Divergencias en gastos sanitarios y coronavirus. Domingo Sanz

28/03/2020

Información sobre el coronavirus | Amavir

Tras saberse que nuestro país, con 47 millones de habitantes, ha superado a uno de 1.395 (también millones) en el número total de muertos por Coronavirus, la SER y otros medios han salido en tromba para recordar que España fue el cuarto país de la OCDE (son 37) en recortar la sanidad pública tras la crisis de 2008. Gobernaba el PP de Rajoy con mayoría absoluta.

En marzo de 2019 el Ministerio de Sanidad publicó la “Estadística de Gasto Sanitario Público 2017. Principales resultados”. En la página 9 del documento aparece un cuadro que desglosa el gasto por CC.AA. Como es un informe pagado con dinero de todos, decido copiar la página. Está disponible en: https://www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/docs/EGSP2008/egspPrincipalesResultados.pdf

En cambio, la SER informaba ayer, y sostiene hoy, que “El gasto en sanidad en España es de 3.300 € por habitante, la mitad de lo que gasta Alemania”. Decido fiarme más del Gobierno y pienso que, quizás, los periodistas se han equivocado y hablan de gasto público y privado en sanidad, aunque tampoco me cuadra del todo.

Lo de que eligieran Alemenia para comparar no parece casualidad. Hace dos días Fernando Simón no supo contestar al periodista que le preguntó como era posible que allí tuvieran un muerto y 1.165 infectados, mientras en España moría uno por cada 15 infectados (hoy, son 191 y 14 en cada país, respectivamente).

A las discrepancias, según las fuentes, en números que llevan décadas registrándose, hay que sumar la evidencia de que la composición interna de los diferentes “gastos sanitarios” puede ser tan distinta como para que un mismo presupuesto sirva de mucho en una C.A., y de poco en otra, ante una pandemia como esta.

No obstante, conviene añadir el parámetro “gasto sanitario por persona” a los de “población total”, “habitantes por km cuadrado” y “media de edad” para analizar por territorios la evolución del Coronavirus, en la confianza de que el documento del Ministerio sí sea coherente en sí mismo y haya respetados los mismos criterios de cálculo para las 17 CC.AA. del Estado.

Como nos encontramos ante una pandemia imprevista y sin vacuna, no hay medicina preventiva que valga, salvo que llamemos eso a lavarnos las manos, pero esa partida no aparece en los PGE. Por tanto, cada uno de los 17 gastos sanitarios por persona deben demostrar su eficacia ante el mapa de los porcentajes de enfermos que consiguen salvarse en cada territorio.

Cruzando el dato “Euros por habitante” del cuadro anterior con los datos que cada día actualiza el Ministerio de Sanidad sobre la pandemia, obtenemos lo siguiente:

Com. Autónoma Euros x habitante de gasto sanitario Contagiados totales Muertos totales Contagiados vivos x cada muerto
Andalucía 1.153 3.010 113 27
Aragón 1.556 907 40 23
Asturias 1.625 779 25 31
Illes Balears 1.353 562 19 30
Canarias 1.334 657 21 31
Cantabria 1.462 510 14 36
Castilla y León 1.514 2.940 206 14
Castilla Mancha 1.363 2.780 263 11
Cataluña 1.388 11.592 672 17
Valenciana 1.379 2.616 143 18
Extremadura 1.585 742 39 19
Galicia 1.443 1.653 30 55
Madrid 1.254 14.597 1.825 8
Murcia 1.540 596 8 75
Navarra 1.608 1.197 33 36
País Vasco 1.710 3.271 155 21
La Rioja 1.420 928 37 25
TOTALES 1.370 49.337 3.643 14

Datos a 25/03/2020. Excluidas Ceuta y Melilla porque no figuran en el primer informe.

Para el análisis de hoy nos interesan las columnas primera y cuarta de números para referirnos a las CC.AA. que más llamen la atención en cuanto al número de personas que mueren o se salvan tras ser diagnosticadas de Coronavirus. Sin dejar de tener en cuenta que todos los sistemas sanitarios llevan transferidos desde hace décadas a los gobiernos territoriales, aunque ahora estén siendo parcialmente interferidos por el del Estado desde que declaró la Alarma.

El del PP en Madrid destaca, con mucho, sobre cualquier otra Comunidad. Solo salvan la vida 8 infectados por cada uno que se muere y si eso tiene que ver, o no, con que sea la segunda, tras Andalucía, en menor gasto sanitario por persona, es una duda que obliga a los muchos analistas que Ayuso tiene a sus órdenes. Por si les sirve de algo, diremos que no pueden justificarse con la media de edad de los madrileños, pues es un año menor que la de todos los españoles.

La siguiente C.A. en fracasar salvando vidas contra la pandemia es Castilla La Mancha, con solo 11 supervivientes por “caído” (¿o no estamos en “guerra”?). En este caso resulta más difícil de comprender, pues el gasto sanitario está en la media estatal y otros factores importantes de riesgo tampoco justifican el desastre: la edad media de los castellano manchegos es la misma que la de todos los españoles, 43 años, y además disfrutan de una densidad media de la población que es 32 veces inferior a la de Madrid y casi 4 más baja a la media estatal. Solo se me ocurre una explicación, pero iré madurando mientras pienso en la Comunidad que lidera este ranking, pero en positivo.

(Por si alguien cae en la clásica tentación de comparar ambas Castillas, los que también son leoneses, catorce supervivientes y no once, tienen casi idéntica densidad de población que los manchegos pero mayor riesgo por la media de edad, pues es cuatro años más alta).

La C.A. que lidera el ránking en positivo se llama Murcia, con 75 supervivientes por muerto, tal como puede usted comprobar en el cuadro. Su gasto sanitario es un 12% superior a la estatal y la edad media de sus habitantes dos años inferior. No obstante, la densidad de población es un 42% superior a la de toda España, pero no tiene grandes áreas metropolitanas, a diferencia de Madrid y Barcelona, por ejemplo.

Madurando sobre Castilla La Mancha, solo se me ocurre que la negativa del Gobierno central a la implantación de barreras entre CC.AA. que limiten al mínimo los viajes diarios de ida y vuelta perjudica especialmente a los residentes en Guadalajara y Toledo, que si enferman no son atendidos en los hospitales de Madrid pero, en cambio, sí viajan a Madrid muchas más veces, cada día, que, por ejemplo, los abulenses o los segovianos.

Del resto de CC.AA. llaman la atención, en positivo, Galicia y el ámbito País Vasco más Navarra y La Rioja, que están resistiendo bien aunque los datos iniciales anunciaban lo peor. Y sorprende que Catalunya tenga el doble de supervivientes que Madrid, a pesar de Igualada.

¿Cómo podemos explicar, entonces, que el señor López Miras, presidente de Murcia y del PP, con los mejores resultados de España, se haya sumado a la petición del Torra catalán para que el Gobierno confine territorios, y García-Page, de sobra conocido y para quien Sánchez tampoco es santo de su devoción, no exija al Gobierno central el cierre inmediato de fronteras entre Castilla la Mancha y Madrid?

¿O acaso lo único que respeta el virus son las disciplinas de partido?

Quizás, para cuando usted lea esto, el manchego ya lo haya comprendido.

Continuará…

https://canal4diario.com/2020/03/26/divergencias-en-gastos-sanitarios-y-coronavirus/


La Noche de las Cacerolas David Bollero

23/03/2020

Llegaba tarde, tanto como más de 14.000 personas infectadas y casi 750 muertas contabilizadas. Cuatro días después de la declaración del Estado de Alarma, Felipe VI tuvo el cuajo de plantarse ante el país y, después de esa dejación de sus funciones -pese a los 8 millones de euros al año-, se incluyó en el paquete de “mucha inquietud y preocupación por esta crisis sanitaria”. Mientras él hablaba, en todas las ciudades de España se podía oír una sonora cacerolada que le indicaba la puerta de salida del Palacio de la Zarzuela.

Felipe VI hablaba y hablaba y aunque los televisores estuvieran encendidos, buena parte de los hogares españoles no le prestaba atención. Habían salido a los balcones, porque el hartazgo que sienten hacia la Corona rebosa. Tiene que se duro saber ignorado, repudiado y despreciado por tantísima gente de bien y, por el contrario, revisar que entre tus principales defendesores se encuentra el fascismo. Terrible.

Felipe VI perdió ayer una oportunidad única para pedir disculpas porque la institución que encabeza, la Casa Real, ha tenido un comportamiento indigno con toda la nación. Podía haberlo hecho de soslayo, de manera burda como hizo su padre cuando fue descubierto pegándose la vida padre mientras España se desangraba… pero no. Volvió a sumar una nueva equivocación, un nuevo hecho deshonesto a su reinado. La monarquía está rota.

Quizás por eso, mientras creíamos que el discurso hablaba de la crisis del coronavirus, en realidad bien podría referirse a su propia crisis, a la que acerca a España al fin de su monarquía. “Estamos haciendo frente a una crisis nueva y distinta, sin precedentes, muy seria y grave, […] que de forma muy traumática, altera y condiciona nuestras costumbres y el desarrollo normal de nuestras vidas”, decía, y claro que lo hace, porque desde ayer, tiene un pie fuera de la Zarzuela.

“Ahora tenemos que resistir, que aguantar. […]  Ahora debemos dejar de lado nuestras diferencias. Debemos unirnos en torno a un mismo objetivo: superar esta grave situación reclamaba, algo que podría aplicarse -bien lo desea él- a defender la monarquía, a aferrarse al sillón.

Pero en esa empresa de mantenerle en una institución caduca e inútil, ya no encontrará unidad, que no espere que vayamos a “hacerlo juntos; entre todos; con serenidad y confianza, pero también con decisión y energía”. Haremos, precisamente, lo contrario, abrir las urnas para desahuciarlo del Palacio de la Zarzuela.

Desde que se produjo la abdicación forzada de Juan Carlos I, nunca antes España había estado tan cerca de acabar con su monarquía. Por este motivo, como entonces, los poderes fácticos y políticos harán lo posible por dejar pasar el tiempo, por dejar caer en el olvido la indignidad del monarca, por ignorar el clamor popular de anoche contra el Borbón. No lo conseguirán, porque confío en que del mismo modo que la de ayer pasará a la Historia como ‘la Noche de las Cacerolas’, cambiaremos nuestro destino sacudiéndonos de una vez por todas otro de los vestigios del franquismo que lastra nuestra democracia.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2020/03/19/noche-cacerolas/


Pregunto a Felipe VI si Juan Carlos I sigue vivo. Domingo Sanz

19/03/2020

Por mucho que haya ocurrido un domingo por la tarde y en día de estreno del Estado de Alarma, daré por descontado que usted sabe que la prensa ha dicho que el rey ha renunciado a la herencia de su padre.

Pero como todo lo que sabemos porque lo han dicho otros puede estar contaminado, no seré menos a la hora de contaminar con mis propias opiniones, y más en épocas de Coronavirus campando a sus anchas. Por mi parte, me ceñiré al análisis del comunicado emitido por “la casa de S.M. el Rey”, del que, entre otras cosas, me llama la atención algo que aparece al final del texto:

“6. S.M. el Rey Don Juan Carlos ha pedido a la Casa de S.M. el Rey que se hagan públicos los siguientes extremos:

6.1 Que de las dos Fundaciones anteriormente citadas en ningún momento facilitó información a S.M. el Rey.”

O, lo que es lo mismo, Juan Carlos I ya se puede morir porque Felipe VI ha recibido las dos herencias que más le interesan: la primera, la monarquía. La segunda, este extraño párrafo en el que él mismo da fe de una afirmación de su padre, en el sentido de que nunca le informó ni de la Fundación Zagatka ni de la Fundación Lucum. Sospechoso fedatario este rey que tenemos, que es a la vez parte interesada y beneficiada.

¿Es que acaso ha muerto ya Juan Carlos I, que no puede firmar él mismo un documento ante notario con lo que quiera declarar?

Como he leído el resto del comunicado, sigo preguntando:

¿Acaso desprecia tanto Felipe VI a los españoles como para pensar que nos vamos a creer lo que un embustero como su padre, cuantas veces habrá mentido este hombre a lo largo de su vida, declare o escriba para favorecer a un hijo que decide “matarlo” para salvar la herencia que más le importa?

¿Acaso cree Felipe VI que los españoles no saben leer y, por tanto, no encontrarán la incoherencia radical que existe entre, por una parte, la afirmación de que su padre no le facilitó información sobre ambas fundaciones, tal como afirma en el punto 6 transcrito y, por otra, las actuaciones que él mismo, Felipe VI, llevó a cabo en marzo de 2019 en relación con una de ellas, la Fundación Lucum, tal como se afirma en el punto 5 del mismo comunicado?

¿Y cree Felipe VI que, reconociendo ahora, el mismo, que tenía conocimiento de esos posibles delitos al menos desde la primavera de 2019, no es más cierto que no intentó lo de renunciar entonces a esa herencia porque él mismo se sabía impune?

Porque es de 2 + 2 = 4 lo de sospechar que, si ha sido ahora, un día después de la información en The Telegraph, cuando Felipe VI ha “renunciado a la herencia”, según dicen “El País” y otros medios monárquicos, ha sido precisamente porque tal información ha aparecido en la prensa extranjera.

¿Y cree también Felipe VI que su “renuncia” le servirá para protegerse de la investigación del fiscal de Suiza sobre operaciones realizadas en el pasado con la parte de su fortuna que procede de los negocios no declarados por su padre?

Vale que se crea que nosotros somos intelectualmente deficientes, pero que piense que también lo son en Europa insulta hasta nuestra limitada inteligencia.

Siguiendo con el comunicado, a pocas personas debe odiar tanto Felipe VI como a Gonzalo Boye, abogado de Carles Puigdemont y de otros perseguidos por la particular justicia de la monarquía que representa. Por eso, es el momento de saber si el letrado ha dicho algo sobre el comunicado de “la Casa de S.M. el Rey”. Y así ha sido.

“El Código Civil nunca pasa de moda. Artículo 1008: La repudiación de la herencia deberá hacerse en instrumento público o auténtico, o por escrito presentado ante el juez competente para conocer de la testamentaria o del abintestato”.

Núria Casas, la redactora de “El Nacional” que se ha hecho eco de la advertencia de Boye, ayuda a entender el artículo 1008 haciendo referencia al 991, también del Código Civil, y nos cuenta lo siguiente:

“La explicación del Artículo 1008 se basa en temas jurídicos, donde sólo se puede renunciar a una herencia cuando está abierta. En este caso sería el día que Juan Carlos I muera, pero no antes. Una premisa que recoge de forma más explícita el Artículo 991: ‘Nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia’”.

Por eso, la pregunta del título es necesaria pues, no sé usted, pero yo no he vuelto a ver a Juan Carlos I vivo tras la publicación del comunicado y, si el emérito no está muerto de verdad, a partir de hoy le espera un tiempo de repudio por parte de todos los que un día le adularon.

La vida es así de cruel y ahora, con su comunicado, Felipe VI ha dado la orden de que a quien hay que loar y proteger es a él, y seguro que cuenta con el apoyo total del Gobierno de Sánchez y de toda la derecha españolista. Casado ha sido el primero en hacerlo, rompiendo el mono tema de la pandemia.

Por si aún vive, y dada la cantidad de gente, comenzando por Felipe VI, que está deseando que Juan Carlos I se muera de una vez, voy a pedir de nuevo al gobierno que garantice su seguridad, aunque sea con la excusa de salvarlo del Coronavirus.

Una vez bien secuestrado, el emérito debe quedar a disposición de un grupo de expertos independientes cuya única tarea será la de entretenerlo, sin reparar en medios, para que cuente todo lo que él si sabe, y nosotros no, desde que tiene uso de razón, siempre a costa del erario público. Se trata de evitar que perdamos para siempre informaciones esenciales sobre lo que ha sido nuestro pasado reciente.

Felipe VI es un cobarde que no ha soportado que se desvelara lo que él no podía desconocer. Con su comunicado intenta taponar una herida que ya sangra sin parar gracias a una justicia que no controla.

En España no se le puede investigar, gracias al blindaje que le proporciona la inmunidad constitucional que su padre bien supo convertir en la mejor barrera para proteger sus delitos. A estas alturas, es de una indecencia imperdonable por parte del PSOE, y del resto de grupos parlamentarios que le han secundado, negarse a investigar al emérito, y tampoco anunciar una reforma inmediata de la Constitución.

El rey actual podrá seguir cometiendo todos los delitos que le vengan en gana, salvo que decida librarse de la parte más impresentable de una herencia que ya ha recibido.

Lo tiene muy fácil: solo debe redactar y enviar a los medios, y mejor hoy mismo, un nuevo Comunicado de “la Casa de S.M. el Rey”, renunciando unilateralmente, y con efectos retroactivos hacia su persona, al privilegio de la inmunidad establecido en el artículo 56 de la Constitución hasta que el Congreso decida suprimirlo.

Pregunto a Felipe VI si Juan Carlos I sigue vivo


Casa Real: tras las náuseas, la vomitera. David Bollero

16/03/2020

Ni siquiera ha transcurrido una semana desde que publiqué el artículo La Casa Real provoca náuseas y ayer mismo se confirmó. La vomitera general ayer en toda España tuvo que ver con nuestro particular corona-virus, el del hartazgo de los Borbones que parecen tomarnos por estúpidos y estúpidas, con renuncia de herencia que no es posible -hasta que el emérito no fallezca- y con un reconocimiento de la bajeza moral que empapa a la Corona.

El comunicado que hizo público ayer la Casa Real hace aguas por los cuatro costados. No se sostiene y se aparece ante cualquiera con dos dedos de frente como un puñado de excusas, justificaciones, cortinas de humo e, incluso, mentiras absolutamente intolerables. Ha hecho falta que Felipe VI se sintiera acorralado, incluso internacionalmente tras las revelaciones de The Telegraph, para que moviera ficha. Quienes intentan vendernos la idea de que el comunicado de ayer es algo extraordinario se equivocan: es lo mínimo exigible; no erijamos como extraordinario lo que no es, lo que continúa sin cubrir un mínimo de decencia y honestidad.

¿Es creíble que Felipe VI fuera beneficiario de una fundación en paraísos fiscales sin tener conocimiento de ello? ¿Recurrirá a la estrategia de la infanta con Urdangarín para escurrir el bulto? Ya saben, el “lo hacía por amor, confiaba ciegamente en él”…  Intolerable.

El comunicado de la Casa Real reconoce implícitamente los hechos que se imputan públicamente al emérito y digo “públicamente” porque la Justicia continúa sin tener el coraje suficiente de activar los mecanismos para sacudir la inmundicia de nuestra democracia. Por si esto no fuera poco, Felipe VI admite abiertamente que ocultó información gravísima al pueblo español. Según se cita en el comunicado, “mediante carta de fecha 5 de marzo de 2019, dirigida a la Casa de S.M. el rey por el despacho de Abogados Kobre&Kim (U.K.), su Majestad el rey tuvo conocimiento -sin ninguna justificación documental-, de su supuesta designación como beneficiario de la “Fundación Lucum”, desde el momento en el que se produjese el fallecimiento de Su Majestad el rey Don Juan Carlos”. Ha sido ahora y no antes cuando hemos tenido conocimiento de esos hechos.

Dicho de otro modo, la Corona, esa que ahora viene a declararse ejemplar, nos mintió ocultando información a la que teníamos derecho toda la ciudadanía y quiso cubrirse las espaldas con acta notarial con la que ahora nos limpiamos el trasero, porque ese reconocimiento no hace más que evidenciar cómo miró para otro lado con los desmanes de su padre y cómo él mismo no quiso poner en riesgo el impulso que, como en el origen del regreso borbónico a la élite, le estaba proporcionando por aquel entonces la extrema-derecha. Más de un año después, la Justicia tampoco ha hecho nada, a pesar de que las pruebas son incontestables a luz de publicado por The Telegraph, que ha tenido acceso a toda la documentación.

Si la abdicación forzosa de Juan Carlos I fue una operación orquestada por el Estado para salvar la Corona, el modo en que ayer Felipe VI repudiaba de su padre es exactamente lo mismo. El problema es que el pueblo español está harto de que le meen encima haciéndoselo pasar por lluvia. Confinada en sus casas, la ciudadanía no puede salir a las calles para protestar, para repudiar esta monarquía impuesta que nos avergüenza, nos indigna y, a la luz de las pruebas de paraísos fiscales, nos roba. Pasará la crisis del coronavirus y no olvidaremos, no volveremos a meter la basura bajo la alfombra. De un modo u otro -incluida la votación en toda España del próximo 9 de mayo, expresaremos con toda la contudencia que sea posible que la monarquía tiene sus horas contadas, que la máxima expresión del enchufismo ha tocado a su fin, que queremos una democracia real.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2020/03/16/casa-real-borbones/


Coronavirus, Corinna y nuestra monarquía. Domingo Sanz

10/03/2020

Como si regresara a nuestras vidas el pasado más oscuro y amenazador, está comenzando a suceder que las cosas que molestan al poder en España logran mejor eco en las portadas extranjeras.

La casualidad ha querido que el peligro mundial Covid-19, que no logra derrotar a la marca Coronavirus que tantos juegos de palabras nos regala, florezca y prolifere al mismo tiempo que afloran cien millones de dólares vinculados al rey Juan Carlos I, gracias a que Tribune de Genève se ha hecho eco de la investigación que hace dos años comenzó la fiscalía de Suiza.

Una de las operaciones con esos dólares que más ha llamado la atención a la Justicia helvética ha sido la transferencia de 65 millones a una cuenta bancaria que Corinna, persona que ya es como de la familia, tiene a su nombre en un paraíso fiscal.

Esos cien millones suizos corresponden a una comisión opaca entregada al anterior rey desde Arabia Saudí y llama la atención que ni siquiera decidiera regularizarlos con la amnistía fiscal de Montoro, la que el TC declaró anticonstitucional cuando ya todos los evasores habían aprovechado el chollo.  Al no haberlos declarado a la Hacienda española, puede muy bien el ex rey tener actualmente una deuda de 50 millones con el fisco, más los intereses y las multas que correspondan.

Y no pongo en duda la “inocencia” por impunidad de Juan Carlos I, un blindaje que siempre conduce al vicio y al delito. Pero el dinero es el dinero, y lo queremos.

Tras episodios como este, anunciados desde hace tiempo y con nuestras florecientes cloacas implicadas hasta el nivel del suelo, solo vale concluir que lo de Urdangarín no fue cosa de un deportista dispuesto a convertir en dinero fácil un braguetazo, sino un delito más en el ambiente de total impunidad que la “familia real española” ha disfrutado, y sigue disfrutando gracias a la Constitución.

Como los medios de comunicación más leídos, escuchados y vistos están ocultando gracias a un Coronavirus importado la mayor enfermedad de España, llamada corrupción, es necesario realizar un esfuerzo permanente para aprovechar todas las oportunidades de sacar el asunto a la palestra.

Aquí, en el Canal 4 TV de Mallorca, desde el minuto 21:15 hasta el 29:40

https://www.youtube.com/watch?v=uR_TSWLOJGw&t=1275s

nos costó bastante mantener las formas para disimular el cabreo.

Coronavirus, Corinna y nuestra monarquía


La traición de Pablo Iglesias al pueblo saharaui. David Bollero

02/03/2020

Unidas Podemos (UP) ha decepcionado. No es mejor que el PP o el PSOE, no es mejor que un Borbón. A la hora de defender los Derechos Humanos (DDHH) del pueblo saharaui, la formación liderada por Pablo Iglesias prefiere mirar para otro lado y agachar la cabeza ante Marruecos. Quién le iba a decir a Iglesias que terminaría siendo parte de un gobierno que da la espalda a más de 150.000 refugiad@s abandonad@s en el desierto del Sáhara desde hace 45 años. UP ya tiene el deshonor de sumarse a la lista de traidores del pueblo saharaui.

El pasado viernes el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, se reunió con la ministra saharaui de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer, Suilma Hay Enhamed Salem. La cuenta de Twitter de esta secretaría anunciaba que “Nacho Álvarez se ha reunido hoy con Suilma Hay Enhamed Salem, la ministra saharaui de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer. Le hemos expresado el compromiso para seguir cooperando en la ayuda a las personas con discapacidad y nuestra solidaridad con el pueblo saharaui, ilustrando la noticia con diversas fotografías.

Esos tuits se han borrado; algo que ha sucedido después de que el ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, abroncara a su homóloga española, Arancha González Laya, que como ya hiciera en el asunto de apropiación de aguas canarias por parte de Marruecos, ha obedecido sin rechistar. ¿Que a Mohamed VI le molesta ver que el gobierno de España llama “ministra” a una representante legítima de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)? Pues la ministra de Exteriores corre a anunciar que España no reconoce al Sáhara Occidental y, de ese modo, valida la ocupación ilegal por parte de Marruecos.

No sólo eso, sino que una cuenta oficial del gobierno borrar sus tuits y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se traga el sapo de declarar que “como no puede ser de otra manera, la posición de España respecto al Sáhara está determinada por Exteriores”. Y la asume UP y, con ello, traiciona al pueblo saharaui, se le olvidó añadir. En lugar de admitir lo que es innegable, explicó que la reunión con la ministra saharaui de la RASD fue convocada por la ONCE con el único objetivo de tratar “una colaboración que hay entre España y el Frente Polisario con personas invidentes”. Lamentable.

Esta nueva traición a la defensa de los DDHH y a un pueblo entero que un día fue español, se justifica para no perjudicar a las relaciones entre España y Marruecos. El precio a pagar son las vidas de más de 150.000 personas viviendo en condiciones infrahumanas. Esa carga tendrán que llevarla ahora también a cuestas Pablo Iglesias, Alberto Garzón y el resto de UP que se suma a la lista de mercaderes de vidas humanas.

Y es que en esto de la diplomacia, siempre pagan las mismas personas… y siempre ganan las mismas. En algún momento, el pueblo saharaui y quienes de veras apoyamos su causa, esperábamos que alguien decente se plantara, diera un paso al frente y defienda los DDHH y el Derecho Internacional. No ha sido el caso y, lo que es peor aún, el poco espacio que le ha dedicado la prensa no ha puesto el foco en que está en juego la vida de miles de personas. En su lugar, la noticia ha venido por la relación tensa entre los socios del gobierno de coalición que, finalmente, se ha aliviado con la sumisión de UP.

Este año el lema del FiSahara (Festival Internacional de Cine del Sáhara) es #RompamosElSilencio. Y, dado el modo en que se ha cubierto informativamente la traición de UP al pueblo saharaui, se constanta que romper ese silencio es más necesario que nunca. En la edición de este año, que se celebra del 14 al 19 de abril en los campamentos de refugiad@s saharauis y al que cualquiera que lo desee puede asistir, participarán personalidades como la Premio Nacional de Paz en Colombia Soraya Bayuelo o la heroína feminista de la Primera Intifada Naila Ayesh. No serán las únicas sorpresas porque todo altavoz es poco ante la manera en que el Gobierno de España, los medios y el resto de Comunidad Internacional ignoran lo que vídeos como los de Democracy Now! muestran, los informes de Reporteros Sin Fronteras (RSF) detallan o los vídeos de Amnistía Internacional denuncian. A todo eso Pablo Iglesias y UP han dado la espalda. No hagan ustedes lo mismo.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2020/02/25/iglesias-sahara/


El fracaso del rey flota sobre la mesa del diálogo. Domingo Sanz

01/03/2020

La Monarquía española ha fracasado, pero una especie de cobardía esencial se adueña de los cerebros de todos los que tocan poder en España hasta conseguir que presumidos republicanos de alma y corazón proclamen idioteces como si fueran sabidurías.

La Monarquía española ha fracasado porque ahora que se hunden todas las bolsas mundiales al mismo tiempo por un coronavirus chino, nadie quiere recordar la última vez que la nuestra, el Ibex 35, naufragaba ella sola, que es lo que marca la diferencia. Ocurrió el 4 de octubre de 2017 y la noche anterior, cuando los mercados no podían reaccionar hasta el día siguiente, Felipe VI apareció por televisión amenazando a la Catalunya que no puede soportar.

Fueron dignas de escuchar las alabanzas al discurso coronado de los políticos defensores del mercado, como Sánchez, por ejemplo, mientras ese mismo mercado dictaba sentencia en sentido contrario. Pero decía que la Monarquía española ha fracasado o, de lo contrario, que levante la mano quien afirme que Catalunya es hoy más España que aquel día, porque se le caerán los dedos al suelo.

La Monarquía española ha fracasado porque, también cuatro décadas después, ni siquiera Portugal se encuentra en una situación de inestabilidad tal que nadie puede saber como se escribirán el nombre y los apellidos de España dentro de diez años, o quizás menos.

Es muy probable que el fracaso de la Monarquía española esté escrito en sus genes porque, en cambio, la Constitución de la República Portuguesa de 1976 comienza así:

El 25 de abril de 1974, el Movimiento de las Fuerzas Armadas, coronando la larga resistencia del pueblo portugués e interpretando sus sentimientos profundos, derribó el régimen fascista”.

Es decir, los portugueses cuentan lo que ocurrió para que nadie lo olvide.

En cambio, ésta orgullosa Monarquía española está cobardemente blindada ante la Justicia por una Constitución cuyos “padres” solo se atrevieron a expresar un deseo:

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de…”.

Los redactores de la Constitución española nada tenían que contar, y menos aún presumir. Y hoy, tanto tiempo después, desde el rey hasta el último de los suyos, todo el día repitiendo que “La Constitución garantiza…”.

La Monarquía española ha fracasado porque “quien tiene, retiene” y, de su origen, siempre lo peor. Volvió a la vida manchada por el asesino Franco y permaneció tras el cambio gracias a la trampa aquella de Adolfo Suárez que nos contó Victoria Prego. Ese presidente hacía encuestas con nuestro dinero, pero no nos informaba de los resultados, y como supo que en un referéndum sobre la forma de Estado ganaría “República”, encajó al Borbón en aquel “o lo tomas o lo dejas” del referéndum constitucional.

No se podía imaginar lo cara que a él mismo le saldría la maldad, quizás también cobardía.

La Monarquía española ha fracasado, por mucho que Aznar y González, que no pueden negar la evidencia del desastre, intenten convencernos esta misma semana de que hay que regresar al bipartidismo corrupto en el que tan seguros se sentían ellos. Nos lo contaba Voz Populi la semana pasada.

La Monarquía española ha fracasado por mucho que aplaudan el discurso del rey los ministros de Unidas Podemos con la excusa de que un SMI bien vale una vergüenza. Mentira podrida. Un gesto absolutamente innecesario que envenena para siempre a quienes lo firman, pues corrompe la escala de valores con que practican la democracia.

¿O acaso pretenden Garzón, Iglesias, Montero y los demás que nos creamos que sin aplausos no se habría firmado el acuerdo con patronales y sindicatos?

Hablando de Catalunya, la diferencia, Artur Más es casi todo menos un lunático, aunque esté en fase de cuarto creciente tras cumplir el castigo impuesto por el “ejército” españolista al encontrarlo culpable de organizar una consulta popular con urnas de cartón el 9 de noviembre de 2014. Durante este tiempo de descanso se ha dedicado a pensar, lo primero, y a escribir y hablar, lo segundo.

Tras madurarlo, pues, ha presentado su libro para manifestar que, en la mesa de diálogo en ciernes, para que se dialogue de verdad y de todo, debe concluir con la convocatoria de un referéndum a celebrar en Catalunya y que presente dos opciones: Una, la independencia de Catalunya. La otra, lo que el Gobierno de España quiera ofrecer a los catalanes.

De esta forma, don Artur ha resuelto el debate del mediador, asumiendo el mismo tal función y comenzando por redactar el acta de la última reunión sin que se haya celebrado la primera. Eso sí que es ir al grano y eficacia.

Más no lo ha dicho, pero sabe que, si el Gobierno de España no acepta el referéndum y lo que ofrece a los catalanes, sea lo que sea, implica seguir bajo la Monarquía, la independencia triunfará. Antes o después, pero triunfará.

Y Más tampoco lo ha dicho, pero sabe que Felipe VI, antes de contemplar como se acerca el derecho de los rebeldes catalanes a decidir su futuro, se convertirá en golpista entre bambalinas y, tal como su padre hizo con Suárez cuando éste se creyó que podía ser presidente de verdad solo por haber ganado dos elecciones generales, comenzará a intrigar con los “nobles” del siglo XXI y les terminará concediendo el Derecho de Pernada que aún rige en España: el de violar con amenazas, o más, las libertades y la democracia, que para eso tienen nombre de mujer.

Sánchez e Iglesias, desde el gobierno de España, no aceptarán que los catalanes decidan su futuro en unas condiciones tan favorables como las que se ha inventado Más.

Tampoco, por lo de la cobardía cerebral, se atreverán a pedirle públicamente al rey que abdique ante la evidencia de que, o Tercera República o Monarquía sin Catalunya.

Entonces, ante esta situación sin salida, pero con la Constitución en la mano y el actual reparto de fuerzas en el Congreso, a quien ambos deberán pedir ayuda es a la sociedad a la que se deben.

Si Sánchez e Iglesias pronuncian “Constitución” sorprenderán a la derecha. Pues bien, solo tienen que pararse a leer el artículo 23 y comprobar que dice lo siguiente: “Los ciudadanos tienen derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes…”.

Nada ni nadie les puede impedir que convoquen a los españoles a que “participen directamente” decidiendo si el Congreso debe iniciar las tareas para reformar una Constitución que en 40 años solo se ha actualizado de verdad una vez y obligados por la deuda.

Si quieren referencias del pasado sobre una iniciativa, similar y ganadora, en nuestra propia historia, solo tienen que revisar lo que convocó Suárez el 15 de diciembre de 1976.

Y si quieren pedir consejo a alguien que esté actuando con inteligencia, y también valentía, para salir del atasco que también tiene en el mismo presente que España, pueden llamar al presidente Piñera, de Chile, y preguntarle lo que tiene previsto para el próximo 26 de abril.

No es fácil que se repita una correlación de fuerzas con casi 200 escaños que podrían estar a favor de mejorar la democracia. Coyuntura favorable a la que hay que añadir una derecha que atrapada en su inmovilismo de raíz franquista tras jurar que se opondría a cambiar ni una coma, terminará aún más dividida de lo que lo está si Sánchez e Iglesias se atreven a no ser tan cobardes.

Hoy, 25 de febrero de 2020, el mismo Tribunal Constitucional que tanto se ha metido en política sin haber pasado jamás por las urnas, ha sido derrotado por César Strawberry. Buena señal de debilidad.

El fracaso del rey flota sobre la mesa del diálogo