Somos Conscientes. Informar sobre el Sáhara Occidental

26/02/2021
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La historia del Sáhara Occidental está intrínsecamente relacionada con la del Estado español y las personas que lo habitan. Por un lado, la colonización de este territorio durante casi un siglo ha dejado a la antigua metrópolis un legado de responsabilidad por su situación irresuelta. Por otro, la posición de subalternidad a la que quedaba relegada la población saharaui por este hecho no evitó que se crearan vínculos sentimentales y emocionales, culturales, sociales, económicos, familiares… con personas españolas. La historia reciente del pueblo saharaui está ligada a la nuestra en esa doble dimensión.

Como periodistas, narradores y narradoras de lo que acontece en el mundo, somos conscientes del marco en el que se inscribe esa relación, y de que sigue condicionando lo que ocurre en el Sáhara Occidental, también ahora.

El Estado español tiene una responsabilidad con el pueblo saharaui. Los Acuerdos Tripartitos de Madrid en ningún momento transfirieron la soberanía ni a Marruecos ni a Mauritania. Como reconocen los organismos internacionales y la propia Justicia española, el Estado español sigue siendo la potencia administradora del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, un territorio no autónomo según la definición de Naciones Unidas. En este sentido, la Audiencia Nacional declaró en 2014 en un auto de la Sala de lo Penal presidida por Fernando Grande-Marlaska Gómez que:

España al ingresar en las NN.UU., y firmar la Carta de las Naciones, San Francisco, 26 junio 1945 -publicado en BOE el 16 de noviembre 1990- reconoció el hecho colonial del Sahara español, contrayendo una serie de obligaciones, y convirtiéndose en Potencia administradora. En esta dirección, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Resolución 2072, de 16 de diciembre de 1965, por la que se considera a España potencia administradora sobre el Sahara español. Como potencia administradora se obliga según el apartado a) del artículo 73: «a asegurar, con el debido respeto a la cultura de los pueblos, su adelanto político, económico, social y educativo, el justo tratamiento de dichos pueblos y su protección contra todo abuso…”

Pero España ha dejado caer en la desmemoria su relación con las colonias que durante siglos ocupó de una forma extractiva, un pasado oscuro que sigue sin abordarse. La cuestión saharaui es el caso en el que las consecuencias de ese pasado irresuelto se muestran de un modo más paradigmático y más claro. Al no resolverla, el Estado español sigue instalado en una página negra de la historia de la humanidad, la colonización, que todavía no ha sido capaz de cerrar.

España abocó a los saharauis a la guerra en 1975, al vender el territorio del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania. La guerra duró hasta 1991, cuando se firmó el alto el fuego bajo la promesa de Naciones Unidas de celebrar un referéndum de autodeterminación para que el pueblo saharaui decidiera su futuro político. Una consulta que nunca se llegó a celebrar por el bloqueo de Marruecos.

Ahora, la guerra ha vuelto al Sáhara Occidental. Fue Marruecos quien violó el alto el fuego el pasado 13 de noviembre, cuando soldados marroquíes entraron a zona neutral para disolver una manifestación pacífica de civiles saharauis. El regreso a las armas del Frente Polisario, tras 29 años apostando por una solución pacífica y diplomática, es un fracaso de la humanidad, más concretamente de Naciones Unidas y de la gobernanza global basada en el multilateralismo; así como de España, que sigue siendo legalmente la potencia administradora del territorio.

El Sáhara Occidental es un territorio no autónomo según la definición de las Naciones Unidas, y su derecho de autodeterminación está refrendado por los tribunales internacionales. Por ello, el reciente anuncio en que el presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmaba la soberanía marroquí sobre el Sáhara está fuera de derecho y no puede ser considerado como aceptable por las propias Naciones Unidas —organización responsable de encontrar una solución aceptable por las partes basada en el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui—. Trump ha actuado contra el multilateralismo, contra una forma de gobernanza y de convivencia global que nos hace partícipes a todas las personas del mundo en el que vivimos.

Durante cuarenta y cinco añosel pueblo saharaui ha sido sometido a las duras condiciones del exilio y el refugio o de la ocupación. Las zonas ocupadas por Marruecos son “una cárcel a cielo abierto” para la población saharaui. Se han violado sistemáticamente sus derechos más elementales: reunión, expresión, identidad, culturales, sociales, económicos, a la integridad física, a la propia vida. Desapariciones, encarcelamientos arbitrarios, juicios sin garantías procesales…

Desde la ruptura del alto el fuego, la situación en los territorios ocupados se ha hecho más peligrosa y dura para la población saharaui, en especial para activistas que defienden los Derechos Humanos y para periodistas. Informes de organizaciones como la Organización Mundial Contra la Tortura o Reporteros Sin Fronteras han dado a conocer los recientes asedios a las casas de periodistas saharauis de colectivos como Equipe Media o la Fundación Nushatta, así como intentos de secuestros de estos periodistas saharauis, residentes en las zonas ocupadas. También la Instancia Saharaui contra la Ocupación Marroquí, de la que forman parte activistas de reconocido prestigio internacional como Aminatou Haidar o El Ghalia Djimi, se ha hecho eco de esta situación. Las amenazas y coacciones a través de redes sociales contra estas personas que se dedican a la información y la comunicación son habituales.

Tampoco debe olvidarse, en este sentido, que siete periodistas saharauis se ven privados de su libertad, dispersos en prisiones marroquíes. Cuatro de ellos forman parte del conocido grupo de Gdeim Izik: Bachir Khada (Equipe Media, 20 años de cárcel), Hassan Dah (TV RASD y Equipe Media, 25 años de cárcel), Mohamed Lamine Haddi (RASD Radio, 25 años de cárcel) y Abdalahi Lechfauni (colaborador de Equipe Media, cadena perpetua). Los otros tres son Mohamed Bambari (6 años de cárcel), Oualid El Batal (2 años de cárcel) y Faraji Khatri Dadda (20 años de cárcel). Esta situación también contraviene la legislación internacional. El derecho a la información, libertad de expresión y comunicación están reconocidos en diversos tratados y compromisos, especialmente cuando se trata de una zona en conflicto, como el Sáhara. Así lo indican la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 19; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su artículo 19; y la norma 34 del Derecho Internacional Humanitario.

Todo el sufrimiento generado al pueblo saharaui desde hace décadas es consecuencia de los deberes y obligaciones incumplidas por España. Por ello, el Estado español tiene la posibilidad y la responsabilidad de tomar y liderar la iniciativa que dé una solución acorde al Derecho Internacional. Una postura valiente, que devuelva a España a una política exterior activa que cumpla con la Carta Universal de los Derechos Humanos y con lo indicado por el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas. Una política responsable con su papel en el mundo y con su historia.

Más allá de la responsabilidad jurídica, el vínculo entre la sociedad española y la saharaui se revela en muchos ámbitos. Culturalmente, se trata de un pueblo hermano con el que compartimos lengua, arte e imaginario colectivo. Iniciativas como el FiSahara, Artifariti, ArTifariti y Un micro por el Sáhara han unido a la cultura española con la saharaui durante años. Esos lazos también tienen que ver con la memoria histórica y democrática: es necesario recordar que, igual que tenemos la responsabilidad de abrir las cunetas para resolver nuestro pasado en la Península, también hay cunetas en el desierto. También hay cuerpos con DNI español enterrados bajo aquella arena.

Los lazos solidarios duran hasta hoy. El programa Vacaciones en Paz ha hecho que decenas de miles de familias españolas hayan acogido a menores saharauis durante décadas. Familias que ahora ven cómo esos jóvenes se visten de soldados, van al frente, ante la carencia de perspectivas de futuro y de posibilidades

En cuanto a los vínculos económicos, el Sáhara es un territorio rico en recursos naturales. Estos están siendo explotados por Marruecos y por empresas multinacionales (muchas de ellas españolas), sin que la población saharaui se beneficie, en contra de lo que establece la legislación sobre territorios no autónomos. Es un expolio constante. La política exterior española no solo puede servir a grandes empresas: tiene que tener en cuenta los derechos humanos.

Es curioso observar que en el momento en que se cerraba el régimen franquista y se iniciaba la Transición democrática el Sáhara estaba en el centro del momento político; y que también ahora, cuando la historia política española vive un nuevo punto de inflexión, el Sáhara vuelve a estar presente. En aquel momento, la solución no fue tal y el problema y el sufrimiento de todo un pueblo se mantuvo durante décadas. Hoy, aunque tarde, puede ser el momento para empezar a buscar soluciones acordes a la legalidad internacional.

Si el problema es político, la solución es política. El Estado español ha de asumir la responsabilidad y ser un agente activo en la solución de este problema; y la sociedad civil y la opinión pública son elementos fundamentales para conseguir ese objetivo. Si no se actúa hoy, el conflicto del Sáhara Occidental seguirá siendo un bochorno, una hipoteca para la dignidad de España.

Somos conscientes de los lazos históricos y de los lazos presentes. Somos conscientes de la responsabilidad con la memoria y con el futuro. Y porque somos conscientes, lo hemos de reflejar a la hora de informar y narrar lo que acontece. No podemos permitir que un silencio informativo arroje más olvido sobre este pueblo.


Manifiesto: ‘Somos Conscientes. Informar sobre el Sáhara Occidental


Lista de firmantes

Rosa Montero, Javier Gallego, Virginia P. Alonso, Antonio Maestre, Andrea Momoitio, Pascual Serrano, Olga Rodríguez, Daniel Bernabé, Ana Pardo de Vera, Pedro Vallín, Edurne Portela, Miguel Mora, Yolanda Sobero, Gerardo Tecé, Pepa Blanes, Raimundo Castro, Alejandro Torrús, Ana Camacho Urtiaga, Pablo Elorduy, Miquel Ramos, Anita Botwin, Guillem Pujol, Fabiola Barranco, Sato Díaz, Carmen Domingo Soriano, Manu Tomillo, Teresa Villaverde Martínez, Aitor Albizua, Ebbabba Hameida, Pablo Morán Martínez, Leila Nachawati, Ignacio Pato, Ary Suárez, David Bollero, Isabel García Caballero, Miguel Muñoz, Laura Casielles, Xosé Manuel Pereiro, Mónica Santos Carrillo, Manuel Martorell, Beatriz Asuar Gallego, José Antonio Bautista García, Sarah Babiker, Rafa Panadero, Sara Montero, Jalil Mohamed, María F. Sánchez, Fernando Íñiguez, Esther Ferrero, Luis Díez Álvarez, Tato Puerto, Mª Ángeles Fernández González, José Ovejero, Violeta Muñoz, Santiago Escribano López, Clara Asín, Gorka Andraka, Kristina Berasain Tristan, Santi Donaire, Isabel Cadenas Cañón, Marcelo Ortega Picazo, Silvia Casado Arenas, Emilio Martínez, Naciu Varillas, Manolo Ballesteros, María José Fal Miyar, Pedro Menéndez González, David Artime Coto, Marisol Flórez Borges, Iván G. Fernández, Cristina Natal, Francisco Álvarez González, Xicu Ariza Fernández, Javier Cuevas Domínguez, Miguel Ángel Pérez Suárez, Germán Rodríguez Lourenço, Diego Díaz, Raúl Álvarez Rodríguez, Pablo Zariquiegui, José Pérez, Míguel Fernandi García, Fernando García de Dios, Alfonso Suárez Rodríguez, Luis Ordóñez, David Orihuela Sancho, Isidoro Vegue García, Esther Rebollo y Daniel Domínguez

https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/informar-saharaoccidental-somosconscientes-marruecos/20210224203250184963.html


Este 23F Pablo Iglesias no debe ser cómplice de tanto secreto – por Domingo Sanz

23/02/2021
Franco, 38; Juan Carlos, 49; Felipe, -1 - Reino de Corazones

Este 23F Pablo Iglesias no debe ser cómplice de tanto secreto – por Domingo Sanz, politólogo

Para el 23F de cuarenta años después se ha organizado en el Congreso un evento al que asistirán Felipe VI y otros que ocuparán sus escaños, pero no los de ERC, ni los de Bildu, ni los de Junts, ni los del PdCat, ni los del BNG ni los de la CUP.. Ni los del PNV.

Demostrado que los gobiernos nacidos de las urnas desde 1982 no se han atrevido a abrir la caja que sigue conteniendo nombres y apellidos aún no conocidos, pero sí implicados en los prolegómenos del golpe de Tejero, los que solo miramos la política desde fuera tenemos derecho a pensar que quienes acudan al Congreso a celebrar un misterio no aclarado serán cómplices del delito de mantener oculta a la sociedad una parte decisiva de su historia.

Y como también somos malpensados cuando pensamos en maldades, estamos convencidos que quien algo oculta es porque sabe que, si se desvela, saldrá mal parado.

Pero el tiempo todo lo pudre, lo que se pudre, huele, y lo que huele, se descubre.

Siempre olió mal el 23F, pero incluso Santiago Carrillo esperó a escribir sus memorias para contarnos que en la reunión que los líderes mantuvieron con el rey, hoy huido, tras el golpe de Estado, éste les pidió que la investigación judicial se ciñera a los golpistas conocidos. Para todos aquellos líderes, unos aún acojonados y el resto implicados, el deseo de un borbón borboneando era una orden de obligado cumplimiento. Como hace cientos de años.

Otros no han soltado prenda. Por ejemplo, ese jarrón chino hablador que, por citar uno de sus “éxitos”, no paró de intrigar hasta que consiguió cargarse a Pedro Sánchez en 2016. En cambio, mira por donde, se había negado a colaborar con el Jordi Evole que le buscó para que a su “Operación Palace” no le faltara de nada, aquella ficción sobre el 23F que estrenó en 2014. ¿Tenía miedo Felipe González, con 72 años entonces, a que el ego que siempre le ha llenado la cabeza le traicionara y delante de terceros se le escapara algún secreto de los que aún ocultan él mismo y el gobierno de su enemigo íntimo? Imposible olvidar el encuentro entre Alfonso Armada y Enrique Múgica antes del 23F de 1981. 

También tenemos a José Antonio Zarzalejos concediendo entrevistas para promocionar su libro y a su rey de ahora, pero fracasando hoy mismo ante Marta Nebot, de Público, cuando las preguntas no le gustan, que qué gusto, afirmo, lo de ver como terminan errando hasta los más inteligentes defensores de una Monarquía que nos ha ensuciado la vida.

Hasta lo del “Elefante blanco”, tantas veces mencionado en busca de Armada o el propio Juan Carlos I, se ha caído del pedestal de los enigmas. Antonio J. Candil dice en su libro “23 F. El golpe del rey” que tal paquidermo era, en realidad, el nombre de un bar de citas eróticas al que el capitán Cortina llevaba de incógnito al “salvador de la democracia” cuando aún era príncipe. Se lo he leído a Partal, de Vilaweb.

Mientras el gobierno mantenga la Ley de Secretos oficiales negando a la sociedad su derecho a conocer los momentos más importantes de sí misma, cualquier concesión, como la de contribuir al cinismo de un evento que, si nos atenemos al resultado de lo que conmemora, solo podemos concluir que consiguió lo que los golpistas, todos, estaban buscando: consolidar a su titular en un trono atado y bien atado por el innombrable que lo nombró.

Y, desde una inviolabilidad doblemente blindada, por la Constitución y por su condición de jefe máximo de los Ejércitos, a ese Juan Carlos I no le dio vergüenza lo de intrigar con militares peligrosos, dispuestos a todo y añorantes de la dictadura, contra un Adolfo Suárez que había ganado dos elecciones generales.

Dijo un sabio antiguo que somos esclavos de nuestras palabras, pero sin duda lo somos mucho más de nuestros actos. Y un acto evidente de Iglesias y los suyos es contribuir, con su presencia en el Congreso, a que siga la confusión sobre un golpe de Estado al que nada deben. La continuidad de la dictadura era imposible, y el primero en saberlo era el propio Juan Carlos I por ser rey de todos los potenciales golpistas con el aval definitivo de un dictador asesino.

Eso sí, salvo que él mismo hubiera decidido asumir la doble condición de rey y dictador a través de un general Armada presidiendo un gobierno de concentración.

¿Por qué será que ahora me vienen a la cabeza Alfonso XIII y el general Primo de Rivera?

Quizás era lo que Juan Carlos I tenía previsto, pero la dimisión de Suárez, un mes antes, le rompió los planes. En cualquier caso, me temo que la historia no le habría concedido tanto tiempo como a su abuelo.

Me temo que, a Iglesias, a Garzón y a todos los suyos, tanta complicidad y tan notoria con la ocultación de nuestro pasado inmediato les terminará dañando.

Quizás los de UP deberían mirar la lista de los partidos que este 23F dejarán vacíos sus escaños del Congreso: todos han conseguido más votos en las últimas elecciones. Algunos muchos más, y bastantes se los han “robado” a Unidas Podemos con la justa ley de las urnas en la mano.

Tal como dice el propio Pablo Iglesias, esta democracia deja mucho que desear. Por eso mismo, cualquier acto que pueda ser interpretado, por un electorado contrario a la mala política, como aval de un sistema podrido terminara pasando factura.

Por mucho que estés en el Gobierno, Pablo Iglesias, la libertad de conciencia es causa justa contra vientos, mareas e incluso formalismos y protocolos que parecen obligaciones incluidas con las posiciones de privilegio legalmente conseguidas.

Por cierto, hablando de mantener los principios, no se pierda “Una vida oculta”, la historia de un campesino austriaco durante la Segunda Guerra Mundial que Terrence Malick nos regaló en 2019. Mantener la dignidad sale hoy mucho más barato, y por eso es lógico desconfiar de quien actúa como si la vendiera.

http://www.lacasademitia.es/articulo/firmas/23f-pablo-iglesias-debe-ser-complice-tanto-secreto-domingo-sanz/20210223072951109642.html


23F: homenajear la democracia con leyes franquistas. David Bollero

22/02/2021

Se cumplen 40 años del intento de golpe de Estado del 23F y mañana el Congreso organiza un homenaje con la ausencia de hasta siete partidos políticos. Se pretende conmemorar la fortaleza de nuestra democracia, con un rey más cuestionado que nunca, un emérito corrupto huído y un 23F cuya historia real se desconoce puesto que, al amparo de la ley franquista de secretos oficiales, ningún gobierno ha querido arrojar luz sobre él.

Todo cuanto rodea al 23F es turbio. Las teorías son diversas, pero yo mismo entrevisté hace años a un ex alto cargo del CESID (ahora CNI) que llegó a facilitar, incluso, la lista completa del gobierno de concentración que, según él, tendría que haber surgido tras el golpe. Todas las versiones que hemos oído en estos 40 años presentan lagunas, especialmente la versión oficial, que no hay por dónde cogerla, con hechos que rozan lo humorístico como el de la revista que un día antes del golpe ya lo anticipó.

Creer en la versión oficial es un puro acto de fe, como quien cree en el espíritu santo, y el hecho de que ningún gobierno desclasifique los papeles del 23F no sólo refuerza las teorías de la conspiración, sino que debilita la versión transmitida por quienes mañana conmemoran aquella infausta jornada de 1981. Nada bueno hay cuando existe tanto recelo a la transparencia.

Por todo ello, el homenaje que tendrá lugar mañana es un despropósito. Se desea lanzar un mensaje de fortaleza democrática mientras se nos niega a la ciudadanía información gracias a una ley franquista de 1968. De no modificarse este ley, no será hasta 2030 cuando sepamos qué sucedió realmente en aquel golpe de Estado.

Y como guinda del pastel, con la ausencia del emérito, al que la versión oficial sitúa como el héroe del 23F, y con el temor de que Felipe VI ensalce su figura pese a estar huído y con la mancha de la corrupción que le cala hasta los huesos. El mejor homenaje de 23F es desclasificar sus papeles, pero no interesa. Por algo será, cuatro décadas después.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/02/22/23f-homenajear-la-democracia-con-leyes-franquistas/


COMUNICADO: EN APOYO DEL ACTO “POR NUESTRO TEJIDO SOCIAL Y COMERCIAL”

19/02/2021

La crisis económica, la pandemia y la falta de ayudas y protección necesaria por parte del Estado están golpeando duramente a muchos sectores sociales.

Empezando por la clase obrera, pero también a los pequeños comerciantes, bares, restaurantes, y a la pequeña y mediana empresa, en general. Estos últimos ven cómo tienen que cerrar o echar antes la persiana, llevando a muchos a la ruina, sin que haya para ellos una cobertura económica adecuada.

Al calor de la crisis, avanzan el discurso y las fuerzas fascistas. Vox en Cataluña es un claro ejemplo. Ayudados por la impunidad que les ofrece el Estado y promocionados por medios de comunicación, se aprovechan mezquina y demagógicamente de la penuria y angustiosa situación de estos sectores sociales para atraérselos, ellos, que siempre han sido firmes defensores del gran capital, responsable de estado en que se encuentran la pequeña y mediana empresa.

Recientemente hemos visto en Segovia una movilización del sector de la restauración con una destacada presencia de Vox.

Cualquier acción o campaña que obstaculice, frene, el avance del fascismo y vaya en defensa de los intereses de aquellos que viven de su trabajo contará con el apoyo de nuestra Asamblea. Es por ello que apoyamos el acto que Acción Ciudadana de Segovia bajo el lema “Por nuestro tejido social y comercial” ha convocado para este sábado 20 de febrero, a las 18 h., en José Zorrilla.

Pero es preciso señalar la salida, las alternativas, si de verdad queremos superar la situación de ruina económica de estos sectores sociales:

– Una Banca pública, que financie a la pequeña y mediana empresa.

– Fuerte fiscalidad progresiva: Reducción de cuotas e impuestos a los pequeños comercios y empresas, e importante aumento de los impuestos a las grandes fortunas y grandes corporaciones empresariales, que puedan destinarse a la cobertura de comercios de barrio, bares y restaurantes.

– Un potente desarrollo de tejido productivo, que de empleo seguro y poder adquisitivo a los trabajadores, y clientes y trabajo a las pequeñas empresas.

– Nacionalización de las empresas energéticas, para, entre otras cosas, reducir el precio de la luz.

– Un Banco Central propio, para tener soberanía monetaria como instrumento anticrisis.

– Un nuevo marco político, que no puede ser el de una monarquía que sirve a los grandes magnates y multinacionales, que haga realidad estas medidas.

Segovia, 18 de febrero de 2021.

Contacto: apr.segovia@gmail.com


Ponga una nazi en su vida. David Torres

18/02/2021
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Con exultante alegría, como corresponde a las ocasiones históricas, la prensa patria ha saludado la aparición de Isabel Medina Peralta, la muchachita neonazi que participó en el homenaje a los caídos de la División Azul en Madrid. La han entrevistado, para que comparta su sabiduría con todos los españoles, y la han bautizado con titulares dignos del NODO: “la joven musa del falangismo” y “el nuevo rostro del fascismo español”, entre otras enhorabuenas. Debe de ser que a los viejos rostros ya estábamos acostumbrados y que además Isabel resulta una musa cien por cien hispánica, no como esos modelos rancios importados de Cuba o de Argentina. Esta gente, si tuviera la oportunidad de convocar desde el más allá a Adolf Hitler, le preguntaría cómo lleva lo de no ser Führer, qué le parece la subida del alquiler en Baviera y qué acondicionador de pelo utilizaba Eva Braun.

En cualquier caso, no se veía un entusiasmo periodístico así desde la eclosión estelar de Belén Esteban después de follarse a un torero. Tal vez porque la muchachita se atrevió a cruzar el último puente hacia el nazismo y dijo en voz bien alta la palabra prohibida, la que todos los fachas, voxeros, falangistas y franquistas del país sólo murmuran en la intimidad o que ni siquiera piensan por miedo a las consecuencias. La palabra “judío”, la idea delirante de que el judío es el culpable (exactamente así lo vociferó la muchachita: “El judío es el culpable”) de todos los males de este mundo, el panfleto infecto de los Protocolos de Sión, el antisemitismo puro y duro, el mismo que alentó el cristianismo durante siglos, el que provocó guetos, pogromos y matanzas y que desembocó en los hornos de Auschwitz y Treblinka.

Creíamos que el nazismo había terminado en Auschwitz y Treblinka, pero qué va, sólo se estaba tomando unas vacaciones. Uno de los mejores lugares donde veranear fue la España de Franco, a donde llegó a través de las líneas aéreas del Vaticano, porque a la iglesia católica, desde que se fundó hasta Jasenovac, siempre se le ha dado fenomenal matar judíos. Sí, entre las fábulas que nos cuentan del franquismo está la paparrucha de que Franco era amigo de los judíos, una invención que, la verdad, funciona muy mal con ese sintagma que los prebostes del régimen pronunciaban a todas horas: el “contubernio judeo-masónico internacional”. Un contubernio que abarcaba también a los comunistas, a los homosexuales y a lo que hiciera falta, ya que lo de “judío” es una etiqueta que pega muy bien con todo lo que sea exótico, distinto, con lo otro, con lo extranjero, siempre que sea pobre, se entiende.

Por ejemplo, con los inmigrantes, el plato fuerte del discurso de Vox, pero de repente viene esta muchachita de 18 años y le enmienda la plana a Abascal, se declara admiradora de Wagner y de Nietzsche, seguidora de Hitler y Mussolini, y proclama que odia a Vox más que a Podemos (que ya es odiar), esa gente capaz de poner a un negro al frente de una formación autonómica para arañar más votos. Es normal que la prensa esté fascinada por una jovencita que se folla al toro de Vox igual que Belén Esteban se follaba a un torero, se quita el antifaz democrático y desenmascara por fin, de una vez por todas, a la ultraderechita cobarde, al fascismo que no se atreve a decir su nombre. La escena tiene algo tierno, adolescente, nostálgico, tanto que ya la habíamos visto en la mejor película jamás hecha sobre el ascenso del nazismo, Cabaret, ese momento en que un muchachito rubio y hermoso se levanta en un café y canta Tomorrow Belongs to Me, y los hombres y mujeres, los jóvenes y viejos, los niños y las niñas, se sienten extasiados ante el eco del futuro: la esvástica y el brazo en alto, el saludo hitleriano, el mañana de la raza, los campos de exterminio.

https://blogs.publico.es/davidtorres/2021/02/18/ponga-una-nazi-en-su-vida/


HOMENAJE A ANTONIO MACHADO 22-2-2021

16/02/2021

Lamentablemente este año no vamos a poder estar con vosotr@s homenajeando al insigne poeta y republicano Antonio Machado, lo cual no significa que nos olvidemos del día 22 de febrero, un triste día, en el que el poeta falleció enfermo y triste después de abandonar su querida España, a consecuencia del fascismo. Por ello os dejamos el poema de nuestra amiga Cristina Gallego.

Hasta Colliure caminando versos.

Huellas de exilio,

pretérito aliento,

sepulcro inmortal.

Cada alborada flores frescas,

colores de República

laten sobre la piedra,

palpitan sobre la senda

de una historia por andar.

Vida.

Libertad.

Legado de caminos,

caminos sin camino,

versos

que florecen al caminar.


¿Encarcelar a Pablo Hasél es “normalidad democrática”? Javier Valenzuela

15/02/2021
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Pablo Casado ha acusado a Pablo Iglesias de hablar de España como si fuese “una dictadura” y ha pedido que Pedro Sánchez le cese por ello. Casado ha vuelto a mentir –o, al menos, tergiversar la verdad– para excitar a la parroquia conservadora e intentar desviar la atención sobre el regreso a la escena informativa de la corrupción del PP con motivo del comienzo de un nuevo juicio a Luis Bárcenas.

Con frecuencia, la diferencia entre la verdad y la mentira está en los matices. Iglesias no ha dicho que España sea “una dictadura” o “como una dictadura”. A Iglesias se le pueden reprochar tales o cuales errores, pero no uno tan grosero como calificar de “dictadura” un sistema en el que él ha alcanzado la vicepresidencia. Iglesias es más perspicaz que eso: lo que ha dicho es que no se puede considerar “normalidad democrática” el hecho de que un puñado de dirigentes independentistas catalanes sigan encarcelados. Pienso que tiene razón.

España no es una dictadura, pero tampoco una democracia irreprochable. De hecho, no hay democracias irreprochables; la presidencia de Trump acaba de evidenciar las carencias de la que se proclama la mejor de todas, la estadounidense. La democracia es un ideal hacia el que caminar, y la española necesita abandonar el inmovilismo y la autocomplacencia de determinadas élites, y reanudar la marcha. Así opinan unos cuantos millones de compatriotas.

Ni me alarma ni me indigna el comentario de Pablo Iglesias. Desde el nacimiento mismo de infoLibre, y en sintonía con lo que expresaban en las calles los pacíficos manifestantes del 15M, creo que España es una democracia manifiestamente mejorable. La Transición consiguió el nivel de libertades y derechos que permitía la correlación de fuerzas de entonces, pero nuestros hijos y nietos no pueden vivir de su constante adoración. El mejor homenaje que se puede hacer a la Transición es considerar que sus conquistas son perfectibles.

El encarcelamiento de los independistas catalanes no es la única “anormalidad” de nuestra democracia. Ahora mismo el rapero Pablo Hasél va a tener que mudarse al trullo por unos comentarios sobre la monarquía o el terrorismo que no han provocado el menor daño a la libertad, la vida o la hacienda de nadie. Por zafios o desafortunados que le parezcan tales comentarios, ningún demócrata puede aplaudir el encarcelamiento de Hasél. La inoportunidad o el mal gusto no pueden ser penalizados. La libertad de expresión es un pilar básico de la Europa democrática.

Aplaudo el manifiesto en contra del encarcelamiento de Hasél difundido estos días. España no es Marruecos ni Turquía, pero se equipara a esos países cuando encarcela a cómicos, raperos, humoristas, tuiteros o periodistas por tales o cuales frases de sus textos o espectáculos. La penalización de opiniones diferentes de las mayoritarias es una espada de Damocles que pesa sobre nuestros escritores y artistas.

Recordemos que el de Hasel no es un caso aislado. En los últimos años, un puñado significativo de disidentes –Valtonyc, Hasél, La Insurgencia, los titiriteros del Gora Alka-ETA, Cassandra Vera, César Strawberry, El Jueves, Billy Toledo, Coño Insumiso…–han sido acosados por sus opiniones sobre la monarquía, la religión o la Policía. Algunos han dormido entre rejas, los más han sido absueltos al final, todos han sufrido angustia y dolor, gastos económicos y daño a su reputación.

No creo que esto sea “normalidad democrática”. Como tampoco que el anterior jefe de Estado se largara a un emirato para no tener que dar explicaciones sobre supuestas corrupciones y evasiones fiscales. En todas partes cuecen habas, por supuesto, pero en España a calderadas. ¿Es normal que, desde La Zarzuela a cientos de ayuntamientos, pasando por partidos que han gobernado o gobiernan comunidades autónomas y hasta España entera, la corrupción sea aquí habitual, si no crónica? ¿Es normal que un Consejo General del Poder Judicial partidista y caducado hace dos años le diga al Parlamento lo que tiene o no que hacer, siga nombrando cargos y continúe disfrutando de prebendas en vez de volver a sus anteriores ocupaciones? ¿Es normal que militares jubilados chateen sobre golpes de Estado y fusilamientos masivos?

Isaac Rosa recordó ayer en elDiario.es que el cuñadismo celtibérico pretende justificar el encarcelamiento de políticos independentistas o artistas irreverentes con aquello de que han sido juzgados y condenados por tribunales que aplican las leyes vigentes. Exactamente igual que en Turquía o Rusia, donde los disidentes son “condenados por tribunales, aplicando leyes elaboradas por sus parlamentos”, añadía Rosa”. Y concluía sabiamente: “Así que como argumento en sí mismo no es gran cosa, tiene que ir acompañado de algo más. Ese algo más se llama democracia”.

España es una democracia, sí, pero, como el vino, la literatura o los teléfonos inteligentes, las democracias tienen diferentes calidades. ¿Cuál es el nivel de calidad de la nuestra? Mejorable, manifiestamente mejorable en su protección de las libertades y los derechos, en la independencia e imparcialidad de su justicia, en su rigor contra la corrupción. Y también, como escribía Isaac Rosa, “en su capacidad o incapacidad para resolver por medios políticos un conflicto político, en vez de cerrarlo en falso por la vía policial, judicial y penitenciaria.” Aunque a su inteligencia se le escape esta diferencia, señor Casado, decir esto no es decir que España sea una dictadura, ni mucho menos.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/02/11/encarcelar_pablo_hasel_normalidad_democratica_116540_1023.html


Los mantenidos. David Bollero

12/02/2021

No producen, no aportan, gastan millones de euros al año en lujos y caprichos y viven en una burbuja tan impermeable que incluso pueden delinquir sin que se les pueda juzgar. Ni siquiera tienen más mérito para disfrutar de esta vida que haber sido enchufados. Así es la monarquía, así son los mantenidos.

Ayer conocíamos la noticia: la princesa Leonor estudiará el bachillerato en un colegio de Gales que costará 76.500 euros al añoLa Educación Pública del país que reina no es lo suficientemente buena para la familia real. No lo era ya, pues las niñas estudian un exclusivo colegio privado, al que acude la descendencia de la élite económica. Nada de mezclarse con los vasallos, no sea que conozcan realmente el país que los mantiene.

Mientras la pobreza avanza a pasos agigantados en España, los mantenidos ven incrementada su partida rozando los 8,5 millones de euros. Las personas que viven en la Cañada Real de Madrid, en los Asperones o Palma Palmilla de Málaga, en O Calvario de Vigo o en las Tres Mil Viviendas de Sevilla pagan los trajes de alta costura de la familia real, sus joyas exclusivas, sus coches de lujo, su servidumbre, sus piscinas, sus casas palaciegas y viajes de ocio, sus operaciones de cirugía estética, su educación y sanidad privada…

Si un niño o una niña, con su ignorancia inocente, preguntara ¿para qué sirve un rey? pondría en un serio aprieto a un adulto honesto, hasta el punto de que preferiría retomar el discurso de las flores y las semillas o la cigüeña. Basta echar un vistazo a la agenda de los mantenidos para ver que sus aportaciones al país se limitan a asistir a actos, cuales jarrones a los que algunos aún sacan brillo hoy, repetir discursos con diferentes palabras -a veces, tan sólo descolocadas-, o entregar galardones como quien entrega una degustación en un supermercado.

Hay quien a estas alturas habla de que el rey es símbolo de unidad, pero ¿qué unidad puede generar alguien que no conoce su país? ¿Qué pueden aportar unos mantenidos que toman el dinero público para disfrutarlo de una manera elitista, con absoluta opacidad y blindados contra el escrutinio público por determinados partidos políticos? ¿De qué unidad nos hablan cuando cesan a unas personas por rotular en la televisión pública la realidad, que tanto la nieta como el abuelo se van de España?

La desfachatez parece algo intrínseco a la condición de mantenido, porque igual que el emérito defraudador se iba de safari cuando más golpeaba la crisis, la niña se va a un internado que nos cuesta casi seis veces el Salario Mínimo Interprofesional cuando todos los indicadores indican que la pobreza se ha disparado espoleada por el coronavirus. Tan cuestionados, tan cercados se sientan los mantenidos, que han tenido que precisar que esos 76.500 euros saldrán de su asignación… no fuera que, aunque el dinero sale del mismo sitio, del bolsillo de sus vasallos, corriera a cargo de Patrimonio, como tantos otros lujos que solo ellos disfrutan.

Así las cosas, va siendo hora de que los mantenidos se independicen y, tan formaditos que están, comiencen a ganarse la vida como hacemos el resto; todo ello, previo referéndum en el que todos sus mecenas podamos decidir si queremos seguir viviendo en muchos casos en la exclusión para que ellos continúen con su vida de ensueño.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/02/11/los-mantenidos/


Borrell, crecido ante Rusia y servil ante Marruecos. David Bollero

10/02/2021

Si no se tratara de un asunto tan serio, resultaría hasta cómico ver al Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, tan gallito con Rusia y, en cambio, sumiso y servil ante Marruecos. El modo en que se creció ayer en la Comisión Europea para defender su postura respecto al opositor ruso Alexei Navalni choca frontalmente con el modo en que evita condenar la ruptura del alto el fuego de Marruecos el pasado 13 de noviembre y su ocupación ilegal del Sáhara Occidental desde hace 46 años.

La historia de Borrell en la cuestión saharaui es una sucesión de despropósitos, de hipocresías y servidumbres al reino alauí, tanto desde la esfera pública como privada. En alguno de sus paréntesis en la política (2009-2010) se sumó a la larga lista de personalidades políticas que Abengoa acostumbra a fichar. La empresa sevillana, con fuertes lazos comerciales con Marruecos, incluso, en el Sáhara Occidental ilegalmente ocupado, lo fichó para su consejo de administración y para el consejo asesor internacional. Posteriormente, no está de más recordarlo, la venta de acciones de Abengoa por parte de Borrell aprovechándose de información privilegiada –la CNMV le multó por ello con 30.000 euros– fue un asunto muy sonado que a punto estuvo de hacer volar por los aires su candidatura al actual cargo europeo.

Como titular de Exteriores, el ahora Alto Representante de la UE para Política Exterior también ha hecho de las suyas, evidenciando su ‘cariño’ por Marruecos. Especialmente destacado, por su torpeza o cinismo (o ambas), fue el momento en el que en 2018 llegó a negar que España sea la potencia administradora del Sáhara Occidental, como territorio no descolonizado que es. Se oponía así, no sólo a lo establecido por el Derecho Internacional y los autos de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, sino al auto del que ahora es ministro del Interior y en 2014 magistrado de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, que estableció que  “las resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y los informes de su Secretario General, la Potencia Administradora del Sáhara Occidental sigue siendo España, aunque lo sea de iure pero no de facto hasta que finalice el periodo de la descolonización, tiene las obligaciones recogidas en los artículos 73 y 74 de la Carta de Naciones Unidas”.

Con estos antecedentes, no puede decirse que sorprenda que mientras con Rusia enarbola la bandera de la justicia y la libertad, con el Sáhara Occidental se escuda en las resoluciones de la ONU que desde hace tres décadas se incumplen, mientras Marruecos viola sistemáticamente los Derechos Humanos del pueblo saharaui y expolia sus recursos naturales comercializándolos, principalmente, con España y la Unión Europea.

Borrell es uno de tantos personajes infames que manejan diferente rasero en función de determinados intereses, sin guiarse ni por principios, moral o justicia. Ni siquiera ahora, en plena guerra del Sáhara Occidental, es capaz de envalentonarse como con Rusia para evitar las barbaridades que está cometiendo Marruecos en los Territorios Ocupados. Y lo que todavía sabe peor, cuenta para ello con la complicidad de la inmensa mayoría de los medios de comunicación, que bloquean informativamente la cruda realidad.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/02/10/borrell-rusia-marruecos/


EN INVIERNO ¡NADIE SIN CALEFACCIÓN!

08/02/2021

Un 17% de los hogares españoles se ven obligados a limitar, por falta de dinero, el consumo energético y no pueden mantener una temperatura adecuada en su vivienda.  Esta realidad se extiende y agrava en los casos (muchos) de desempleo y precariedad laboral. Y para el conjunto de familias españolas ha subido el recibo de la luz un 27 %, lo que constituye un atraco a mano armada.

El derecho a la energía es reconocido por el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) de 1966 y establecido por la ONU (1991). La electricidad y resto de energías deben ser un Bien Público, no una fuente de obtención de beneficios de cuatro magnates y grandes ricos.

Sin embargo, las grandes multinacionales y compañías de la energía imponen a los gobiernos sus dictados, tienen, para ello, en sus juntas directivas a políticos del PP y del PSOE (Ángel Acebes, Isabel tocino, Cristina Garmendia, Elena Salgado,…) y engordan sus bolsillos a costa de adelgazar los nuestros y de nuestro sufrimiento.

La electricidad no es, como debiera ser, un bien básico, social, sino un mercado más, además muy desregulado (sobre todo a partir de la ley 54/97 y cuya liberalización culminó en 2009) para servir a las empresas eléctricas, que fijan cantidad de energía y precios.

Este robo y atropello solo se puede evitar con medidas como éstas:

-Prohibición de los cortes de luz y energía, con independencia de la duración del Estado de Alarma.

-Reducción urgente y drástica del precio de la luz. Fijación de Precios cubriendo todos los costes de los procesos energéticos, incluyendo los sociales y ambientales.

-Nueva Ley del Sector Eléctrico, retornando a un sistema de mayor intervención y control del Estado.

-Vuelta a manos públicas, del Estado, del sector energético.

8 de febrero de 2021

Contacto: apr.segovia@gmail.com