HOBBES EN EL TRIBUNAL SUPREMO POR PEDRO ANTONIO CURTO

31/10/2019

En el desfile del 12 de octubre un paracaidista envuelto en una bandera rojigualda se estrellaba contra una farola dibujando una metáfora de lo que ocurría dos días después: la sentencia del juicio al Procés (o juicio a la democracia) se estrellaba contra farolas como democracia, libertades, Derechos Humanos… pues en España son eso, faroles.

Aunque no se han atrevido a dictar sentencia por “rebelión” por las consecuencias que pueda tener en Europa, se han acogido al “delito” de sedición con un espíritu muy hobbesiano : la ley por encima de todo aunque sea injusta, el estado por encima de la ciudadanía y si es necesario aplicando el rodillo de la violencia, siguiendo la doctrina de Hobbes: “En efecto, la violencia puede ser legítimamente castigada en aquellos que contra leyes enseñan incluso la verdadera filosofía. ¿Es protegiendo al desorden en materia de gobierno robustecer la rebelión o la sedición? Entonces haced que sean silenciados.”

El llamado “delito” de sedición es bastante cuestionable, así fue derogado en Alemania en 1970 a raíz de una sentencia que lo declaro contrario a la Constitución por su carácter antidemocrático y limitador de derechos ciudadanos. En la mayoría de países mínimamente democráticos no existe. Y ese signo antidemocrático aumenta tal y como está redactado en los artículos 544 y 545 del Código Penal con una ambigüedad calculada para que cualquier cosa pueda entrar en esa categoría, así se dice que realizan tal “delito”, “quienes se alcen publica y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legitimo ejercicio de sus funciones, o de las resoluciones administrativas o judiciales.” ¿Qué es un alzamiento tumultuario? (Por cierto palabra en desuso que utilizaron en su tiempo varios ministros, de forma torticera, mostrando la trama política y que en España no existe ni separación de poderes, ni independencia judicial.) ¿Qué son los impedimentos? Impedir un desahucio puede ser considerado sedición. Si alguien se niega a pagar una multa porque la considera injusta, pude ser sedicioso. Martín Luther King, Rosa Parks, Ghandi y hasta Sócrates, podrían ser considerados sediciosos. Todos y todas podemos ser sediciosos. Y la sentencia ha marcado guía en su sentido extensible y más autoritario: cuatro personas acaban de ser encarceladas tras los incidentes del aeropuerto del Prat acusados por un juez de tratar de impedir la ejecución de la sentencia. ¿? En el fallo se justifica esa extensibilidad señalando por ejemplo en su página 285: “ Los contornos del delito de sedición quedan cubiertos cuando del simple requerimiento a quienes permanecen aglomerados y compactados se pase al necesario intento de anular su oposición. Y ahonda aún más: “Esa negativa, en ese escenario, aunque no se diese un paso más, es por sí sola apta e idónea para colmar las exigencias, típicas del delito de sedición.”

En sus más de 500 páginas la sentencia va mucho más allá: hace ideología y suscribe un programa de nacionalismo español excluyente y esencialista. Se opone al derecho de autodeterminación y dice que este es imposible (un camino hacia el abismo señala) y considera que los ciudadanos que votaron el uno de marzo fueron engañados e incluso los criminaliza, ciudadanos rebeldes los llama, en un estilo que avanza del autoritarismo al totalitarismo. Se olvida que el derecho de autodeterminación está reconocido en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, suscrito por España y como tal publicado en el BOE con fecha 30 de abril de 1977.

En esas páginas no duda en regodearse de la desobediencia civil, de los acusados, utiliza un tono prepotente y en ocasiones, matonil. Confunde, como ya viene siendo habitual, un estado con policía, a un estado policial.

En la denegación a la extradición por el “delito” de rebelión de Carles Puigdmont, los jueces alemanes en su auto, luego de una cierta alabanza a la justicia española, recomienda a los jueces españoles no meterse en batallas políticas, pues no es su misión. En la sentencia (y en toda la instrucción) no sólo se meten en ellas, sino que son arte y parte, toman partido y ejercen una peligrosa violencia estructural. Es el Leviatán en estado puro.

El rechazo masivo a la sentencia por parte de la ciudadanía catalana y buena parte de la española, ha venido marcada por el recrudecimiento autoritario del régimen, que cegado y enredado en la bandera, no sólo se estrella contra farolas, sino que las quiere arrancar para darnos con ellas.

Diario16


Arquitecta sin papeles. David Torres

29/10/2019

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Debido a alguna especie de conjura judeo-masónica internacional (o quizá más bien yihadista internacional, que la fobia de la ultraderecha por los judíos hace tiempo que pasó de moda), la patriótica pareja formada por Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros no para de salir en los papeles relacionada con diversos escándalos inmobiliarios. Primero fueron las irregularidades en la reforma de su chalet de Chamartín y después la venta de tres lofts en el barrio de Salamanca a más de medio millón de euros cada uno y sin licencia de habitabilidad, lo cual llevó al desalojo de los compradores que habían confiado en la palabra de este peculiar matrimonio.

En realidad esto último sucedió hace años, pero ha sido ahora cuando la noticia ha salido a la luz, quizá para desviar la atención del hecho de que la pareja se vio obligada a cerrar el despacho de arquitectura que Monasterio tenía en uno de los sótanos de su chalet, ante la inminente clausura por parte del Ayuntamiento al no contar con licencia de actividad. Se ve que el amor a la patria de esta gente no conoce límites, sobre todo administrativos. Uno de estos días les van dedicar un número especial desplegable y a todo color de la revista Cosas de casa.

Todavía estaban calentitos en las portadas los jugosos detalles de la película Loft Story, cuando se ha publicado una nueva primicia en el ya abultado currículum inmobiliario del matrimonio. Esta vez ha sido el descubrimiento de que Rocío Monasterio, en un verdadero alarde de precocidad profesional, firmó planos como arquitecta varios años de obtener la titulación oficial. Lo habitual en los estudiantes corrientes y molientes es sacar la carrera primero y ponerse a trabajar después, pero la niña prodigio de la ultraderechona invirtió el orden de los factores sin alterar el producto, firmando a dos manos planos, presupuestos y certificados de obra mientras empezaba los estudios. Con Rocío Monasterio todo es posible, desde ser más española que nadie habiendo nacido en Cienfuegos, municipio de Cuba, hasta diseñar edificios por ciencia infusa.

Para explicar esta perturbadora anomalía temporal y, de paso, intentar zafarse de las críticas, Monasterio publicó ayer en su cuenta de twitter una foto de su época de jornalera a destajo en la que aparecía considerablemente embarazada, dando a entender vete a saber lo que quería dar a entender con esa foto. Probablemente que Vox abarca todas las modalidades del espectro laboral, desde Monasterio (que curraba como una inmigrante ilegal, sin papeles, quitándoles el trabajo a los arquitectos de verdad) hasta Abascal (que ha chupado de la teta administrativa sin cotizar y sin dar un palo al agua toda la vida).

Monasterio asegura que hacía lo que muchos otros jóvenes españoles, trabajar y estudiar a la vez, aunque antes de finalizar los estudios lo normal es trabajar de camarera o de profesora particular, no de arquitecta en funciones sin estar colegiada y sin tener el título. Como muchos otros jóvenes -dice citando, de refilón y quizá sin saberlo, a Jaime Gil de Biedma-, ella vino a llevarse la vida por delante. La concesión de diplomas caídos del cielo es todo un clásico de nuestra clase política, desde el famoso máster de Pablo Casado al de Cifuentes, pero Monasterio ha dado un nuevo impulso a la disciplina al incluir la precognición entre sus facultades mágicas. Dice también que no se acuerda si de era o no era arquitecta en 2003 y hay que reconocer que es endiabladamente difícil acordarse de algo que no ha sucedido. Y que no iba a suceder por lo menos hasta pasados nueve años. Yo me saqué el título de Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid allá por 1989 y todavía me acuerdo, aunque, la verdad, tampoco me acuerdo ahora si era arquitecto.

https://blogs.publico.es/davidtorres/2019/10/29/arquitecta-sin-papeles/


Indepes, republicanos, antifranquistas: uníos. Javier Gallego

24/10/2019

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La losa de Franco pesa 1500 kilos. Más o menos, como un coche. Han tardado 44 años en levantarla. No hace falta decir mucho más para explicar el verdadero peso del Franquismo en España. Es inmenso. Casi inamovible. De hecho, su exhumación, aunque tenga una fuerte carga simbólica, es poco más que un cambio de sitio. Después de muchas dificultades, lo sacan de un mausoleo para llevarlo a un panteón donde seguirán honrándolo.

Le dedicarán un responso el prior franquista del Valle de los Caídos y el hijo del golpista Tejero. Fascistas celebrando misas en honor de un dictador. Todo en orden. Democracia a tope. No sería posible algo así en Alemania. Aquí sí. España no ha sacado la basura en cuatro décadas y por eso hay gente que quiere salir huyendo de casa.

Por razones históricas y estratégicas, el independentismo vincula a España con Franco. No hacen apenas distinciones y sí muchas exageraciones. Ni toda España es franquista como algunos quieren hacer ver, ni tampoco el Estado español es una dictadura, como demuestra que puedan llamárselo libremente, pero tiene inclinaciones autoritarias y deficiencias democráticas graves. Porque el diagnóstico indepe es cierto: la España actual es heredera del Franquismo.

La monarquía fue restaurada por el dictador, el monarca criado en sus pechos y el nuevo rey ya dijo el 3 de octubre que todos quietos. La policía, la judicatura, la Iglesia, las grandes fortunas y el Ibex se acostaron franquistas y se levantaron demócratas y se les nota. El PP fue fundado por un ministro de Franco, Vox es su escisión más facha, Ciudadanos se pone tan de perfil con el tema que, a menudo, les llaman falangitos y el PSOE quiere quitarse el muerto de encima pero tiene lazos que le atan bien atado a la carcundia y siempre se pone del lado del orden (y del mando).

Cuenta Javier Pérez de Andújar en Catalanes todos que para limpiar el pasado franquista de sus mayores, los niños bien de Cataluña se hicieron catalanistas. Ahora algunos se han hecho indepes para huir de sus pecados, pero no se nos olvida que en el 15M llamaban a los indignados “violentos” y “golpistas”, entre ellos el president Torra. Son separatistas porque quieren separarse de su pasado.

Pero el movimiento social independentista les ha pasado por encima, va por libre, no lo controlan y eso es lo que nos interesa a quienes creemos que la lucha de la calle es una oportunidad para minar el franquismo sociológico e institucional en toda España. Por eso creo que la izquierda española y la catalana no separatista debe sumarse a la reclamación de más democracia de la revuelta en Cataluña, aunque no comparta todas sus aristas. Porque es democrática, antifranquista y republicana.

Hay una ola de protestas que recorre el mundo —Ecuador, Chile, Hong Kong, Cataluña, el feminismo, la lucha por el clima— a las que les une la oposición al poder que decide al margen de la mayoría en beneficio de la minoría económica que manda. La crisis que se avecina las hará más necesarias. Es el momento de aunar fuerzas. En el caso concreto de España, mi deseo es que indepes, republicanos y antifranquistas se unan para pedir un nuevo proceso constituyente. Si no, aunque le cambien el colchón, Franco seguirá en la cama.

https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/Indepes-republicanos-antifranquistas-unios_6_955814430.html


No va solo de independencia, va de democracia. Javier Gallego

22/10/2019

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El problema de Cataluña no va solo de independencia, va de democracia. Va de que la mitad del electorado quiere dejar España y entre un 70% y un 80% quiere votar en qué país vivir. Va de que cientos de miles de manifestantes llevan años tomando las calles y pidiendo ser escuchados por el Estado pero las únicas respuestas que han recibido son el mazo y la porra. Va de que hay un enorme movimiento de masas que reclama revisar su contrato social y no se le puede contestar con represión policial, sentencias judiciales y amenazas políticas. Va de que se ha puesto a prueba al sistema democrático español y ha vuelto a responder con ley, orden y mando.

Puedes estar en contra del independentismo, pensar que sus líderes han instrumentalizado a sus bases, que se han saltado las leyes de todos y han dejado a la mitad de Cataluña al margen, que los corruptos se han parapetado en la bandera, que es una lucha clasista más que una lucha de clases, que es una pataleta burguesa más nacionalista que social, que hay supremacistas infiltrados, etc… Puedes cuestionar todo lo que quieras las razones para la independencia, pero es incuestionable que detrás hay una reclamación popular de más democracia ante un sistema en crisis, como había en el 15M y los indignados.

Lo que se discute no es solo el modelo territorial, es el modelo de Estado y el pacto del 78. Es una petición masiva de participación en la construcción de un país diferente que para los independentistas es una República catalana y para todos es otro Estado español que podría ser federal, plurinacional, incluso republicano. La ruptura en Cataluña es una enmienda a la totalidad de la monarquía, el centralismo, el bipartidismo, el autoritarismo y las estructuras franquistas que perviven en el sistema.

No es casual que coincida la dificultad de exhumar a Franco con la dificultad de votar un nuevo orden. El problema de España que se revela en el problema de Cataluña es que el antiguo régimen se resiste a que lo exhumemos y lo enterremos. De ahí que el statu quo, con el rey y los partidos cortesanos a la cabeza, reacciona con virulencia para impedirlo. El poder quiere una segunda Transición que lleve a una Restauración, porque si dejara votar a los catalanes, tendría que dejarnos votar a todos, y muchos tienen miedo de que les quitemos de enmedio como al Caudillo.

El procés no es un proceso anticonstitucionalista como dicen los que se autodenominan constitucionalistas, es un proceso constituyente. Por eso los republicanos y demócratas verdaderos, no los de boquilla y pulserita, aunque no compartamos los fines separatistas del independentismo, deberíamos apoyar sus medios democráticos: más participación de los ciudadanos en las decisiones esenciales. Que voten los catalanes y que votemos todos los españoles en qué nuevo país queremos vivir.

No se puede seguir negando la marea democrática que inunda Cataluña. El desbordamiento de estos últimos días es la demostración de que ni la represión policial ni la cárcel ni el 155 pueden contenerlo. Al contrario, cuanto más se estrecha el río, más se desbordan las aguas provocando indeseables episodios de violencia callejera y excesos policiales. Cuando la calle se desborda es porque el cauce legal se ha quedado pequeño y hay que encontrarle un nuevo cauce político antes de que tengamos que lamentar daños irreparables. Es sencillo aunque lo hagan difícil. Hay que hablar y escuchar. Votar y acatar. Democracia, vaya.

https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/va-solo-independencia-democracia_6_955114524.html


¡Toc, toc, toc…! Señorías, ¿están ustedes ahí? Sabino Cuadra Lasarte

15/10/2019

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El título de este artículo tiene que ver con esa práctica generalizada de la Judicatura, particularmente la de sus más altas y especializadas instancias, de cara a abordar uno de los crímenes más execrables contenidos en el código penal: la tortura policial. Resulta así llamativo contemplar cómo, quienes por lo general se muestran extremadamente diligentes a la hora de afirmar la existencia de delitos de rebelión, sedición, terrorismo u odio, de manifiesto ADN catalán o vasco, cuando reciben denuncias por torturas se comportan como los tres famosos monos japoneses, esos que ni ven, ni oyen, ni hablan.

La Transición de los 70 no solamente nos legó monarquía, empresariado esclavista y la integridad del aparato militar y policial franquista, sino también a aquellos que, investidos de negras togas, tenían sus puñetas manchadas de la tinta con la que escribían unas sentencias que dieron legalidad al expolio y el crimen que acompañó a la dictadura franquista durante largas décadas.

El Tribunal de Orden Público (1963-1977) celebró 3.815 juicios y condenó a más de 10.000 personas a penas de cárcel por el mero hecho de reunirse, manifestarse, difundir propaganda, asociarse… Pues bien, el mismo día en que el TOP fue disuelto -5 de enero de 1977-, sin dejarnos siquiera celebrarlo, se creó la Audiencia Nacional, continuadora de sus funciones. A su plantilla pasaron buena parte de los miembros del disuelto TOP, mientras que el resto daba el salto a otras altas instancias judiciales «democráticas»: Tribunal Supremo, Fiscalía General del Estado, Audiencia de Madrid,..

En resumen, lo más granado del aparato represivo judicial franquista quedó incrustado en la cúspide del poder judicial, donde incubó sus larvas reaccionarias y tejió nuevos espacios de poder. Algo parecido ocurrió con el resto del aparato judicial –civil, administrativo, penal y militar-, que tras la oportuna bendición constitucional, se dio por recauchatado y útil para las nuevas andaduras.

Pero bueno, hablemos de torturas, que es de lo que va este artículo. Como bien es sabido, en diciembre de 2017 fue publicado por encargo del Gobierno de Gasteiz un Informe sobre Torturas realizado por el Instituto Vasco de Criminología de la Universidad del País Vasco. La seriedad y credibilidad del mismo estaba acreditada tanto por el cualificado número de profesionales que lo elaboraron, como por la aplicación a los casos estudiados del Protocolo de Estambul, aprobado por la ONU para la verificación de este tipo de denuncias.

En el informe se detallan 4.100 casos de torturas realizadas en la Comunidad Autónoma Vasca entre 1960-2014. A estos habría que añadir las relativas a personas ya fallecidas, las no abarcadas por el estudio (falta de información o motivación, exilio…) y las realizadas en Nafarroa (otras 1.000 más, según la Red de Personas Torturadas de esta comunidad). En resumen, si sumamos todos los casos y pensamos que cada detención duró un promedio mínimo de cuatro/cinco días, podemos concluir que a lo largo de 54 años (1960-2014), en todos y cada uno de sus 20.000 días, al menos una persona estaba siendo torturada en Euskal Herria en dependencias policiales. ¡Siniestro Guinness!.

Según la normativa internacional vigente en materia de crímenes contra la humanidad (Estatuto de Roma, de 1998), éstos se dan cuando forman parte de un “ataque generalizado y sistemático contra una población civil”, contemplando expresamente la tortura dentro de estos supuestos. A su vez, este delito, afirmado como no prescriptible ni amnistiable, está recogido en la Declaración de DDHH de la ONU -1948-, el Convenio Europeo de DDHH -1950-, la Convención de Ginebra -1949-, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos -1966-, la Convención contra la Tortura de la ONU -1984-, el Convenio Europeo para la prevención de la Tortura -1987-… Igualmente, el vigente Código Penal español se refiere a él en sus artículos 173 y siguientes.

Siendo esto así, ¿qué ha hecho la Judicatura española tras conocer este Informe sobre Torturas? ¿Por qué esta práctica criminal mantenida durante décadas no ha sido suficiente para motivar a sus señorías a abrir los oportunos procedimientos judiciales? Si tanto la Constitución española como las Leyes reguladoras del Poder Judicial y Fiscal y la propia Ley de Enjuiciamiento Criminal afirman que la Justicia debe actuar en defensa de la legalidad, los derechos de la ciudadanía y el interés público, ¿cómo es que no se ha abierto investigación judicial alguna relativa a este generalizado y sistemático delito?

Incluso dando por buenos los torticeros razonamientos de la justicia española, fabricados con el fin de no aplicar la normativa internacional sobre torturas y crímenes de lesa humanidad, un buen número de los casos recogidos en el Informe citado (los varios cientos habidos desde 2004, pues su prescripción está establecida en 15 años) deberían ser hoy materia de instrucción por la Justicia. Pues bien, ¿por qué tanta sesuda y togada señoría mira siempre para otro lado cuando se trata de torturas policiales?

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya en nueve ocasiones al Estado español por no investigar denuncias por torturas interpuestas ante los órganos judiciales. En cinco de ellas el actual ministro del Interior, Fernando Grande Marlasca, fue el juez instructor que entendió de los casos. Se suele afirmar que no hay nada más insensato que encomendar a una raposa el cuidado de un gallinero. Pues si esto es así, ¿por qué Grande Marlasca ejerce de ministro del Interior, cuando debía haber sido inhabilitado de por vida para el ejercicio de cualquier cargo público relacionado con la seguridad ciudadana y los derechos humanos?

Cuando oigo hablar de rebelión, sedición, golpe de estado, odio y terrorismo en relación con el proceso catalán o vasco, no puedo dejar de pensar en que solo existe una cosa infinita en este mundo, cual es la hipocresía con la que se manifiesta y actúa el Estado y sus poderes.

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=261281&titular=%A1toc-toc-toc…!-se%F1or%EDas-%BFest%E1n-ustedes-ah%ED?-


El fascismo se construye con gente como Pablo Motos. Antonio Maestre

14/10/2019

Pablo Motos y Santiago Abascal en El Hormiguero

Tuve que ver El Hormiguero por primera vez en muchos años. Ya lo había sufrido en alguna que otra ocasión por motivos profesionales. Representa todo lo que humanamente rechazo en los medios de comunicación: exaltación del machismo, superficialidad, una exhibición de testosterona anacrónica y una apelación sutil a esa cultura del esfuerzo liberal falaz y acientífica. El programa fue completamente prescindible en términos periodísticos, porque no es una entrevista, con risas y chanzas y momentos de apuros de Abascal al intentar definir su verdadera política en cuestiones delicadas, más por su incapacidad para expresarse que por las preguntas del presentador, que mostraban un miedo cerval a la reacción pública. La que había habido y la que pudiera haber después. Si algo logró la campaña de boicot a El Hormiguero fue limitar a Pablo Motos en su humor trasnochado hasta mostrarle superado y atemorizado.

La entrevista de Santiago Abascal en el Hormiguero fue para la extrema derecha la mejor noticia electoral desde que se conformó como partido. Mucho más que sus mítines repletos, que ya han demostrado un escaso rédito cuantitativo en las urnas. Pablo Motos se ha convertido en el mejor propagandista del fascismo patrio. No importa lo que él crea, importa lo que ha logrado. Será en parte responsable de cualquier éxito de este partido, de cualquier medida que a partir de ahora logre sacar adelante, del ambiente de miedo que rodea la vida de colectivos LGTBI por la presencia mediática acrítica de esta gente que pretender devolverlos al armario. Pero no lo reconocerá, porque montado en su soberbia solo mirará los excelentes resultados de audiencia.

Pablo Motos intentó excusarse por la entrevista y las reacciones de protesta por la presencia de Santiago Abascal diciendo que VOX existe, que tiene 530 concejales, 57 diputados autonómicos y 2 diputados en el Congreso [sic]. Aseguró que lo entrevistan porque en su programa no se casan con nadie. Ese, justo ese, es el problema. La actitud de los tibios y conniventes, los cobardes, liberales de saldillo, que creen que frente al fascismo no hay que tomar partido. La de aquellos que equiparan a partidos que representan la tolerancia y el respeto a la vida de todos los individuos, frente a discursos de odio que consideran que los gays o las personas migrantes son ciudadanos de segunda. Son estos personajes el aceite que permite al engranaje del odio funcionar y tomar velocidad hasta hacerse imparable.

La humanización salió en la entrevista. El propio Abascal se lo dijo a Pablo Motos entre risas, ¡sí, soy humano!, espetó el líder ultra con las risas corifeas de los muñecos de trapo. La humanización es ese rasgo imprescindible que aquellos que manejan discursos de odio necesitan para hacer aceptables sus postulados. Los que participan de ese ejercicio están dando vaselina en las medidas que buscan deshumanizar a otros colectivos para actuar contra ellos. A veces ese periodo lleva mucho tiempo, necesita de muchos partícipes ignorantes o convencidos durante el proceso de conformación del totalitarismo. Un Estado fascista se conforma piedra a piedra, paulatinamente, con silencios y ayudas; de hecho, en estos momentos, en octubre de 2019, podemos estar siendo testigos de cómo se construye. Los procesos de conformación de los regímenes fascistas son graduales. Nunca ocurren de un día para otro y precisan de diversos secuaces ejerciendo y actuando en diversas formas, más activos, mirando para otro lado, facilitadores y permisivos. Multitud de elementos que comparten un rasgo: son todos iguales porque no se enfrentan al odio. Son cómplices, actores necesarios en la construcción del fascismo.

En los años 20 en Alemania hubo multitud de personajes haciendo lo posible por hacer digerible a un personaje como Adolf Hitler, que a pesar de tener talento oratorio, era demasiado brusco para las costumbres y usos de las oligarquías y la alta sociedad alemana del momento. En esa actividad se empeñaron varios personajes del ámbito de la comunicación, uno de ellos fue Ernst Hanfstaengl, ‘Putzi’, para los amigos. Hanfstaengl fue un periodista nacido en Münich, que resultó vital como asesor de imagen en sus intentos para introducirlo suvizándolo en las altas esferas del momento. Consejero del genocida durante la república de Weimar, fue el encargado de editar Mein Kampf, de financiar los periódicos de propaganda nazi y de construir una imagen asimilable para la sociedad del momento. Despina Destigakos escribió en el año 2015 un libro llamado Hitler at home, un perfecto retrato del proceso de construcción de un hombre gris, rudo, menudo, con poco atractivo, hasta alzarlo como icono de las masas. En la primavera de 1932, los nazis descubrieron el valor publicitario de la vida privada de Adolf Hitler y lo ejecutaron en todo su esplendor. Fue con el álbum fotográfico de Heinrich Hoffman El Hitler que nadie conoce (Hitler wie ihn keiner kenntm, 1932) en la que aparecía como portada el Fuhrer, recostado sobre una ladera con su indumentaria Bávara y un precioso perro a su lado. Se renuevan los formatos, cambian los protagonistas y el resultado final del odio, pero la esencia en su conformación es la misma.

Solo existe una posición moral que permite ir con la cabeza alta cuando los discursos posfascistas alumbran en nuestra sociedad. Destruir el discurso del odio y enfrentarse frontalmente a aquellos que quieren matar nuestra democracia. Y para eso, claro que hay casarse con alguien: con el antifascismo. Por eso Pablo Motos tendría que haber asumido que El Hormiguero no es un programa de información, es puro show, entretenimiento que ha provocado que millones de españoles vean al líder de un partido posfascista como un hombre bueno, como un hombre cercano, equiparable a aquellos que piensan que la xenofobia, el racismo y el machismo son elementos a desterrar de nuestra sociedad.

La democracia se defiende de ideologías como las que propugna Santiago Abascal. Y para eso es preciso mancharse, tomar partido, no ser indiferente. Entender la comunicación y el periodismo como Gabriel Celaya entendía la poesía. Odiando a los que se lavan la manos y se desentienden y evaden a quien no toma partido hasta mancharse. Contra los neutrales. El fascismo se construye con personas como Pablo Motos.

https://www.eldiario.es/zonacritica/fascismo-construye-gente-Pablo-Motos_6_951964805.html


Y ahora, la apología del franquismo. Esther Palomera

11/10/2019

Prior Valle de los Caídos: "No se llevarán a Franco. El templo es inviolable"

Anda suelto un prior que no atiende a leyes terrenales ni divinas porque su misión en la vida no es otra que proteger la tumba de Franco. El prelado del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, se resiste a la exhumación de los restos del dictador. Y le da igual que la decisión haya sido aprobada por un Gobierno elegido democráticamente, con el aval del Parlamento y el visto bueno del Tribunal Supremo. El prior, que antes de ingresar en la Orden de los Benedictinos fue candidato a las elecciones generales de 1993 por la Falange, cuenta para su rebeldía con el apoyo de Vox, que es el partido donde hoy se refugian los nostálgicos del franquismo.

Rocío Monasterio entiende que el fraile, en virtud de su libertad, puede hacer lo que plazca porque la “dictadura de Sánchez” no es quién para decir “dónde tenemos que enterrar a nuestros muertos”. Fin de la cita. Ahí es nada. Para dictadura, la de Sánchez, ya saben. El franquismo debió ser un refugio de libertades, a tenor de lo que se escucha a la portavoz del partido de Santiago Abascal. Ya saben que la  ultraderecha ama a España por encima de todo, pero no a sus instituciones ni a su ordenamiento jurídico. No hay mayor patada a la democracia.

Pese a todo, saldrán y muy pronto los restos del dictador. España cerrará uno de los capítulos más infames de su historia democrática y el prior dejará de piar en los medios de comunicación, pero siempre habrá un fanático, un nostálgico o un doctrinario dispuesto a exaltar la memoria del dictador. Dentro y fuera de Vox. España no es Alemania ni Italia. De momento.

Nuestro Código Penal recoge los delitos de incitación al odio, discriminación o violencia y justificación del genocidio, pero no hace mención a la apología del franquismo o el fascismo. La Ley de Memoria Histórica de 2007 previó la retirada de todos los símbolos de exaltación franquista de los edificios y espacios públicos, pero no hizo referencia a los recintos privados ni a la apología del franquismo.  Si lo hubiera hecho, el prior del Valle de los Caídos estaría inmerso hoy en un procedimiento judicial. Igual que algunos de los representantes de Vox. No digamos ya los que desde Fuerza Nueva Andalucía homenajearon este verano al golpista Tejero entre gritos de ¡Viva Franco! y ¡Arriba España!

Lo que es impensable en Alemania o Italia, ocurre en la España de 2019 con absoluta normalidad porque no hubo gobierno de izquierdas o de derechas en 40 años de democracia que se atreviera a tipificarlo. Felipe González se opuso a legislar sobre ello durante sus más de 14 años en la presidencia del Gobierno con el argumento de que no convenía remover viejos rescoldos bajo los cuales seguía habiendo fuego. Aznar, por supuesto, ni se planteó incomodar a una ultraderecha que votaba entonces sus siglas. Y Zapatero se quedó corto con una ley de Memoria Histórica cuyo disenso pactó con la derecha precisamente a cambio no remover el pasado del Valle de los Caídos y no molestar a la Iglesia Católica para satisfacer el deseo de los monjes benedictinos, a cuya orden Franco encomendó la gestión del monumento de la vergüenza y el horror allá por 1957.

El Bundestag tiene resuelto el asunto desde que en los años noventa aprobara un paquete de medidas penales con los que combatir a los nostálgicos del Tercer Reich, que incluyó penas de hasta tres años de cárcel para quienes “aprueben, nieguen o minimicen” en público los horrores de la dictadura nazi. Y lo mismo hicieron en Italia con los fanáticos del fascismo, que se enfrentan hasta cuatro años de prisión.

Ahora le toca a España. A lo que no se atrevió ningún otro presidente del PSOE, lo hará Pedro Sánchez si consigue formar gobierno tras el 10-N porque llevará en su programa una propuesta para modificar la ley de Memoria Histórica. Una reforma transversal del texto que afectará al Código Penal y que penará con cárcel el enaltecimiento del franquismo y la humillación de las víctimas de la dictadura.

Afectará a “quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra las víctimas de la Guerra Civil española y del franquismo”. Y permitirá de facto la ilegalización de asociaciones o fundaciones que hagan apología de la dictadura. Ya tocaba. Hasta que no llegue, España no podrá pasar definitivamente la página del franquismo ni evitar que haya priores, Monasterios o Tejeros que abanderen, simpaticen o exalten la dictadura y ofendan con sus palabras o sus hechos a las víctimas, a los demócratas y al Estado de derecho.

https://www.eldiario.es/zonacritica/ahora-apologia-franquismo_6_951264909.html