Ahora que el rey embustero no ha muerto… Por Domingo Sanz

24/04/2019

Reyes

…aún estamos a tiempo de hacerle preguntas sobre cosas que no se le pueden haber olvidado.

Campechano como aparentas, rey, te trataré de tú hasta que me grites también “por qué no te callas”, aquella supuesta pregunta que más pareció una orden de conquistador hacia conquistado. Aunque reconozco que estoy deseando que me dispares tal exceso, o uno parecido, pues sin duda terminará siendo un potente blindaje para mi y para mis herederos, por mucho que ellos o yo, hagamos las cosas bien, mal o peor.

Comienzo el interrogatorio, prepárate Juan Carlos I de Franco Bahamonde el Asesino, y no te defiendas por viejo, que también llevo mucho tiempo esperando.

¿Te dijo alguna vez Adolfo Suárez que antes del referéndum de 1978 había encargado una encuesta y que lo que salía era que la España democrática quería una Constitución republicana?

Como bien sabes, esto solo lo supimos en noviembre de 2016 y gracias a Victoria Prego, que quizás aún está pensando que iría al infierno si ese secreto se lo terminaba llevando a la tumba. Solo se lo confesó a ella el presidente de la Transición en 1995, o sea, que más de veinte años tardó la periodista para contarlo, que se dice pronto. Y quizás se lo dijo él a ella porque, ya sin futuro ninguno, sintió el mismo pánico al averno si no compartía tanto miedo con alguien. Pero sigamos con las preguntas.

¿Ocurrió que Adolfo Suárez, tras ganar también las elecciones de 1979, se empezó a poner un poco mordaz incluso contigo y a ti te pareció que él lo hacía porque sabía que tú sabías que él había tenido que sacrificar la democracia para que tú siguieras en La Zarzuela y, por tanto, eso significaba que tú le debías demasiado, o sea, todo?

¿Ocurrió también que tú, siendo lo anterior verdad, comenzaste entonces a intrigar con otros contra Suárez para crear la tensión suficiente que te permitiera conseguir que el dimitiera, como así ocurrió?

¿Ocurrió también que tú intrigabas sabiéndote el más fuerte de los dos, por mucho que a él lo hubiera elegido el pueblo en dos ocasiones y a ti únicamente el mayor asesino de la historia de España, y que tu Corona solo se coló de rondón en un referéndum bajo amenaza?

¿Ocurrió también que tú te sabías el más fuerte de ambos porque tenías muy claro que él se habría dejado cortar vivo en pedacitos antes de ponerte al pie de los caballos, contando tus inconfesables que él conocía?

Pero dejemos a Adolfo Suárez González, que bastante tiene con la porquería que sobre su nombre y primer apellido está volcando un tal Adolfo Suárez Illana, personaje gafe donde los haya.

¿Ocurrió, también, que intrigaste contra Suárez con Armada…?

Esto no es una pregunta, rey, esto es una orden: Ahora mismo quiero que escribas aquí, de tu puño y letra, la lista de peligrosos y no militares con los que estuviste intrigando contra Adolfo Suárez.

Por último, ¿Ocurrió también que sabías que ninguno de aquellos con los que intrigaste, especialmente militares como Armada y los otros que por fin confieses, jamás divulgarían tus inconfesables, aunque los fusilaran? Porque sabías perfectamente que también estaban, como Suarez, atados por las mismas cadenas que sentenció Franco.

¿Por qué no hablas, rey embustero?

¿Acaso no le tienes miedo al infierno?

Si guardas silencio, el desprecio creciente del pueblo sobre ti y sobre tus herederos será lo único que sobreviva tras el paso del tiempo.

Ahora que el rey embustero no ha muerto…

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Las fechas, los militares, Juan Carlos I y Felipe VI. Por Domingo Sanz

22/04/2019

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Casi todos los líderes se han visto obligados a hablar de la “muerte” durante la campaña electoral. Ha sido por lo de la eutanasia. En mi caso, me ha servido para recordar los muchos secretos que, si no conseguimos que hable, se llevará a la tumba Juan Carlos I.

Para intentar que desembuche le envié hace unos días, y desde aquí mismo, algunas preguntas antiguas que siguen pendientes de respuesta. Versaban sobre la dimisión del presidente Adolfo Suárez. Solo él puede contestarlas porque, entre otras cosas, al de Ávila ya no podemos preguntarle nada.

Creo que no se insiste lo suficiente en el derecho a conocer su pasado que tiene cualquier sociedad que pretenda construir un futuro solvente. Y deben responder quienes mantienen oculta información de interés general.

Por eso, Felipe VI, hoy te preguntaré a ti sobre el 3 de octubre de 2017, una fecha con detalles oscuros que solo tú conoces. Es lo mismo que pasó con tu padre el 23F, pues estoy seguro que vuestros respectivos protagonismos, y no solo televisivos, son el único parecido entre ambos momentos históricos, digan lo que digan algunos políticos.

Antes de la primera pregunta, conviene recordar que tras tu aparición en TV el Ibex 35 cayó casi un 3%, la mayor desde el referéndum del Brexit en UK, celebrado quince meses antes. Y que el mismo Ibex recuperó casi todo lo perdido al día siguiente, tras la respuesta de Puigdemont. En ambos casos, caída y recuperación, sin parangón en los mercados europeos, el detalle que siempre marca la diferencia. Incluso con respecto a la debacle global del Brexit, lo que incrementa aún más las consecuencias negativas de tu discurso.

Muchos pensamos entonces que habías sido utilizado por un Rajoy desesperado. La realidad de aquellas urnas y la policía aporreando votantes a la vista de toda Europa le obligaban a quemar el último cartucho por la unidad de España.

Por eso, grande fue nuestra sorpresa cuando, a los pocos días de salir de La Moncloa, gracias a la moción de censura, dejó caer la especie de que habías sido tú quien pidió televisión. Ante la duda, te pregunto:

¿Fuiste tú quien tomo la iniciativa del discurso del 3 de octubre, o te lo pidieron desde el Gobierno?

Te ruego respondas, porque no es lo mismo. Ni mucho menos.

Primero, porque Rajoy está y estaba sometido a la Justicia, y también a urnas y censuras democráticas, y tú no.

En segundo lugar, porque a él le resultaba muy difícil rechazar tu deseo de comparecer. En cambio, tu hubieras quedado muy bien negando una hipotética petición suya de que aparecieras en la tele. Te hubiera servido el digno y muy legal argumento de no quitar autoridad al presidente del Gobierno.

En cambio, ¿por qué le resultaba tan difícil a Rajoy rechazar tu petición? Avanzo una hipótesis: Él no podía estar seguro al 100% de si se trataba de una ocurrencia tuya o actuabas en nombre de una amenaza oculta, y “militar, por supuesto”.

Ahora te pido que respondas a estas preguntas:

¿Habías hablado con algún militar de alta graduación y con influencia en el ejército sobre la situación en Catalunya antes del 3 de octubre de 2017?

O, dicho de otra forma, ¿te hicieron llegar inquietudes sobre el independentismo catalán?

Y si tal cosa sucedió, ¿les respondiste quizás que para resolver ese, o cualquier otro problema, estaba el Gobierno de España?

¿O les dijiste algo parecido a “ya me encargo”?

Y, por último, si las hubo, ¿Pusiste en conocimiento del gobierno esas tensiones internas en el Ejército, con nombres y apellidos?

Que contestes a estas preguntas es imprescindible. No es necesario recordar las muchas desgracias irreparables que, a lo largo de su historia, el ejército español ha ocasionado al pueblo que lo mantiene, con mención especial al 18 de julio de 1936 y lo que siguió durante tanto tiempo. Teniendo en cuenta que el año pasado más de mil ex militares firmaron un manifiesto a favor del asesino Franco Bahamonde, resulta perfectamente creíble que en 2017 algunos mandos te trasladaran inquietudes sobre lo de Catalunya.

En realidad, lo que más me interesa, y supongo que a Rajoy también si no se lo dijiste, es saber el motivo que te llevó a “pedirle” lo de salir por la tele.

Si no me contestas, pensaré que lo pediste en nombre de una amenaza. Este hecho significa que el denominado “papel garante de la Corona” se refiere, en realidad, a controlar el vicio de los militares españoles a intervenir en política, y eso es extremadamente peligroso, porque quien controla una amenaza puede dosificar su empleo como le parezca, o según las presiones que reciba. Y es bien sabido qué fuerzas presionan más. A eso me refería en el cuarto párrafo: al hilo conductor que vincula la actuación de tu padre en 1981 y la tuya en 2017.

Pero la democracia no puede depender de la monarquía.

Por eso, es necesario que hagas dos cosas:

En primer lugar, colaborar con el gobierno para que pasen a la reserva todos los militares que se inquietan por los avatares de la política en una democracia.

En segundo lugar, si quieres que unos miles de independentistas se piensen la posibilidad de seguir en España, debes abdicar y facilitar la construcción de la nueva república española. No puedo asegurar que cambien de opinión, pero de lo que no cabe duda es que, si sigues, cada día que pase serán más los catalanes que quieran romper. Y eso es como un vaso que se va llenando de agua.

Y no seas tan cutre de exigir que se convoque un referéndum sobre la forma de Estado, por si de esta manera consigues conservar la corona. No se realizó por separado durante la Transición y, además, ahora solo serviría para dividir por la mitad, más o menos uno, al electorado. Lo mejor es llegar a la república por consenso, y con tu colaboración.

Siento molestar en Semana Santa pero el asunto es urgente. Bien sabes que hay un antes y un después de aquel discurso tuyo, y también que muchos darían mucho por poder regresar al pasado cercano.

Para terminar otra pregunta, esta de rabiosa actualidad:

¿Sabes a qué viene el reforzamiento del Ejercito de Tierra en Catalunya con la creación de un segundo regimiento, justificado por “la evolución del entorno”, según la orden ministerial correspondiente?

Y dos derivadas:

¿No son suficientes las fuerzas de seguridad?

¿O acaso estamos en peligro de otra invasión napoleónica?

Las fechas, los militares, Juan Carlos I y Felipe VI


República en Catalunya o República en España. Domingo Sanz

12/04/2019

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Escribir para publicar es mirarse al espejo con testigos. Por eso resulta tan socorrido refugiarse bajo el cielo protector de las evidencias aunque, solo si las sometemos a la duda, podremos descubrir, por ejemplo, las opciones que se abren ante la única movida con potencia suficiente para cambiar España, incluida su geografía. Al finalizar el recorrido, el texto/conclusión que titula esto se ha impuesto a cualquier otra propuesta.

Primera evidencia. Convertir Catalunya en un estado independiente es un objetivo buscado sin pausa por un porcentaje variable, pero siempre significativo, de sus habitantes a lo largo de muchas generaciones.

El comentario. A pesar de tanta historia, España solo ha evolucionado desde lo de “bombardear Barcelona cada medio siglo”, de Espartero, hasta la fuerza pública aporreando votantes o una Junta Electoral prohibiendo determinadas palabras en TV3. Y no podemos descartar el regreso a un pasado peor en un futuro no lejano.

Segunda.El independentismo es un movimiento social de carácter transversal en el que coinciden personas de todas las clases sociales, sectores profesionales, lugares de procedencia y tendencias políticas, siempre excluyendo la violencia.

Salvando las distancias, tiene sentido que la insumisión contra la antigua “mili” regrese a la memoria. Aquella también fue una rebeldía de miles de jóvenes de todos los colores contra una ley en vigor, pero que nadie osa criticar. ¿Quizás porque no se puso en cuestión la unidad de España? Por tanto, aquí tenemos un problema muy serio, provocado por los que solo conciben imponer la convivencia.

Tercera. Durante la primera década del presente siglo se aprobó un nuevo Estatut con todas las de la ley. Incluso la Generalitat se implicó al máximo, convocando un referéndum al que los principales partidos acudieron a las urnas con posiciones políticas enfrentadas.

Quizás desde “Madrid” no se valora el mérito de los periféricos que se obligan a lo que firman. Tanto tiempo los líderes catalanes dedicados a actualizar el encaje de Catalunya para que después lo anulen unos jueces, sean los que sean, quedando incluso por encima del Congreso de los Diputados. Eso es más de lo que cualquier persona, aunque se dedique a la política, puede soportar sin sentirse humillada.

Cuarta. También es una evidencia que la sentencia del TC que anuló el Estatut en 2010 provocó una importante frustración política y social en Catalunya.

Otra cosa es que a “Madrid” le importen un bledo las decepciones sociales que duelen en las afueras. En aquel momento, solo una reacción política inmediata por parte del gobierno central, convocando a una nueva negociación que incluso pusiera sobre la mesa una reforma limitada de la Constitución, hubiera enviado una señal para canalizar un conflicto de cuyo calentamiento creciente informaban las Diadas de cada 11 de septiembre con la precisión del termómetro.

Quinta. Solo en Catalunya se habla de “república” con normalidad, otra evidencia, y por poco la Junta Electoral no ha prohibido también esa palabra en los informativos de los medios públicos.

La distancia sideral entre la sociedad española y la catalana es que ésta rechaza la Monarquía en porcentajes cercanos al 80% según el CEO, o CIS catalán. La otra distancia, no menor, entre los políticos que gobiernan Catalunya y los que gobiernan el Estado es que éstos ni siquiera se atreven a que el CIS pregunte la valoración que merece la Monarquía.

Sexta. Las tensiones internas son constantes en el seno del independentismo, especialmente entre los herederos de la antigua CDC. La última quiebra, protagonizada por Pascal y Campuzano, entre el indisimulado regocijo de los medios españolistas. Como cada vez.

En cambio, si se cumplen las encuestas que dicen que el independentismo mantiene intacto su apoyo electoral, lo que sí se romperá será una de las reglas de oro del comportamiento electoral: la que dice que los votos huyen de los partidos políticos que sufren conflictos internos.                                         

Séptima. También existe un consenso general sobre la ventaja que acumula el independentismo en la batalla del relato a nivel internacional.

Es imposible imaginar el trabajo de divulgación exterior del independentismo si Puigdemont y el resto de exiliados se hubieran entregado. Los sonoros fracasos de la Justicia española con las euroórdenes y la detención en Alemania, con su posterior puesta en libertad, han aportado, a los ojos de todo el mundo, las evidencias que demuestran que España es un riesgo permanente de conflicto.

Concluyendo.

El independentismo catalán es indestructible y se alimenta diariamente con el extra de la amenaza y la represión practicadas desde el Estado español.

Al mismo tiempo, ningún partido político de ámbito estatal puede asumir el menor retroceso en la defensa del actual estado de cosas. Incluso si la derecha perdiera capacidad de bloqueo de la reforma constitucional y el PSOE se atreviera a liderarla, no sería fácil que su alcance pudiera satisfacer al independentismo.

La única salida rápida, digna y tranquila al bloqueo político que vivimos depende de Felipe VI. Debe entregar al gobierno las llaves de La Zarzuela y renunciar al trono definitivamente para abrir paso a una república federal. Lo hizo su bisabuelo Alfonso XIII y el riesgo actual de inestabilidad permanente que implica la continuidad de la monarquía no es menor que el que existía en abril de 1931.

República en Catalunya o República en España


Un factor de riesgo llamado monarquía – por Domingo Sanz

10/04/2019

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15 de junio de 1977: elecciones entre la ilusión y la confusión.

1980: el rey que lo nombró se mete en política intrigando contra un Suárez dos veces elegido por las urnas. La derecha más franquista aprovecha la ocasión para intentarlo con Armada, Tejero y otros.

Octubre de 1982: Asustados aún, los votos eligen a un PSOE monárquico de facto.

Año 1996: corrupción y cloacas en el gobierno socialista, pero es la crisis económica del 92 la que derrota a Felipe cuatro años después.

Del 11 al 14 de marzo de 2004: Aznar nos ha metido en la guerra de Irak y envenena la política con su gran mentira, pero la democracia intuye el peligro que significa y devuelve el gobierno a los socialistas.

Noviembre de 2011: se descubre que en la familia real también hay corrupción, pero de nuevo el crack mundial, iniciado cuatro años antes, saca al PSOE de La Moncloa.

Año 2018: el gobierno del PP lleva años sustituyendo política por cloacas, policías y tribunales para no negociar con la Generalitat de Catalunya, pero termina cayendo tras una sentencia por corrupción.

Año 2019: ante una derecha que promete regresar al pasado, las encuestas vaticinan la victoria del PSOE, tal como ocurrió en 1982, aunque esta vez sin mayoría absoluta. También, como hace casi cuarenta años, el rey decidió meterse en política. Es lógico pensar que no debería haber desestabilizado a Suárez entonces, ni aparecido en TVE el 3 de octubre de 2017.

Quizás las consultas populares sobre la forma de Estado que, sin apoyo de ningún partido, se están celebrando en universidades y pueblos, nacen de una sola pregunta: ¿Qué otros peligros volverán si seguimos con la monarquía?

Porque, ahora que España quiere seguir siendo Europa y que en la 2 de TVE hemos podido ver documentales como “El silencio de otros” y películas como “La conspiración” no debería ser necesario que nos preguntáramos si seguimos sometidos a peligros militares como Franco, Mola o Milans del Bosch. ¿O quizás sí, señores Abascal, Casado y Rivera, y ese miedo es el mensaje oculto de su campaña electoral?

http://www.lacasademitia.es/articulo/firmas/factor-riesgo-llamado-monarquia-domingo-sanz/20190408082938090278.html


Todo vale para que nada cambie. Javier Gallego

04/04/2019

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El poder se mueve por abajo para que no se mueva lo de arriba. Para eso sirven las cloacas. Eliminan la subversión y esconden la ropa sucia. Para eso crea el PP su policía política. Se defiende de la Gürtel o Bárcenas y ataca a los dos únicos movimientos que han amenazado la continuidad del Régimen: el independentismo y Podemos como partido surgido del 15M. Ambos ponían en jaque al Rey, a las torres bipartidistas y a los alfiles y caballos de la banca y la empresa. Había que acabar con ellos como fuera.

Primero fueron a por los políticos convergentes, viejos compañeros de la cloaca que esconden sus sombras bajo la bandera soberanista. La crisis catalana podía provocar una reacción en cadena que cuestionase todo el sistema. Si se pregunta a la gente por el modelo de Estado, van a querer decidir todo lo demás y esto va a parecer una democracia. Quita, quita. Como la policía política no funcionó, mandaron a la otra a partir caras y salió el monarca corriendo a dar la suya en la tele, consciente de que él no cabe en una república.

La unidad de España que les preocupa es la que forman la Corona, el IBEX 35 y su sistema de partidos. Si la Monarquía cae, la Corte se tambalea, así que fueron a por el partido que les llamaba “la casta”. Interviene hasta Rajoy. Una nueva grabación de la brigada política cuenta que autorizó recompensar a un ex alto cargo chavista para que mintiera sobre la financiación venezolana de Podemos. Es la segunda filtración que le señala, después de otra de Fernández Díaz. Rajoy es el señor X de este “GAL sin pistolas”, como bien lo llama Pedro Vallín en La Vanguardia. Es listo haciéndose el tonto.

La cosa es importante si hasta él mete cabeza. Y tanto que lo era. Llegaba Pablo Iglesias, se iba el rey Juan Carlos y el 15M parecía pasarle al sistema por encima. El Régimen estaba de los nervios y puso la máquina en marcha. Como tantos periodistas, viví cómo se silenció el debate sobre la república en los grandes medios. Luego la policía aplicó la ley del silencio en la calle retirando hasta las banderas tricolores. La democracia a pleno rendimiento.

Y así todo. Crean el “Podemos de derechas” que pedía el presidente del Banco Sabadell y le hacen la guerra sucia a Iglesias cuando tantea gobernar con los socialistas. Presionan a Sánchez para que no lo haga y se lo terminan cargando, aunque resucita. Le exigen una Gran Alianza o que pacte con Ciudadanos, pero como el sanchismo les sale rana y se entiende con los independentistas, empiezan a normalizar a la ultraderecha en sus medios para que gane el trifachito. Y llaman a Bertín para que les ponga la cama.

Todo vale para que nada cambie. Desde darle un préstamo público de 300.000 euros a Inda sin avales ni garantías, hasta poner al fiscal Anticorrupción, Manuel Moix, a limpiar tu basura. Cuando no son las cloacas, son los hilos de las marionetas los que mueven a la opinión pública para evitar a toda costa que discutamos sobre los asuntos importantes, de la Corona a la democracia. Si todo es discutible, nos va a dar por discutirles y se les acabó el chollo de mandarnos sin que rechistemos.

Y nada cambia porque todo sigue igual. El PP se presenta a las elecciones como si tal cosa, Casado dice que sólo han tenido 2 corruptos, Fernández Díaz sigue en la ejecutiva del partido y sus periodistas de presa, en sus panfletos y tertulias. La mano que mece la cuna de los medios es también la mano que da de comer a los partidos y nadie muerde la mano que le da de comer. Por eso ni siquiera el PSOE carga contra las cloacas del PP porque las cloacas son todos. Es todo. Marlaska no puede haber cerrado las cloacas del Estado porque el Estado es una cloaca.

https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/vale-cambie_6_885121480.html


Los menores abusados por religiosos son víctimas del Estado. Domingo Sanz

29/03/2019

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Comenzaremos con tres escenarios muy reales.

Escenario 1. En septiembre de 1960 un niño de 8 años comienza el curso en un colegio de curas. Democracia o dictadura, no hay madre que no perciba que su hijo lo pasa mal y finalizado el primer trimestre lo matricula en otro sitio. No hubo nada sucio, que recuerde quien hoy es abuelo, pero, será casualidad, ha vuelto a pensar en aquello por las noticias sobre abusos con curas parecidos.

Escenario 2. Febrero, 2019. El partido de baloncesto infantil ha finalizado y varios familiares hablan relajados mientras esperan que sus niñas se duchen en los vestuarios. Solo se conocen de coincidir y nadie sabe quién es de izquierdas y quién de derechas, y menos si creyentes o ateos. En un momento dado, alguien pronuncia “cura” sin intención y, de repente, los gestos delatan un consenso general: cualquier cura puede ser un pederasta. Uno de los abuelos es aquel niño de 1960, su madre ya no está, y nunca sabrá porque lo sacó de aquel colegio.

Escenario 3, en la prensa. 24 de marzo de 2019. “La gran cantidad de sentencias absolutorias que últimamente está dictando la Audiencia de Palma en casos de violaciones a mujeres y de abusos sexuales a menores” es la noticia que “Llama la atención” en Diario de Mallorca. Al día siguiente, y en el mismo periódico, la autora “Susu”, en “Opinión” afirma que “Se calcula que ha habido entre ocho y nueve mil sacerdotes abusadores, y otros tantos encubridores”. Dos páginas más y, sobre un juicio que se celebra en Barcelona, leemos el siguiente titular: “Los Maristas no alertaron a las familias tras conocer los abusos de su profesor”.

Aunque en el seno de la Iglesia Católica se ha abusado en muchos países y durante muchos años, aquí solo nos referimos a España y a la “dictadura bendecida” durante cuatro décadas, pues nos preguntamos: ¿estaría apareciendo tanto cura pederasta si la II República no hubiera sido violada y asesinada?

Por las denuncias que no paran se sabe que muchos curas siguieron abusando durante la democracia, pues nuestra manera de cambiar de régimen no provocó ni que se sintieron automáticamente más vigilados, ni que sus víctimas infantiles sintieran el impulso de dar la merecida patada en los cojones al vicioso que las sobaba, ni que los padres o tutores que sospechaban se sintieran, al día siguiente de la Constitución, tan legalmente protegidos como para acudir al juzgado de guardia. No saldrían tantos casos ahora, tantos años después.

Dada la estrecha vinculación institucional entre la Iglesia Católica y el Estado totalitario, la condición de víctimas de Estado es la que procede en este caso, pues la violencia que practicaba la dictadura protegía a todo aquel que, a los ojos de los millones de débiles, formara parte del régimen. Por ejemplo, los curas, incluidos los abusadores. En cambio, las actrices de Hollywood abusadas por H. Weinstein serían víctimas adultas no del Estado, sino de un sistema que funciona a base de abusos particulares de posición dominante.

Aquí, como al finalizar la dictadura no se actuó contra los implicados, la nueva democracia “legalizó” de hecho ese pasado. A cambio, como cuando uno compra una empresa en funcionamiento, la democracia, por mucho que practicara la desmemoria, asumió el pasivo.

Pero no fue cierto. Al incumplir los políticos de la democracia esa obligación, el paso del tiempo los ha convertido también en delincuentes por omisión ante las víctimas. Nada hicieron para dar satisfacción al colectivo de niños que hubieran sufrido abusos en manos de curas pederastas. Siempre fue un secreto a voces.

Ahora que ya ni siquiera es esa clase de “secreto” y el Vaticano no huye del problema, si la izquierda gana las próximas elecciones debería lanzar un ambicioso proyecto que permita medir la verdadera dimensión que alcanzó la pederastia vinculada a la Iglesia, pues muchas de las víctimas aún están en condiciones de recordar. Estoy hablando de sociología, no de tribunales, al margen de las reformas legales necesarias para facilitar esa acción a todos los que se atrevan a denunciar. Cuando por fin se pueda dibujar el mapamundi de la pederastia eclesial, se sabrá la posición de España tras responder a la pregunta formulada tras la descripción de los escenarios.

Es imprescindible acabar con el deterioro continuo que acompaña una realidad insufrible que cada día engordan las noticias. Pero me temo que esta democracia monárquica volverá a demostrar su amoralidad original, dejando pendiente para la república que viene la cancelación de esta deuda histórica.

https://www.lasrepublicas.com/2019/03/27/los-menores-abusados-por-religiosos-son-victimas-del-estado/


República o Monarquía sí que importa, pero lo ocultan Domingo Sanz. Domingo Sanz

26/03/2019

FELIPE_ELEGIR

La clase política heredera y defensora del 78 niega cada día que la forma de Estado sea un problema que preocupe en España. En cambio, sus actos delatan el miedo cerval que tienen a que ese debate pueda plantearse, algo que ha crecido con fuerza a partir de la Catalunya republicana que reivindican los independentistas.

De hecho, fue pocos meses después de la consulta celebrada el 9N de 2014, aquella que impulsó un Artur Más que fue inhabilitado y también embargado su patrimonio, cuando el gobierno de Rajoy decidió que el CIS dejara de preguntar sobre la monarquía. ¡¡Qué casualidad!! Hoy en La Moncloa está Sánchez, pero seguimos sin conocer la valoración que nosotros mismos, los contribuyentes, le adjudicamos a esa institución del Estado. Y algo sucedió un 3 de octubre de 2017.

Pero hoy tenemos Internet, que es como un océano infinito donde cada segundo desembocan millones de contenidos que corresponden a todo lo que se dice y a quien lo dice, y que los algoritmos capturan para destripar. Después, si necesitamos saber algo, los buscadores nos proporcionan las respuestas que les pedimos.

La búsqueda en bruto de información en La Red tiene la ventaja de disponer de una muestra inmensa, lo que normalmente permite que se cumpla aquello de que “cuando el río suena, agua lleva” con una fiabilidad muy superior a la de cualquier encuesta.

Por eso, y como no nos dejan saber si a los españoles les interesa la forma de Estado, por ejemplo, he decidido investigar sobre lo qué hablan los líderes políticos, o lo que los medios se hacen eco de lo que esos líderes hablan. Parto de la idea, difícilmente reprochable, de que aquello de lo que más habla alguien coincide con lo que más le preocupa o, al menos, lo que está más de moda. Y si ese “alguien” son los representantes elegidos democráticamente, lo correcto es considerar que esas preocupaciones son también las de la sociedad. Salvo que pensemos que las urnas no sirven para nada.

He elegido los cuatro líderes principales de ámbito estatal: Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera. No se ha incluido Abascal porque, entre otras cosas, parece que le gustan más las armas que las formas de Estado y, por tanto, solo deberíamos tratarlo como el peligro que significa y, además, con elevadas probabilidades de contagio hacia terceros.

Y también tres bloques de problemas: Laboral, Forma de Estado y Catalunya. Seguro que a usted no se le escapa que el bloque “Laboral” se ha elegido como prueba del algodón, pues los mismos que insisten que la Monarquía no preocupa o que Torra no gobierna, presumen de que ellos sí que se ocupan de resolver nuestros problemas reales.

Para la búsqueda de resultados mediante Google he seleccionado tres palabras distintas para cada bloque. Para el Laboral, las palabras han sido “Salarios”, “Pensiones” y “Desempleo”. Para Forma de Estado, “Rey”, “Monarquía” y “República”. Y para Catalunya, “Independentismo”, “Soberanismo” y “Cataluña”.

Entre las 16:00 y las 16:30 horas del 23 de marzo he realizado las 72 búsquedas, 36 más 36. La primera en el formato sin restricciones y la segunda en el más restrictivo, entrecomillando cada grupo de tres palabras de las combinaciones resultantes. Y dentro de cada paquete de 36 búsquedas, 12 para cada uno de los tres bloques, combinando cada palabra con el nombre y primer apellido de cada líder. Se obtuvo lo siguiente, en cada caso:

36 búsquedas sin restricciones: 432.598.000 resultados. Desglose:

Laboral 64.415.000 14,9%
Forma de Estado 167.453.000 38,7%
Catalunya 200.730.000 46,4%

36 búsquedas con los textos entrecomillados: 39.249 resultados. Desglose:

Laboral 4.732 12,1%
Forma de Estado 14.918 38,0%
Catalunya 19.599 49,9%

Tal como Buenafuente, entre las carcajadas de la concurrencia, finaliza en “Late Motiv” uno de sus monólogos más divulgados, el de los precios del agua y la cerveza en el bar del Congreso de los Diputados, “no hay más preguntas, señoría”. Pero no puedo resistirme a terminar esto gritando que los políticos del 78 mienten sobre este asunto, y lo saben.

Cuando de dos muestras tan dispares en tamaño resultan porcentajes tan similares es que estamos tocando realidad. A partir de aquí seguiremos desglosando, cruzando datos, investigando más y obteniendo todas las derivadas que podamos conseguir. Por eso, continuará… aunque, si a usted le ha entrado el gusanillo, puede hacer lo mismo. Nunca conseguirá cifras idénticas, pues buceamos en el “océano” más vivo de todos, pero sí serán parecidas.

https://www.lasrepublicas.com/2019/03/25/republica-o-monarquia-si-que-importa-pero-lo-ocultan/