Juan Carlos I y Felipe VI, de tal palo… Sabino Cuadra Lasarte

03/04/2020

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11 de junio de 2014. Congreso de los Diputados. El murmurreo habitual previo a las sesiones ha subido notablemente de tono. Un morbo mediático inusual acompaña la entrada de sus señorías. Los espacios reservados a los fotógrafos están abarrotados. No es para menos. El orden del día tiene un único punto: la abdicación de Juan Carlos I.

En nombre de nuestro grupo, Amaiur, me tocó intervenir para hacer hincapié en que la democracia era incompatible con la monarquía, mucho más aún si la legitimidad de ésta nacía del genocida Franco. Pedimos auditar la fortuna real y denunciamos su amistad con las satrapías misóginas del Golfo Pérsico.. Citamos a Bertold Brecht: “Tuvimos muchos señores, tuvimos hienas y tigres, tuvimos águilas y cerdos. Y a todos alimentamos. Mejores o peores era lo mismo: la bota que nos pisa es siempre la misma bota. Ya comprendéis lo que quiero decir: no cambiar de señores, sino no tener ninguno”. Y añadimos de nuestra propia cosecha: “no cambiar de reyes, sino no tener ninguno: ni el padre, ni el hijo, ni el espíritu de Franco que anida en los dos”. Finalmente denunciamos la farsa de aquella sesión y la de la que le daría continuidad, pues la baraja estaba trucada: solo tenía reyes. Así que, tras gritar “Gora euskal errepublika!, abandonamos el hemiciclo. Oímos de todo. Y cuando digo de todo, es que fue de todo. Algunas señorías dejaron a los arrieros al nivel de las monjitas.

Una semana después, 19 de junio de 2014, se realizó una sesión conjunta del Congreso y el Senado. El acto rebosó pompa y boato. También morbo regio. Había que rellenar el vacío monárquico-existencial creado. El presidente de la Cámara, Jesús Posada, inauguró con voz grave la sesión. El orden del día también fue único: “Proclamación como Rey de España de Su Majestad Don Felipe VI de Borbón”.

Tras jurar el cargo, Felipe VI pronunció un discurso en el que, entre otras cosas, afirmó que “la Corona debe velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y trasparente… Hoy más que nunca, los ciudadanos demandan con toda la razón que los principios morales y éticos inspiren y la ejemplaridad presida nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no solo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia”. En el hemiciclo, cientos de señorías aplaudieron ostentosamente.

A decir verdad, aquel discurso real no merecía tanto aspaviento. Su contenido fue poco más que un corta y pega del común denominador de los sermones navideños, soflamas por la pascua militar y bienquedadas diplomáticas a las que su padre nos tenía acostumbrados. Eso sí, aderezado todo ello de tono serio y careto de circunstancias. Había que aparentar que realmente se creía en lo que se estaba diciendo.

De Juan Carlos I no es que esté todo dicho, ni mucho menos, pero sí lo suficiente: hipócrita, autoritario, bragueta alegre, corrupto… En manos de una persona de esa calaña pusieron durante la Transición la Jefatura del Estado y del Ejército. No solo eso, sino que, además, le hicieron la ola y rieron las gracias. Hasta que la cosa no dio más de sí y tuvo que abdicar. Felipe VI entró así en escena repitiendo viejos clichés: formación militar, buen mozo, fragatero, buen lector de discursos… Los que ayer aplaudieron a su padre vitorearon ahora al hijo y alabaron lo profundo de sus mensajes. El día de la marmota II.

Por arriba (Juan Carlos I), por abajo (Iñaki Urdangarín) y los costados (su hermana Cristina, su tía Pilar, su tía abuela Alicia y distintos borbones más, Carlos, Alvaro, Pedro..), los entornos familiares de Felipe VI han rezumado corrupción, prevaricación y blanqueo de capitales a espuertas: empresas domiciliadas en Panamá, caso Noos, depósitos en bancos suizos blanqueadores de todo lo que les eches, etc… Lo último de la saga ha sido saber que la fiscalía suiza investiga a Juan Carlos I por un delito de cohecho. La cosa va de que se llevó 100 millones de euros por favorecer la adjudicación de la obra del AVE en Arabia Saudí a varias empresas españolas. El dinero fue a una fundación panameña con cuenta secreta en Suiza, de la que, mira tú por dónde, Felipe VI era segundo beneficiario. El monarca sabía de eso desde hace un año, pero hasta hoy se había hecho el longuis.

Aireado mediáticamente el pringue real, Felipe VI no ha podido menos que salir a hablar del tema, pero ha hecho trampas con las cartas. Poniendo de nuevo gesto serio y careto de circunstancias ha dicho que renuncia a la herencia paterna. Luego, catedráticos varios de Derecho han afirmado que iba de farol, pues esa renuncia carece de viabilidad legal alguna. El rey ha añadido también que va a eliminar la asignación presupuestaria de su padre, unos 195.000 euros al año, cantidad ésta que, a pesar de su absolutamente injustificado fundamento, no es sino el chocolate del loro para una persona que, vaya vd. a saber cómo, ha amasado bajo su reinado un patrimonio de dos mil millones.

Alguien podría decir que no soy parcial en el análisis de todos estos hechos; que soy un prejuiciado. Pues sí, lo soy. Cuando una persona goza de inmunidad constitucional y gracias a ella no puede ser investigado ni juzgado por la comisión de ningún tipo de delito, la obligación de cualquiera con un mínimo sentido común es no creer ni una palabra de lo que dice. Mucho más aún cuando se trate de asuntos pecuniarios. Sacar pechito a sabiendas que se tienen las espaldas cubiertas, no es de recibo. Para tener algo de credibilidad, Felipe VI debería exigir la derogación del artículo 56-3 de la Constitución, ése que consagra su inviolabilidad e irresponsabilidad ante la Justicia. Y, por supuesto, si quiere renunciar a herencias ilegítimas, que no olvide que su propio trono tiene ese carácter. Que se vaya al exilio, como su tío Constantino, ex-rey de Grecia, a quien el pueblo griego le mandó a paseo tras hacerse un referéndum al respecto.

Lo dicho: ni el padre, ni el hijo, ni el espíritu de Franco que anida en los dos.

Juan Carlos I y Felipe VI, de tal palo…


La moratoria y la rebaja de los alquileres en el verano de 1936. Eduardo Montagut

02/04/2020

 

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Unas semanas después del golpe de Estado y del inicio de la Guerra Civil se planteó la cuestión de los alquileres en la España fiel a la República, asunto de capital importancia porque afectaba a la mayoría de la población.

En este sentido, la Liga de Inquilinos de Madrid, filial de la Federación española, envió a los periódicos una nota, y que salió publicada el primero de agosto de 1936, en la que hacía presente al Gobierno que eran innumerables las peticiones, así como las noticias, sobre la necesidad de establecer una moratoria para el pago de alquileres de fincas urbanas, fluido eléctrico y teléfono, afirmando que este último servicio no podía ser considerado como de lujo porque en ese momento eran vitales las comunicaciones, además de ser un instrumento necesario para muchas profesiones. Esta moratoria era, en consecuencia, una aspiración de la clase trabajadora, pero también de la clase media, así como del comercio y la industria.

Además, la Liga solicitaba a los propietarios y empresas que se abstuvieran de pasar los recibos del alquiler. Si no lo hacían, la situación angustiosa del vecindario imposibilitaría, en todo caso, dicho pago. Además, se opinaba que los propietarios y empresas debían de tener un gesto altruista.

Pues bien, por su parte en la reunión del Consejo de Ministros, presidida por Giral, y celebrada en el Ministerio de la Guerra en la tarde-noche del 1 de agosto se tomó la decisión de la moratoria y rebaja de los alquileres en un decreto que se publicó en la Gaceta del día 3.

El mencionado decreto establecía lo siguiente:

-La prórroga de la situación presente en la que se encontrasen arrendadores y arrendatarios en relación con el pago de las rentas de los alquileres de todas las fincas urbanas, ya fuese en relación con el precio del arrendamiento, ya con las rentas rendidas y no pagadas. Esta prórroga no se podría modificar hasta que el Gobierno dispusiese otra cosa.

-La falta de pago de las rentas vencidas no podría ser motivo de desahucio, aunque estuviera decretado por los Tribunales, siempre y cuando no se hubiera ejecutado el lanzamiento.

-A partir del primero del mes en el que se publicaba el decreto, es decir, en ese mismo momento, debía aplicarse una rebaja del 50% en los alquileres inferiores a 201 pesetas mensuales.

-También se prohibía el desahucio en caso de rentas atrasadas. Se concedía una moratoria para pagarlas, cuyos términos se establecerían en disposiciones posteriores.

-La moratoria anterior se haría extensiva a los inquilinos que pudieran acreditar que servían en las Milicias, incluyendo a los familiares de los mismos si éstos eran los titulares del contrato de alquiler.

-Cuando se restableciese la normalidad se fijaría el procedimiento para liquidar los pagos en relación con la moratoria establecida y el alcance de las condonaciones que sobre el volumen de los mismos acordase el Gobierno.

-El decreto no exoneraba del pago de las contribuciones al Estado, la Generalitat de Cataluña, Diputaciones y Municipios por la necesidad de esos ingresos.

-El Gobierno se reservaba la facultad de dictar normas aclaratorias sobre los términos del decreto de alquileres, así como todo lo relativo a los mismos cuando los propietarios fueran “personas notoriamente complicadas en el movimiento subversivo”.

En todo caso, no deja de ser curioso que, a la salida del Consejo de Ministros, Giral explicó a los periodistas que, efectivamente, se iba a decretar la moratoria de los alquileres, pero que no estaba acordada aún la rebaja de los mismos, aunque pudiera ser considerada en su momento por el Gobierno. Es más, añadió que no sería justa dicha rebaja con relación a todas las rentas, además de que muchos arrendatarios se encontraban en situación de poder hacer frente a los alquileres. Solamente, pues, moratoria y paralización de desahucios. Pues bien, como hemos visto, la rebaja terminaría incluyéndose en el decreto, sin que podamos saber a ciencia cierta las razones del cambio.

Una Comisión de la Asociación Oficial de Vecinos e Inquilinos visitó al ministro de Justicia para agradecer la aprobación del decreto, prometiendo la organización de una manifestación en Madrid para que dicho agradecimiento fuera público y notorio. Dicha organización, además, publicó en la prensa una nota con instrucciones para el pago de los alquileres a tenor de lo dispuesto.

Pero el decreto generó resistencia pasiva de los propietarios. Al parecer, según la denuncia de la mencionada Asociación de Vecinos e Inquilinos, los dueños habían hecho desaparecer de los balcones los carteles que indicaban la existencia de cuartos desalquilados en la finca. Otros propietarios habían dado órdenes a los porteros de no enseñar esos cuartos o pisos, habiéndoles quitado las llaves en muchos casos. Como observamos, aunque no podían desobedecer el decreto, intentaban no alquilar. La Asociación pedía el apoyo de los inquilinos para que denunciasen este tipo de prácticas.

Por su parte, la Federación Nacional solicitó al Gobierno que tomara algunas medidas adicionales en relación con el decreto. Se quería que se ampliase el tope de las 201 pesetas del alquiler para tener derecho a la rebaja en una escala gradual hasta 1000 pesetas. También debían rebajarse los subarriendos, una práctica que debía ser muy común. En relación con la resistencia pasiva de los propietarios se solicitó que se obligase a los mismos a alquilar los pisos desalquilados, fijando el Ayuntamiento el precio correspondiente, bajo pena de incautación. Además, la moratoria decretada debía hacerse extensible a los trabajadores parados y enfermos. Por fin, las rebajas de los alquileres no debían repercutir en el salario de los porteros.

Hemos consultado los números 8204, 8205, 8206, y 8210 de El Socialista. Hemos trabajado también con el número correspondiente de la Gaceta de 3 de agosto de 1936.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

https://www.elobrero.es/cultura/historia/45574-la-moratoria-y-la-rebaja-de-los-alquileres-en-el-verano-de-1936.html


Indignación por lo que se ve en esta imagen del rey Felipe en IFEMA: mira a la derecha de la foto “Cuestión de clases”, han dicho en redes. Redacción El HuffPost

01/04/2020

El rey Felipe VI visita IFEMA, donde se ha instalado un hospital para contagiados por

El rey Felipe VI visitó este jueves las instalaciones del hospital de emergencia para acoger pacientes de coronavirus en el recinto ferial de IFEMA, en Madrid.

Junto con la ministra de Defensa, el ministro de Sanidad y el alcalde de Madrid, el monarca recorrió las distintas áreas del hospital y pudo conversar con quienes están allí trabajando, tanto militares como personal médico.

Pero la Agencia EFE captó una instantánea que ha llamado mucho la atención en las redes y que ha causado indignación por un detalle que salta a la vista.

Es esta fotografía, en la que vemos al rey con guantes y mascarilla pasar junto a una sanitaria con mascarilla pero sin guantes.

Un hecho que remite inmediatamente a una de las principales quejas que tiene el sector: la falta de material, concretamente de EPIs (equipos de protección individual) para hacer frente a la pandemia sin corre riesgos. 

 

El hecho de que el rey sí contase con guantes y la sanitaria no, ha enfadado a muchos.

Puedes seguir leyendo el resto de la entrada en la siguiente dirección.

https://www.huffingtonpost.es/entry/rey-felipe-ifema_es_5e7f00cfc5b6614922681736


La sanidad pública nació en la URSS. Hace casi un siglo, obreros soviéticos en casa ante gripe. Y la vital obra de Henry E. Sigerist. Artículo de Juanma Olarieta.

28/03/2020

La era de la salud pública nació en la URSS

Juan Manuel Olarieta (artículo publicado en 2010)

El concepto y, sobre todo, la práctica de la salud pública no han existido siempre sino que son una conquista de la Revolución de Octubre. Algo tan sencillo como esa práctica cotidiana y actual que consiste en acudir a un centro médico para cuidar nuestras enfermedades gratuitamente se la debemos al esfuerzo de los bolcheviques. La atención médica ha existido siempre… para unos pocos privilegiados; la atención a los obreros, los campesinos y la población, en general, sólo existen desde 1917 y sólo existirá en el futuro si somos capaces de defenderla al menos con tanta energía como pusieron otros en conseguirla.
La primera red sanitaria general de la historia fue obra de Nikolai A. Semashko, fundador del partido bolchevique y primer comisario (ministro) de Sanidad desde 1918 hasta 1930. En su libro sobre la “Protección de la salud en la URSS”, publicado en 1934, Semashko estableció tres principios básicos que debía reunir el servicio soviético de salud: unidad en la organización, participación de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud y medidas profilácticas, es decir, la prevención.
La sanidad soviética, por tanto, no era un servicio especialmente destinado a los obreros y campesinos sino una tarea en cuya planificación participaban activamente los sindicatos obreros, las cooperativas agrarias, los soviets y la población en general, es decir, millones de personas que atendían y eran atendidos por la red sanitaria más grande que nunca se había puesto en funcionamiento, alcanzado a cada uno de los rincones de la extensa URSS, incluidos los más alejados y remotos.

Foto. Henry E. Sigerist.

La implantación del modelo de medicina soviética en el mundo capitalista fue obra del suizo Henry E. Sigerist que, entre otros, impartió cursos en el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos. Sigerist viajó varias veces a la URSS y estudió meticulosamente su sistema sanitario, del que se convirtió en su divulgador más entusiasta: “Los estudios que he hecho durante tres veranos en la URSS -escribió- fueron quizás los más inspiradores de toda mi carrera. Admito francamente que estoy impresionado por todo lo que vi, por el esfuerzo honesto de una nación entera para darle atención médica a todo el pueblo”. El médico suizo siempre reconoció honestamente las aportaciones pioneras de la revolución socialista a la medicina mundial, que describió en su libro “Socialized Medicine in the Soviet Union” publicado en Nueva York en 1937.
Durante la I Guerra Mundial Sigerist fue movilizado como médico del ejército francés, lo que le permitió comprender el carácter imperialista de aquella terrible masacre y, a la vez, valorar la trascendencia histórica de la revolución de 1917: “Un nuevo orden político, económico y social ha nacido de allí y ha modificado muy profundamente las formas de la atención médica […] Puesto que la salud es un bien al que todos tienen derecho el servicio médico es gratuito […] La medicina preventiva tiene prioridad decisiva […] El servicio médico se lleva a la población cada vez más por centros médicos, dispensarios, policlínicos […] La cultura física se ha hecho popular […] Lo que está sucediendo allá es el inicio de un nuevo período de la historia de la medicina”.
Médico e historiador de la medicina, Sigerist se convirtió en un socialista convencido. Sin llegar a ser nunca un marxista militante, gracias al estudio de la medicina se apercibió de que el socialismo era una forma superior de vida para la humanidad. Para el médico suizo el sistema sanitario soviético no sólo era un modelo válido de atención sanitaria que había que llevar al mundo entero; era algo mucho más importante que eso: la sanidad soviética culminaba una larga evolución histórica de los servicios de salud.
En 1938 escribió el artículo “Medicina socializada” para la “Yale Review” donde decía que “el pueblo tiene derecho a la atención médica y la sociedad tiene la responsabilidad de cuidar a sus miembros […] Cada ciudadano debe tener una asistencia médica gratuita, los médicos, como los demás trabajadores de la salud, deben recibir un salario”. La salud no es sólo un problema técnico de asistencia al enfermo sino que se promueve activamente proporcionando condiciones de vida decentes, buenas condiciones de trabajo, educación, cultura física y formas de esparcimiento y descanso.
En 1943 en su libro “Civilization and desease” (Civilización y enfermedad) escribió que el mundo se disponía a dar el paso “de la sociedad de competencia a la sociedad de cooperación; irá hacia el socialismo”. La obra incorpora importantes tesis del materialismo histórico sobre la enfermedad en dos capítulos en los que analiza los determinantes materiales y económicos de la enfermedad. El libro le convirtió en un referente para los estudiantes y jóvenes médicos progresistas de todo el mundo. El 30 de enero de 1939 la revista “Time” ya había publicado su retrato en portada, calificándole como el historiador de la medicina más importante del mundo.
A través de Sigerist la influencia de la medicina soviética alcanzó a Estados Unidos. Con la ayuda de conocidos investigadores, el médico suizo creó la “American Soviet Medical Society”, que presidió Walter B. Cannon, amigo de Pavlov y profesor emérito de Fisiología de la Universidad de Harvard. La asociación editó la revista “The American Review of Soviet Medicine”. La promoción de la comprensión entre los pueblos era su modo de ayudar al intercambio cultural y científico.

Cartel. (Pañuelo ante tos, descanso ante gripe)

Sin embargo, durante la caza de brujas de la posguerra fue ferozmente atacado por la Asociación Médica Norteamericana y el círculo más reaccionario de estudiantes de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Fue purgado por la Comisión del Servicio Civil Gubernamental, lo que le impidió ocupar cargos públicos en lo sucesivo. Entonces decidió regresar a Suiza, donde comenzó a redactar su obra cumbre “Historia de la Medicina”, de la cual llegó a publicar el primer volumen.
Por influencia de la Revolución de Octubre y de Sigerist, en Inglaterra también apareció un movimiento en favor de la nueva medicina social y en 1930 Major Greenwood fundó la Asociación Médica Socialista que influyó decisivamente en el programa sanitario del partido laborista. Posteriormente con la ampliación del campo socialista en 1945 y la llegada del partido laborista al gobierno, los obreros británicos pudieron disfrutar de una red pública de atención sanitaria como la que ya disfrutaba la URSS desde hacía décadas.
Desde Suiza, Sigerist hizo varios viajes a Londres que culminaron en las Conferencias de Health-Clark en 1952, pronunciadas en la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical. Hasta su muerte en 1957 la ingente obra de Sigerist, que llena las bibliotecas de las facultades de medicina, inspiró la creación del nuevo sistema público de salud británico y otros parecidos en el mundo entero.
El remate de este proceso que se inició en la URSS también acabó en la URSS, en 1978, en Alma-Ata, durante la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, cuando el bloque de países socialistas logró aprobar una resolución en la que, por primera vez, se definía a la medicina como un servicio público, con un único voto en contra: el de Estados Unidos. En medicina este principio se conoce como la Declaración de Alma-Ata y dice lo siguiente: “El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención en salud”.
Hoy en cada dispensario médico, hospital o clínica pública del mundo siguen latiendo -inmortales- los principios de la Revolución de Octubre y su éxito al llevar a toda la humanidad algo tan preciado como es la salud.

Cartel: “¡Evitar que la gripe se extienda!”. Se pidió a la gente que llamara al médico y que no fuera a trabajar en caso de estar enfermo de gripe, para evitar contagios. Otro cartel de igual época recomienda la higiene, lavar manos… en la vida diaria.

La sanidad pública nació en la URSS. Hace casi un siglo, obreros soviéticos en casa ante gripe. Y la vital obra de Henry E. Sigerist. Artículo de Juanma Olarieta.


EN MEMORIA DE NICOLAS BERZAL

20/03/2020

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Cuando escribí este pequeño cuento no imaginaba que me serviría para hacerte un homenaje. Querido Nico, cuántos catorces de abril, cuántos primeros de mayo…¿qué será de ellos sin ti? ¡Cómo vamos a echar de menos tus historias, tu buen humor, tu sonrisa…! ¡Qué huérfanos nos has dejado! Hoy levanto el puño más alto que nunca por ti, compañero, y te dedico estas palabras, porque la palabra era la mejor arma que tú tenías. Por ti y por la República. Jamás te olvidaremos.

“EL HIJO DEL ARRIERO

Iba cayendo la tarde cuando crucé la Puerta del Socorro, y allí, en esa encrucijada de caminos donde se funden las almas de guerreros, monjes, judíos y hortelanos, caí rendida, drogada por Morfeo. Soñé con él, el hijo del arriero, de media vista y doble corazón. Soñé que el campo cantaba; de cada surco, grano, espiga…brotaba una nota, un acorde…La voz del pueblo hecha canción, risa, queja, esperaba impaciente la cosecha de su guitarra, el rescate de su memoria. Después las bombas, las rejas y el olvido. La injusticia, siempre hambrienta de inocentes, engulló su imagen, hasta que la luz de un tiempo nuevo le hizo otra vez visible. Desperté, una bandera tricolor cubría mi espalda y las flores del último catorce de abril adornaban aún el colosal recuerdo de un hombre pequeño.  Allá donde late un corazón libre, Agapito vive”.

En memoria de Nicolás Berzal.

                                                                     Teresa Santos Bernardos.


Machado y el Alcázar de Toledo

11/02/2020

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El pasado 1 de febrero de 2020, El Adelantado de Segovia publicó un artículo de Manuel Fernández Fernández titulado “Para entender la memoria histórica”, donde, una vez más, vuelve a citar a nuestro colectivo. Por alusiones, pasaremos a contestarle, para aclarar los errores en que dicho artículo puede inducir a los bien intencionados lectores del periódico decano de la prensa segoviana.

El articulista comienza su escrito, plagado de falsedades, citando la presentación del libro “Construyendo memorias entre generaciones, tender puentes, buscar verdades, reclamar justicia”, en una librería segoviana de la mano de su editorial. Al señor Fernández parece que no le gustó el evento, a pesar de no asistir, como pudimos enterarnos por el artículo respuesta de Juan Carlos García Funes, uno de los presentadores del acto, “La insoportable gravedad de leer. O los libros como problema”. Nada que objetar por este colectivo sobre las apetencias y gustos del articulista, pero lo sorprendente (aunque cada vez menos) es cuando el señor Fernández Fernández, da a entender, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, que ese acto estuvo organizado por el Colectivo Republicano Antonio Machado: “…una más de las que este colectivo organiza en nuestra ciudad y provincia, que en el mismo ejemplar en distinta página también comentaba que en la Sala Julio Michel de la Cárcel, el Colectivo Republicano Antonio Machado arranca el ciclo de cine social “Sin ataduras”.

Desde el CRAM debemos aclarar a los lectores de El Adelantado que nada tuvimos que ver en la realización de ese acto, aunque consideremos el mismo como loable y más oportuno que nunca, entre otras cosas, para que nuestros jóvenes, no caigan en los cantos de sirena del neofranquismo imperante y que desde hace años podemos leer en ciertos artículos de la prensa segoviana.

Ejemplo de esto último, son las líneas del referido artículo de Manuel Fernández “Para entender la memoria histórica” donde, de nuevo, nos deleita con un ejercicio de apología franquista, de sus leyendas y falsedades, como su fantasiosa cita a los acontecimientos del Alcázar de Toledo o la figura de Fernández Ladreda. Este y otros puntos fueron debidamente contestados por el artículo anteriormente citado de Juan Carlos García Funes.

Para finalizar, este colectivo debe volver a salir en defensa de la figura que nos da nombre, Antonio Machado, de nuevo vilipendiado por la obsesión casi enfermiza de este articulista. Ahora, que en pocas fechas se cumplirá el aniversario de su muerte en el exilio, desgraciadamente, nos damos cuenta que la España que le mandó a la muerte sigue muy fuerte, y toca de nuevo, como hizo don Antonio, arremangarse y enfrentarse al fascismo.

Colectivo Republicano Antonio Machado.

 


Las “Trece Rosas” y nosotros mismos. Domingo Sanz

09/10/2019

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Da mucha pena mirarse al espejo y que la plata te devuelva el odio dibujado en el gesto y las palabras de personajes como Ortega Smith.

Da miedo pensar en personas como él, o como Díaz Ayuso, que tienen poder en tiempo presente y que son capaces de poner trampas para que algunos terminen pensando que no fue tan malo el mayor asesino de nuestra historia.

Fue pronunciar “Trece Rosas” el diputado del Congreso que también se merece España, y volcarse el periodismo a por un clavo ardiendo. Han decidido agarrarse a una sentencia redactada por asesinos disfrazados de jueces, y así, con la buena intención de desmentir las acusaciones inventadas contra ellas por el diputado, han sembrado otra idea envenenada en millones de cabezas.

Una más: esta vez la de transmitir un aval subconsciente hacia aquellas sentencias, criminales todas, porque una de ellas, en su letra pequeña, permita llevar la contraria al diputado añorante del franquismo que, en esos momentos, buscaba cuota de pantalla para seguir informando del lugar donde están los que de verdad defienden que “con Franco se vivía mejor”.

Objetivo alcanzado y Ortega Smith durmiendo tranquilo.

A ver, ¿desde cuándo a un franquista le han importado las urnas, si no fue para destruirlas?

Ortega, Abascal y sus secuaces solo quieren llamar la atención provocando, como durante la II República, para que el rey, a quien cada vez defienden con más ahínco, y las fuerzas armadas, pierdan un día los nervios y decidan agarrotar una libertad que no pueden soportar. Esta vez no les hará falta asaltar el Congreso, pues tienen dentro a muchos diputados muy acostumbrados a ceder a determinadas presiones externas.

Creando este ambiente consiguen, estos diputados ultras, que los crímenes contra la humanidad cometidos por sus añorados parezcan menos, hasta el punto de que las víctimas tengan que recurrir a los mismos papeles con los que fueron ejecutadas, para emplearlos como escudos contras las advertencias y amenazas que no dejan de lanzar.

Todo esto nos está pasando porque los borbones restaurados por Franco, se llamen como se llamen, padres, hijos o nietas, se han convertido, o convertirán, en necesarios para los líderes cobardes de los dos partidos que han gobernado durante las últimas décadas, incapaces, durante más de cuarenta años, de ilegalizar las sentencias judiciales más execrables de nuestra historia.

Están, PP y PSOE y algunos más, defendiendo, a cualquier precio, el antes España que todo lo demás, y pensando en leyes que la protejan de los españoles, el único enemigo de siempre, el interior, más peligroso para ellos cuanta más libertad pueda disfrutar.

¿Cómo nos podemos extrañar hoy de que esos mismos políticos cobardes, Sánchez y Rajoy, o Casado y Rivera, llamen a gritos a la Justicia cada día para que condene ya, a toda prisa, esta misma semana mejor, pero siempre antes del 10 de noviembre, a los disconformes, independentistas y republicanos, en lugar de hacer política y sentarse a negociar con ellos?

La verdad es que, tanto en las películas como en la realidad, un chantajista con un buen secuestrado entre rejas puede pedir al chantajeado lo que quiera.

Es cierto que los juicios de hoy no son exactamente iguales a los sumarísimos tras el golpe de estado del 36, pero diputados del Congreso como Ortega Smith y presidentas de Asambleas de Madrid como Díaz Ayuso nos recuerdan que están preparados para el regreso de los “buenos” tiempos.

España, qué pena, la que nos devuelve el espejo, es lo mismo que decir amenaza.

Las “Trece Rosas” y nosotros mismos