¿España democrática?

12/09/2022

   EL preámbulo de la vigente Constitución borbónica afirma que la nación española “proclama su voluntad de […] establecer una sociedad democrática avanzada”. Loable propósito pero corto, puesto que no señala cuánto debe ser su avance y hasta dónde tiene que llegar. Ni siquiera podemos procurar “establecer una sociedad democrática”, en la situación actual del reino, ya que lo impide el mismo régimen. Es absurda la Constitución.

   Sabemos que la palabra democracia la heredó el idioma castellano del griego clásico, exactamente de dèmos, pueblo, y krátos, poder, de manera que demokrátia se traduce por gobierno popular. ¿Gobierna el pueblo en la España borbónica? Indudablemente no, sino un monarca, palabra igualmente derivada del griego clásico, de mónos, uno, y krátos, que se traduce como gobierno de uno solo. No son compatibles, por lo tanto, la democracia y la monarquía, sino regímenes completamente antagónicos.

   No es posible establecer en la España borbónica “una sociedad democrática avanzada”, y ni siquiera principiante, porque lo impide la persona del monarca. Cuando el poder político se halla en manos de uno solo, el régimen nunca será democrático, sino autoritario. Mientras los españoles debamos estar sometidos a la persona de un rey vitalicio y hereditario jamás podremos vivir en ninguna forma democrática, sino en una tiranía.

   Los hechos lo demuestran. La borbonidad fue instaurada en España por la voluntad omnímoda del dictadorísimo fascista vencedor de una guerra cruenta iniciada por él mismo, enemigo declarado de la democracia porque su régimen era tiránico y criminal, sostenido por la fuerza de las armas empleadas contra el pueblo por sus servilones. El dictadorísimo anunció públicamente ante su caricatura de Cortes que instauraba la monarquía del 18 de julio, por el día de su rebelión contra el régimen constitucional republicano, para perpetuar su régimen genocida, dejándolo todo “atado y bien atado” para conseguirlo después de su muerte.

   Designó por su única voluntad sucesor a título de rey a un servilón que juró lealtad a su minúscula persona y fidelidad a sus leyes ilegales, y tras conseguirlo se murió tranquilo en la cama, porque los españoles de entonces vivíamos atemorizados por sus ejércitos y sus policías, y si queríamos conservar la vida teníamos que callar y soportar lo que nos mandasen. La dictadura estuvo ejecutando a patriotas durante toda su larga permanencia.

   Como heredera de la dictadura fascista, la monarquía borbónica imita su ejemplo, y se niega a convocar un referéndum para que sus vasallos podamos elegir la forma del Estado que preferimos, como se hace en los paises democráticos. En esta España fascista es imposible “establecer una sociedad democrática”, no ya avanzada, sino ni siquiera incipiente. Los vasallos de su majestad el rey católico carecemos de cualquier atisbo de democracia. Lo demuestra la historia y lo confirma la etimología.

   Afirman sus turiferarios que la  transición de la dictadura a la monarquía fue modélica. Por supuesto, ya que eran lo mismo con distinto nombre. No se ha juzgado a nadie sobre los crímenes cometidos durante los 36 años de dictadura por los servilones del dictadorísimo: él no detenía a los patriotas contrarios al sistema, ni los torturaba, eso se lo dejaba a sus policías políticas, y se limitaba a firmar las sentencias de muerte dictadas por sus magistrados y ejecutadas por sus verdugos, sin moverse de su despacho.

   España tiene pendiente una revolución social, para borrar todos los residuos de la dictadura todavía vigentes. A la muerte por ancianidad del dictadorísimo se cumplió su voluntad, se entronizó al sucesor designado por él a título de rey, y los partidos políticos presuntamente de izquierdas aceptaron la nueva realidad derivada de la antigua, en lo que constituye una traición suprema al pueblo, que seguía atado y bien atado de pies y manos y amordazado. Se había cambiado el nombre de la dictadura, para que continuara sus mismas actividades bajo el nuevo, y así seguimos.     

   Algún lector me dirá que he contado una historia sabida. Sí, pero sabida por los que la padecimos, porque los jóvenes correligionarios con los que hablo de ella la ignoran: los libros de texto oficiales no informan a los alumnos sobre la República, la dictadura y la instauración borbónica, para evitar explicaciones incómodas. Así funciona la “democracia” española.   

ARTURO DEL VILLAR

PRESIDENTE DE COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO   


Sobre Pablo González y la menguante libertad de prensa. Juan Teixeira-Fotoperiodista

14/03/2022

Conozco a Pablo desde hace 12 años. Estudiamos juntos el Máster de Periodismo Multimedia El Correo en el año 2010. Cuando acabamos el curso, nuestro ímpetu aventurero y las ganas de labrarnos una carrera en el reporterismo internacional nos unió, comenzando una curiosa colaboración que nos llevó a multitud de destinos durante la última década, todos en Europa del Este. Porque Pablo tiene una íntima relación con los espacios post soviéticos. Su abuelo fue uno de los niños de la guerra que fue recibido en la antigua URSS, y él siempre ha estado interesado en esa época y sus consecuencias en la geopolítica actual. Estudió filología eslava. Su padre, al que visita habitualmente, vive en Moscú. Él mismo habla ruso como un moscovita más. Por todas estas razones, al acabar el Máster su meta era clara: convertirse en periodista especializado en los espacios post soviéticos. Y al poco tiempo se produjo un golpe de Estado en Ucrania, en el año 2014. Desde entonces hemos visitado el país juntos en 6 ocasiones, y él alguna más en solitario, intentando arrojar algo de luz en un triste conflicto que para muchos es reciente, pero que ha provocado más de 13.000 muertos en los últimos 8 años.

Cabe destacar que Pablo es un periodista de la vieja escuela. Le gusta recabar información de primera mano, se reúne con todo aquel que tenga algo que decir, pregunta, escucha, analiza, intenta hacerse una idea general de las cosas y no quedarse en la superficie… Algo totalmente contrario a las tesis del periodismo actual, donde vende más lo anecdótico y el simplificar la realidad hasta el absurdo para que los espectadores puedan creer que entienden algo y puedan seguir con sus atareadas vidas. Obviamente, para un periodista es mucho más fácil ceñirse a reproducir las notas de prensa oficiales con desparpajo, que buscar la información por uno mismo e intentar comunicarla. Y, casualmente, a los grandes medios de comunicación les gusta más, así que cada vez menos periodistas se atreven a trabajar como lo hace Pablo. Mientras otros reproducen notas de prensa y buscan carnaza, Pablo busca explicaciones.

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 POLÍTICA DE GUERRA

31/01/2022

El Congreso rechaza declaración de apoyo al Gobierno

Los trabajadores y sus aliados forman con sus organizaciones -sindicatos y partidos- una clase constituida por la mayoría de miembros de la sociedad, que está determinada a expresarse de manera independiente, para así poder defender sus reivindicaciones y aspiraciones, en tanto que contrarias al orden imperante. Un movimiento, que históricamente comienza en forma de expresión nacional, pero que en su desarrollo adquiere un contenido expresamente internacional.

Los gobiernos de la clase explotadora y opresora, sea cual sea su color, no pueden asegurar las condiciones de vida y trabajo dignas, que demanda la mayoría. Planteándose de esta manera el problema del poder político necesario para realizar las transformaciones económicas y sociales e demandadas, con la consiguiente internacionalización de los procesos de lucha de clases: la confraternización de los explotados y oprimidos por encima de las fronteras nacionales en base a unos mismos intereses que defender. De manera que, históricamente, a la fraternidad entre las naciones contra las políticas de guerra entre países, le siguió la fraternidad de los trabajadores y de sus organizaciones, para así oponerse a las guerras de nuestra época, es decir, a las guerras imperialistas.

La crisis económica y social de nuestros días, que implica importantes retrocesos en las formas de vida y trabajo, de destrucción de los servicios públicos esenciales, viene agudizada por una pandemia que se ha cobrado ya millones de muertos, con grandes sectores de la población sometidos a la pobreza, a la indefensión social y sanitaria. La gran potencia imperialista mundial, los EEUU, riza el rizo de esta situación con todo tipo de amenazas y provocaciones de guerra, dirigidas a sus principales competidores económicos, comerciales y militares, entre ellos Rusia y China. Crisis mundial que está lejos de vislumbrar posibles soluciones que detengan el conflicto armado. Las clases dominantes del mundo acuden, como sucedió en la Primera y Segunda Guerra Mundial, a las políticas de destrucción de la riqueza social para mantenerse en el poder, mientras que la extensión de la política de guerra   se constituye en la gota que desborda el vaso del desastre capitalista, de forma que las guerras imperialistas han venido a desatar importantes procesos revolucionarios. La época de las guerras imperialistas de los amos del mundo es también la de las grandes revoluciones.

La armada de los EEUU y sus aliados de la OTAN concentran tropas en los países fronterizos de Rusia, movimiento éste al que responden desde Rusia con instinto defensivo. Altos responsables militares ligados a la OTAN calientan el ambiente, creando un clima de inminente agresión. Un coronel norteamericano, de la delegación oficial de la OTAN en Ucrania, decía ante los medios de comunicación: “¿Por qué es importante esto para el público estadounidense? Es importante porque estamos a punto de tener la guerra más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Va a haber un despliegue masivo de poder aéreo, artillería de largo alcance, misiles de crucero, que no hemos visto utilizados en el terreno europeo hace más de 80 años, y no va ser un ambiente limpio ni estéril”. Los EEUU desplazan sus tropas a muchos miles de kilómetros de sus bases en Europa, donde se asientan desde la Segunda Guerra Mundial, o en el caso de España, desde la instalación de las   bases conjuntas establecidas de acuerdo con Franco, para proteger el régimen y su herencia monárquica y para ser utilizadas para agredir militarmente a terceros países: militarizar el Mediterráneo y establecer unidades de intervención rápida contra los pueblos de África.

Las guerras que hemos conocido en los últimos años en Yugoslavia, Iraq, Siria, Afganistán, Libia …, así como en numerosos países africanos, ha destruido países enteros, provocando millones de víctimas, con refugiados que se amontonan en campos de concentración de diferentes países. Guerras que han sido todas ellas de una dimensión mucho menor de la que ahora se dice preparar, que puede involucrar a los países de la OTAN, a Rusia, a China …

Biden miente descaradamente cuando afirma que, con los planes de agresión de la OTAN cerca de las fronteras de Rusia, se busca defender la soberanía de Ucrania y la democracia. Lo que buscan los EEUU es imponer sus intereses en el terreno comercial y militar en todo el mundo.

Estas amenazas de guerra imperialista han contagiado al Gobierno español. Su ministro de Asuntos Exteriores compareció en el Congreso para dar cuenta de los planes de agresión, que fueron establecidos por la última reunión de la OTAN en Bruselas. La Cámara se dividió al respecto en dos bloques, de una parte, PP, VOX y el PSOE, en apoyo del Gobierno, exigiéndole aclaraciones acerca de “a dónde está dispuesto a llegar si el conflicto bélico se hace inevitable”, y de otro lado, las formaciones nacionalistas de izquierda que mostraron su oposición a la “dependencia de la OTAN” y a la política de guerra. El ministro de Asuntos Exteriores, que cubría en Cortes la ausencia del presidente de Gobierno, mostró la política de guerra del Gobierno manifestando que la crisis de Ucrania era “una cuestión grave que afecta a la seguridad de Europa, pero también a la legalidad internacional”. Añadiendo que España está preparada para cualquier eventualidad. Se equivoca el ministro Albares, si piensa que los trabajadores y pueblos de España van a soportar las políticas de armamento y miseria social que expresan los mismos PGE, donde los gastos militares aumentan un 124%. De cada cinco euros de gasto público uno va a gastos de armamento, mientras se reduce la capacidad de compra de los salarios y las pensiones, y se multiplican los precios de los productos de primera necesidad. Las amenazas de guerra del Gobierno no pueden caer en saco roto, deben ser rechazadas abiertamente por todas las fuerzas que se reclamen de la democracia.

Los más altos mandatarios de Francia y de Alemania han tratado de simular una posición diferenciada de las instituciones europeas, y en particular de la Unión Europea, respecto al mandato militarista norteamericano establecido a través de la OTAN, ya que no solo se limita a lo militar, sino que insiste en profundizar la guerra económica y comercial. Se trata de impedir el acceso a alta tecnología, preparando sanciones económicas para las principales entidades financieras de sus competidores. El gas ruso y el oleoducto preparado para su comercialización en Alemania y otros países de Europa puede haber sido una de las causas reales del conflicto orquestado por la OTAN en las fronteras y países limítrofes de Rusia; ya que EEUU se opone a esta operación de comercio internacional para vender su propio gas a mucho mayor precio.

La actitud servil respecto al ordeno y mando de los EEUU del Gobierno español y su Ejército, también se expresa en el hecho de que una vez más el presidente de Estados Unidos, Biden, no ha contado con Sánchez para la celebración de una vídeo-conferencia, que tuvo lugar con los líderes europeos. El servilismo imperialista cotiza a la baja.

La formación franquista que se hace pasar por “liberal” (Ciudadanos), con la que cuenta el Gobierno para hacer aprobar la no derogación de las contrarreformas sociales, propuso una declaración del Congreso de apoyo al Gobierno, declaración que fue derrotada por la mayoría de diputados, poniendo de manifiesto la existencia de una mayoría contraria a las políticas de guerra. El voto contra el apoyo a la política de guerra del Gobierno de los diputados de Unidas Podemos, pone en evidencia a sus ministros, que aceptaron el envío de tropas, de barcos y aviones el pasado día 21 de diciembre. Rechazo, que pone de relieve que las condiciones políticas de la guerra no se han reunido por parte de quienes multiplican los gastos militares y preparan la Cumbre de la OTAN.

 Desde el movimiento de víctimas y de la Memoria, llamamos a todas las fuerzas políticas, sindicales y sociales a oponerse a la política de guerra, y a que, asimismo, se unan al rechazo a la Cumbre que el gobierno pro-OTAN pretende organizar el próximo mes de junio en Madrid.

En lucha por el socialismo, la democracia y la República: ni OTAN, ni bases…, ni guerra

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¡Sin democracia no hay Memoria!

21/01/2022

La lucha por la Memoria es una cuestión clave de la vida política y social.

Cada clase social tiene sus tradiciones, sus organizaciones y, por tanto, la cuestión de la Memoria es inseparable de la división en clases sociales y de la misma lucha de clases de la historia.

En el año 2.000, contribuimos a establecer estas relaciones en un libro coordinado por Iva Delgado, hija del general portugués Humberto Delgado, asesinado en 1965 en España en la raya con Portugal acompañado de su secretaria, en una más que posible operación criminal conjunta de los servicios secretos españoles y portugueses, que no podían consentir la actividad política contra las dictaduras, que llevaba desde la clandestinidad el general Delgado y sus compañeros.

El citado libro editado por “Sequitur”, tiene por título “Impunidad y derecho a la memoria”, y reúne diversas colaboraciones de gentes del mundo del derecho y de la investigación histórica de varios países. En la portada de la publicación se dice: “Los más graves crímenes han sido y están siendo cometidos por personas que se sirven para ello de los recursos e instrumentos del Estado. Sin embargo, esas mismas personas se envuelven en un manto de impunidad tejido con recursos económicos, políticos y militares del propio Estado. Se declaran a sí mismo por encima de las leyes, hasta lograr llevar su delito al nivel de “crimen casi perfecto”, nunca sancionado. Llegan a negar la propia existencia del crimen. ¿Se conseguirá imponer la sanción a través del proceso penal?”. La hija del general Delgado subrayaba en la introducción: “Esperamos, con esta obra, contribuir a que la Memoria participe en la lucha contra la impunidad, a que la Memoria sirva para alertar sobre un problema que va más allá de la esfera de lo jurídico, que amenaza con proyectarse sobre el próximo milenio como la herencia de un siglo que produjo más víctimas de la violencia y de las persecuciones que cualquier otro”.

Entre las contribuciones se encuentra la de José Lopes de Mota, en aquel año 2000, Secretario de Estado de Justicia del Gobierno portugués, quien da un repaso histórico del asunto de la impunidad, señalando que al término de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles habló de un tribunal internacional para juzgar los crímenes de guerra que nunca funcionó; que en la Segunda Guerra Mundial se crearon los Tribunales de Nuremberg y Tokio, que juzgaron a unos miles de criminales de los régimen fascistas y nazis, quedando otros muchos en la impunidad. La Convención de la ONU sobre el genocidio, y en 1974 la Convención Europea sobre la imprescriptibilidad de los crímenes contra la humanidad, quedó en nada, de forma que la segunda solo fue ratificada por los Países Bajos. Reconociendo que la imprescriptibilidad de los crímenes, aunque forma parte del derecho internacional (surgido de la derrota nazi fascista de la Segunda Guerra Mundial) “va disminuyendo con el paso del tiempo hasta desparecer”.

No es solo en el derecho penal donde la Memoria Histórica debe encontrar acomodo. Ese es, en concreto, el caso de los crímenes del franquismo. La represión y los consensos políticos han impedido la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas durante 83 largos años. Desde el final de la guerra la justicia no ha sido posible por falta de democracia, es decir por no existir leyes e instituciones en ruptura con el régimen. A los crímenes de guerra se han sumado los de la dictadura, y estos han establecido continuidad con el periodo actual, de forma que son inseparables, formando conjuntamente el hilo de continuidad del “atado franquista” de crímenes contra la humanidad. Continuidad política e institucional que todos los implicados tratan de borrar separando de forma artificial el régimen de la monarquía, de la dictadura y de la guerra.

Mantener viva la Memoria Histórica, tal y como hoy sucede con la demanda de procedimiento penal contra Martín Villa en Argentina, y otros dirigentes fascistas y monárquicos, que han sido acusados por el tribunal como responsables de crímenes contra la humanidad (a los que se opone el Gobierno español), implica establecer un relato político real, fuera del cuento de la Transición ejemplar y del Estado de Derecho. La mayoría de las víctimas y de los acusados han fallecido. Ejercer el derecho a la Memoria debe, por tanto, comprender la realidad de los procedimientos penales que se puedan instar todavía, y conseguir ante todo la condena política de los crímenes franquistas por las más altas instituciones y autoridades del Estado español. Estableciendo la verdad política de los hechos ocurridos y la reparación, impidiendo mediante sentencia política de las Cortes Generales la prolongación de las instituciones y leyes de la dictadura; así como poder acabar con los valores y monumentos del franquismo, que aún ocupan buena parte del espacio público.

Romper con el régimen es, por tanto, la principal asignatura pendiente de la lucha por la libertad, la democracia y la justicia. Los consensos del régimen del 78 son los que han impedido (hasta hoy) la democracia y la justicia; consensos que deben ser abandonados por todos los que se reclaman de los derechos humanos. El gobierno actual, formado mayoritariamente por ministros del Partido socialista y de Podemos e Izquierda Unida, se ha encargado de hacer un refrito de la Ley de Memoria (de la impunidad) del gobierno Zapatero, negando otra vez los derechos inalienables de las víctimas y la condena del franquismo. La Ley de Zapatero, que no ha servido ni para cambiar nombres de calles, no puede prolongarse en otra ley de su misma naturaleza, tan contraria a la democracia y al derecho que los aliados de Sánchez se han negado a votarla, por lo que se encuentra aparcada en los cajones del Congreso.

Hace 45 años de los atentados cometidos por pistoleros a sueldo contra abogados laboralistas en la calle Atocha de Madrid. Nadie puede decir que se hizo justicia sin faltar a la verdad. Solo se juzgó a los autores materiales, pero no se quiso descubrir la trama oficial que estaba detrás de estos y otros muchos atentados. La prensa más avanzada habló, ya en esos años, de las relaciones de los criminales con los servicios secretos españoles y con el mismo ministerio de Gobernación dirigido por Fraga Iribarne. Recordemos que el primer gobierno de la monarquía estaba siendo vapuleado por una cadena de huelgas y movilizaciones que ponían en cuestión la prolongación del régimen franquista: la vuelta de los Borbones al poder de la Jefatura del Estado, de la mano de los camisas azules y los técnicos del OPUS, gracias a los pactos y consensos.

Los asesinatos de Atocha formaron parte de una larga cadena de crímenes cometidos contra quienes trataban de ejercer derechos elementales, de huelga, manifestación, organización sindical y política independiente. Entre la represión y el consenso se ahogó la movilización, y con ella la aspiración al cambio político e institucional tan arraigados en nuestra sociedad.

Rememorando a los abogados de Atocha, traemos a la memoria a todos y cada uno de los compañeros/as que fueron detenidos, torturados, encarcelados… Más de mil víctimas cosecharon los primeros gobiernos monárquicos para sostenerse. La Transición fue una operación de violencia política e institucional contra un movimiento obrero y democrático que se recomponía.

La violencia tuvo por objeto impedir que los sindicatos y partidos obreros se reconstruyeran como expresiones de independencia de clase de los trabajadores, para lo que se les sometió a las condiciones leoninas de los Pactos de la Moncloa, y al posterior consenso constitucional. La unidad nacional en torno al “atado y bien atado franquista” conoció todo tipo de claudicaciones de los dirigentes sindicales y políticos, cuyas condiciones aún perduran.

Reclamamos, por tanto, la verdad de todos y cada uno de los atentados cometidos contra la población y la necesaria investigación y condena del régimen y sus mamporreros.

Democracia y franquismo son incompatibles. De ello tenemos la prueba en nuestra propia historia más reciente: ¡Lo llaman democracia y no lo es!

Ese plan político tendente a preservar la herencia franquista fue el que se llevó la vida de los abogados de Atocha y de tantas víctimas de la represión. Cuestión que hoy se pone en duda por el propio Martín Villa, cuando trata de justificar los asesinatos en los que él tuvo implicación política como ministro, ante el juzgado argentino que lo imputa. Como si los crímenes cometidos fueran un cúmulo de casualidades, ocultando el plan político e institucional, tendente a mantener el saqueo y la impunidad, haciendo borrón y cuenta nueva de todo el pasado más inmediato.

Hay que dejar clara la situación que vivimos: no se trata -por tanto y de hecho- de que “sin Memoria no haya democracia”, sino de que sin democracia no puede haber Memoria que haga justicia a las víctimas. Las víctimas, y quienes defienden sus derechos y memoria, son inseparables de la lucha por la libertad, la democracia, la igualdad … Por ello, no dejamos de mostrar la incompatibilidad de la democracia con el régimen de la monarquía, expresando nuestra clara aspiración republicana de cambio político y social.


Banderas de nuestros padres

17/01/2022

Los análisis sobre la evolución política de los últimos cuarenta años suelen olvidar una cuestión: hubo una guerra. Se llamó fría y es un caso interesante, ya que el adjetivo hace que se olvide el sustantivo. Hubo una guerra dispersa (Grecia, Corea, Vietnam, Indonesia, Malasia, Chile, Nicaragua, Angola, Zaire, El Salvador, Argentina, Bolivia, etc.) entre dos modelos, algo que la une a un hilo en el que están las Médicas, las Púnicas o la de los Treinta años. La extensión temporal y espacial hace que perdamos de vista que hubo una guerra y, por tanto, hubo ganadores y perdedores. Las tropas de Milton Friedman entraron en Moscú y saquearon la plaza como las de Alarico en Roma. Francis Fukuyama confundió los fastos de la celebración con el fin de la historia. No se trata de decir si eso fue bueno o malo; lo interesante es que sucedió.

En la guerra, Europa era fundamental para el bloque liderado por Estados Unidos. Era la zona clave del tablero por su influencia en el resto del mundo y una pieza delicada, ya que no se podían poner en práctica de forma abierta mecanismos de contención basados en la represión y el uso activo de la violencia, como sí podía hacer el bloque liderado por la URSS. Los derechos humanos también eran parte del juego. Era posible una Red Gladio que alentara el terrorismo, pero no se podía provocar un golpe de estado en Holanda ni una guerra civil en Austria. Mucho menos, en Alemania o Francia. La solución fue el clásico tributo, la entrega de bienes para captar voluntades. La descontextualización de por qué se creó el estado del bienestar o el derecho de asilo provoca las sorpresas posteriores, ya que suele atribuirse a cuestiones morales o de lógica histórica. Fue una solución concreta a un problema concreto. Finalizado el problema, la solución decae.

Parte de la izquierda, los partidos de origen reformista, trató de estar en el bando ganador y se unió al nuevo modelo con la llamada tercera vía, el socioliberalismo: privatizaciones, desregulación y estado asistencial. La otra parte, los partidos revolucionarios, fue la más afectada por esa derrota. La mayoría de organizaciones decayeron. Las nuevas formaciones del espectro a la izquierda del socioliberalismo buscaron otros caminos que, en general, recogían las ideas planteadas en el 68. Probablemente, fue por propia supervivencia, ya que el conflicto capital-trabajo parecía superado. Quizá, se intuía que no era así, pero no se veía con claridad. La sindicación parecía innecesaria. Luis López Carrasco ha tenido un merecido éxito explicándonos nuestra propia historia. Quizá, era el momento oportuno. Ahora podemos entender lo que sucedió. 

En 2008, llegó el shock. En unos sitios más que en otros, claro. Tras doce años en los que había pasta para todo, llegó la ola. Tres años después, cuando ya había barrido a mucha gente, se convocaron manifestaciones. En ellas, había pancartas donde se leía: no somos mercancía en manos de políticos y banqueros. El mensaje llegaba tarde. El modelo que había ganado en 1989-1991 incluía la conversión de todo en mercancía, tal y como habían experimentado los soviéticos esos años. Claro que somos mercancía. Lo que estaba en discusión era solo el precio. La gente protestaba porque comenzaba a ser bajo. Lógico. Ya se ha dicho: finalizado el problema, la solución decae.

Es interesante leer los testimonios que recoge Svetlana Alexievich en El fin del homo sovieticus: «El capitalismo se nos echó encima. Mis noventa rublos se convirtieron en diez dólares y con ellos no había quien viviera. Abandonamos nuestras cocinas y salimos a la calle para descubrir que nuestras ideas no valían un céntimo». «De repente apareció gente muy distinta, jóvenes que lucían americanas color carmesí y sortijas de oro, y establecieron nuevas reglas de juego: si tienes dinero eres alguien; si no lo tienes, no eres nadie. ¿A quién le importaba que hubieras leído todo Hegel? La palabra literato sonaba como el diagnóstico de una enfermedad». «Los seguidores de Krishna montaban una cocina de campaña los fines de semana en el parque al lado de casa y repartían sopa y algo sencillo como segundo plato. Ver la fila de ancianos de apariencia sofisticada que se formaba cada vez te encogía el corazón. Algunos ocultaban sus rostros». «Cuanto más se hablaba de libertad, cuanto más escribíamos la palabra, más rápido desaparecían de los escaparates de los comercios el queso y la carne, la sal y el azúcar. Hasta que quedaron vacíos. Era terrible. Se restituyeron los talones de racionamiento, como en tiempos de la guerra. La abuela fue quien nos salvó, pasándose jornadas enteras pateando la ciudad para canjear los talones por comida».

Son experiencias comunes a muchos lugares del mundo. El capitalismo funciona en oleadas basadas en las innovaciones técnicas, como la que estamos viviendo. Cada una de ellas provoca no solo cambios en la estructura económica, sino la destrucción rápida y violenta de las instituciones básicas de la comunidad arrasada. En el caso de la revolución del XVIII, fueron las del Antiguo Régimen: los gremios, el comercio limitado, los bienes comunales o la economía de la casa, la familia extensa. Se introduce la distribución forzada de tierras, el libre comercio, la propiedad privada o la calificación como mercancía de la mano de obra. La individualización del trabajo hace que cada uno busque su propia riqueza e identidad, con lo que se destruye la comunidad. No se trata de decir si eso fue bueno o malo; lo interesante es que sucedió. 

La introducción del nuevo modelo provocó conflictos por todo el mundo que, en cada lugar, adoptaron una formulación diferente. Las élites desplazadas, como la Iglesia Católica o el shogunato, fueron las encargadas de liderar la revuelta de los sectores desposeídos gracias a su capacidad de influencia y su estructura logística. También, gracias a su enorme capacidad industrial para trabajar un material abundante y dúctil: la nostalgia

Regresemos a los testimonios de Alexievich: «Odio a Gorbachov porque me robó la Patria. Conservo mi pasaporte soviético como el mayor de mis tesoros. Sí, es cierto que nos tirábamos horas haciendo cola para comprar pollos azulados y patatas podridas, pero teníamos una patria. Y yo la amaba». Tras leer el libro, se entiende perfectamente la victoria de Vladimir Putin: reconstruyó instituciones sociales, como el orgullo colectivo que se recoge en el segundo testimonio. Es algo clave y, para comprobarlo, sólo hay que acercase al laboratorio en pruebas de la identidad: el deporte. Muchas veces, al final de la nostalgia, hay un Vladimir Putin o los ultrassur.

El mundo del siglo XX no volverá. Nunca. La estabilidad europea era fruto de un conflicto que ya no existe y tampoco hay organizaciones capaces de movilizar de forma continuada, salvo coagulaciones ante situaciones concretas.

Probablemente, el primer paso será reconocer la derrota y aceptar que el modelo nos gustó mientras nos puso un precio aceptable y dejó de gustarnos cuando consideró que éramos prescindibles. Las mercancías son perecederas. El segundo será volver al punto de partida: trabajo frente a capital, redistribución frente a acumulación. Material (salario, horario, vivienda, servicios, etc.) y simbólica (derechos y representatividad). Pensar que hay un conflicto es una trampa, como también pensar que el objetivo es la mera representatividad o ejercer de portavoz. El proyecto político de la izquierda es ofrecer a todo el mundo la mayor cantidad de recursos posibles para desarrollar su proyecto de vida. Segmentar esos grupos es otra trampa y muy vieja, pero es lógico que el capital global desee una resistencia local que sea inútil, como toda nostalgia. Los esfuerzos vanos conducen a la melancolía. El mundo del siglo XX no volverá. Nunca. Rindamos homenaje a las banderas de nuestros padres y tejamos las de nuestros hijos. 


Si preguntan al hijo también pillarán al padre. Domingo. Domingo Sanz

31/12/2021

20/12/2021 

Padre e hijo, Juan Carlos I y Felipe VI respectivamente, sobraba decirlo.

Ninguno de ambos es dios, tampoco hacía falta recordarlo. El hijo tiene una fecha de nacimiento, la del 30 de enero de 1968. En el futuro ambos morirán, como el dictador que restauró la monarquía de la que ellos disfrutan y los demás pagamos.

Porque si les hiciera sufrir renunciarían. También sobraba.

En cambio, convenía recordar que ni Suárez hubiera podido engañarnos colando la monarquía en la Constitución cuando se llevaba bien con el padre, ni hoy estaríamos soportando al hijo, si el golpista del 36 hubiera tenido un accidente a tiempo, algo muy necesario para que se salvaran las vidas de decenas de miles de españoles y españolas.

Otra evidencia es que el hijo puede ser un delincuente como su padre. Es demasiado tentadora la inviolabilidad de la que disfruta desde el día 19/06/2014. Pero no desde antes.

Todo esto viene a cuento porque Sánchez ha dicho que “el rey Juan Carlos tiene que dar explicaciones”. El presidente también debería contestar a unas preguntas, pero, como no lo hará, aventuraré las respuestas.

¿Cuántas veces se ha negado el PSOE, liderado por Sánchez, a que el padre de “explicaciones” en el Congreso?

Respuesta: todas las que se ha planteado, sumando el PSOE sus votos a los del PP y Vox. Tampoco ha aceptado que sea el Gobierno quien informe, o que comparezca el hijo para contar lo que sabe del dinero de su padre, que no es poco, tal como evidenció el comunicado de Zarzuela del 15/03/2020.

¿Cuántas veces ha impedido el PSOE que en sus congresos se hable de la forma de Estado, tal como pedían las ponencias de los jóvenes socialistas?

Respuesta: todas, y las dos últimas con Sánchez de líder. Con ello, además de desmoralizar a muchos jóvenes progresistas, consiguió que tanto el padre como el hijo se sintieran reforzados para seguir haciendo de las suyas. 

¿Cuánta ayuda ha recibido de España el fiscal suizo que se ha visto obligado a cerrar la investigación sobre cien de los millones nunca declarados por el padre?

Respuesta: ninguna ayuda, pues Bertossa, el fiscal, investigó a sabiendas de que Arabia Saudí nunca informaría sobre el padre, pero supuso que España sí lo haría. Siempre que su gobierno quisiera.

Conclusión a medio camino: Este Sánchez debe pensar que millones de personas somos idiotas. Juega a distanciarse del hijo diciendo que solo él decide lo que debe hacer el padre, como si esa familia viviera del aire y no de nuestros impuestos. No era por usted, que está leyendo, lo de recordar que los reyes no son dioses. Era por los propios borbones, por el Gobierno y por la oposición, que se creen que nos lo creemos.

Volviendo en su artículo “Qué va a decir Felipe VI” Carlos Elordi escribe que “Felipe ha convivido demasiados años con su padre como para haber desconocido sus prácticas irregulares y, particularmente, el extraordinario montante económico que de las mismas había resultado. (…) Tenía necesariamente que saber.”

La historia demuestra que, sin romper con lo establecido, la sociedad nunca ha conseguido quitarse de encima amenazas graves o lastres de los que cuestan mucho más de lo que valen, “cualidades” ambas que los borbones han acreditado sobradamente en España. Por eso, es imprescindible aprovechar las oportunidades que las leyes de la vida proporcionan para acabar con las maldades que los que mandan colocan en las otras leyes, las que escriben con la principal intención de mantener los privilegios de los poderosos.

Entre paréntesis, hay tantos de los que lo vieron casi todo que ahora escriben para no ir al infierno, que quizás no sea necesario esperar a que se abra la caja fuerte de la Ley -franquista- de Secretos para saber que la inviolabilidad de que hoy disfruta el hijo, sin que se le caiga la cara de vergüenza, por cierto, fue una imposición del padre a los ídem de la Constitución, y es lógico pensar que lo hizo para no le persiguieron los delitos.

Las leyes de la vida que decíamos determinan de manera irrefutable que el hijo no ha sido inviolable durante casi 30 años, contando desde que cumplió los 18.

Esas tres décadas coinciden con los de la vida más alegre de su padre, me refiero a lo de enriquecerse fuera de la ley. Pero también durante ese tiempo el padre incluyó al hijo en alguna entidad de las que utilizó para ocultar dinero, y que este lo sabía, tal como se deduce del comunicado del 15/03/2020.

Conclusión final con propuestas incluidas: el Gobierno debe obligar al hijo, es decir, a Felipe VI, a declarar sobre todo lo que hubiera conocido de su padre, el de Abu Dabi, hasta el día 19/06/2014. Y, para que no se le ocurra mentir con que se enteró de todo después de ser coronado, hay que acabar ya con la inviolabilidad hasta para asesinar de que disfruta y, por tanto, investigarlo y juzgarlo por encubrimiento, por complicidad o por como se llame la figura, que no cabe en dos dedos de frente lo de pensar que Felipe VI pueda ser inocente.

Mientras tanto, esperaremos al discurso navideño para reírnos.


Europa Laica denuncia el fraude y veleidad mediática de la visita de la vicepresidenta del gobierno al Vaticano

16/12/2021

Yolanda Díaz ha visitado al Papa en el Vaticano, en nombre del gobierno de coalición, según se informa. Una visita que la propia Vicepresidenta ha calificado de “emocionante”, habiendo tratado temas de “interés común” como la precariedad laboral, el trabajo decente, la pandemia y el futuro del planeta.

Europa Laica califica esta visita como un despropósito mayúsculo.

¿Es que el Papa tiene algo especial que decir sobre estos temas más que su opinión, tan válida o no como la de cualquier otra persona? ¿Es que acaso tiene responsabilidades e instrumentos a nivel de su “estado” Vaticano como para tratar de solucionarlos, siendo que son propios de políticas de otro Estado? ¿Es que acaso el Papa es un gurú universal a quien acudir para que ilumine políticas internas a seguir sobre tales asuntos? La contestación evidente es que no se trata de nada de eso, porque no tendría ningún sentido.

Por el contrario, este tipo de visitas, como de otras anteriores, corroboran que reunirse con el Papa no sirve sino como ungüento mediático ante no se sabe qué electorado. Como si tal autoridad eclesial fuera el depositario de repartir espaldarazos de legitimidad democrática.

Europa Laica opina que la legitimidad que nos ocupa es la que se demuestre en las políticas que el gobierno aplique para ser garante de la aconfesionalidad debida y en defensa de lo público, exigiendo sobre los temas que sí están involucradas ambas partes, la Santa Sede y el Estado, sobre los que el Papa y la jerarquía eclesial tienen competencia y responsabilidad directa, y no a través de pleitesías o tratando asuntos que no son del caso.

Son los temas de la necesaria separación real Iglesia-Estado. Con los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede, verdadero monumento inconstitucional a la injerencia confesional y negligencia estatal, que deben ser denunciados y derogados. Donde la Iglesia católica se debe autofinanciar y pagar impuestos. Donde la religión confesional debe salir del currículo y la escuela. Por no hablar del escándalo monumental de las inmatriculaciones realizadas por la Iglesia católica, donde la avaricia usurpadora eclesial se ha combinado con la complicidad gubernamental de mirar para otro lado. O sobre el tema de la pederastia en el seno de la iglesia española, que bastante bien ocultada la tiene la Conferencia Episcopal en su postura enrocada de no mover ficha en perjuicio de las víctimas.  Y así podríamos seguir.

Estos sí que son los temas que corresponde tratar con el Vaticano, y no otros. No haberlo hecho en nombre del gobierno ni de la propia Vicepresidenta, ni tampoco frente a la Conferencia Episcopal, muestra las nulas intenciones de solucionarlos haciendo valer la supremacía que le corresponde en lo civil, en lugar de continuas cesiones. Ahí tenemos, como ejemplo nefasto más reciente, los chalaneos de mesa camilla de este gobierno con la jerarquía eclesial respecto al expolio de las inmatriculaciones eclesiales, con el resultado de la amnistía registral realizada en contra de lo público.

Europa Laica, desde su independencia en lo político partidario y desde su defensa de una laicidad del Estado que no entiende de creencias particulares sino de simple democracia y en defensa de lo público, denuncia el fraude de esta visita, como de otras similares,  que no resuelve los temas pendientes de una aconfesionalidad que sigue vulnerada en nuestro país, sino que son puras cortinas de humo y políticas de imagen.

Europa Laica denuncia también la  veleidad y loas que partidos y personalidades consideradas “de izquierda” hacen de una persona, blanqueando su papel como representante último de una institución privada de creyentes que tiene cualquier cosa menos de democrática en su funcionamiento, en su magisterio misógino y en su desmedido afán de poder terrenal e injerencia conservadora, mercantil e ideológica en todos los ámbitos propios de una sociedad civil diversa que debe estar libre de tutelas, dogmas y privilegios.


Apelación a la República

29/11/2021

A principios del mes de noviembre de 1940 muere Manuel Azaña en el exilio, en una humilde habitación en un pequeño hotel de una ciudad de provincias, en una Francia dividida y derrotada. Los republicanos recordamos y evocamos cada año esta fecha, para que nunca se borre la memoria de los que murieron lejos de su patria defendiendo la República Española y la democracia.

“¡Que importa un día! Está el ayer alerto

al mañana, mañana al infinito:

¡hombres de España, ni el pasado ha muerto,

ni está el mañana -ni el ayer- escrito!”

Antonio Machado            “El Dios ibero” de Campos de Castilla, 1912.

El 14 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña el general Primo de Rivera tomo un tren expreso con destino Madrid, el día anterior ha emitido el Manifiesto con el lema “ley y orden”. Un pronunciamiento según la tradición militar del siglo XIX, disuelve las Cortes, el Senado, el gobierno y la libertad de prensa, En el apeadero de paseo de Gracia lo despiden burgueses catalanes, monárquicos, tradicionalistas acompañados de un obispo, con Francesc Cambó líder de la Lliga. La Gaceta de Madrid publicará el Decreto del rey nombrándolo Jefe del Gobierno y Presidente del Directorio militar. Es la descomposición de  un régimen golpeada por la corrupción económica y moral, el desgobierno y el desastre de Annual de las guerras africanas. Alfonso XIII decide romper el pacto constitucional canovista: la Restauración monárquica de 1876.

“Ah, hay que ser más bueno que los malos
Dame mi virtud, quédate mi fallo.”

Mala Rodriguez      en la canción “Tengo un trato”,  2000.

En este momento Azaña es un reformista liberal desengañado del régimen monárquico y del Partido Reformista de Melquiades Álvarez. Había intentado sin éxito conseguir el acta de diputado al Congreso. Trabaja como letrado en la Dirección de los Registros y del Notariado en Madrid. De inmediato se opone a la dictadura, es el detonante para optar por el radicalismo de su abuelo, frente la moderación monárquica de su padre. Pocos meses después redacta un documento donde se proclama republicano y plasmara las propuestas para transformar España. No es posible reformar la sociedad sin transformar el Estado.

“Con Azaña sabia uno en todo caso lo que quería decir,

porque en todo caso decía lo que quería exactamente.”

          Francisco Ayala, escritor

El texto se denominará Apelación a la república está escrito en mayo de 1924. La censura de prensa le obliga a buscar una imprenta clandestina en Burgos, Lisboa y Madrid para poder publicarlo. Viaja a La Coruña por unas oposiciones y consigue que se impriman 10.000 ejemplares. Es un folleto pequeño de unas 20 cuartillas publicado sin firma. El texto pasa casi desapercibido, la actividad clandestina contra la dictadura no tiene repercusión. Posteriormente desde Paris otros escritores como Miguel de Unamuno publicarán el manifiesto España con honra y Vicente Blasco Ibáñez Hojas libres.

La opción es liberalismo frente absolutismo. Desde este momento, Manuel Azaña opta por la forma de gobierno de la República, porque representaba, entonces como ahora, el Estado democrático. No queda otro camino, para ello es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, desde las organizaciones proletarias de izquierda hasta la burguesía liberal monárquica, en oposición al directorio militar. Escribe el siguiente texto en el manifiesto:

“La democracia es una operación activa de engrandecimiento y bienestar moral. La democracia que solo instituye los órganos políticos elementales, como son los comicios, el parlamento y el jurado, no es más que aparente democracia. Si a quien se le da el voto no se le da la escuela, parece una estafa. La democracia es fundamentalmente un avivador de la cultura.”

Recoge una corriente de pensamiento, un movimiento de acción política que va desde los Comuneros, los liberales constitucionalistas, los federales republicanos y los regeneracionistas. La Republica será el nuevo orden, el instrumento de los poderes públicos. Son las propuestas políticas orientadas a transformar España y defender el Estado, sin él no existe la libertad, la igualdad, la fraternidad y la prosperidad de los ciudadanos, sobre todo para los más débiles y necesitados.

Ha estado publicando artículos de opinión crítica y política en las revistas La Pluma y España, es una propuesta madurada y meditada en el tiempo. Es un nuevo programa de acción política desarrollado en cinco puntos con diferentes propuestas. Propone transformar y racionalizar el Ejército, la relación con la Iglesia y la laicidad, la estructura del Estado con las autonomías regionales, modificar el régimen de propiedad con la reforma agraria, organizar la educación y la cultura pública.

“La Republica será democrática  o no será. De esta manera los republicanos venimos al encuentro del país, no como estériles agitadores, sino como gobernantes; no para subvertir el orden, sino para restaurarlo, no para comprometer el porvenir de la nación, sino como la última reserva de esperanza que le queda a España de verse bien gobernada y administrada.”

Plaza de toros las Ventas, 28 de septiembre de 1930.

Las dos repúblicas en España se han proclamado en paz, sin ser esperadas, casi de madrugada y por sorpresa. Este programa republicano anticipará el programa del partido Acción Republicana, desarrollado más adelante en el gobierno del primer bienio reformista entre 1931/1933, siguiendo la Constitución vigente y las leyes aprobadas. Algunas de las propuestas se realizarán con rapidez y eficacia, otras no pudieron ser implementadas por las trabas de la derecha y los intereses de las oligarquías. Las clases populares esperaban una rápida solución de todos los problemas que venía arrastrando España desde hacía tiempo, muchos no pudieron ser resueltos, generando desafección y frustración.

            “Cometimos errores, pero los cometimos luchando.”

            Marcos Ana

Salud y Republica a todos, “incluso para los que no quieren oír lo que se les dice” como decía Manuel Azaña.

Joaquín Soler, arquitecto

Vocal de la Junta Federal de Unidad Cívica por la República UCR.


“Felipe VI”, un veneno castrador para la memoria estudiantil. Domingo Sanz

24/09/2021

Para los de mosqueo fácil que antes de seguir leyendo ya están con la demanda en la pantalla defendiendo honores de terceros, advierto que lo de «Felipe VI» no es personal.

Se trata de la marca actual y abreviada de «la monarquía restaurada en 1947 por un dictador que, 31 años después y ya fallecido, pero bajo la batuta del mismo rey que él había nombrado, se coló como forma de Estado en una Constitución a pesar de que quienes mandaban sabían que los votantes habrían elegido república. Con ello cometieron un delito de lesa democracia que, al quedar impune, ha contribuido decisivamente a convertir la sociedad española en el Reino de la corrupción».

Seguro que usted coincide conmigo en que escribir “Felipe VI” consume menos tiempo que la lista de verdades que incluye ese entrecomillado largo que, con todos los detalles que se quieran añadir, sí que debería enseñarse durante la ESO. 

Digo que «debería enseñarse» porque, si los profesores no respetan la verdad, lo más probable es que tengan que responder a preguntas incómodas. ¿Si el dictador se hubiera olvidado de restaurar la monarquía, cree usted que la persona Felipe de Borbón etcétera sería el VI y viviría en La Zarzuela? Por ejemplo.

Antes de entrar en lo que se hace o no se hace en las aulas, conviene recordar que, según la RAE, la segunda acepción de “castrar” es “apocar a alguien o debilitar algo”. En este caso, el “algo” que se “debilita” son muchas memorias en edad de mejorar, siempre que la verdad no encuentre barreras durante el proceso educativo.

Para comparar sin malas intenciones nos preguntamos si la monarquía será igualmente castradora en todos los (pocos) países que aún mantienen reyes o reinas.

¿Enseñan los profesores españoles de ESO el último siglo de historia de la monarquía española con la misma libertad para contar toda la verdad con la que lo hacen los profesores británicos del mismo nivel educativo?

Por si no conoce usted la respuesta, pero sí a estudiantes de ESO que durante el curso pasado hayan estudiado Historia de España, les puede preguntar lo siguiente: ¿Recuerdas si el profesor de Historia de España explicó en clase las lecciones desde la Guerra Civil en adelante, o dijo que no daba tiempo y que para eso está el libro?

Otro día volveremos con lo que ponen y dejan de poner los libros de texto, pero investigaciones realizadas por pedagogos han certificado que muchos profesores deciden aplicar lo de “muerto el perro…”, eludiendo esos contenidos porque quizás no se sienten capaces de curar las “rabias” envenenadas que podrían aflorar durante la exposición de esas lecciones.

Sería demagógico relacionar aquí a “Felipe VI” con la desgracia de que España sea el país de la OCDE con más repetidores en la ESO, según un estudio publicado la semana pasada, pero, en cambio, sí supera la prueba de la lógica el afirmar que “Felipe VI” no ha servido para que los alumnos españoles dejen de ser los últimos en esa fila.

También sorprende que, tras 7 leyes educativas distintas desde 1980, y además orgánicas, no haya sido posible inmunizar a los profesores de Historia contra el veneno castrador que supone “Felipe VI”, pero no nos llamará tanto la atención si también nos enteramos de que hay muchas aulas en las que, de repente, un alumno grita “¡¡Viva España!!” al mismo tiempo que levanta el brazo como los nazis, y que la mayoría de sus compañeros le imiten.

No obstante, si lo pensamos un poco, no deja de ser coherente que los gobiernos, todos, que no han enviado instrucciones indicando al profesorado que debe priorizar los contenidos educativos que expongan la verdad sobre “Felipe VI”, sean los mismos que tampoco han publicado protocolos de actuación del profesorado ante esas manifestaciones nazi franquistas en los centros educativos que, según testimonios de profesores que las han vivido, se han multiplicado desde que Vox consiguió escaños en el Congreso.

La crueldad desplegada por las élites españolas durante los siglos XIX y XX contra su propio pueblo consiguió romper el ritmo que toda sociedad debe mantener en paralelo con cada tiempo que le toca vivir durante este viaje sin final conocido al que llamamos historia.

Por eso, aunque la dictadura franquista estaba condenada a desaparecer años antes de la muerte del golpista, la sociedad española fue tan incapaz de acabar con aquel terrorismo institucionalizado, ya fuera de su tiempo, que hay quien piensa que, si aún viviera el maldito, sería él quien seguiría mandando desde El Pardo, aunque quizás con la versión anterior de «Felipe VI», hoy llamada el «emérito» y también instalada en La Zarzuela, robando inviolable con la misma eficacia.

Y, por eso mismo, aunque hoy el reloj de tiempo reclama ya que toda la verdad sobre “Felipe VI” sea estudiada en la asignatura de Historia de la ESO (con O de Obligatoria), las élites que ahora nos gobiernan siguen sin cumplir con su obligación.  

Iremos terminando como lo hemos hecho muchas veces: ninguna reflexión debe quedar sin la necesaria conclusión en forma de propuesta. Tal como escribió un lector de uno de estos artículos en su comentario, «nos van a seguir odiando lo mismo».

Señor Sánchez, apruebe en el Consejo de Ministros una ley para que, cuando un alumno grite en clase “¡¡Viva España!!” saludando a lo nazi, o chulerias similares, los profesores pidan, a cada uno de los alumnos presentes, la redacción de un texto no más largo que un tweet en el que expliquen lo que creen que significa el acto que acaban de vivir, tanto si se han sumado como si no a tan inaceptable gesto.

Y no admita que desde el ministerio del ramo le respondan, como Ayuso, eso de que “allí no gestionan sentimientos”.

Cuando en 2014 Rajoy y Rubalcaba gestionaron el relevo para que no pareciera que la España post franquista era tan quebradiza como para cambiar de forma de Estado por culpa de un elefante menos, lo que hicieron fue actualizar el nombre de la marca para seguir protegiendo todo lo posible una corrupción que conocían desde siempre, los muy cómplices. Pero lo que menos les importaba, como tampoco les importó ni a Felipe González, ni a Aznar, ni a Zapatero, es el veneno que la marca renombrada «Felipe VI» lleva en su ADN para seguir castrando memorias juveniles de educandos.

¿No le parece, señor Sánchez, que, tras las osadías de Vox con los pines parentales y los himnos nacionales en las aulas murcianas toca probar una democracia más valiente? 

¿O seguirán los gobiernos nacidos de unas urnas tan presumidas como corruptas por la financiación ilegal de algunos partidos dejando la militancia democrática sólo para los humoristas?

También me tienta pedirle a Felipe de Borbón etcétera que abandone para siempre La Zarzuela y acabe así con el veneno que «Felipe VI» representa para millones de memorias juveniles, pero me temo que el futuro de la sociedad que está reinando le importa bastante menos que un bledo.


España no es país para jóvenes.

31/08/2021

La población joven española no consigue salir de la casa de sus padres. Sólo un 21% de los menores de 30 años ha encontrado la forma de emanciparse. La mayoría de los que sí lo han conseguido no han podido hacerlo solos. Únicamente un 16% de los emancipados en esta franja de edad han podido irse sin necesidad de contar con un compañero o compañera.

A todo ello hay que sumar un mercado laboral desregulado, gracias a las reformas laborales del PSOE y PP, que solo miran complacer a las empresas. Como consecuencia de todo ello la mitad de las personas menores de 25 años está en paro. Y los menores de 30 que han tenido la suerte de encontrar trabajo tienen que lidiar con contratos temporales, de los cuales un 44,9% duran menos de un año.

Se habla la mayoría de las veces de pobreza y exclusión social ligada al colectivo de los mayores de 65 años año o aquellos que han sido expulsados del mercado laboral a una edad temprana. También se hace hincapié en la pobreza infantil. Sin embargo, en pocas ocasiones los medios ponen su atención a, la juventud española que es el colectivo que más riesgo de pobreza tiene en la actualidad«. El 64% de la población juvenil no trabaja. Y el 60% de los que sí lo hace no llegan a cobrar los 1.000 euros al mes.

Todas estas dificultades se acrecientan con un mercado laboral, orientado a empleos de baja cualificación y una paupérrima inversión por parte de las Administraciones Públicas en políticas de I+D. Para ello es necesaria la derogación tanto de las reformas laborales del PSOE y PP y una política activa por parte del Estado que genere empleos de calidad y faciliten la inserción de la juventud en un mercado laboral de calidad.

Por todo ello sin un cambio de modelo productivo y político será difícil revertir el negro panorama de nuestra juventud.