tal como afirmó F. Marugán para no entrar en el fondo de un asunto que solo podía resolverse de manera favorable a la parte débil. Por eso, los firmantes de la queja respondimos rechazando su archivo y quedamos a la espera del cambio de Defensor que la ley obligaba.

Por fin nombraron a Gabilondo tras perder contra IDA en Madrid y el 24 de noviembre pasado los mismos 30 firmantes de la 20017725 volvimos a la carga, solicitando que revisara el archivo y resolviera entrando en el fondo del asunto.

Pero han pasado más de dos meses y seguimos esperando, aunque solo se trata de reñir a los diputados por no pensar en la salud de sus empleados. Además, parece como si no les gustara hablar, pues durante los seis plenos perdieron mucho tiempo con los “viajes” desde los escaños al atril y viceversa, además del empleado en limpiarlo.

“Con la Iglesia hemos topado” le diría al señor Gabilondo, si no fuera porque, en realidad, son dos las iglesias: además de la católica está también la formada por los 350 ocupantes de unos escaños que, cuando están todos de acuerdo, son los mejores abusando de posición dominante frente a sus trabajadores. 

http://www.lacasademitia.es/articulo/firmas/gabilondo-obispos-queja-20017725-domingo-sanz/20220209213324121301.html


3ª PROYECCIÓN EL X CICLO DE CINE SOCIAL SIN ATADURAS: DIARIO DE UN SKIN

18/02/2022

El miércoles 16 de febrero se ha proyectado la segunda película del X Ciclo de Cine Social Sin Ataduras: “Diario de un skin”, una película española dirigida por Jacobo Rispa del año 2005.

Diario de un skin es una película basado en el libro homónimo de Antonio Salas. En ella seguimos una investigación periodística de sumo riesgo, el reportero logra ser aceptado entre los skinhead neonazis de su país para descubrir quiénes participaron en el asesinato a golpes de su cuñado Víctor. La razón, ser sudamericano.

Tampoco se puede dejar de mencionar la vigencia con la que estos skinheads defienden la mundialmente condenada ideología nazi. Una serie de pensamientos que se creían ya desaparecidos luego de la caída del estado nazi, pero que todavía calan en un sector marginado en España, y alrededor del mundo.

Gracias a Javier Lobo y a Juan Martínez, por sus aportaciones en el posterior coloquio. Nos vemos la semana que viene con “Diarios del Exilio”.

Colectivo Republicano Antonio Machado.


ELÉCTRICAS: NUESTRA RUINA, SU BENEFICIO

14/02/2022

¿Qué precio tiene nuestra energía eléctrica?

España es uno de los países de la Unión Europea en donde se paga más cara la electricidad. Solo Alemania, Dinamarca, Bélgica e Irlanda tienen una electricidad más cara que nosotros. Nuestra carga impositiva está ligeramente por encima de la media Europea debido fundamentalmente a impuestos especiales, pero no respecto al  IVA que tiene un tratamiento muy similar en la mayoría de los países.

El aumento de la electricidad en este último año ha sido escandaloso pues desde enero de 2021 a enero de 2022 el precio se ha incrementado en un 524%, teniendo una repercusión muy  negativa tanto sobre el IPC, como sobre Inflación. Cada día la cesta de la compra es más cara y somos un poco menos competitivos.

¿Está justificada esta subida?

Entre los diferentes factores que inciden en el precio de la energía tendríamos que considerar de forma especial el precio de las materias primas, sobre todo el GAS y el Petróleo, el precio de los derechos de emisión de CO2 a la atmosfera y el comportamiento de la demanda de  energía.  Es cierto que la evolución del precio del gas  ha sido de un aumento  constante en estos últimos años, al igual que el precio de los derechos de emisión, pero afortunadamente las fuentes de generación de energía que no utilizan gas ni tienen que pagar derechos de emisión están alcanzando mayores niveles de implantación. Desde el 2020 estas fuentes generan más electricidad que los combustibles fósiles y nuestro país no es una excepción.

Entonces,  ¿Por qué se incrementa tan desmesuradamente la factura de la electricidad?

Nuestro mercado eléctrico ha ido desregulándose progresivamente siguiendo las directrices de la Unión Europea, que eran y siguen siendo las del neoliberalismo económico. La ley 54/97 aprobada por el PP fue la pieza clave en este proceso y dejó en manos privadas las decisiones fundamentales: Cuánta electricidad se produce en cada momento, qué tecnología se emplea en su generación y a qué precio se vende.  El objetivo era establecer un sistema eléctrico que mejorara la competencia, la eficacia y moderara los precios. Una vez más las privatizaciones y la desregulación fueron las recetas prodigiosas, pero como suele pasar, no funcionaron. Hoy entre el 80% y el 90% del mercado está en manos de las grandes operadoras (Naturgy, Iberdrola y Endesa).  No puede haber  competencia mientras este  oligopolio encubierto siga integrando verticalmente entre sus negocios toda la cadena de valor: la generación, la distribución y la comercialización.

Pero además  la Ley 54/97 permite a las eléctricas fijar como coste de generación el de la tecnología más cara (Gas) con independencia de la tecnología que se utilice (Hidráulica, Nuclear, Eólica, Solar, etc.). También permite repercutir todos los costes en el recibo en proporción al consumo de cada cliente, incluidos los costes por derechos de emisión, que curiosamente se aplican al total de KWH del recibo con independencia de que esa electricidad se haya generado en una instalación de ciclo combinado, que si emite CO2 y paga derechos de emisión, o se haya generado en una Hidráulica, Eólica, nuclear o solar, que no emiten CO2 y no pagan derechos. Esto es lo que se ha llamado “Beneficios caídos del cielo”. Así se explica que las tres principales compañías (Naturgy, Iberdrola y Endesa) lleven dos años acercándose a los 7.000 millones de euros de beneficios anuales.

Los responsables, pues, de la subida de la luz son dos: uno, esas eléctricas; dos, el propio Estado y gobiernos: antaño, los que privatizaron y desregularon el sector, ahora, los que mantienen esa situación.

La electricidad no es solo un bien sujeto a las leyes del mercado, también es un derecho básico de los hogares reconocido por la ONU y un sector estratégico para el  mantenimiento de servicios que son esenciales para la sociedad. Su incidencia sobre costes en todos los sectores económicos es muy alta y esto repercute directamente en la cesta de la compra como estamos comprobando diariamente.   Por tanto, la energía eléctrica siempre debería de tener la consideración de un servicio público, que requiere la intervención y regulación del Estado.

¿Qué propuestas hacemos?

Mayor esfuerzo en el desarrollo de las renovables. Resulta evidente la necesidad de promover su desarrollo, mejorar su eficiencia y generalizar su implantación. Deben frenar  el cambio climático y son el único camino para conseguir una energía más barata y un  modelo energético más sostenible.

Redistribución de los costes. Es inaceptable que seamos  los consumidores los que tengamos que asumir en cada momento el incremento de los costes. Es necesario un reparto más equilibrado, poniendo límites al precio de la electricidad y por lo tanto al beneficio de las compañías. Es urgente modificar la ley 54/97 y establecer un sistema de cálculo real de los costes para cada tecnología y que estos sean la base para fijar el precio del recibo de la electricidad.

Intervención pública en el sector. El  Gobierno,  directamente o mediante  entidades públicas oportunas, tiene que garantizar una competencia real en el mercado y terminar con el oligopolio actual. El Estado tiene ejercer su función reguladora y planificadora  para conseguir  un modelo energético socialmente justo y económica y ambientalmente sostenible. En este sentido apuntamos la conveniencia de recuperar  gradualmente la titularidad pública de las Instalaciones Hidroeléctricas y las redes de transporte, distribución y suministro de energía eléctrica.

Pero todo esto no cae del cielo. Solo la movilización y la unidad podrán traernos estas conquistas sociales.

Febrero de 2022.


2ª PROYECCIÓN EL X CICLO DE CINE SOCIAL SIN ATADURAS: LA CHICA DESCONOCIDA

11/02/2022

El miércoles 9 de febrero se ha proyectado la segunda película del X Ciclo de Cine Social Sin Ataduras: “La chica desconocida”, una película belga de los hermanos Dardenne del año 2016.

La cinta gira en torno a Jenny Devin, una joven doctora que se ve atormentada por la culpa, al descubrir que la chica a la que no le abrió las puertas de su consultorio durante la noche fue encontrada muerta a la mañana siguiente. Cuando se entera de que la policía no ha podido identificarla por ser una migrante africana, Jenny decide comenzar una investigación personal para descubrir la identidad de la chica. Pero lo que podría haber sido un drama social más, se transforma en una búsqueda de la doctora tanto de la persona desaparecida, como de su propia identidad, ello la hará ir de puerta en puerta, en ese camino se van dibujando una galería de personajes que Jenny va conociendo, que no solo la van revelando detalles sobre la identidad de la chica, sino que también nos permiten tomar el pulso a los valores éticos y morales de la sociedad occidental. Gracias a Isabel Caballero y Jesús Pastor, por sus aportaciones en el posterior coloquio. Nos vemos la semana que viene con “Diario de un skin”.

Colectivo Republicano Antonio Machado.


Sin una escuela igualitaria y laica el futuro no será el que deseamos

10/02/2022

Afinales del siglo XIX la gran mayoría de quienes habitaban España no sabían ni leer ni escribir. Y eso era así a pesar que la Ley de Instrucción Pública había establecido que la enseñanza era obligatoria desde los seis hasta los nueve años. Tres décadas después de que fuera aprobada, los datos del Censo de 1887 reflejan que alrededor de las dos terceras partes de la población son analfabetas, también que existen grandes diferencias entre hombres (59%) y mujeres (77%). Unos porcentajes que evidencian el retraso con respecto a InglaterraFranciaBélgica o Irlanda y mucho más en comparación con AlemaniaSuiza o los países nórdicos. De ahí que la educación fuera uno de los elementos sobre los que se construyeron las diferentes propuestas que pretendían poner fin al atraso, económico y social, que padecía España. Ahí están los escritos de Joaquín Costa («El problema de la regeneración de España es pedagógico tanto o más que económico y financiero») o de Macías Picavea (« ¿cómo no creer en la pobreza de España, resultado fatal de su ya demostrada incultura, torpeza o ignorancia?»). También los de Rosario de Acuña, quien no solo habla de la ineludible necesidad de mejorar la educación, sino que también señala los ejes sobre los cuales deberían girar las propuestas para su mejora: la liberación del yugo clerical y la igualdad educativa para niñas y niños. Ella apuesta por una escuela igualitaria y laica.

El Concordato de 1851 había dejado en manos de la jerarquía católica el control de la educación en España, «que será en todo conforme a la doctrina de la misma religión católica», incluso en las escuelas públicas. Seis años después, la antedicha Ley de Instrucción Pública, la Ley Moyano, incorpora fielmente a su articulado el contenido del acuerdo y, además, establece el procedimiento a seguir para garantizar su cumplimiento: «Cuando un prelado diocesano advierta que en los libros de texto, o en las explicaciones de los profesores, se emiten doctrinas perjudiciales a la buena educación religiosa de la juventud, dará cuenta al Gobierno, quien instruirá el oportuno expediente…».

La Constitución de 1876 mantiene la confesionalidad del Estado, pero deja abierta la puerta a la libertad de pensamiento («nadie será molestado en el territorio español por sus opiniones religiosas») y al ejercicio, en privado eso sí, del culto de otras religiones. En ese espacio de tolerancia se instala la Institución Libre de Enseñanza, que en 1878 pone en marcha un centro de Enseñanza Primaria y Secundaria regido por el principio de neutralidad ideológica, ajeno a todo espíritu e interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político; proclamando el solo principio de la libertad e inviolabilidad de la ciencia. También lo hacen las escuelas laicas o neutras que, no sin grandes reticencias, van surgiendo a partir de entonces.

Rosario de Acuña, quien a finales de 1884 inicia una campaña como propagandista de la libertad de conciencia, muestra su más firme apoyo a este tipo de escuelas que desarrollan su actividad educativa al margen de la tutela eclesiástica. Lo hará en el caso de las escuelas laicas de Zaragoza («estáis haciendo la grande obra, el gran trabajo de redimir y libertar las conciencias infantiles, es decir, las conciencias de los hombres futuros»); lo hará también en 1888 cuando acuda a Getafe para participar en el banquete que celebra la inauguración del colegio-asilo para huérfanos de masones; lo volverá a hacer a principios del nuevo siglo, con ocasión de la instalación de una escuela laica en Cádiz, a la que enviará unos poemas como muestra de apoyo y algunas de sus publicaciones.

Mayor implicación parece haber tenido con las se ponen en marcha en Madrid, pues su promotora, la sociedad Los Amigos del Progreso (de la cual es presidenta honoraria junto a Pi y Margall o Nicolás Salmerón), declara su obra Certamen de insectos libro de texto para las escuelas laicas que ha abierto en la capital. También con la escuela neutra de Gijón, en cuya ceremonia de inauguración pronunciará un alabado discurso en el transcurso del cual va desgranando, materia a materia, las ventajas que para el progreso del país presentan este tipo de escuelas: «La enseñanza de las ciencias positivas no radica ni se sustenta en las palabras de los hombres, manera pueril de inculcar la fe muy usual en España, donde todavía se siente el horror a la funesta manía de pensar, única manía que emancipará el rebaño humano de las dentelladas del lobo…».

Con todo, su pensamiento en materia educativa no se limita a apoyar el establecimiento de escuelas laicas, racionalistas o neutras, imbuidas de razones científicas y ajenas a las supersticiones y los dogmatismos. Le preocupa también, y mucho, que la educación que reciban las niñas sea en todo «semejante y equivalente» a la de los niños. Un buen ejemplo de ello es su obra La casa de muñecas, un cuento o cartilla de lectura, incluida como tal por el Consejo de Instrucción Pública en la lista las consideradas de utilidad para servir de texto en las escuelas de primera enseñanza. El relato constituye una alegoría, una representación del ideal que su autora se ha ido forjando de la pareja y de la familia. El hilo argumental es sencillo: Rosario y su hermano Rafael se reencuentran tras haber pasado algunos años separados por exigencias del sistema educativo vigente que preceptuaba que los niños siguiesen «su» programa de estudios en «su» colegio, lejos de las niñas.

A lo largo de casi noventa páginas de grandes letras que facilitan que los ojos infantiles puedan aprehender fácilmente el mensaje de futuro que allí se lanza, Rosario de Acuña va a reescribir la historia del hombre y la mujer. Para empezar, nada mejor que hacer añicos algún que otro estereotipo, pues la niña del cuento nace viva, alegre, expansiva, llena de vigor; el niño es cariñoso, reflexivo y menos alborotador que su hermana. Nada de diferencias originales que expliquen comportamientos dispares: «Sus almitas eran gemelas, exactamente iguales en sentimientos e inteligencia, y la diferencia y desconocimiento mutuo no provenía de la naturaleza, sino del molde en que los habían tenido sujetos».

Si la descripción de la casa de muñecas permite a su autora esbozar el escenario por ella soñado (una casa de campo en intima comunión con la Naturaleza e iluminada por la luz de la racionalidad), los principios educativos que vertebran toda la obra constituyen el instrumento imprescindible para hacerlo realidad. En gran medida resultan coincidentes con las que sustentan las iniciativas que han puesto en marcha los krausistas españoles a través de la Institución Libre de Enseñanza: coeducación (las niñas y los niños reciben la misma educación, en la misma escuela), formación integral (a las materias instructivas se suman la moral, la higiene o la economía doméstica), educación activa (son protagonistas de su propia formación gracias a su creatividad, iniciativa e imaginación)… Constituye una imagen adelantada de una realidad por la educación transformada, en la cual las mujeres y los hombres no tendrán que asumir los papeles que la tradición les ha venido asignando en el transcurso de los siglos. La casa de muñecas dibuja un mañana deseado, un futuro en el cual la mujer, «radiosa mitad humana que entrará en los mundos de la ciencia y del arte con representación propia», no tendrá que ver su vida reducida a las cuatro paredes del hogar: «no será necesario, para que la respeten y la estimen los suyos que planche, que cosa, ni que friegue».

Claro está que una cosa es el mundo de la ficción y otra, muy diferente, la cruda realidad, como bien tendrá ocasión de comprobar doña Rosario en 1911. Veintitantos años después de que hubiera escrito esta cartilla, la situación dista mucho de parecerse a la que ella había soñado. Fue entonces cuando se enteró de la agresión a la que había sido sometida una estudiante a la salida de sus clases en la Universidad Central, «vejándola con un vocabulario de burdel e intentando ofenderla también de obra»; fue entonces cuando no pudo menos que coger la pluma para arremeter públicamente contra los agresores: «¿Qué les quedaría que hacer a aquellas pobres chicas… digo, pobres chicos..., si las mujeres van a las cátedras, a las academias, a los ateneos, […]? ¡Arreglados quedarían entonces todos estos machihembras españoles si la mujer adquiere facultades de persona!». Aquel escrito, titulado La jarca de la Universidad, desató las iras de los universitarios españoles que fueron intensificando sus protestas en las calles hasta conseguir que la Fiscalía interpusiese una querella contra la escritora y los jueces dictasen una orden de búsqueda y captura, que bien hubiera dado con sus cansados huesos en la cárcel de no haber huido a la vecina tierra portuguesa.

Quizás en algún momento de sus dos largos años de exilio rememorara aquellas palabras llenas de esperanza que salieron de su pluma tiempo atrás: «Hay una cosa que positivamente sabemos; que en pos de nosotros llega una generación más apta para el conocimiento de la Verdad. […] Dejémosla, al morir nosotros, con la conciencia bien iluminada por la luz de la sabiduría».


1ª PROYECCIÓN DEL X CICLO DE CINE SIN ATADURAS: LAS HERMANAS DE LA MAGDALENA

03/02/2022

Ayer empezamos el X Ciclo de Cine Sin Ataduras, con una película dura, pero que es necesario ver: Las Hermanas de la Magdalena de 2002.
Esta película irlandesa, basada en hechos reales, nos permite conocer mejor nuestra historia y ver las cosas que se hicieron, terribles, a causa de una moral que estaba en contra de las mujeres y de camino, de los niños. Todo ello ocurre con la complicidad de una orden católica, que funcionaba, mirando hacia otro lado sin rubor alguno, actuando en su propio beneficio, todo ello imbuido en el ambiente de una sociedad patriarcal machista.

Trata del robo de niños, la destrucción de la vida de las mujeres que pretenden ser algo más libres, el abuso sexual, la violación, la retirada forzosa de niños para dar en adopción. A pesar de su dureza, es imprescindible verla. Gracias a @segoentiende Marcos Tarilonte y a @UGTprofeSegovia Cristina Gil, por sus aportaciones en el posterior coloquio. Nos vemos la semana que viene con “La chica desconocida”.

Colectivo Republicano Antonio Machado.