Pérez de los Cobos, un golpista de siempre para lo que se tercie. Domingo Sanz

31/05/2020

Podría escribir hoy desde la perspectiva jurídica de la nueva acción que se ha iniciado contra el gobierno de Sánchez, con el recién cesado Pérez de los Cobos como protagonista de ocasión, pero ese enfoque lo encontrará usted en las plumas de los profesores Queralt y Pérez Royo y en la de la periodista Beni, especializada en tribunales, en sus artículos titulados “Rara unanimidad”, “¿Prevaricación administrativa o ignorancia judicial?” y “El atropello de la juez Medel”, respectivamente.

También podría dedicar estas líneas a la trayectoria acreditada por el guardia cesado durante los últimos años, pero es mejor escucharlo en el vídeo número 23 del Canal Octubre.

Tampoco es, por ineficacia demostrada, el momento de quejarse de que Marlaska no sustituyera a Pérez de los Cobos en el mejor momento de todos para cualquier cambio, que es cuando un ministro asume su cartera. Para que insistir, si son más de cuatro décadas de fracasos intentando integrar a los franquistas triunfadores de la guerra civil en una democracia atada por el mayor asesino de todos ellos mediante la monarquía que restauró y, aún así, acabo de escuchar en una tele que “golpe de estado” era tendencia española en Twitter esta misma mañana.

El ya ex responsable de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil ha cumplido su papel en la gestión de esta iniciativa desestabilizadora con unos resultados excelentes, probablemente más por las prisas y la torpeza de un Marlaska siempre personalista que por los méritos de un guardia civil que se siente blindado desde que se presentó, libre y voluntariamente, en el cuartel de Yecla para sumarse al golpe de Tejero y ni siquiera fue después inhabilitado para el desempeño de cualquier cargo público, especialmente armado. Lo dignamente que aquel joven, y tantos otros como él, se hubieran ganado la vida en compañías de seguridad privadas. Por ejemplo.

La coordinación absoluta, contra el gobierno, entre la derecha política que acude a las urnas porque no queda más remedio y determinados componentes de los poderes que no están obligados a pasar por ese filtro, las fuerzas armadas y el judicial, queda demostrada por la coincidencia en el objetivo de sus respectivas acciones: la manifestación feminista del 8 de marzo es tanto el hecho causante de la demanda que la jueza Medel debería haber archivado o, como mínimo, no iniciado su tramitación en cumplimiento del Estado de Alarma, como el del panfleto que Casado y Abascal no dejan de repetir, cada día, para transmitir a las víctimas de la pandemia que el culpable de su dolor se llama Sánchez.

Pérez de los Cobos, y todos los que están detrás de la estrategia de acoso y derribo contra el gobierno deben estar eufóricos pues, con la decisión de Marlaska, que podría no haberse producido y que es tan irrelevante desde el punto de vista jurídico como inconveniente podría llegar a puede serlo según las consecuencias políticas que termine provocando, han conseguido:

1.    Que la jueza se implique a fondo en esta batalla, llegando incluso a la osadía de amenazar al gobierno con un fundamento tan ajeno a su quehacer como lo puedan ser las intenciones que haya detrás del cese de un cargo de confianza.

2.    Que Laurentino Ceña dimita en plan solidario con Pérez de los Cobos. Era el director adjunto de la Guardia Civil y fue protagonista diario de las ruedas de prensa con Simón hasta el 25 de abril.

3.    Que los líderes de las tres derechas españolistas salieran en cascada en defensa del cesado, más varias asociaciones de guardias civiles y la mayoritaria de los jueces, conservadora por supuesto, con tal repercusión en los medios que solo podrá disolverse bajo un lío aún mayor. Tal como este mismo caso ha servido para que se olvidara la crisis de la semana pasada, la derivada del “pacto” con EH Bildu para derogar la reforma laboral a cambio de 15 días más de Estado de Alarma.

4.    Que Marlaska, en una de las demostraciones de debilidad más clamorosas que se recuerdan, haya hablado de subir los sueldos a los guardias civiles, con lo que, en la cabeza de muchos de ellos, Pérez de los Cobos y Ceña se han convertido en mandos cuya “valentía” contra el gobierno consigue beneficios para la tropa. Si algún día montan un “tejerazo” conseguirán miles de voluntarios. Y también ha conseguido el ministro que muchos votantes socialistas y de UP se desmoralicen ante los millones que circulan hacia las fuerzas armadas, pues a esa subida, que supera los 250 millones, hay que sumar la noticia de hace unos días, con otros 2.100 para tanques. Mientras, la ruina de España ha comenzado la cuenta atrás.

Estas son solo algunas de las consecuencias directas del cese, no importando a sus instigadores, por ejemplo, el hecho de que el informe que Pérez de los Cobos había preparado para la jueza contuviera fechas falsas de hechos esenciales o, tal como hoy demuestra El Diario, hasta la manipulación de las declaraciones de un testigo. A fin de cuentas, ¿qué son unas cuantas mentiras más en un día a día en el que todo son bulos y falsedades?

A la vista de los resultados, y esto no ha hecho más que empezar, tiene su lógica pensar que Marlaska podría haber esperado unos cuantos días antes de cesar a un Pérez de los Cobos suficientemente conocido.

Aunque solo fuera para hacer más daño a los golpistas de nuevo cuño que no dejan de acosar al Consejo de Ministros.

Articulo publicado en Diario16 el pasado 27/5/2020


¡Ya tenemos el dictamen del jurado del concurso literario “Microrrelatos desde el Confinamiento”!

30/05/2020

Las 4 obras seleccionadas entre las participantes en nuestro concurso literario “Microrrelatos desde el Confinamiento” son las siguientes:

1.ª Contingencias, de Arantxa Vega Llorente.

2.ª El último aliento, de Segosti.

3.ª Invisible, de Teresa Santos Bernardos.

4.ª La vida es bella, de Elena Arévalo Yagüe.

El jurado ha estado compuesto por Jesús Pastor y Pedro González, profesores de Lengua y Literatura Castellana en dos institutos de Educación Secundaria de Segovia.

Hemos recibido relatos desde Barcelona, León, Madrid, Salamanca y Segovia.

Enhorabuena a las ganadoras y muchas gracias a todos y a todas por participar. En unos días compartiremos el libro digital con todas las obras recibidas.

1. CONTINGENCIAS
por Arantxa Vega Llorente.

Hoy me he cruzado con el fantasma de una mujer.

La he podido reconocer porque antes, no hace tanto tiempo atrás, tuve la oportunidad de cruzarme con su cuerpo material. Un cuerpo que saludaba, un cuerpo al que vi reír a carcajadas mientras tomaba cervezas rodeada de otros que la veían ser; un cuerpo del que también supuraban las maldades del mundo, un cuerpo que por haber nacido era, a su vez y de manera irrevocable, todo lo bueno y horrible que se esconde en las entrañas de la vida.

Hoy nos hemos cruzado y no me ha saludado como solía hacer. No puede. Sus músculos no le permiten proponer o responder a un saludo, tal y como las normas sociales imponen. Su cabeza ladeada que ha dejado atrás cualquier tipo de altivez, tan solo tiene control de los labios y con ellos transmite que ha reconocido un cuerpo. Esto no implica que sepa a quién pertenece, que sepa de quién fue ese pedazo de carne ni qué tipo de relación mantuvo con él. Sin embargo, ante el movimiento de dos objetos balanceándose, que bien podrían ser las ramas de un árbol decaído, los brazos de un ser humano en movimiento o dos harapos inertes sorteando al viento, sonríe.

Esa sonrisa no es un saludo, ni mucho menos un reconocimiento. Esa sonrisa es un haz de vida, una amenaza a la ciencia o la base más clara a la que esta se aferra. Es el origen, un cambio de sentido que pretende ser escapatoria, una liberación del peso que hemos ido cargando a lo largo del tiempo. Una pausa, un respiro y la paz. La luz de unos ojos perdidos que siguen vivos, ante los que yo me inclino y pido perdón por mi suerte. Pero, sin lugar a dudas, un saludo no es.

Mientras escribo esto, recordando nuestro fugaz encuentro, de fondo se oye una entrevista en la que se confirma: la vida no es un accidente.

Tampoco es una suerte. No es una fiesta en la que celebrar cada minuto que seguimos vivos. Es un proceso atacado por las casualidades. Carmina me grita que la vida es una herida de un ataque que no cesa y que no sabemos quien guarda en sus espaldas los cuchillos. La vida supura en los cuerpos que han moldeado las políticas de quienes nos ofrecen la pintura y nada con la que pintar.

En mi casa, el recuerdo de Carmina vuelve a cruzarse conmigo. No me saluda, pero esta vez su sonrisa susurra: la vida es un lienzo y si esconden los pinceles nuestros ojos cambiaran el color de nuestros cuerpos.

2. EL ÚLTIMO ALIENTO
por Segosti.

Noté como el miedo se apoderaba de mí. Me temblaban las piernas, tenía calor y frío a la vez, mi corazón latía tan deprisa y fuerte que retumbaba en ese silencio incómodo que hace días me estremecía en cada turno. Entré en la habitación. Un sol esquivo entraba entre las lamas de la persiana. Luz suficiente para dejarme ver su rostro. Inmóvil a los pies de la cama pensaba en la línea tan delgada entre la vida y la muerte. Por un momento no supe qué hacer pero reaccioné. Bajé la barandilla de la cama, cogí su mano y acaricié su cara. “No estás sola”, susurré.

3. INVISIBLE
por Teresa Santos Bernardos.

Ella es de esas. De las personas que viven en la mancha ciega; en esa zona oscura de la vista de los demás; en ese lugar que siempre queda detrás cuando fijamos la mirada. Sabemos de su existencia pero nunca los miramos de frente, por si acaso, por si al mirarlos nos vemos reflejados y nos devuelven parte de nuestra verdadera imagen, esa que no queremos enseñar; la imagen del hambre, del dolor, del desarraigo, del frío y el miedo.

Eso es ella, una la larga cola que espera una bolsa de comida a metro y medio de distancia; es todo lo que no queremos sentir, todo lo que no queremos vivir.

Y un día, sin darnos cuenta, nos descubrimos asomados a la ventana y nos dicen que parte de esos aplausos de las ocho son por y para ella, y nos cuesta imaginarlo. Nos dicen que lo que hace es importante, que es esencial para que podamos seguir a salvo; que nuestra salud también depende de su trabajo, de ese trabajo mal pagado y peor reconocido. Y miramos la fregona y la bayeta y sentimos vergüenza de no habernos dado cuenta antes, ¿por qué ahora? Y decimos que no podemos abrazarla porque está prohibido ¿acaso lo hacíamos antes, cuando estaba permitido?

Ha tenido que ser el miedo quien la haya sacado a la superficie. La necesidad imperiosa de una limpieza a fondo de nuestras conciencias ha dejado ver su rostro, antes oculto bajo el fango de la indiferencia.

Ya es visible, reconocida, imprescindible y necesaria. Pero hoy me he cruzado con ella y sus grandes ojos oscuros me han hecho una pregunta: ¿qué será de mí mañana?

4. LA VIDA ES BELLA
por Elena Arévalo Yagüe.

Ya han pasado dos meses desde que Jorge y sus tres hermanos menores, dejaron de ir a la escuela por el Decreto de Alarma. Al principio, como a cualquier niño, le hacía cierta ilusión eso de no tener que madrugar. A día de hoy, ansía volver a encontrarse con sus compañeros y profesores. Incluso, entre otras cosas, echa de menos la comida del comedor escolar, ahora que la compara con la inmundicia que su numerosa familia, más maltrecha ahora si cabe, recibe por parte de la Administración de vez en cuando.

Como cada día, a las ocho, hoy salió a la ventana, esta vez alertado por una multitud que pasaba golpeando utensilios de cocina y gritando “libertad”.

–Papá, no entiendo nada ¿qué pasa? ¿por qué toda esa gente lleva cazuelas y cucharones? ¡qué escándalo! mamá siempre nos decía que con las cosas de comer no se juega…

En milésimas de segundo, Juan, su padre, recordó a Roberto Begnini en “La vida es Bella”, y, aguantándose las lágrimas al tiempo que esbozaba una forzada sonrisa, le contestó dulcemente:

-Jorge, hijo, van a preparar nuestra comida de mañana.


Mañana será tarde. Rosa María Artal

28/05/2020
El Coronel Pérez de los Cobos en el juicio al "procés". EFE
El Coronel Pérez de los Cobos en el juicio al “procés”. EFE

Si algo ha acreditado la pandemia que sufrimos ha sido las gravísimas “patologías previas” de España: todos sus defectos estructurales han reverdecido con virulencia. El momento es extraordinariamente serio y alarma la pasividad con la que se afronta. Hace falta ser muy torpe para no ver qué hay detrás del descomunal acoso al Gobierno. En la idea de tumbarlo, o al menos la coalición, se unen diferentes intereses. Es así desde que el Gobierno arrancó y aún antes, el coronavirus ha sido el gran aliado que, quienes creen más en sus intereses que en las urnas, han encontrado para conseguir su objetivo.

La ofensiva viene por varios flancos, con mayor o menos intensidad y sutileza. Incluso cuenta con una sociedad reeducada en la banalidad para que las estrategias se filtren por ciertas zonas. Lo que está claro es que ahora sale lo que debió limpiarse y nunca se hizo. Ahora se ha abierto la Caja de Pandora, dicen algunos, y, o el Gobierno saca la basura y limpia, o nos va a sepultar. Un poder ejecutivo electo dispone de medios democráticos, luego será tarde.

Las patologías previas de España van desde quienes apostaron por un modelo económico que puso todos los huevos en la cesta del turismo y el ladrillo a la Transición que consagró tanta impunidad. Y anota en su debe ese hilo conductor de una corrupción endémica que infecta, peor que el peor virus, a estamentos y figuras esenciales. Es terrible tener que enfrentarse a este cáncer con una pandemia que ha causado miles de muertos y enfermos y un parón económico de envergadura, pero los depravados no se caracterizan precisamente por su humanidad.

El último episodio desestabilizador se centra en una supuesta actuación delictiva del Gobierno, precisa y no casualmente, el 8M, día internacional hoy de reivindicaciones feministas. En la judicialización del tema. Y en el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos como mando de la Guardia Civil en Madrid. Bajo este escaparate es donde nadan voraces las pirañas.

De entrada hay que volver a recordar que la COVID-19 es una pandemia mundial que sorprendió desprevenidos a todos los gobiernos, y que todos se deslizaron entre aciertos y errores para subsanarlos. Unos mejor que otros, el nuestro no está ni mucho menos entre los peores. Lo que ocurre en España con la llamada oposición no tiene nada que ver con el coronavirus, nada. Solo como arma de ataque. Ningún país ha llegado a este extremo. La peculiar justicia española, sí. Se han admitido a trámite denuncias que piden imputar por prevaricación al ministro Salvador Illa y al responsable de Emergencias sanitarias, Fernando Simón, al delegado del Gobierno en Madrid, o al presidente Sánchez. De seguir adelante, se ganaría en Estrasburgo, pero para entonces podríamos tener cambios indeseables en la Moncloa. Esta forma de acceder al poder, lo es en alto grado.

Ningún país ha llegado a este extremo. Veamos un ejemplo que nos concierne: el día 19 de febrero se disputó el partido Atalanta-Valencia de la Champions en el estadio de San Siro de Milán, capital de la Lombardía. 40.000 aficionados del Atalanta acudieron de Bérgamo a Milán (60 kilómetros) y unos 2.500 españoles se desplazaron desde Valencia. Apenas un mes después el alcalde de Bérgamo calificó aquel encuentro como “una bomba biológica“: el coronavirus azotó la zona con verdadera saña. Y no se les ha ocurrido demandar a nadie. Porque todos los países estaban en las mismas condiciones. Lo del 8M es otra burda excusa – muy precisa – en la involución que los desestabilizadores buscan. Otro factor de enorme gravedad.

Aquí, la maquinaria se pone en marcha. Denuncias que conocen bien el estado de la justicia española. Una jueza que encarga al jefe de la Guardia Civil en Madrid que le dé cuenta a ella en exclusiva. Un informe plagado, como detalla eldiario.es y merece la pena leer hasta casi sin respirar en las comas, de clamorosos errores, bulos ya desmentidos, tergiversación de frases de los responsables sanitarios, basado en publicaciones mediáticas del peor origen. Y eso es lo que dirigía el coronel Pérez de los Cobos, a quien la jueza exigía trabajara solo para él, saltándose sus competencias. Aunque, oh maravilla, acabó publicado hasta en los propios medios fabricantes de “noticias”. Y en los que han ofrecido la “exclusiva” de semejante bazofia, como TVE de nuevo, cuyos responsables deberían ser cesados de inmediato: mañana será tarde.

Lo absurdo es que el coronel Pérez de los Cobos, con su historial, ocupara algún cargo de responsabilidad, pero desde luego la chapuza de su informe es para darle unas largas vacaciones en el cuerpo. “En Catalunya, dice Neus Tomás, no sorprenden los informes con errores made in Pérez de los Cobos. Pero entonces no pasó nada”. No, los del “a por ellos” estaban encantados. La adscripción directa de Pérez de los Cobos con el 23F es un bulo, pero no las acusaciones de torturas en las que él fue absuelto por falta de pruebas pero condenados e indultados miembros de su equipo. Ni la actuación en el 1-O catalán, por el que todo el mundo pudo ver cómo se las gastaban en la represión las fuerzas del gobierno del PP en España. Eso, sí, el coronel es un héroe para el Partido Popular y su concepto arcaico, autoritario y excluyente de España. Su Agustina de Ayuso suelta una proclama inadmisible desde su puesto de presidenta de la comunidad de Madrid.

Se atreve el PP a pedir explicaciones sobre nombramientos y ceses, competencia del gobierno. Osa hacerlo una jueza. Y, ya, la “oposición” tiene armada otra escandalera en su paso firme a los objetivos de desestabilización del Gobierno, no sin ayudas. El papel de ciertos medios, mayoritario, abochorna a los periodistas decentes, pero no se trata de conceptos emocionales o morales, lo que muchos están haciendo es destructivo para la sociedad. Y se les ve el plumero a distancia. Ya lo saben muchos de ustedes. Otros aún anidan en el árbol del guindo. Incluidos informadores. Hace falta ser muy ingenuo, o fingirlo, para pedir explicaciones a Vox porque no respeta el derecho a la información y no deja trabajar a periodistas in situ. ¿Pero tienen remota idea de lo que es la ultraderecha? Mira que si después de haberla lavado y promocionado, resulta que no sabían de los fines del fascismo en general.

Ahora les preocupan –dicen y resaltan- los cambios de criterio al contar las víctimas, si fueron o no por coronavirus. También ha ocurrido en otros países. Lo cierto es que ha muerto un montón insoportable de gente, asfixiados y sin la compañía de sus familiares, por el colapso de la sanidad que cercenó la misma derecha que ahora lanza cantos de sirena a los votantes. Y prepárense, que habrá más. Es que la gente se cansa del confinamiento, quiere ser libre y tocar cacerolas, e ir a las terrazas y pegarse unos a otros.

Pues también por ahí atacan al Gobierno. Leo que “dónde están sus principios”. Oigo, en una de las mañanas punteras y tan demoledoras como la mayoría, que ahora el gobierno pretende que se ha acabado la pandemia y nos manda a todos a la calle. ¡Y son los mismos! Leo, oigo y veo que esto pasa por la “debilidad del Gobierno”. Claro, se empeñó en preservar la salud de los ciudadanos pidiendo sucesivas prolongaciones del estado de alarma y le han exigido un altísimo e interesado precio. Eso le ha debilitado. Si cada cual va a lo suyo y no va a contar con votos suficientes, no te quemes más. Los del no o la abstención tienen sus prioridades. Total solo van a perder los ciudadanos a los que les toque la breva de la COVID-19.

Pero fíjense lo “fuerte” que es la derecha que no reúne los escaños necesarios ni con la impagable ayuda de la prensa al servicio del objetivo común. Y ahí tienen al idílico partido en proceso de reciclaje, Ciudadanos, manteniendo a Díaz Ayuso, por ejemplo, contra toda lógica.

La pandemia no ha pasado, ni siquiera ha parado de morir gente por su causa, puede haber repuntes. Cuando piensen en ellos, y más si lo sufren en sus carnes, tengan claro el proceso que nos ha traído hasta aquí. Quizás sirva para que algún día dejen de repetirse errores trágicos. De momento es mucho lo que cada ciudadano puede hacer para no alimentar a las fuentes de la subversión.

España no puede seguir así. Se están traspasando todos los límites, hay alarma social –menos incluso de la que debería- y el Gobierno legítimo debe actuar con firmeza. No se ha hecho en décadas, pero ya es cuestión de ellos o la democracia y la estabilidad. Si se permiten cuestionar hasta nombramientos y ceses, si tienen a muchos ciudadanos con la piel erizada, no se pararán ante nada. Nunca lo han hecho, por cierto. En España gobierna la derecha, o transitoriamente, mientras le dan un golpe blando o duro, la izquierda. Han de entenderlo de una vez, han de afrontarlo por fin. Limpiar todo lo podrido que permanece. Saben bien donde están esos focos contra natura. Con energía y eficacia, sin miedo, ni tibieza. Mañana será tarde.

https://www.eldiario.es/zonacritica/Manana-tarde_6_1031406868.html


Dejen de proteger a quien no contribuye. Liliana Marcos / Miguel Alba

25/05/2020

11.594 millones de euros. Se dice pronto y, sin embargo, más o menos es esa la cantidad que le costaría a España subir la inversión en educación hasta el 5% del PIB. Por no hablar de lo que podrían hacer Estados más pobres que el nuestro con mayores desafíos en derechos sociales. 

11.594 millones son, también, lo que las grandes multinacionales con matriz española se han ahorrado en impuestos si comparamos lo que realmente han pagado (un 12,6% de sus beneficios) con lo que hubieran aportado si hubieran alcanzado el tipo nominal español del impuesto de sociedades, un 25%. 

Si podemos dar hoy el dato de cuánto dejan de aportar las grandes multinacionales es porque la Agencia Tributaria acaba de hacer pública, por primera vez y aunque sea de forma agregada, información incluida en los informes ‘País por país’, reportes que las grandes empresas deben presentar a las agencias tributarias de los países donde tienen su matriz con los beneficios e impuestos que pagan en cada Estado; informes que, por ahora, son secretos. 

Resulta paradójico que se proteja a quien no contribuye poniéndole frenos a la transparencia. Oxfam ha solicitado en distintos espacios que los informes ‘País por país’ sean públicos por imperativo legal. Mientras, la información publicada por la Agencia es un primer paso valioso en la dirección correcta. No obstante, es un paso pequeño. El siguiente podría ser ofrecer información segmentada por sector de actividad, tal y como ya hace la administración tributaria de Estados Unidos. 

O podrían, incluso, ser las propias empresas las que motu proprio hicieran pública la información. Según los datos revelados por la Agencia Tributaria, en torno al 40% de las multinacionales pagan más del 20% de sus beneficios. El otro 60% paga tan poco que baja significativamente la media. Si quien hace los deberes lo dice alto y claro y publica su informe ‘País por país’,reforzaría su posición de marca ante los consumidores, redundaría en una efectiva rendición de cuentas hacia la ciudadanía, y les pondría los cachetes colorados a las multinacionales que reducen su factura fiscal al mínimo posible.

Los titulares que de vez en cuando saltan a la prensa con las ridículas cifras que buscadores de Internet o plataformas globales de streaming pagan de impuestos en España son sólo la punta del iceberg de un problema mayor: para tasar a las grandes empresas de la era digital estamos usando normas fiscales diseñadas en 1920; si las multinacionales españolas pagan de tipo efectivo prácticamente la mitad de lo que marca el tipo nominal es porque necesitamos un diseño de impuesto de sociedades adaptado a comprar por Internet a una empresa con sede en Irlanda, capaz de lidiar con sofisticados “trucos” de ingeniería fiscal o que anule los incentivos de operar a través de paraísos fiscales. 

Los informes ‘País por país’ fueron el resultado de la cooperación y negociaciones internacionales que se produjeron en el seno de la OCDE con el nombre BEPs. Unos acuerdos que prometían mucho pero que, a la luz del desafío, se quedaron cortos. Ahora mismo se negocia el BEPs 2.0 y España juega un papel clave en las discusiones que han de configurar un nuevo sistema fiscal. No tiene sentido que una empresa tribute sólo donde tiene sede fiscal y no donde obtiene los beneficios. Igualmente, no tiene sentido que no se tasen los beneficios de las multinacionales como un “todo” en vez de por países. Sin embargo, en los debates que ahora mismo se están produciendo hay quien rebaja la ambición de la reforma y quien “tira para casa”, favoreciendo los intereses de las multinacionales y reduciendo al mínimo la parte de los beneficios globales que las empresas tributarían donde realmente se ha generado la actividad económica.

Esperemos que el nuevo sistema fiscal global sea capaz de eliminar la sangría de recursos fiscales que padecen la mayoría de los países y que impiden que la fiscalidad resulte efectiva para reducir las desigualdades. 

Nada menos que 11.594 millones.

Liliana Marcos y Miguel Alba son miembros de la Plataforma por la Justicia Fiscal

https://ctxt.es/es/20191204/Firmas/29878/Liliana-Marcos-Miguel-Alba-Tribuna-politica-fiscal-impuestos-Agencia-tributaria.htm


Desprotegidos frente a la ofensiva ultra. Rosa María Artal

21/05/2020
Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado con Martínez Almeída, escenificando la oposición desde Madrid al gobierno progresista

La pandemia de coronavirus ha sacado a la luz todos los fallos estructurales de España y en su máxima intensidad. Desde el débil soporte de una economía entregada básicamente al turismo y al ladrillo, a la impunidad absoluta del fascismo-franquismo y cuanto abarca en medio. Sin duda hay bases positivas y gente estupenda en nuestro país, pero esos cimientos podridos nos lastran una y otra vez. Ahora mismo, la sociedad decente sufre el ataque de esos poderes egoístas y ultraconservadores que forman el peculiar sector facha español que viene a ser un fascismo cutre con olor a Chanel y ajo y de una cortedad mental notoria. Ese sector ha encontrado sus más acertados prototipos en Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, dos seres absolutamente desaprensivos, por el tiempo que sus mentores los quieran seguir exponiendo.

Sufrimos un ataque de este fascio a la vez que una pandemia que se ha llevado ya a más de 27.500 personas, la mayoría de las cuales ha tenido que morir sola –con la única asistencia de unos sanitarios desesperados– por el colapso del sistema que la avidez por el dinero de los gobiernos del PP diezmaron. Miles de contagiados, de enfermos, con graves secuelas, más de 11.000 internados en UCI, una crisis económica que el gobierno progresista intenta aminorar con el escudo social, y esta gente acribilla de la mañana a la noche, a través de sus infectos medios de propaganda sin un gramo de dignidad.

Un ataque a la convivencia del calibre del que estamos sufriendo es un síntoma inequívoco de fallos en el Estado de Derecho. Porque en absoluto se trata de críticas a la gestión del Gobierno, sino del deliberado objetivo de tumbarlo. El Ejecutivo lo está haciendo tan bien o mejor que la mayoría. Los que destacan en el mundo por sus errores son los correligionarios de los ultras españoles: Trump y Bolsonaro. Los que priorizan lo que llaman “la economía” a la salud de las personas. Hemos tenido que oír estos días a Ayuso y a Casado exigiendo abrir la actividad y convivir con el coronavirus. Convivir y conmorir,que todos los días siguen falleciendo personas en toda España, y en su Madrid en particular, mientras ellos se hacen fotos y no cesan de soltar su cadena de insidias.

Es de tal desmesura e irracionalidad lo que dicen Casado y Ayuso y buena parte de sus correligionarios ultras que cualquier persona con una mínima perspicacia constata que mienten, pero ahí nos encontramos con otro problema estructural: los estragos que una educación peculiar, la desinformación y la impunidad han causado en ciertos sectores de la población.

El periodismo del espectáculo ha encontrado un filón en los pijos fachas del barrio de Salamanca. Un número insignificante de seres, comparativamente, que están gozando de una promoción mediática espectacular. La que venía cosechando la ultraderecha y algo más. Los afines ideológicamente, los que participan del proyecto de derribar el Gobierno de Sánchez o la coalición al menos, han visto un rayo de esperanza que alivie sus devastadas cuentas por la falta de publicidad y su mal hacer. Hoy toda la caverna anda con el mismo mensaje: la policía actúa para frenar las protestas contra Sánchez. Los rebeldes del barrio de Salamanca. La revolución de las cacerolas. Mientras media España se burla de los cayetanos, los adictos lo tragan.  Si elementos tan descabezados como esta mujer, envuelta en fascismo, se han convencido de que esto es una dictadura y se están matando a miles de personas, denle al menos rigor legal máximo para que compare. Y cierren el grifo de las subvenciones a los medios de la desinformación, no hace falta mucho más.

Manifestantes en Nuñez de Balboa, sin guardar distanciamiento
Manifestantes en Nuñez de Balboa, sin guardar distanciamiento

Interior ha detenido a más de 8.000 personas e incoado expediente de sanción a casi un millón por vulnerar el Estado de Alarma. Es desorbitado, pero qué menos en este caso, que aplicar como escarmiento trabajos de Servicio a la Sociedad y que los infractores limpiaran, por ejemplo, letrinas y a los enfermos como hacen el personal sanitario a quienes quieren privar del aplauso que les seguimos dedicando los ciudadanos agradecidos.

Díaz Ayuso tuvo el valor de enardecer a estas turbas y de amenazar al gobierno: “Esperen a que la gente salga a la calle, porque lo de Núñez de Balboa les va a parecer una broma”,  dijo. Como su asesor Santiago Abascal que así se presentó en la Asamblea de Madrid.  Ayuso desde el pedestal de su incompresible soberbia en alguien tan nefasto en cuanto dice, hace y toca. Qué casualidad, el negocio de alquiler de apartamentos del casero de Ayuso tiene matriz holandesa y recibió créditos millonarios del Gobierno del PP de Rajoy.  Ayuso, pese a la brutal pérdida de votos del PP, llegó a ser presidenta porque probablemente era la candidata idónea para dar la cara en el Régimen de Madrid, del que participan muchos y desde hace muchos años. De ahí que hoy se mantenga en el cargo contra toda lógica tras la cantidad de barbaridades que ha cometido. Desde Madrid el PP y todo el clan rivalizan con el gobierno progresista de España.

Pero todo esto es mucho más que una oposición legítima, con sus legítimas discrepancias, ni mucho menos libertad de expresión, es un ataque organizado que ahoga a una sociedad atribulada a la que no hay derecho a cargarle además con esta angustia fruto de la impotencia. Ha de tener el Estado de Derecho mecanismos para protegernos. Miren la que le montaron a Catalunya por votar civilizadamente en las urnas. La desestabilización que está promoviendo la derecha ultra española es mucho más grave. Esto sí atenta a los cimientos del Estado, porque sabe –y es lo terrible– lo podridos que están algunos. Si no fuera así no estaría ocurriendo.

Actúen. Es un martilleo constante e insoportable mientras seguimos viendo las listas de muertos y contagiados. A la derecha española no les importan. Son daños colaterales. A los cayetanos en sí,  menos; no tienen ni cerebro, ni empatía. Y a las élites pues deduzcan de lo dicho por la patronal de Valladolid: lamentan que se retrase la desescalada por tener en cuenta las víctimas en residencias, a las que tacha de “colectivo no productivo”. A toda esta gente habría que exponerles los primeros a las consecuencias de sus consejos, y en todo caso como entrenamiento a limpiar letrinas hospitalarias.

Todo el peso de la Ley. Las medidas restrictivas del gobierno van destinadas a proteger nuestra salud. Claro que habrá que abrir la economía, pero, mejor, con garantías. Sin que la precipitación pudiera causar víctimas hasta en el turismo por ejemplo y hundir el sector por completo. Es casi lo único que modelaron como base productiva de todo un país las políticas neoliberales. Esa debilidad es la causa principal de la mayor incidencia de la crisis en España.

Hay que aplicar el Estado de Derecho. Les están acusando encima, de lo que no hacen. Como venía a decir el periodista Javier Valenzuela, ellos usan bates y zancadillas, veneno añado; y el Gobierno demócrata anda dándole a la pelota de tenis con guante blanco.

https://www.eldiario.es/zonacritica/Desprotegidos-frente-ofensiva-ultra_6_1027557253.html


Expertos en represión reclaman libertad. David Bollero

18/05/2020

El pasado viernes exponía cómo mientras en algunos barrios ricos se moviliza la vecindad para protestar contra las medidas para combatir el COVID-19, en otros más pobres lo hace para tejer una red de solidaridad con los colectivos más vulnerables. Diferentes modos de entender el patriotismo, supongo. Detrás de las primeras protestas, se extiende una visión falaz de supresión de libertad, de represión de manifestaciones contrarias al Gobierno, de violación de la libertad de expresión. Un argumentario que, como en otros puntos de Europa, promueve la extrema-derecha (Vox) pero también el PP, con representantes como el gallego Alberto Núñez Feijóo​ o el andaluz Juan Manuel Moreno.

En la columna de la semana pasada ya exponía que no se está produciendo tal represión del derecho de manifestación; tan sólo se vela porque, tal y como ha establecido nuestro gobierno con el aval del Congreso -no sólo PSOE y UP-, se mantengan las medidas de distanciamiento social para evitar nuevos contagios. Sorprende que en el PP no sepan distinguir entre eso y la represión cuando, precisamente, l@s populares legalizaron ésta última con su Ley Mordaza.

Durante el Gobierno de Mariano Rajoy, desde su entrada en vigor el 1 de julio de 2015 al 31 de diciembre de 2017, al amparo de la Ley Mordaza se impusieron una media de 80 multas diarias contra la libertad de expresión. Así lo denunciaba Amnistía Internacional, que destacaba que la Ley Mordaza se ha utilizado específicamente contra activistas que defienden el derecho a la vivienda o al medioambiente, obstaculizando su derecho a expresar sus reivindicaciones de manera pacífica”.

Amnistía Internacional advertía de la arbitrariedad de la policía y la ausencia de mecanismos de supervisión de la actuación policial. Precisamente gracias a ello, el gobierno del PP creó el escenario perfecto para que durante el mandato de Rajoy, entre julio de 2015 y marzo de 2018, cada 30 minutos de media  se multara a una persona por una presunta, y nada delimitada, “falta de respeto y/o consideración” a los agentes. 

Con estos niveles de represión ejecutados por el PP, resulta inaudito ahora que a l@s de Génova les cueste tanto diferenciar entre lo que promovió su gobierno y lo que realmente está sucediendo ahora. Imagino que es otra de las contradicciones a que nos tienen acostumbrados l@s populares y sus seguidores. Las mismas manifestaciones/caceroladas que protestan contra el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez son en sí mismas una contradicción:

Protestan contra la gestión del Gobierno, criticando número de contagios y fallecimientos y, sin embargo, violan las normas dictadas por la OMS para evitar contagios por coronavirus. Es absurdo, tanto como apropiarse de la bandera nacional, sugiriendo que las medidas adoptadas por el Gobierno buscan premeditamente hace daño a la nación.

Esas caceroladas, gestadas precisamente en Madrid, foco de la pandemia y donde de manera más lenta e insuficiente su gobierno autonómico está preparándose para un posible rebrote, reclaman el levantamiento del Estado de Alarma. No está claro, porque ni siquiera hay unanimidad entre juristas de renombre, que exista otro mecanismo legal para limitar la libre circulación entre provincias. Quiere decir esto que, en caso de que el Congreso no autorice una nueva prórroga esta semana, esas mismas personas enfundadas en rojo y gualda, cacerola en mano y sin tomar medidas básicas anticontagio, andarían por toda España sin que el sistema sanitario esté aun listo para hacer frente a un rebrote de la pandemia. Y gritan “libertad”.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2020/05/18/covid19-ley-mordaza/


España no funciona. Ramón Lobo

15/05/2020

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La pandemia ha desnudado los problemas estructurales de España. Falla el llamado Estado de las Autonomías y fallan sus actores. Carecemos de una cultura de lo común, lo que nos afecta a todos, como la calidad del aire que respiramos o la corrupción. No sabemos construir sobre lo construido. Prima la tabla rasa sobre el consenso. Es poco frecuente alabar actuaciones del partido contrario. Se impone el grito sobre la escucha. El insulto es el lenguaje favorito de los necios, sean políticos, tuiteros o periodistas.

El Gobierno de coalición ha actuado en el estado de alarma como si España fuese Francia. No ha tenido en cuenta que somos un Estado fuertemente (mal) descentralizado. No fue capaz durante semanas de tejer alianzas de cogobernanza, ni siquiera con sus socios de investidura. No ha negociado las medidas de confinamiento, ni su aplicación; tampoco la desescalada. El PSOE tiene días en los que presume de ser federal, pero nunca cuando está en el Gobierno. El PP y Ciudadanos prefieren un sistema menos descentralizado. VOX exige una recentralización imposible.

La pandemia representaba una oportunidad para tejer confianzas y establecer algún tipo de mecanismo de cooperación que será esencial para superar la depresión económica. Hay más unidad en la gente que en los dirigentes y periodistas que viven de encabronar a la gente.

La mayoría de las autonomías han barrido para casa. También les ha faltado sentido de Estado más allá de sus fronteras y de los intereses de sus líderes. Podríamos salvar a Euskadi y al PNV, experto en el juego entre líneas. Pedro Sánchez no ha sabido aprovechar un escenario político favorable en la Comunidad Valenciana, ni explotar las diferencias de tono y a veces de fondo del PP de Galicia y de Andalucía con la estrategia frentista de Pablo Casado.

Para el PSOE, PP y Ciudadanos, los problemas territoriales se deben al aventurismo del Procés. La pandemia nos ha mostrado algo que estaba a la vista de todos: el problema no es Cataluña, ni el sector que sigue a Puigdemont como un profeta y que soñó con una independencia por confinamiento. El problema es España. Cataluña solo es un síntoma grave.

No es lo mismo un Estado que se descentraliza que unos Estados (o reinos) que se unen en una federación. Carecemos de los mecanismos adecuados para que las autonomías participen en la gestión del Estado (la promesa eterna de convertir el Senado en una cámara de representación territorial suena a chiste viejo). Tampoco hay corresponsabilidad ni pacto de lealtad mutua. Hay dificultades en el diseño de la financiación y en aceptar la solidaridad económica con las regiones menos desarrolladas. La desconfianza es enorme.

En muchos casos, las autonomías sirven de agencias de colocación de obedientes. No siempre como un instrumento cerca de la eficacia. Las autonomías también son el Estado.

El medievalista José Enrique Ruiz-Domènec sostiene que España no puede ser un país unitario porque jamás lo ha sido. Cuando el centro es mesetario existen dos opciones de unidad: el pacto con la periferia o el dominio militar. No fuimos capaces de alcanzar ese compromiso tras el hundimiento del imperio ni de crear un Estado moderno a finales del siglo XIX e inicios del XX, como el resto de Europa.

Hemos estado atrapados en un lucha fratricida entre la España negra –que tan bien retrata Benito Pérez Galdós en Doña Perfecta— y la España más o menos liberal. Es un duelo a sangre (cuatro guerras civiles; las carlistas y la de 1936) entre la ciencia y la superstición, entre el progreso y los privilegios de una élite cerril. Arrastramos una pereza industrial, aplastados por el célebre “que inventen ellos”, que nos condena a una España de servicios.

Los cuarenta años de democracia tras la dictadura franquista no han logrado desmontar el poder de la España ceniza, la de los señoritos, los generalotes ​​​​​y los cardenales retrógrados. La iglesia de Rouco Varela tiene más presencia mediática que la del padre Ángel y de miles de curas y monjas ejemplares. No hemos sabido cultivar el valor de la honestidad. Los periodistas, tampoco.

Ruiz-Domènec sostiene que seguimos atrancados en los mismos reinos medievales: Castilla-León, Navarra (hoy País Vasco), Aragón (Cataluña) y Andalucía. El único que se independizó fue Portugal. Una salida podría ser una confederación ibérica (pero gobernada desde Lisboa).

También ha fallado lo que una amiga francesa llama el “Estado profundo”, el que llega a cada rincón. Tiene que ver con muestra incapacidad de entender y defender lo común. En Francia se habla estos días de su fracaso con una cifra de muertos similar a la de España pero con 20 millones más de habitantes. Es la consecuencia de décadas de políticas nefastas, sobre todo desde 2008. Hemos fracasado en la inversión en productos sanitarios de primera necesidad y en la sanidad pública; y en el cuidado de los ancianos. Todo es lucro descarado. Negocios privados financiados con dinero público que generan beneficios privados libres de impuestos.

Tampoco hemos desarrollado una cultura del servicio público. No sabemos (ni queremos) diferenciar las instituciones del Estado de los intereses partidistas. Sucede en el Poder Judicial y en el Tribunal Constitucional, o el CIS. Solo ejemplos, hay muchos más. Cuando necesitamos a alguien por encima de cualquier sospecha solo encontramos sospechosos. Es lo que sucedió en la crisis catalana que derivó en la consulta apaleada del 1 de octubre de 2017. Faltan estadistas, sobran cantamañanas.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/05/13/espana_no_funciona_106737_1023.html


República o Monarquía, la encuesta que certifica una deuda impagada. Domingo Sanz

12/05/2020

Las deudas importantes que no se pagan terminan matando al acreedor y corrompiendo al deudor. Y así está España, que es ambas cosas a la vez y ya olía a funeral y alcantarilla antes de la pandemia.

Quienes presumen de España son los deudores del saldo que tenemos: en economía estamos en números demasiado rojos y, en política, con una monarquía investigada por las justicias de Suiza y UK y que, además, cada dos días es castigada desde las portadas de referencia en Europa.

Hay deudas que no se pueden evitar y otras que son el resultado de los delitos cometidos por el deudor en perjuicio de los acreedores. Estas últimas son las que lo pudren todo.

En 1995 Adolfo Suárez reconoció a Victoria Prego, en un “Off the récord” que quedó grabado, que se había gastado nuestro dinero en encuestas para saber que quería ser España después de la dictadura y que, como ganaba república, lo que hizo fue engañarnos, encajando la monarquía en los referéndums de la “Reforma Política” primero (1976) y de la Constitución después (1978), para envenenar, con la Corona que Franco había restaurado en 1947, la democracia que nada ni nadie hubiera podido evitar en 1977.

En ningún momento nos informó Suárez de esas encuestas y, por tanto, asumió él, e hizo asumir a “España”, ante un futuro que somos nosotros, una deuda política que financió con nuestro dinero para comprar información que nos ocultó y que empleó para manipular la voluntad popular. Se apropió indebidamente de nuestro derecho a decidir sobre la forma de Estado, contrayendo una deuda que han heredado y convertido en cómplices y culpables a todos los que le sucedieron, desde Calvo Sotelo hasta Pedro Sánchez. Porque todos podrían haberla pagado y ninguno ha querido.

Pero hoy, tantos años después y a pesar del confinamiento, es tal el olor a podrido que se extiende desde La Zarzuela que algunos se han puesto a preguntar a la gente. Y las respuestas certifican que la deuda sigue viva.

Por una parte, “El Español” de Pedro J y “La Sexta” de Ferreras, ante la inacción de un CIS que pagamos entre todos, pero que en 2015 suprimió de sus encuestas la valoración de la Monarquía, han decidido hacerlo ellos, obteniendo Felipe VI sendos suspensos, un 4,8 y un 4,1 respectivamente.

Ante tal fracaso, es evidente que Rajoy desde 2015 hasta la moción de censura, y desde entonces Sánchez hasta enero de 2020 y ahora él también, pero con Iglesias, nos están privando del derecho que tenemos a saber lo que queremos. Igual que Adolfo Suárez, aunque en las nuevas circunstancias.

¿Se puede saber qué es lo que impide que Tezanos incluya el asunto de la forma de Estado en las encuestas?

Por otra parte, el digital “Público” acaba de presentarnos una encuesta más amplia en contenidos, realizada por “Sináptica”, en la que han preguntado sobre si monarquía o república, y también por la celebración de un referéndum para resolver ese asunto. Ha salido que el 52% prefiere la república y que el 58% quiere decidirlo en las urnas.

Si los medios monárquicos por convicción, como “ABC”, o por conveniencia, como “El País”, no encargan encuestas sobre la forma de Estado para publicarlas, no es porque no les interese el tema, sino porque ya saben, como sabía Suárez, que sale república. Y han decidido que no les conviene.

Son como la Prego. Dentro de 21 años, o más, alguno de sus importantes confesará que tenían encuestas que decían que España quería república en 2020. Suárez podía insinuar el peligro de que los franquistas, liderados por el rey desde la oscuridad, montarían otra ola de asesinatos de españoles (acción también llamada golpe de estado) para defender la monarquía, y por eso no le costó confesar su delito a la periodista.

Han transcurrido más de cuatro décadas y ni el PSOE ni el PP han encontrado el momento para suprimir la inviolabilidad del rey de la Constitución, tal como era su obligación para dificultar los delitos que el rey borbón estaría tentado de cometer, a la vista de un historial familiar que, por ignorarlo, ha desacreditado a toda la clase política española desde el final del franquismo.

Tuvieron que aliarse hechos tan circunstanciales y ajenos entre ellos como que el rey veraneara en Mallorca o las valentías personales del diputado Diéguez, un socialista fuera de control, y del juez Castro, a quien hay que agradecer, además, una testarudez justiciera fuera de lo normal, para que este país conociera la cloaca en la que se ha convertido su presumida democracia.

Primeras conclusiones

A la vista de la mayoría contraria a Felipe VI que manifiestan las encuestas confinadas, es probable que, quizás en contra de lo que pensaban algunos, el encierro haya servido para que muchas personas se hayan informado más y mejor que cuando gozaban de libertad de movimientos, y eso les haya llevado a preocuparse por cosas en las que antes ni reparaban como, por ejemplo, la obscenidad de un maletín lleno de billetes viajando desde La Zarzuela hasta Suiza colgando de la muñeca de Juan Carlos I.

Se trata de un probable efecto colateral del confinamiento sobre el que deberán investigar los analistas de la letra pequeña de la demoscopia.

El caso es que a Felipe VI le salió fatal lo de publicar aquella “renuncia” a la herencia de su padre el mismo día de marzo que Sánchez anunciaba el Estado de Alarma. Hoy todo el mundo sabe, además, que es legalmente imposible renunciar a la herencia de quien no ha fallecido.

La sensación de ridículo que afecta a millones de españoles cada vez que aparece Felipe VI aumentará al ritmo de los escándalos que seguirán aflorando y que lo mantendrán agarrotado.

Esto acorta de manera inevitable el plazo en el que la clase política se verá obligada a pagar la deuda contraída mediante trampa hace más de cuarenta años.

El contexto en el que se va a cumplir este plazo es el de un desconfinamiento que será conflictivo porque llega tras el fracaso absoluto del “mando único” y en el que, por otra parte, Ayuso se ha convertido en virus letal para un Casado que, con Abascal, acaban de batir récords de valoración negativa en la segunda entrega de la misma encuesta de Público, un 2,7 y un 2,1 respectivamente. Paralelamente, el independentismo catalán volverá con más fuerza que antes y los partidos menos españolistas seguirán incrementado su peso en las elecciones de un País Vasco que pronto señalarán fecha.

Pero no es fácil cobrar una deuda importante, y más cuando hay tantos que se aprovechan de ella. Ningún problema de los que nos acosan depende tanto y tan únicamente de nosotros mismos como el de la forma de Estado.

Las decisiones que adoptemos nos permitirán resolverlo, o volver a aplazarlo para seguir envenenando el futuro de una España que ni siquiera podrá conservar su geografía política.

República o Monarquía, la encuesta que certifica una deuda impagada


CONCURSO LITERARIO “MICRORRELATOS DESDE EL CONFINAMIENTO”

10/05/2020

CARTEL CONCURSO MICRORRELATOS

BASES DEL CONCURSO LITERARIO “MICRORRELATOS DESDE EL CONFINAMIENTO”

Con esta iniciativa desde el Colectivo Republicano Antonio Machado queremos animar a todos vosotros y a todas vosotras a participar en la misma, y a la vez que sirva de estímulo a la inquietud creadora con compromiso, para que este encierro no sea un momento de inactividad, ni de falta de responsabilidad con la cultura reivindicativa, que es como desde el Colectivo la entendemos. Sino que sirva para seguir pensando y ser conscientes que cuando todo esto pase, deberemos retomar nuevamente la actividad, que a buen seguro será más necesaria que nunca. Esperamos vuestros relatos.

  1. Podrán participar en el mismo todas aquellas personas mayores de catorce años.
  2. Las obras tendrán una extensión comprendida entre 5 y 30 líneas. Deberán estar escritas en formato Word, en letra arial tamaño 12 y a doble espacio. Los márgenes del texto serán los utilizados normalmente en Word, 2,5 cm. en los bordes superior e inferior y 3 cm en los bordes derecho e izquierdo. En la misma deberá figurar el título.
  3. Deberán ser obras originales, escritas en castellano. Se podrán enviar desde cualquier lugar de España.
  4. Todas las obras deberán tener el nombre del autor o autora. Si el autor o autora deseara permanecer en el anonimato deberá figurar en su caso un seudónimo.
  5. El plazo de presentación será del día 11 al 24 del mes de mayo, ambos inclusive. Las obras presentadas con posterioridad no serán válidas.
  6. La temática de las mismas será de carácter social, de defensa de los servicios públicos (educación, sanidad…), la laicidad del Estado, feminismo, derechos y libertades, Memoria Histórica y el antifascismo.
  7. Las obras se remitirán al correo electrónico colectivorepublicanoamachado@yahoo.es
  8. Las obras recibidas serán calificadas por miembros del Colectivo. Pero también se podrá pedir opinión a personas relacionadas con el mundo de la cultura o la docencia.
  9. Los cuatro mejores relatos recibidos se publicarán en nuestras redes sociales. Cuando las circunstancias lo permitan se realizará un acto en el cual se leerán todos relatos recibidos, el mismo se anunciará en plazo y forma a su debido tiempo.

Españoles en el Ejército Rojo. Pablo Fernández-Miranda

10/05/2020

Alzando una bandera sobre el Reichstag. Imagen Wikipedia.

Cada vez más personas conocen que entre los primeros en liberar Paris estaban los españoles republicanos de “La Nueve”. Lo que permanece un tanto oculto es que también hubo españoles entre los primeros combatientes que entraron en Berlín con el ejército soviético. La noche del 8 de mayo de 1945 Alemania firmaba la rendición, ya era día 9 en Rusia y esa es la fecha en la que se celebra allí la victoria de la Gran Guerra Patria.

Cuando, casi cuatro años antes, el 22 de junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética, había en la URSS cerca de 7.000 españoles. De ellos tres mil eran los niños que llegaron en 1937 evacuados de la guerra civil, el resto eran los exiliados que fueron llegando después de la caída de la República en 1939; combatientes del ejército republicano y dirigentes en su mayoría comunistas.

Inmediatamente, al conocerse la invasión, los españoles quisieron incorporarse al Ejército Rojo, pero fueron rechazados. La orden de Stalin era contraria. En esos momento los soviéticos de lo que tenían carencia era de armamento, no de hombres y preferían preservar a los extranjeros.

La presión de los españoles fue en aumento. Los “mayores”, como llamaban los niños españoles a los que habían combatido en la guerra de España, eran más disciplinados en la aceptación de las consignas pero, entre los que llegaron de niños muchos de los que superaban los dieciséis años promovieron desordenes y manifestaciones en la cajas de reclutamiento y alguno se incorporó a grupos de partisanos que de manera irregular operaban por los bosques próximos; finalmente los dirigentes comunistas españoles acabaron convenciendo a Stalin.

Los jóvenes voluntarios

En Leningrado había una casa de jóvenes españoles. Setenta y cuatro de ellos se alistaron en la Tercera División de las Milicias de Voluntarios del Pueblo de Leningrado. Varios de ellos falsificaron la documentación con su fecha de nacimiento para ser admitidos ya que era requisito tener más de dieciocho años.

monolito

Lápidas en Karelia

Esa tercera división fue destinada, desde finales de junio, al frente norte de Karelia donde los finlandeses, aliados de los alemanes avanzaban hacía Leningrado para cerrar el cerco por ese sector. Ese territorio era trascendente para impedir el bloqueo total de la ciudad. De hecho, estratégicamente fue determinante para mantener el paso por el lago Ládoga; durante todo el tiempo que duró La Blocada fue el único acceso por donde continuó entrando, aunque en escasa cantidad para las necesidades de una ciudad de siete millones, suministro tanto de armamento como de alimentos. Se denominó el Camino de la Vida porque fue el cordón umbilical de la ciudad. Primero llegaban por barco con la flotilla del lago y cuando éste se heló, en camiones por encima del hielo. Ese camino fue defendido desde las posiciones de Karelia por el norte. En esa zona el frente quedó estabilizado desde primeros de 1942 pero en los primeros meses de la guerra fue escenario de tremendas batallas. De aquellos combates iniciales, a finales de septiembre, de los setenta y cuatro jóvenes españoles, solo siete habían retornado a sus unidades, los demás fueron dados por muertos aunque en realidad unos veintidós fueron hechos prisioneros. El resto cayeron en combate. Los prisioneros pasaron por varios campos de concentración en Finlandia dirigidos por los nazis.  La mayoría de ellos estuvo cerca de un año de un campo de prisioneros a otro hasta que fueron entregados a las autoridades franquistas en España. El primero de ellos en ser repatriado llegó a España el 7 de enero de 1942. Otros dieciocho fueron traídos a través de Berlín en enero de 1943.

Además de “ellos”, decenas de jóvenes españolas fueron enfermeras o voluntarias de protección civil. El trabajo de estas últimas consistía en llevar ayuda a personas mayores, o incapacitadas para salir de casa, subirse a los tejados cuando bombardeaban con proyectiles incendiarios para intentar apagarlos con cubos de arena, o haciendo de balizas humanas provistas con bengalas y lámparas de petróleo para indicar el camino a los camiones que transitaban sobre el hielo del Ládoga. Algunas perdieron la vida en esas peligrosas operaciones. Entre las enfermeras que cayeron un nombre ha pasado a la historia: María Pardiña, Marusia para los rusos, una joven que había vivido en el madrileño barrio de Cuatro Caminos y que rescató a numerosos soldados heridos en los combates hasta que ella misma resultó alcanzada.

Los mayores: guerrilleros y pilotos

Los oficiales de mayor rango que habían combatido en la guerra de España no fueron destinados a combatir, sino que se les destinó a escuelas militares, como la prestigiosa Frunze, en  calidad de profesores y en algún caso también como alumnos. La formación militar era extremadamente necesaria en esos momentos y desempeñaron un importante papel: Modesto, Lister, Tagüeña…

En Moscú un contingente formado prácticamente en su totalidad por españoles al mando de Francisco Ortega fue destinado a una unidad del NKVD −Unidades de la Seguridad del Estado− para proteger el Kremlin en uno de los momentos más complicados de la guerra.

Francisco GullónA finales de 1941, otros antiguos oficiales españoles y militantes comunistas fueron admitidos paulatinamente en el ejército. La mayoría fueron destinados a unidades guerrilleras que operaron tras las líneas enemigas en los territorios ocupados. Al frente de uno de esos destacamentos estuvo Francisco Gullón (en la imagen). Durante meses actuaron en territorio enemigo con gran eficacia en sabotajes de infraestructuras y trenes. El destacamento Voroshílov, que así se denominaba, estaba formado por unos ciento veinte hombres, soviéticos y españoles. Solo sobrevivieron cuatro, dos rusos y dos españoles: Joaquín Gómez y Gullón pero éste con graves heridas que le causarían complicaciones y finalmente la muerte en 1944.

luis LavínHubo un grupo numeroso de pilotos que combatieron incorporados en distintas unidades de aviación. A finales del 1941 había dieciséis ya en activo; en el siguiente año se sumaron otros treinta que habían permanecido a la espera de autorización para volar: Zarauza, Carbonell, Caldevilla, incluso alguno de los jóvenes, como Luis Lavín (en la imagen), que fue herido en combate, fue aviador. Muchos habían actuado anteriormente como guerrilleros. Uno de los considerados as de la aviación española fue José Bravo. Su historial era de tal calibre que cuando Stalin fue a la conferencia de Teherán a entrevistarse con Churchill y Roosvelt, el jefe de la escuadrilla fue Bravo.

Contraofensiva: la batalla de Berlín

Cuando la guerra fue cambiando de signo, los alemanes comenzaron a retroceder. A medida que los territorios soviéticos eran recuperados los guerrilleros se fueron integrando en las unidades regulares del ejército. Hubo españoles en todos los frentes de la ofensiva y desde luego en las fuerzas que cruzaron la frontera alemana hacía hacia la capital.

Cuando los primeros atacantes entraron en Berlín, atravesando los barrios en ruinas, un destacamento soviético llegó a una calle con un cartel indicativo en la fachada del primer edificio: “Stephanstrasse”. Uno de los soldados se encaramó a la ventana más accesible para arrancar un trozo de yeso blanco; con él escribió sobre el rótulo: “calle José Díaz”. −Nombre del Secretario General del PCE−. Era el teniente de zapadores Manuel Alberdi González, anteriormente guerrillero.

Otro teniente español: Fermí Roca, fue felicitado posteriormente porque, habiendo recibido la orden de neutralizar una compañía alemana que se había atrincherado en el metro, consciente de que la rendición era cuestión de horas se limitó a bloquearlos en los túneles. Al día siguiente llegó la rendición. Había salvado así a algunos de sus hombres y seguro que a la mayoría de aquellos alemanes de haber establecido combate.

También hubo pilotos españoles que participaron en esa batalla final: Juan Lario, Carlos Alfonso García, Carlos Aguirre que fue derribado pero sobrevivió, había efectuado más de doscientos setenta vuelos.

Cómputo de la participación de los españoles en el ejército Soviético

Está constatado documentalmente que hubo más de ochocientos españoles combatientes. Algunas fuentes como Enrique Lister sitúa la cifra en mil setecientos.

En cuanto a los caídos en combate, en el archivo histórico del PCE están registrados con nombres y apellidos 153 fallecidos (aparte de los que murieron por hambre o enfermedad) Enrique Lister contabiliza 204 y Roque Serna 207. El historiador militar ruso Daev coincide en que fueron unos doscientos.

Curiosamente en la guerra de España cayeron también cerca de doscientos soviéticos: “Sangre por sangre”, dijeron en alguna ocasión en la conmemoración del 9 de mayo en la embajada de la URSS.

La proporción de caídos (sin contar heridos y prisioneros) es muy alta. Esa brutal estadística da cuenta del nivel de combatividad de los españoles en aquella guerra. Ese compromiso era notorio y reconocido entre los militares soviéticos.

Fueron otorgadas condecoraciones de la máxima importancia: “Héroes de la unión soviética”, “Orden de Lenin”, “Bandera Roja”, “Defensores de Leningrado”.

Pero, sin pretenderlo, quizás el mayor reconocimiento vino del enemigo que publicó en territorio ocupado donde operaban los guerrilleros estos bandos: “Los ciudadanos que ayuden a los grupos españoles serán cruelmente castigados”, Alberto Fernández. Emigración republicana española−. Y otro: Se ofrecen 10.000 rublos por cada cabeza de bandido español. –Jesús Hernández. Yo fui ministro de Stalin.−

En este 75 aniversario de la derrota del nazismo, sirva este artículo para recordarlos, no por el hecho de combatir, ni tan siquiera por haberlo hecho con determinación, sino porque lo hicieron contribuyendo a la derrota del nazismo. A todos ellos les debemos mucho de lo que tenemos que, con todos los defectos y carencias no es comparable con el mundo que habríamos padecido si hubiese triunfado el fascismo.

El último combatiente español de quien tengo noticias, Maximino Roda, falleció en Asturias en 2019. Todos los que conocí tenían un deseo común, que los jóvenes no tuvieran que padecer ninguna guerra. En palabras de Maximino: “que el futuro sea de libertad y paz”.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/9mayo-victoria-nazismo-europa-espanoles-ejercito-rojo/20200508084414174600.html