¡LLEGAN LAS URNAS DE LA CONSULTA DEL 5 DE OCTUBRE!

25/09/2019

El próximo domingo 29 de septiembre el Comité pro-Consulta de Segovia, invita a tod@s l@s segovian@s a recibir las unas que se utilizarán en la consulta del próximo 5 de octubre. El recibimiento tendrá lugar en la estación de tren de Obispo Quesada, 42. No dejes que nadie decida por ti.

LLEGA_URNAS

Anuncios

A quien el diablo le ha cargado las elecciones es al rey, señor Casado. Domingo Sanz

23/09/2019

A quien el diablo le ha cargado las elecciones es al rey, señor Casado

Solo le faltó decir “excepto las que convocaba Franco”, por lo que la pregunta es: ¿A qué votantes considera diabólicos el señor Casado?

O quizás el del PP se refería al demonio que gobernó la mano del redactor del comunicado oficial de la Casa Real, un texto con el que el Rey se ha colocado al margen de la Constitución, asumiendo unas funciones que no le corresponden e incumpliendo los plazos mínimos establecidos para convocar las nuevas elecciones, según acaba de documentar de manera inapelable el ex magistrado del Tribunal Supremo, Martín Pallín.

La verdad, no sé cómo se me ha ocurrido pensar que Pablo Casado pueda conocer estos detalles constitucionales. Ni que los hubiera estudiado en su máster.

El caso es que si PSOE y Podemos no estuvieran tan entregados a la monarquía restaurada por el asesino de masas Francisco Franco, al menos alguno ya estaría trazando una estrategia de movilizaciones para hacer morder el polvo al Borbón. Su actuación es imperdonable, sin paliativos.

Y al del PP más le vale demostrar autoridad ordenando a Cayetana que pare de una vez la verborrea con la que está envenenando a muchos de su partido.

Si algo tiene la inestabilidad política prolongada es que los líderes políticos pierden el control y se desnudan con frases lapidarias. Me refiero a discursos con los que se lapidan a sí mismos.

Y al cada día más peligroso Felipe VI le ocurre lo mismo. Al menos, desde el 3 de octubre de 2017.

En España, la incapacidad de los políticos frente a la crisis económica terminó por hacer estallar el feliz bipartidismo que PP y PSOE compartieron durante más de 30 años. Ocurrió en las elecciones generales de 2015.

Y, por si éramos pocos, los partidos de la mayoría parlamentaria en Catalunya decidieron liderar, como es su obligación, la respuesta social contra un estado español que se había atrevido a convertir en papel mojado una reforma estatutaria aprobada con total respeto a la legalidad.

Tanto desconcierto y tantas arenas movedizas han terminado por romper los nervios de muchos políticos.

Lo malo es que antes, mucho antes, ellos ya se los habían roto a millones de contribuyentes.

A quien el diablo le ha cargado las elecciones es al rey, señor Casado


SEGOVIA DECIDE. CONSULTA “MONARQUÍA O REPÚBLICA” 5 DE OCTUBRE.

20/09/2019

Estas serán las dos preguntas que aparecerán en las papeletas de votación el 5 de octubre en nuestra consulta:

*¿Quiere usted poder decidir la forma de Estado?: SÍ/No
* En caso afirmativo ¿Qué decidiría: Monarquía/República

#ConsultaRepublicana5oct
@DecideSegovia

PAPELETA 5O


CAMBIO CLIMÁTICO Y CAMBIO REVOLUCIONARIO (I), POR AGUSTÍN BAGAUDA.

17/09/2019

clima

A finales de 2018 una desconocida, la  niña Greta Thunber, ocupaba espacios de todos los grandes diarios, emisoras de radio y televisión del planeta, a partir de su intervención en la XIV Conferencia sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas.

A raíz de aquello se sucedieron una serie de movilizaciones en todo el mundo, contra el calentamiento global, en la primera mitad del año en curso. Al calor de las mismas, de su promoción y del encumbramiento de aquélla a estrella mediática por los grandes medios de comunicación, se ha convocado para finales de septiembre una “huelga” (en España el día 27 y básicamente dirigida a los estudiantes) “contra el cambio climático”.

Coinciden los científicos (y ya a nadie se le escapa salvo a los “negacionistas”) en que la Tierra está sufriendo un cambio climático, un calentamiento global. Es uno más de los problemas que aquejan a los pueblos del mundo y al mismo planeta. Mas, como todo problema, requiere un análisis que establezca un diagnóstico y, lo más importante, esclarecer las causas y, por ende, situar las oportunas responsabilidades y actuar en consecuencia. No podremos dar una solución real partiendo de las consecuencias y no de la etiología; y no solo eso, si no que llegaríamos, como veremos, a conclusiones perniciosas y reaccionarias.

Es compartido por buena parte de la izquierda política y social que esa causa radica en el sistema capitalista, en la formación social capitalista en la que vivimos. El cambio climático, el calentamiento global, las distintas acciones de devastación ecológica y degradación de la naturaleza tienen su origen en la naturaleza depredadora del actual modo de producción: el capitalismo.

La propiedad privada de los medios de producción, la lógica de la acumulación de capital, la búsqueda de la máxima e inmediata ganancia de los capitalistas por encima de cualquier consideración social, económica o ecológica y caiga quien caiga, la anarquía de la producción y los intereses privados, independientes, y a veces encontrados, de esos capitalistas, las crisis de superproducción y la destrucción de las fuerzas productivas para superarlas, que conlleva nuevas agresiones contra el medio natural para volverlas a recomponer, la lógica imperialista y su rapiña de riquezas y recursos de terceros países, todas estas son características estructurales del sistema que explican la honda raíz del problema. Así, y por poner un ejemplo, los acuerdos internacionales de “libre” comercio, consubstancial al imperialismo, llevan consigo, como nos recuerda M. Parenti (2004), que “las empresa privadas de un país pueden prohibir a los gobiernos de otros países la implantación de (…) regulaciones a favor del medio ambiente (…), si esas medidas se consideran “trabas al comercio””.

Si el capitalismo es, en esencia, el problema de fondo, la solución de la cuestión ecológica y climática pasa inexcusablemente por una alternativa al mismo, por un cambio revolucionario, su superación, la eliminación de la propiedad privada (tierras, fábricas y bancos, complejos industriales, caminos, selvas y bosques,…) y la construcción del socialismo. Solo una economía que tenga por fin la satisfacción de las necesidades de las personas, la defensa de sus intereses más vitales (entre otros, la salvaguarda del medio ambiente), una economía racional, armónica y, por tanto, planificada, podrá ser respetuosa con el patrimonio natural y el planeta. En orden a situar los responsables, queda claro quiénes son: los grandes capitalistas, magnates, banqueros y terratenientes, esa oligarquía que es una losa sobre la espalda de la clase obrera y los pueblos, que los parasita; y los estados capitalistas a su servicio.

Empero, esta conclusión resulta indigerible para algunas de esas organizaciones de izquierda, muchas trotskistas (que desde hace lustros han recalado en la ecología y en otros espacios sectoriales o concretos), y, también, para no pocos intelectuales “progresistas” y organizaciones ecologistas. Porque establecido aquel diagnóstico pierden la coherencia política y solo proponen medidas que no se salen del marco del sistema, que no cuestionan ni socavan las bases del capitalismo, ya que ser coherente implicaría enfrentarse a él, combatirlo. ¿Por qué? Fundamentalmente por su extracción social y su base ideológica pequeño-burguesa, que, al final, les lleva a alinearse con los planteamientos ideológicos que sobre el tema tiene la burguesía.

Aunque se ven obligados a señalar las maldades del capitalismo, lo hacen como un ejercicio de mera retórica y para mantener un perfil de izquierdas e, incluso, radical, anticapitalista, pero rápidamente se olvidan de él y plantean y analizan la cuestión de forma idealista, al margen del modo de producción y sus contradicciones, para al final trasladar la responsabilidad a todos, ricos y pobres, explotadores y explotados, propietarios y vendedores de fuerza de trabajo, verdugos del planeta y víctimas de sus nefastas acciones; culpabilizan al “ser humano”, en abstracto, por encima del bien y del mal, al margen de las clases sociales. Así, por ejemplo, señalándonos a todos e imitando a los voceros del capital español, Carlos Taibo decía algo que seguro nos suena a todos: “Vivimos por encima de nuestras posibilidades” (2009; citado por J. Iglesias Fernández, 2011). Pero, por centrarnos solo en nuestro país, ¿todos los seres humanos fuimos los responsables “Cuando en Cuba los plantadores españoles quemaban los bosques en las laderas de las montañas para obtener con la ceniza un abono que sólo les alcanzaba para fertilizar una generación de cafetos de alto rendimiento, [a los que] ¡poco les importaba que las lluvias torrenciales de los trópicos barriesen la capa vegetal del suelo, privada de la protección de los árboles, y no dejasen tras sí más que rocas desnudas!” (F. Engels)?, ¿todos los españoles lo fuimos del incidente nuclear de Palomares, en el 66?, ¿del derrame tóxico en Aznalcóllar, que llegó al Espacio Natural de Doñana? ¿Todos tuvimos la culpa del desastre del “Prestige”? ¿La tenemos del impacto ambiental de las innecesarias “autopistas fantasma”?, ¿de los incendios provocados para la recalificación de terrenos y la especulación urbanística?,… La respuesta es obvia.

Este planteamiento ideológico del problema (que también hacen suyo las ONGs) es el que promueven los amos del mundo a través de sus instituciones, voceros políticos y medios de comunicación. ¿Qué se deriva del mismo? Primero, la perfecta asimilación por parte del sistema de sus propuestas reformistas y la irresolución del problema; segundo, el lavado de cara y ocultamiento de los verdaderos responsables: monopolios, corporaciones trasnacionales, oligarquías nacionales e internacionales y el sistema capitalista-imperialista en su conjunto; tercero, el apuntalamiento de dicho sistema; cuarto, la culpabilización del “ser humano”, que lleva, por un lado, a una individualización en la resolución del problema: la solución viene de la mano del cambio interno de la persona (lo que nos recuerda al fundamento ideológico del movimiento hippie) y de su acción individual (ajena a proyectos colectivos con objetivos transformadores), y, por el otro, abre la puerta a planteamientos políticos reaccionarios e implementación de medidas en consonancia con ellos. Veamos esto último.
Si “todos” somos responsables, “todos” estamos contribuyendo a la destrucción de la naturaleza, del medio ambiente, a la llamada crisis energética, al uso abusivo de los recursos y del consumo, etc. Así, se llega fácilmente a considerar el normal crecimiento poblacional como una crisis de superpoblación. Se puede establecer una analogía con las personas jubiladas, cuyo derecho a las pensiones y seguridad social el capital, sobre todo el bancario, lo plantea (para sus fines pecuniarios) como un problema porque, según él, no hay dinero para todos. O con los trabajadores inmigrantes, que, bajo el mismo criterio, consumirían demasiados recursos sanitarios, educacionales, habitacionales y sociales.

Pues bien, al defender que la superpoblación es un problema porque está arrasando los recursos del planeta, nos estamos deslizando al malthusianismo, con todo lo que significa de justificación de las guerras, el hambre y las enfermedades para el control de la población (eso sí, todo sea por la conservación del planeta). También se abriría la puerta a la eugenesia social (entendida como la supuesta mejora de la especie humana mediante la eliminación o no procreación de determinadas personas, etnias o grupos sociales), que ahorraría recursos naturales y económicos al país; y al respaldo y promoción del darwinismo social y la “ley de la selva”.

Ese planteamiento ideológico también lleva a creer incompatibles la naturaleza y el ser humano (malo por naturaleza, incorregible), a ensalzar y santificar la primera y denigrar y cosificar al segundo, para a renglón seguido establecer un orden de prioridades: lo primero es la naturaleza y lo segundo tu semejante, y ver en el/la hombre/mujer, ese/a que supuestamente ha esquilmado el ecosistema, un enemigo, y a la naturaleza, con todas sus especies vegetales y animales, como tu única amiga (sobre todo los animales). Si tiráramos aquí del hilo podríamos ver otras aberrantes y peligrosas conclusiones a las que llegan algunos.

Queda profundizar en algunos aspectos y analizar otros, pero será en la próxima entrega. Finalizamos esta con quien empezamos, con Greta, que, cuando estábamos terminando este artículo, arribaba a N. York después de dos semanas en velero (ecológico), propiedad del hijo menor de la princesa de Mónaco, para asistir a la cumbre sobre el clima de la ONU, que disponía de una flotilla de 17 barcos para recibirla. La iniciativa, al parecer, era financiada por el Yacht Club de Mónaco, BMW y el banco suizo EFG, relacionado con paraísos fiscales. Continuará su periplo atlántico gracias al año sabático que se ha tomado. Todo muy normal.

PCE(m-l)


Pablo Iglesias quiere ser un hombre de estado… monárquico. Domingo Sanz

16/09/2019

No hay como las comparaciones sin pies ni cabeza para que, a partir de ese momento, se dispare una especie de resorte cada vez que lo actual recuerda los elementos falazmente comparados por los demagogos.

Ya no abusan tanto, pero aún escuchamos lo del “golpe de estado” en las voces de los mismos que compararon las ametralladoras de Tejero y los tanques de Milans con los votantes catalanes del 1 de octubre de 2017.

Lo único que está probado es que, tanto el 23-F de 1981 como el 1-O de más de 36 años después, quienes pusieron en peligro vidas ajenas y libertades de todos vestían uniforme e iban armados.

Esa comparación aberrante en boca de los líderes del PP, de Ciudadanos, de Vox por descontado, pero también de algunos relevantes del PSOE, es la causa de que febrero de 1981 y todo lo que rodeó aquel tiempo regresen cada dos por tres a la memoria.

A pesar de que la Constitución se había aprobado en diciembre de 1978, vivíamos momentos muy inestables dentro de la compleja Transición, propiciados en gran medida desde La Zarzuela.

El rey de entonces, Juan Carlos I, por motivos que quizás nunca confesarán quienes los conozcan, había perdido la confianza en un presidente Suárez que ya no era quien él nombró para sustituir a Arias Navarro, sino el triunfador en dos elecciones generales. Pero el rey consiguió que dimitiera.

Primeras preguntas para hoy con el pasado llamando a la puerta:

¿Está pidiendo Pablo Iglesias que el rey vuelva a decidir el nombre del presidente del gobierno?

¿Está acaso insinuando que el pueblo español no sabe votar, y los políticos elegidos, se supone que todos menos él, no saben pactar, y que una monarquía sigue siendo necesaria para poner orden?

Orden, no nos engañemos, desde la amenaza de autoritarismo, y hasta de dictadura, que es lo que en España siempre ha representado cualquier rey.

El cinismo dibujado en las “críticas” sonreídas de los tertulianos de las cloacas y otros espacios de la derecha españolista no necesitan palabras y deberían ser suficientes para un buen entendedor.

Pero si eso no sirviera, las manifiestas dificultades para defender la ocurrencia que no son capaces de disimular ni los analistas más próximos a Podemos deberían ser una señal de alarma definitiva para que Iglesias corrigiera.

Es muy difícil, pero nunca es tarde para una primera vez.

Regresemos a algunos de los momentos que han cultivado la bomba de deficiencias que ha terminado por estallar y llenarnos de mierda.

Felipe González venía de triunfar en septiembre de la crisis interna que él mismo provocó en el PSOE en mayo, tras la derrota en las urnas del 1 de marzo de 1979. Mientras, el PCE había mejorado los resultados de 1977.

Las tensiones internas en UCD beneficiaban al PSOE, por una parte, y a los franquistas en fase de reconversión de Alianza Popular.

El PSOE había roto con los históricos en 1974 en el exilio (Suresnes) y en el segundo congreso de 1979 eliminó el marxismo de los estatutos.

Fueran cuales fueran los movimientos entre bambalinas que implicaron a dirigentes del PSOE en las intrigas del rey previas al 23-F, sí hay un consenso bastante amplio en que las relaciones entre Felipe González y el hoy emérito iban sobre ruedas.

Uno seguía siendo republicano y disfrutó de ocho años seguidos de mayorías absolutas en el Congreso para hacer su política sin excusas y no incumplir los estatutos.

El otro era un monarca restaurado por el asesino de masas Francisco Franco para que de ninguna manera regresara la República. Por supuesto, fuera cual fuera la voluntad del pueblo español.

Una interpretación parcial, pero plausible, de nuestro desastre presente podría consistir en que, sin las intrigas del rey que acabaron con Suárez, el PSOE de González no habría ganado nunca las elecciones generales.

Lo de Tejero y Milans, bueno, un riesgo colateral.

De regreso al presente, Pablo Iglesias es un político que cada vez recuerda más al Felipe González de los años 70. También por el personalismo a la hora de abordar las crisis internas en sus partidos.

El de Podemos aparece en TV declarando que va a solicitar al rey que se implique a favor de un gobierno de coalición, en lugar de declarar que lo que va a comunicarle es que la República será su objetivo prioritario desde este mismo momento.

Aunque solo sea por pragmatismo, que esto “es el mercado”, no los principios.

Sirve perfectamente un Pablo Iglesias en La Zarzuela, a solas con SM y sin dejar que le interrumpa:

“La Monarquía no da más de sí, majestad.

¿Disfrutó SM de aquel Juego de Tronos?

¿Estaría SM dispuesto a ser presidente de la República?

Si SM abdicara inmediatamente haría, al menos, cuatro grandes favores a esta España en una crisis de las de verdad.

En primer lugar, le ahorraría la división inevitable tras un referéndum sobre la forma de Estado que, a su vez, ante la resistencia a convocarlo de los partidos beneficiados, será fuente de inestabilidad política in crescendo.

En segundo lugar, ayudaría a la imprescindible creación de una derecha española democrática, en tanto que antifranquista, como la catalana o la vasca. ¿Porque supongo que SM no defiende el franquismo?

Además, con SM abdicada por propia iniciativa se romperían, por desaparición de la excusa, los vínculos franquistas que aún comparten muchos militares, un verdadero peligro para vidas, haciendas y libertades, que coincide cada día en conciliábulos fuera de control y se entrena con maniobras amenazantes, como son las declaraciones individuales o los manifiestos colectivos de apoyo a SM. Para pasar lista cada cierto tiempo, y por si hay que pasar a mayores.

Por último, la ausencia definitiva de SM abriría un paréntesis en el conflicto con Catalunya. Sobre esto, seguro que SM no necesita que me extienda”.

Pero no, Pablo Iglesias, solo busca, renuncia tras renuncia hasta conquistar el vacío, una coalición para navegar aguas turbulentas que ya, sin conseguirla, tiene agarrotado todavía más a un Podemos que podría estallar si se terminan convocando las del 10 de noviembre.

Solo para evitar este peligro, si fuera capaz de intuirlo, votará un gobierno monocolor PSOE sin condiciones, y pasando a la oposición al día siguiente. Para este viaje, no hacía falta tanto teatro.

Iglesias podría haber decidido ser el primer HERE (Hombre de Estado Republicano en España) y causar sensación.

El Iglesias de hoy, igual que el González de ayer, buscando en medio de sus respectivos fracasos la alianza conveniente con el rey contra el Sánchez de hoy y el Suárez de ayer, respectivamente.

Un político del PSOE y otro de UCD, ambos indeseables para dos borbones peligrosos, hijo y padre, y para dos políticos también otros, uno de Podemos y otro del PSOE, pero prepotentes ambos y con ganas de mandar donde los haya.

Me temo que esta vez el hueso en el que pincha Iglesias es más duro que el que pinchó González. Y el borbón, aún menos confiable.

Aunque los momentos históricos son siempre distintos, los viajes sin retorno hacia cada fracaso se parecen todos demasiado.

Pablo Iglesias quiere ser un hombre de estado… monárquico


Juan Carlos de Borbón: el heredero de Franco que impidió una democracia plena en España (II). José Antonio Gómez

13/09/2019

En la primera entrega de este análisis de la trayectoria no oficial de Juan Carlos de Borbón pudimos ver cómo, durante la Transición, se diseñó una democracia a la carta de los intereses del monarca.

Otro de los aspectos turbios del reinado de Juan Carlos fue el 23F, una operación que muchos autores y periodistas han catalogado como un golpe a favor del rey, no con la intención de que cambiar el modelo de Estado. El 23 de febrero no se salvó a la democracia, sino que se rescató a la monarquía. Hay demasiadas evidencias sobre la presunta implicación de Zarzuela en el intento de golpe, pero, de momento y hasta que se desclasifiquen los documentos, seguirán siendo evidencias. Cuando se intenta dar un golpe de Estado, uno de los objetivos principales de los conspiradores es el aislamiento del Jefe de Estado al que se pretende derrocar. Sin embargo, ese día desde Zarzuela se tuvo contacto con el exterior sin ningún problema. Hay que tener en cuenta que la situación política de aquel año 1981 era crítica y la ciudadanía podría rebelarse contra el monarca. Existía una crisis económica ante la que el gobierno de Suárez no podía hacer frente. A esto se sumaba la enorme división en la UCD y la desconfianza entre Juan Carlos de Borbón y el presidente. Para el Jefe del Estado, Suárez era ya una figura amortizada que había cumplido su función en la Transición. La propuesta realizada por el general Armada a Juan Carlos de Borbón en enero de 1981 de un gobierno de concentración encabezado por un general no pareció disgustar a Zarzuela. El que fue durante años uno de los mentores del rey mantuvo reuniones con los diferentes líderes políticos de la época y, evidentemente, Juan Carlos de Borbón era consciente de ello.

Sin embargo, a los españoles se les vendió otra versión: Juan Carlos de Borbón como salvador de la patria, un hecho que le reforzó en su posición. Hay que recordar que, durante el juicio de los golpistas, las defensas de éstos exigieron que el Jefe del Estado compareciera como testigo para que respondiera a las preguntas sobre su implicación en el golpe. Todo el aparato del Estado se movilizó para impedir que Juan Carlos de Borbón acudiera al tribunal. Además, Armada pidió permiso para exponer en el juicio el contenido de una reunión que mantuvieron ambos diez días antes del golpe. El Jefe del Estado no lo permitió. ¿Qué tenía que ocultar?

https://diario16.com/juan-carlos-de-borbon-el-heredero-de-franco-que-impidio-una-democracia-plena-en-espana-ii/


REUNIÓN DE VOLUNTARI@S SEGOVIA DECIDE.

11/09/2019

VOLUNTARIOS