Se busca a Felipe VI desaparecido. David Bollero

30/04/2021

Felipe VI ha vuelto a borrarse del mapa. En plena oleada terrorista con amenazas de muerte a altos cargos del Estado y a un candidato -y a su familia-, el monarca ha optado por no asomar la cabeza y reclamar el principal papel que sus defensores le asignan: mantener la unidad de España.

Las amenazas de muerte recibidas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; la directora general de la Guardia Civil, María Gámez; el líder de Podemos y candidato de Unidas Podemos a las elecciones de la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias; y la ministra de Turismo, Comercio e Industria, Reyes Maroto han devuelto a España a una época en la que el terrorismo quería romper nuestra democracia.

Detrás de este clima de terror  se encuentra el auge de la extrema-derecha, que no sólo trata de afianzarse en las instituciones a través de Vox, sino también del PP y su candidata en Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Ambos partidos rechazan condenar con contundencia las amenazas de muerte e, incluso, sugieren que se trata de un montaje pese a las evidencias policiales.

Incapaces de hacer crítica política legítima -y no es porque no se pueda-, los mensajes de odio de PP y Vox son el caldo de cultivo de esta espiral de violencia que termina por ‘inspirar’ a enfermos mentales, como ha sido finalmente el caso de la amenaza a Maroto.

Este nuevo terrorismo trata de romper la democracia, la unidad de España en torno a ella y mientras, ¿dónde está el adalid de esta unidad? Salpicado por los escándalos de corrupción de su familia desestructurada, Felipe VI se ha acostumbrado tanto a esconderse en La Zarzuela que ya ni cumple con sus funciones. Y es que si sus defensores históricamente le han atribuido el papel de pegamento patrio, la verdad es que no está cumpliendo con su cometido. Ya sucedió con la pandemia, siendo el último de los monarcas europeos en dirigirse a su pueblo cuando más azotado y aterrado por el coronavirus estaba. Se quiso desquitar después con su Borbón Tour.

¿A qué se debe que justo cuando nuestra democracia está siendo atacada de manera tan flagrante el monarca recurra a la estrategia de la avestruz? ¿Tiene algo que ver que los defensores más ruidosos de la monarquía sean, precisamente, las hordas fascistas? Lo cierto es que Felipe VI lleva mal eso de criticar el fascismo. Es cosa de familia. Ni siquiera cuando en la órbita de las Fuerzas Armadas se detectaron facistas dispuestos a fusilar a 26 millones de españoles, el rey dio un paso al frente.

Nadie pide que Felipe VI rompa su neutralidad, como de hecho sí hizo en octubre de 2017 con el referéndum en Catalunya. Nadie exige que cargue explícitamente contra los discursos de odio de PP y Vox, pero sí que realice un llamamiento general que contribuya a bajar la temperatura de una España convertida en una olla a presión. Claro, que si la amenaza de fusilar a 26 millones de españoles y españolas no bastó para levantarlo del trono, ¿qué peso pueden tener ahora las cuatro amenazas de muerte a altos cargos del Estado y el que hasta hace unas semanas era vicepresidente del país?

https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/04/27/felipevi-fascismo/


Manifestación 1º Mayo en Segovia, 12 horas junto al edificio de Sindicatos avenida del Acueducto

27/04/2021

El hambre llama a la puerta de miles de nuestros conciudadanos, hay cerca de 4 millones de parados, casi otro millón en ERTEs, que pueden convertirse en despidos, y el 15 % de los trabajadores con salarios de mierda que les hunden en la pobreza. El 45 % de nuestros jóvenes están en paro y la mayoría de los que trabajan tienen contratos basura. Sin trabajo ni salario digno no hay techo, ni comida, no hay futuro.

Mientras, las grandes empresas aprovechan la crisis para engordar sus bolsillos a costa de los trabajadores, con una mayor explotación y despidos. Ahí está Inditex, el Corte Inglés o la usurera banca, que no ha devuelto el dinero, de todos, que les prestó el Estado: La nueva Caixabank, con sus más de 8.200 despidos y 1.500 oficinas por cerrar sobre la mesa, o el BBVA con sus 4.000 despidos,… Son esas grandes empresas las que recibirán el montante de los fondos de la UE, las responsables del grueso del fraude fiscal, las que apenas pagan impuestos, pero a los que vivimos de nuestro trabajo nos fríen con ellos (¡ahora nos quieren hacer pagar por circular en las autovías!).

La pandemia y la crisis serán utilizadas por ellas, a través de su régimen monárquico y sus agentes políticos, para mejorar sus privilegios y beneficios en detrimento de las familias trabajadoras, profundizando la injusticia social, la pobreza y la miseria. Ese mismo capital que guarda una bala en la recámara: el fascismo (Vox,…), principal enemigo de los trabajadores, pues son la voz y los mejores esbirros de los explotadores,  y sus propuestas atentan directamente contra nuestros derechos y conquistas, conseguidas durante décadas con sudor y sangre.

¡Hay que ponerles freno! ¿Cómo? Sólo hay un camino: Mediante la unidad de los trabajadores, su organización y lucha. Debemos luchar unitariamente por la derogación de las reformas laborales, y evitar una avalancha de despidos colectivos y que mejoren las condiciones laborales y cotizaciones; por la derogación de las reformas de las pensiones, si no queremos trabajar cada vez más años y cobrar menos; por la creación de puestos de trabajo, un cambio de modelo productivo y un fuerte desarrollo del tejido industrial, donde el Estado juegue un papel de primer orden. Y, en ese camino, avanzar hacia un nuevo marco político: la República.

¡Viva la lucha de la clase obrera!

Campaña contra las reformas laborales y por la defensa y creación de puestos de trabajo

¡Participa!

Escríbenos a apr.segovia@gmail.com y te mandaremos el enlace para participar en la reunión on line que tendremos para preparar dicha campaña.


Cuatro balas y los autores intelectuales. Antonio Maestre

26/04/2021
Carta con amenazas a Pablo Iglesias

Una amenaza terrorista y su banalización. Ese ha sido el detonante que ha cambiado el paradigma de la percepción en la opinión pública mayoritaria del fascismo descarnado que representa Vox y que mostraba a destellos. Una concepción que hasta ayer solo advertía la vanguardia antifascista en medios y activismo. El escenario que se vivió rompe cualquier precepto democrático vivido desde la desaparición de la banda terrorista ETA. Cuatro balas amenazantes, una para Pablo Iglesias, otra para Irene Montero, otra para su padre, otra para su madre. Dos misivas con el mismo contenido para Fernando Grande Marlaska y María Gámez. Un partido que niega las amenazas y que toma como objetivo frontal de sus ataques al receptor de la amenaza. Cuatro balas y una autoría intelectual. 

La amenaza terrorista contra un ministro del Interior, contra la Directora General de la Guardia Civil y el candidato de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid no es un episodio más sobre el que pasar de puntillas. Es un punto y aparte en la normalización y justificación de la violencia política. En otro periodo de nuestra democracia hubiera sido la noticia principal de diarios e informativos y la sanción social y mediática sobre el que osara ponerse de perfil hubiera sido devastadora. Puede que incluso penal. Pero el periodo de normalización fascista que hemos vivido en los medios de comunicación españoles alcanzó un hito el día en el que se conocieron la existencia de las amenazas. Ninguno de los grandes periódicos de tirada nacional llevaron en su primera ninguna mención a la amenaza terrorista contra los máximos responsables de la seguridad española y un candidato a las elecciones. Ninguno. Una mancha que les acompañará mucho tiempo pero que muestra de manera clara cómo la amenaza de extrema derecha no solo no es su prioridad, sino que para muchos de ellos era preceptivo invisibilizarla. Tomaron posición, de forma contundente. 

Cuando el huevo de la serpiente empieza a moverse y temblar existen tres posiciones morales posibles a la hora de confrontar el discurso de odio fascista desde el periodismo. El antifascismo, el filofascismo, y los equidistantes. Los procesos de aprendizaje históricos sobre la conformación de periodos de barbarie nos muestran las identidades de estos tres tipos de comportamiento en los medios de comunicación. Los equidistantes fueron aquellos que por convicción ideológica, cobardía o por no evaluar de manera correcta la situación, se posicionaron en medio de los discursos de odio y de aquellos que los combatían. Son la mayoría en España. Una posición de punto medio entre el totalitarismo y sus combatientes que en la actualidad se intenta ocultar bajo el paraguas de una falaz neutralidad. Algunos se dieron cuenta tarde del error, otros nunca lo admitirán e intentarán transmitir que siempre estuvieron comprometidos contra el fascismo, los más se pasarán al bando ganador. Las otras dos posiciones son diáfanas. El filofascismo mediático consistente en la asimilación, colaboración y distribución de esos mensajes de odio desde su ámbito de actuación. No mienten ni engañan. El periodismo antifascista es la única posición moral decente, la que busca utilizar su pluma para combatir la degeneración democrática que implica el triunfo de ideas barbáricas. A veces hay que elegir entre ser Fritz Gerlich o Ernst “Putzi” Hanfstaengl. Es una simple posición dilemática entre el bien y el mal, entre el fascismo y la democracia. No hay que mirar a los años 20 en Europa para tener que tomar decisiones deontológicas de ese tipo. Estamos en esa coyuntura, llevamos tiempo en ella. 

La responsabilidad del envío de las balas y las amenazas a Iglesias, Marlaska y Gámez es única y exclusivamente del que la haya enviado. Pero el ambiente social que propicia la sensación de impunidad y la legitimación moral para llevarla a cabo viene inducido por actores políticos y mediáticos que han contribuido de manera sustancial a que eso pueda ocurrir. Existen determinados elementos que forman parte de la autoría intelectual que permeabiliza las resistencias morales para ir más allá y pasar a la acción directa contra el adversario político. Los autores intelectuales del envío de las cuatro balas no necesitan poner el sello porque lo lacraron con palabras. El proceso de conformación del odio es paulatino, se conforma mediante la palabra. El discurso de odio es performativo, precede a la acción. Una lluvia fina de mensajes, constantes, ruidosos y repetidos crea el ambiente necesario para que existan unas manos que se sientan legitimadas para actuar contra el objetivo de ese odio. 

La persecución mediática contra Pablo Iglesias se asemeja a la que se construyó sobre cualquier otro colectivo perseguido a lo largo de la historia. El bulo como constructor de la conspiración que justifique la violencia política contra el líder de Podemos. La amenaza le acusaba de la muerte de los ancianos en la residencias, porque las mentiras calan en cerebros esponjados. La imagen deshumanizada de Pablo Iglesias que los libelos digitales ha contribuido a crear justifica que cualquier patriota actúe contra él. Medios de comunicación caracterizándolo como una garrapata, a la que poder pisar. Es una rata, como los judíos para los nazis, es una cucaracha, como los tutsis para los hutus. Coletas rata, le llama una diputada. Cierra al salir, escribe el PP. No merece respiro. Meses de persecución sistemática y constante frente a su hogar, donde viven sus hijos, celebrada y aceptada de manera natural por medios y adversarios políticos. Periodistas que festejaron que Iglesias tuviera que abandonar sus vacaciones en Asturias. Perseguirle hasta echarlo de España, que no tenga descanso. Los autores intelectuales llevan tiempo creando las condiciones para que se envíen balas. La carta llega al amenazado. Palabras justificándolo, un partido fascista banalizándolo, los palanganeros riendo. Un editorial acusando a la víctima. Mañana se recogerán casquillos manchados de sangre, fingirán llorar. Tendremos memoria. 

https://www.eldiario.es/opinion/cuatro-balas-autores-intelectuales_129_7856090.html


El infierno de los republicanos españoles exiliados en el norte de África. Laurent Perpigna Iban (Orient XXI)

22/04/2021
Foto tomada en el campo de Bouarfa (Marruecos) en 1940  | Archivos personales Eliane Ortega Bernabeu

Marzo de 1939. Hace más de un mes que Cataluña cayó en manos de las fuerzas franquistas. Cerca de medio millón de refugiados republicanos españoles huyen por el Norte, en lo que aún hoy sigue siendo la migración más importante de la historia en una frontera francesa. Pero la retirada no es el último capítulo de la Guerra Civil española: en el sudeste de la península ibérica, los últimos bastiones republicanos caen uno tras otro. Las hostilidades culminan en el “cuello de botella de Alicante”. Sin poder huir por Valencia ni por el sur de España, que ya estaba en manos de los franquistas, los milicianos y civiles republicanos se ven obligados a tomar el mar.

Desde Alicante, varios miles de personas embarcan de emergencia rumbo al puerto más cercano, Orán. La flota republicana proveniente de Cartagena llega a puerto en Argel, antes de ser desviada, con 4.000 personas a bordo, hacia Bizerta, en Túnez. En total, en pocos días probablemente hayan llegado a las costas de África del Norte entre 10.000 y 12.000 españoles, tal vez más, según algunos testimonios.

Recluidos por la Tercera República Francesa

Si bien un puñado de republicanos son recibidos por sus allegados en Orán, que posee una fuerte comunidad hispánica, a partir del 10 de marzo de 1939 el gobierno de la Tercera República Francesa que administra África del Norte le pone un freno a su llegada. Desde hace un año, los decretos-leyes Daladier regulan la entrada de refugiados: clasifican entre “la parte sana y dedicada al trabajo, y los indeseables de la población extranjera”, imponen arrestos domiciliarios y reclusiones en centros de internamiento… El mismo esquema será retomado en Argelia, Marruecos y Túnez.

Mientras el alcalde de Orán celebra con gran pompa la victoria franquista, una parte de los republicanos son mantenidos por la fuerza en embarcaciones convertidas en barcos-prisiones. Quienes logran desembarcar permanecen en carpas, sobre todo en el muelle distante de Barranco Blanco. Eliane Ortega Bernabeu, cuyo abuelo estaba a bordo de uno de esos barcos, el Ronwyn, relata:

Estaban totalmente aislados, apartados de los habitantes. Sin embargo, algunos oraneses venían a ayudarlos, les traían comida, que subían a bordo de los navíos utilizando cuerdas. En cambio, otra parte de la población no quería recibir a esos españoles, porque les preocupaba la enorme cantidad que eran. El alcalde de la ciudad, el padre Lambert, era amigo de Franco. Contribuyó enormemente a crear un clima de temor en la población.


En el puerto de Orán, la situación se eterniza: miles de republicanos permanecerán allí más de un mes, en condiciones de insalubridad y subalimentación total.

Trabajos forzados

En Túnez, los marinos y los civiles de la flota republicana también son apartados de la población. Rápidamente son enviados en tren hacia el centro del país y a campos de internamiento, sobre todo el de Meheri Zebbeus. En Argelia, luego de desembarcar, los refugiados también son llevados a campos de internamiento:“Había civiles, obreros, sindicalistas encerrados detrás de alambre de púa, y bajo la amenaza constante de las bayonetas”, señala Eliane Ortega Bernabeu.

En los numerosos campos, la mayoría de los cuales se encuentra en territorio argelino, se aplica la misma legislación que en la metrópoli. Peter Gaida, historiador alemán y autor de varias obras sobre los campos de trabajos forzados y los republicanos, explica:

Los exiliados son considerados como peligrosos para la defensa nacional, están obligados a ofrecer prestaciones a cambio del asilo: una parte de ellos va a los campos de internamiento, la otra a las Compañías Trabajadores Extranjeros (o CTE).

Se trataba de prestaciones legales, ya que Francia estaba en guerra y los franceses también eran requisados.

En Argelia, las mujeres, los niños y también los inválidos fueron enviados a varios campos: Carnot (Orleansville) o Molière eran los más conocidos. Los combatientes iban a Boghar y Boghari, donde eran alistados para satisfacer las necesidades de mano de obra de la potencia ocupante. Su fuerza de trabajo fue utilizada principalmente para renovar caminos en la región de Constantina y para explotar las minas de carbón y de manganeso en el sur de Orán.

El transahariano, un viejo sueño colonial

Los dirigentes de la Tercera República Francesa deciden entonces conectar las minas de Kenadsa, situadas al sur de Orán, con los ferrocarriles marroquíes. Dos mil republicanos españoles y miembros de las Brigadas Internacionales integran la Compañía General Transahariana para construir las vías en el desierto. En su libro Camps de travail sous Vichy (Campos de trabajo bajo el gobierno de Vichy, editorial Les Indes Savantes, que se publicará en francés en junio de 2021), Peter Gaida publica el testimonio de uno de ellos, internado en el campo de Colomb-Béchard, en Argelia:

Nos enviaron a cuatro kilómetros del oasis para quitar la arena de una enorme duna petrificada de más de 2.000 metros de largo. La temperatura era asfixiante, más de 40º a la sombra, el agua era escasa y estaba caliente. Así comenzaron las disenterías, las crisis de paludismo, los vómitos y los fuertes dolores de cabeza.

Luego del armisticio del 22 de junio de 1940, el gobierno de Vichy en el poder pone en marcha un viejo sueño colonial: la edificación de un ferrocarril estratégico, el transahariano, también llamado Mediterráneo-Níger. La idea es conectar las colonias de África del Norte con las de África occidental, o más bien, las capitales de ambos imperios coloniales, Argel y Dakar. Vichy emprende entonces la construcción de un enlace ferroviario de 3.000 kilómetros en pleno desierto. Pero los objetivos son múltiples: la cuestión también es transportar tropas militares, materiales y carbón explotado en Marruecos. Además, existe un proyecto en África Occidental para irrigar el río Níger y crear un cultivo de algodón gigantesco, para que Francia pudiera independizarse de los británicos. Para ello se necesitaba un ferrocarril que llegara hasta Argel.
Se trataba de una obra colosal, y estaba dividida en tres fases: la construcción de un eje Orán-Gao, bordeando el Níger; un segundo eje de Gao a Bamako, y un tercero que llevaría la línea ferroviaria hasta Dakar.
El horror de los campos
La mano de obra es ideal: las Agrupaciones de Trabajadores Extranjeros (Groupements de Travailleurs Étrangers, GTE, sucesores de los CTE) disponen de un marco legislativo represivo, una sutil alianza entre el colonialismo y el fascismo. En Marruecos, Túnez y Argelia se crean campos de internamiento. Pero los republicanos españoles no son los únicos que serán enviados a las diferentes construcciones: “Desde los campos franceses, como el de Vernet, serán deportados a los de África del Norte, en barco, anarquistas y comunistas franceses, miembros de las Brigadas Internacionales y personas con perfiles muy diversos. Para Vichy, ‘se trata de boca inútiles y de brazos necesarios’”, explica Peter Gaida.

Además, varios miles de judíos son excluidos del ejército francés y asignados a las Agrupaciones de Trabajadores Israelitas (Groupements de travailleurs israélites, GTI). “En los campos también hay norafricanos, principalmente líderes de movimientos nacionalistas en Túnez y en Argelia. Así que hay una población bastante mixta, e incluso hay rastros de judíos alemanes y de yugoslavos”, comenta Gaida.

En la región de Orán, los detenidos políticos considerados como peligrosos son internados en los campos de Djelfa, Djeniene Bourezg o Hadjerat M’Guil. “En total hay seis campos dedicados a la represión”, comenta Eliane Ortega Bernabeu. “Son campos de la muerte, como los llamaban los republicanos internados. Entre 1940 y 1942, en Berrouaghia, todos los indicadores que hemos podido registrar demuestran que fallecieron al menos 750 personas de hambre, de frío o de las sevicias”.

Los reclusos sufren castigos, vejámenes y torturas. “El campo de Meridja [en Argelia] cerró después de que los republicanos hicieran una huelga de hambre para protestar contra los actos de tortura. En realidad, fue reabierto por Vichy un poco más al norte, con el nombre de Ain el-Ourak”, continúa Eliane Ortega Bernabeu. La construcción del transahariano, por su parte, se interrumpe: solo se construirán 62 kilómetros de vías.

En Túnez, las condiciones en los campos parecen apenas más clementes que en Argelia o en Marruecos. La mitad de las 4.000 personas que llegaron en 1939 volvieron a España, luego de una promesa de amnistía formulada por Franco. Victoria Fernández, hija de un republicano español exiliado en Túnez, relata:

“Según mis investigaciones, luego de su vuelta a España, fusilaron por lo menos a 25, y los otros vivieron en condiciones extremadamente difíciles. De los 2.000 que permanecieron en Túnez, una parte importante fue enviada a campos en la región de Kasserine, donde trabajaron en plantaciones hortícolas y de árboles frutales, o para diversas empresas.

En numerosas ocasiones se han reportado maltratos, sobre todo en la región de Gabès. “Además, enviaron a 300 marinos republicanos al desierto, al sur del país. Politizados y refractarios, eran aún más indeseables que los otros”, continúa Victoria Fernández. Paralelamente, unos 5.000 hombres tunecinos de confesión judía serán asignados a trabajos forzados, en distintos campos, cerca de las primeras líneas.
Liberación de Francia, asistencia al frente de liberación nacional
El desembarco de los aliados en África del Norte en noviembre de 1942, conocido con el nombre de Operación Torch, reconfigura la situación: la incertidumbre se instala en el gobierno francés, y los generales Henri Giraud y Charles de Gaulle se disputan el control de Argelia y de Marruecos. En Túnez ingresa la Wehrmacht, que permanecerá seis meses: “Durante ese período de ocupación alemana, una parte de los republicanos españoles huyeron hacia Argelia, los otros intentaron disimular su identidad. Los que fueron atrapados fueron enviados a los GTE, en la región de Kasserine”, explica Victoria Fernández.
Otros republicanos hacen el camino inverso desde Argelia y Marruecos. Peter Gaida escribe:

Les proponen firmar un contrato de trabajo, volver, o tomar las armas. Así que muchos se alistan en las fuerzas vinculadas a la Francia Libre, y atacan a las fuerzas alemanas en Túnez. Luego de la partida de la Wehrmacht del país, algunos desembarcan en Sicilia, y volvemos a encontrar rastros suyos en las fuerzas de la Francia Libre en Provenza. De modo que, luego de ser refugiados de la Guerra Civil Española, de haber sido internados por la Tercera República y de haber sido trabajadores forzados bajo el gobierno de Vichy, terminan combatiendo por la liberación de Francia. Un destino pocas veces valorado, del que son víctimas y a la vez héroes.

En 1943, una parte de los republicanos españoles partió hacia Casablanca, antes de embarcar para México o América del Sur. “Otros se quedaron, como mi familia. En realidad, pensaban que Franco terminaría siendo depuesto, dormían con la valija debajo del colchón”, recuerda Eliane Ortega Bernabeu. Su nacimiento en Orán en 1954 coincide con el comienzo de la guerra de liberación nacional en Argelia:

No soy una pied-noir, en primer lugar porque es un término colonial, pero también porque no soy francesa. Soy una española de Orán. Los republicanos llevaban consigo los valores democráticos, así que se oponían firmemente al colonialismo. Para ellos, la explotación de un pueblo por otro era un horror. Mucho más tarde, me di cuenta de que mi padre pagaba su cuota en el Frente Nacional de Liberación. Él y los otros veían la pobreza de los indígenas, la explotación, la tortura. Automáticamente se adhirieron a su combate.

Los españoles que quedaron en Túnez terminaron yéndose, principalmente debido a problemas económicos. La última ola dejará el país tras la muerte de Franco, cuando España reconoció su servicio en la Marina.
Del paso de los republicanos en el Magreb subsisten lápidas, muy pocos textos, muchas zonas de sombra por iluminar. Peter Gaida, Eliane Ortega Bernabeu, Victoria Fernández y muchos otros siguen juntando incansablemente los fragmentos de esa historia. Una manera de darles a las víctimas de los campos un reconocimiento que, 80 años más tarde, todavía se hace esperar.

https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/04/15/el_infierno_los_republicanos_espanoles_exiliados_africa_del_norte_119264_1022.html


Superliga, de la hora feliz a la borrachera. David Bollero

21/04/2021

El comunicado oficial de la Superliga eclipsó ayer cualquier otra noticia, ya fuera relacionada con la pandemia de la Covid-19, con la campaña madrileña o con planes de recuperación socio-económica. Los periódicos generalistas realizaron, incluso, una mayor cobertura que los deportivos y las redes sociales clamaron contra lo que consideraban el asalto del capitalismo al fútbol. Qué ingenuos, el capitalismo hace décadas que se apropió del fútbol.

Marcelo Bielsa, entrenador argentino del Leeds United, se mostraba ayer sorprendido por el revuelo generado por la Superliga, sentenciando que “la lógica que impera en el mundo, y el fútbol no está  fuera de eso, es que los poderosos sean más ricos a costa de que el resto sea más pobre. Esa es la esencia, no sólo de la Superliga, sino del fútbol desde hace muchos años.

Rasgarse ahora las vestiduras y sentir el fútbol mancillado por el capitalismo, como si se hubiera mantenido inmaculado, es tan ingenuo como estúpido. Hace demasiado tiempo que el fútbol perdió el norte ante la pasividad, sino el aplauso, de sus seguidores. Sueldos galácticos, horarios de partidos absurdos para que puedan ser vistos en China y cobrar derechos de televisión, venta de todo tipo de material de marketing a precio de oro…

… Todo ello convenientemente aderezado por deudas millonarias con Hacienda que los distintos Gobiernos que pasan por La Moncloa no apremian y con toda suerte de irregularidades fiscales como el Football Leaks ha destapado. Es una auténtica vergüenza que se arme tanto revuelo por la Superliga sin que se haya prestado la debida atención a esto último, en lo que precisamente el Real Madrid de Florentino Pérez es todo un campeón.

El proyecto de Superliga es la borrachera final tras años de años de hora feliz. Quienes ahora se oponen a ella debieron oponerse mucho antes a lo que ya es hoy el fútbol, antes del anuncio de esta competición elitista. No lo hicieron y el modo en que se ha tratado el fútbol femenino que ha sudado sangre para conseguir su convenio colectivo, también es una prueba de ello. De hecho, el presidente de la Federación de Fútbol, Luis Rubiales, acudirá en nueve días a los juzgados imputado por coacciones, amenazas y prevaricación tras una querella de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino. La Superliga trata al fútbol femenino de igual modo, sin competición femenina porque no mueve tanto dinero como el masculino y el fútbol es secundario.

La UEFA, tan promotora del hurto del fútbol como los clubes de la Superligase ha revuelto, no tanto por lo que supone para el deporte, como por no haber sido invitada a la fiesta. A pesar de su dudosa honestidad, está en su derecho de excluir de Eurocopas y Mundiales a quienes previamente se hayan autoexcluido de las competiciones ‘oficiales’… y entrecomillo ‘oficiales’ porque sería un error pensar que el fútbol es algo público; no lo es, es un negocio privado puro y duro.

La Superliga, como decía Bielsa, es reflejo del sistema actual y amplificación de lo que ya se viene haciendo en el fútbol como se encuentra hoy en día: la explotación de los más débiles por parte de los fuertes. Basta ver la clasificación de la Liga española, que ya lleva el apellido de un banco, para darse cuenta de ello. Entre los diez primeros clasificados encontramos al Granada, al Levante o al Celta de Vigo, equipos modestos que, pese a serlo, se cuelan en competiciones europeas, como es el caso del Granada. Dicho de otro modo, los presupuestos estratosféricos no siempre son sinónimo de rendimiento deportivo.

Los grandes clubes que promueven la Superliga han ido abandonando progresivamente sus canteras, porque cuidar de éstas es un gasto superfluo, porque lo importante no es el deporte base, es el dinero que el fútbol genera. Este es el motivo por el que, como sucede en el resto del sistema capitalista, los poderosos dependen de los pobres, a quienes explotan. ¿De dónde sino de los equipos más pequeños fichan a sus estrellas los grandes?

Y llegamos a otro quid de la cuestión: ¿Qué opinan de todo esto quienes son parte indispensable para que triunfe la Superliga, esto es, los jugadores? Busquen coberturas y apenas encontrarán declaraciones al respecto. Florentino Pérez se jacta de haber creado esta competición elitista -más que la anterior- para salvar el fútbol, porque de lo contrario estará muerto en tres años. Pues, ¿saben? Igual no es mala idea matarlo como es ahora y, después de hacerlo, incinerarlo para que no reviva, porque para que el fútbol sea fútbol no es necesario mover estas cifras multimillonarias.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/04/20/superliga-de-la-hora-feliz-a-la-borrachera/


¡VIVA LA REPÚBLICA! ¡UNIDOS, A POR LA TERCERA!

18/04/2021

La Segunda República supuso un gran avance en conquistas y libertades sociales, laborales y políticas, eliminadas por los 40 años de negro franquismo: sufragio universal, Educación laica, mixta y obligatoria, reforma agraria, derechos laborales, derechos de la mujer,…

Las que conquistamos en la llamada “Transición” mediante la movilización y lucha obrera y popular (el Rey nada nos dio), con sudor y sangre, nos las quieren ahora arrebatar, al albur de la pandemia y de la crisis económica, quienes nunca vivieron de su trabajo, las fuerzas políticas y sociales de la reacción y el fascismo, los sostenedores del Régimen del 78, los magnates, corruptos y parásitos.

No dejemos que nos pisen nuestros derechos, conquistas y libertades; no dejemos que nos impidan avanzar.

¡Contra el fascismo, construyamos República!

¡Abajo el régimen del 78!

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Para defender esos derechos laborales y sociales:

Preparemos un 1º de Mayo de unidad, combativo y republicano

Participa en la reunión on line, que tendremos para ello, el miércoles, 21 de abril, a las 19:30 h.

Escríbenos al correo: apr.segovia@gmail.com, y te pasaremos el enlace.

¡Te esperamos!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

17 de abril de 2021.


A los partidos republicanos no se les permitió concurrir a las elecciones que alumbraron el régimen del 78

16/04/2021

El denominado “segundo Gobierno de la Monarquía” los mantuvo en la ilegalidad.

A los partidos republicanos no se les permitió concurrir a las elecciones que alumbraron el régimen del 78/Javier Lezaola:

El PSOE y su secretario general, el también presidente del Gobierno Pedro Sánchez, han vinculado este miércoles, de forma oral y escrita, los años 1931, cuando se proclamó la II República, y 1978, cuando se aprobó la Constitución vigente, ley básica del actual régimen del 78. Sin embargo, lo que supuso el pacto del 78 es legitimar la forma de Estado monárquica y la restauración borbónica impuestas por Franco en la persona de Juan Carlos de Borbón y sus herederos, y es que en la Transición no sólo no se convocó un referéndum para elegir la forma de Estado entre monarquía y república, sino que a los partidos que no aceptaban la monarquía no se les permitió concurrir a las elecciones de junio de 1977 –comicios constituyentes, pues alumbraron la Constitución de 1978 y con ella el régimen del 78–, porque el denominado “segundo Gobierno de la Monarquía” los mantuvo en la ilegalidad.

Esas generales de junio de 1977 –las primeras desde las de febrero de 1936, que habían alumbrado el Gobierno del Frente Popular, cuyos avances fueron el detonante del golpe de Estado franquista– se celebraron con numerosos partidos en la ilegalidad. Es el caso de ARDE (Acción Republicana Democrática Española), que había sido fundado en el exilio, fruto fundamentalmente de la fusión de los restos de la Izquierda Republicana de Manuel Azaña y de la Unión Republicana de Diego Martínez Barrio, dos de los partidos que habían integrado el Frente Popular en las generales de febrero de 1936. Y el del PTE (Partido del Trabajo de España), la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), la LCR (Liga Comunista Revolucionaria) o el MC (Movimiento Comunista), que habían sido fundados en la clandestinidad. Como el PCE (m-l) [Partido Comunista de España (marxista-leninista)], la OCE-BR (Organización Comunista de España – Bandera Roja) o el PCE (r) [Partido Comunista de España (reconstituido)]. O como ERC (Esquerra Republicana de Catalunya)LAIA (Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia)EHAS (Euskal Herriko Alderdi Sozialista) o EIA (Euskal Iraultzarako Alderdia), que además de republicanos y de izquierdas, como todos los anteriores, eran soberanistas. Todos ellos se habían negado a aceptar lo que el PSOE o el PCE sí habían aceptado para ser legalizados y poder concurrir: la legalidad monárquica y la bandera rojigualda, dos de las bases del régimen del 78 que estaba a punto de nacer.

En las elecciones de junio de 1977, varios de esos partidos entonces aún ilegales –el PTE o la ORT– apoyaron diversas candidaturas y otros –el PCE (m-l) o la OCE-BR– optaron por instar al boicot y la abstención, pero ninguno de ellos pudo presentarse a unos comicios a los que, además del PSOE o el PCE –dos de los partidos que habían integrado el Frente Popular en las generales de febrero de 1936–, sí pudieron concurrir formaciones procedentes del franquismo como la UCD o AP e incluso abiertamente fascistas y ultraderechistas como Falange y sus diversas escisiones o Fuerza Nueva, pese a la relación de miembros suyos con diversos y graves episodios de pistolerismo durante la Transición del franquismo al régimen del 78.

La mayoría de los partidos republicanos que no pudieron presentarse a los comicios de junio de 1977 fueron siendo legalizados tras las elecciones, pero en esos comicios constituyentes los electores no tuvieron la oportunidad de votar directamente opciones republicanas. Esos partidos no fueron legalizados hasta que la reforma del franquismo triunfó efectivamente sobre la ruptura con el franquismo, es decir hasta que esas opciones republicanas –en algunos casos herederas directas de la II República, aplastada por el franquismo, y defensoras de la legitimidad y de la legalidad de aquella “república democrática de trabajadores de toda clase” [artículo 1 de la Constitución de 1931]– fueron efectivamente neutralizadas. El denominado “juancarlismo”, utilizado durante décadas para intentar legitimar el régimen del 78, ha acabado haciendo aguas y, con Juan Carlos I en Abu Dabi, el propio régimen necesita de nuevos referentes para su legitimación, pero, diga lo que diga Sánchez, el régimen del 78, coronado por una monarquía restaurada por Franco, no es heredero precisamente de la II República.

https://www.lavozdelarepublica.es/2021/04/a-los-partidos-republicanos-no-se-les.html


14 DE ABRIL, REPUBLICANO Y COMUNERO

15/04/2021

Ayer 14 de abril tuvo lugar en la plaza Mayor de Segovia, un acto convocado por diferente colectivos políticos y sociales de Segovia (Colectivo Republicano Antonio Machado, Acción Republicana de Segovia, Segovia Decide, IU, PCE, Segoentiende, IzCa, Yesca y Asamblea Popular Republicana). En el mismo se recordó el 90 aniversario de la proclamación de la II República. A continuación se hizo un recorrido por diferente lugares destacados para l@s republican@s de Segovia, estatua de Antonio Machado, Monumento a l@s represaliad@s segovian@s en la antigua biblioteca, monolito a l@s asesinad@s en los campos de concentración nazis, para terminar en la estatua a Agapito Marazuela. Lamentablemente debemos destacar que a las pocas horas de haber terminado los actos, los fascistas, amparándose en la cobardía que les es habitual, quitaban los ramos de flores del monumento de la antigua biblioteca, por suerte varios compañer@s se dieron cuenta, volviendo a colocarlos en su sitio. Recordar, que al fascismo no hay que darle ninguna concesión, sino combatirlo sin descanso.

Colectivo Republicano Antonio Machado.


La España que pudo ser y no dejaron que fuera. Javier Gallego

14/04/2021

Este 14 de abril de 2021 se cumplen 90 años de la proclamación de la Segunda República española, una de esas raras ocasiones en las que un pueblo ha traído la democracia pacíficamente en las calles. Sin ese clamor popular, primero en las urnas, después en las plazas, el rey no hubiera huido ni se hubiera instaurado la república con tanta celeridad y facilidad. Sin derramar una gota de sangre. Pero luego quemaron conventos, dicen siempre. Cuatro días de fuego por cuatro siglos de hogueras es la lógica y mínima respuesta a la represión secular de la Iglesia, que por cierto no tardaría en vengarse. Así nació la primera democracia en España y la más ambiciosa, asediada por sus enemigos que la destruyeron en cinco años con ayuda del fascismo.

Ya lo dijo Alfonso XIII en su exilio: “la república es una tormenta que pasará pronto”. Los monárquicos, la oligarquía, la Iglesia y el Ejército no dejaron de conspirar hasta cumplirlo y no han dejado de culpabilizar a la víctima de su caída. El judío es el culpable del Holocausto y la República de su aniquilación. Iba demasiado rápido, hizo demasiados enemigos. No hizo enemigos, los tenía, y no fue demasiado rápido, de hecho para las izquierdas iba demasiado lenta. Entonces y ahora, los progresistas se equivocan al frenar los avances por contentar a los reaccionarios a los que solo contenta tener el poder y mantener sus privilegios. 

Lo habrán oído ustedes en sus casas y en las aulas, aún hoy muchos lo siguen repitiendo: la República era ingobernable, había violencia en la calle, caos institucional, asesinatos… “Algo había que hacer” (eufemismo para justificar golpes de Estado). Pero muchos que justifican el golpe del 36 jamás justificarían el del 81, que se produjo en circunstancias parecidas, si no peores, con terrorismo, crisis institucional, inestabilidad política, dimisión del presidente… La culpabilización de la República es una construcción del franquismo que tuvo 40 años para blanquear su crimen y lo dejó todo atado para seguir extendiendo ese bulo hasta hoy.

La verdad es que la República tuvo defectos como cualquier sistema, quizá el mayor fue la inopia de sus dirigentes para anticipar los peligros. Aun así resistió más tiempo que muchos países europeos frente a las garras del fascismo. Su influencia en España era mucho mayor que la del comunismo ruso, a los hechos me remito. El fascismo no sólo impulsó a los golpistas sino que les dio la victoria, mientras que la Unión Soviética sólo intervino realmente durante la guerra civil, cuando la democracia española fue abandonada por todas las potencias democráticas. La amenaza roja, el fantasma comunista, que hoy agitan Abascal o Ayuso, es parte de esa propaganda franquista.

También repiten que la revolución de Asturias y la independencia de Cataluña del 34 son las culpables de hacer descarrilar el tren, ocultando que fueron la respuesta a la entrada en el gobierno de la extrema derecha antirrepublicana que estaba saboteando las vías desde dentro. Como hacen ahora sus herederos. España acaba de vivir una revolución social y un desafío independentista hace muy poco que demuestran que no hace falta un golpe militar para salvar la democracia. De hecho, un golpe militar sólo puede destruirla. La República con todos sus defectos era mucho mejor que la corrupta monarquía de Alfonso XIII que impulsó dos dictaduras militares y que terminó en una guerra civil que impuso una dictadura de 40 años.

En esos 40 años, no sólo se puso fin al momento más progresista de nuestra historia sino que se retrocedió a las sombras. Siempre produce melancolía pensar en lo que podíamos haber sido y no dejaron que fuera. Los golpistas pusieron fin al mayor proyecto de modernización y emancipación acometido en nuestro país. Pasamos de ser una de las democracias más avanzadas del mundo a ser una dictadura represiva y retrógrada. Pasamos de estar en la vanguardia a estar en la cola.

El franquismo detuvo violentamente una reforma social, rural, cultural, científica y económica sin parangón destinada a reducir las desigualdades, impulsar la participación de la mujer, llevar la educación a todos, convertir a los súbditos en ciudadanos, acabar con los privilegios. La República daba más importancia a los maestros que a los militares, a los intelectuales que a los curas, a las clases desfavorecidas que a las privilegiadas. Por eso la destruyeron. Por eso hoy destruyen su memoria a martillazos. Para proteger a la monarquía y a la oligarquía corruptas. Para evitar que España sea mañana la república social, igualitaria y moderna que puede ser.

https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/espana-pudo-no-dejaron-fuera_132_7798642.html


Hechos y mitos de la Segunda República. Angel Viñas

12/04/2021

Se cumple ahora el 90 aniversario del establecimiento de la Segunda República. Duró menos de ocho años, de los cuales casi tres los vivió en guerra abierta contra el enemigo interior y las potencias del Eje, una vez que las democracias occidentales la abandonaran a su triste destino.

No hay período de la historia de España que haya generado un número comparable de libros e investigaciones. Más de 5.000 títulos para los años de paz, según Eduardo González Calleja. Más de 30.000, cuando menos, para los años de guerra, a tenor de diversas estimaciones.

Sin embargo no existe otro período de la historia de España que despierte hoy en la sociedad española tantas pasiones y tantos malentendidos. Como si los historiadores no hubiésemos cumplido con nuestro deber.

Ello se explica, en mi opinión, por dos factores.

El primero es que ya en su momento el nuevo régimen político levantó grandes controversias. El segundo que quienes se levantaron en armas contra él sintieron desde el primer momento la aguda necesidad de justificar su sublevación. La hicieron con pretextos espurios, que proyectaron después contra sus adversarios.

Las controversias de la época han sido estudiadas exhaustivamente. Con cierta frecuencia en ejercicios de mirada ombliguista. A veces como reflejo de las tensiones contemporáneas en otros países de la Europa occidental. Personalmente me sitúo en la vía de en medio, entre unos y otros. Desde hace más de diez años he tratado de recuperar la importancia y significación de los análisis que en su momento hizo el embajador británico en España sir George Grahame, quizá el más agudo analista extranjero de la época. (Dentro de unos días saldrá a la luz una biografía suya cuya autora ha empeñado muchos años en la labor y, sin todavía conocer el resultado, ya me apresuro a recomendarla a los lectores).

Grahame ofreció al Foreign Office un contrapeso a gran parte de la prensa británica y sus frecuentes intoxicaciones. Ubicó en el centro del análisis las contradicciones entre aquellos republicanos que ponían el énfasis en las reformas políticas, institucionales, culturales, religiosas y educativas y quienes querían forzar el ritmo del cambio económico y social. Unos y otros tenían razón, pero cómo armonizar las disensiones no fue fácil ni en el primer bienio republicano-socialista, ni en la primavera que siguió al bienio de reacción.

Creo que el diagnóstico de Sir George fue correcto. Quienes llegaron al poder en 1931, hace ahora 90 años, tenían ideas bastante claras sobre lo que era preciso hacer.

Partían de la idea de que la Monarquía se había apoyado en una Iglesia dominante, un Ejército desviado de sus cometidos naturales, una aristocracia y una oligarquía egoístas y un Parlamento de pacotilla en el que se alternaban sus representantes.

La Monarquía había dejado a España en la oscuridad y en el atraso, con un inmenso nivel de analfabetismo. Lo que se necesitaba era, pues, arrumbar las viejas cadenas y abrir las puertas a una auténtica regeneración material y moral.

Los cambios del primer bienio (separación entre la Iglesia y el Estado; autonomía de Cataluña; reformas agraria, educativa y del régimen de familia; modificación del arcaico sistema de relaciones laborales, particularmente en el campo, etc.) estaban orientados a promover dicha regeneración. Provocaron una furiosa resistencia entre quienes se veían perjudicados en sus intereses y en su ideología. No tardaron en llegar a una sublime e inequívoca conclusión: la “revolución” era solo cuestión de tiempo y no tardaría en adquirir connotaciones no ya “rojas” sino hipergranates.

Me ha costado bastante trabajo poner en su sitio el entramado de la conspiración que, desde el primer momento, los derrotados empezaron a hilar contra el nuevo régimen. Los más enrabietados nunca quisieron darle una oportunidad. Sus actividades subversivas empezaron a discutirlas el mismo 14 de abril. El problema era que la nueva República no tardó en echar raíces entre unas masas que vieron por primera vez la posibilidad de influir de manera decisiva en la política grande y pequeña, a nivel estatal, regional, provincial y local.

No estaba escrito en los cielos que la República terminase en una guerra civil primero e internacional, por interposición, después. Los fallos fueron humanos, aunque también sistémicos. La conjunción republicano-socialista del primer bienio no tardó en experimentar tensiones rupturistas, pero en septiembre de 1933 fue el presidente de la República, hoy tan ensalzado, en mi opinión un político mediocre, Niceto Alcalá-Zamora, quien retiró su confianza a Manuel Azaña.

Ello llevó a la convocatoria de nuevas elecciones que las izquierdas desunidas no pudieron ganar. Con ello empezó la revancha. La amnistía a los exiliados monárquicos y sublevados del 10 de agosto de 1932 trasladó en la primavera de 1934 el centro de la conspiración a su lugar natural: el interior del sistema.

Mientras los nuevos gobiernos de centro-derecha se dedicaban con afán a limitar, cuando no deshacer, el alcance de las reformas previas, los monárquicos (de las dos ramas) se sintieron con fuerzas para dar un paso al frente: buscar una alianza clandestina con la Italia fascista y comenzar un par de meses después (si es que no lo habían hecho antes) a infiltrar las fuerzas armadas a través de la Unión Militar Española (UME), cuya importancia nada menos que el propio Franco se esforzó en disminuir en todo lo posible.

Todo aquello ocurrió antes de la supermitificada “revolución de octubre”. Fue, sin embargo, un potente catalizador. La subversión en el Ejército se intensificó. ¿El eslogan? Asturias solo habría sido el comienzo. Continuaba la preparación de una delirante “revolución roja” en ciernes y “todos los buenos españoles”, en particular los militares, tenían ante sí el supremo deber de anticiparse a la misma.

A los sucesivos gobiernos de centro-derecha el tema no les preocupó. Si la subversión iba contra las izquierdas, miel sobre hojuelas. Ciertamente, casi todas las memorias de los prohombres del período pasaron con cuidado sobre tales actividades subversivas. No iban dirigidas contra ellos. Leer hoy las memorias de Gil Robles, Lerroux, Chapaprieta, Portela, etc. etc., es para echarse a llorar.

Para mí la clave del período se encuentra en una visita que Don Antonio Goicoechea hizo a Mussolini en octubre de 1935: pidió dinero para seguir sufragando las actividades subversivas, en nombre de la Unión Militar Española y de su propio partido, Renovación Española, en el que el ínclito tribuno Don José Calvo Sotelo ya brillaba con luz propia. Pero, no como si fuera de paso, espetó al Duce (presidente del Gobierno, ministro de la Guerra, de Aeronáutica y de Asuntos Exteriores a la vez) con toda crudeza un mensaje inequívoco: si las izquierdas vuelven al poder, nos sublevamos.

A la vez, un general proto-golpista, Manuel Goded, confirmó al presidente Niceto Alcalá-Zamora un mensaje parecido: el Ejército no podía consentir que el poder fuera a parar a manos de las izquierdas más o menos extremistas. Don Niceto transmitió la “buena nueva” al entonces presidente del Consejo, Joaquín Chapaprieta, quien se la repercutió al ministro de la Guerra, Don José María Gil Robles. Este quitó importancia a la cosa. Don Niceto estimó que la declaración equivalía a una “coacción, cuando no una amenaza” pero, en realidad, se quedó tan tranquilo.

En febrero de 1936 las izquierdas republicanas (no los socialistas, anarquistas o comunistas) llegaron al poder y formaron gobierno. Los monárquicos y el conjunto variopinto de las derechas cedistas aceptaron, encantados, lo que los militares les habían dicho que iban a hacer.

Por supuesto que ninguno pensó que el resultado iba a ser la entronización de Franco.

Lo que antecede está demostrado documentalmente por numerosos autores. Lo que una parte de la clase política, el sistema educativo, diversos medios, las vibrantes redes sociales y el boca a boca transmiten todavía hoy son cosas muy diferentes. Y, naturalmente, los mitos en los que siguen abrevando, dale que te pego, eminentes –ya que no siempre respetados– políticos, resultan impermeables a las “justificaciones” de la sublevación y de explicación de la guerra civil que propagó la dictadura.

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Ángel Viñas es economista e historiador especializado en la Guerra Civil y el franquismo

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2021/04/08/la_republica_119010_2003.html