Editorial granjeña edita un libro bilingüe sobre el anti-nazi noruego, Nordahl Grieg

15/01/2018

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Verano de 1937. En su apoyo a la República Española, la izquierda europea se moviliza para realizar en el Madrid sitiado por las tropas de Franco, así como en la retaguardia de Barcelona y Valencia, el Congreso de Escritores Antifascistas. Entre los VIPS asistentes, el intelectual, escritor y periodista noruego, Nordahl Grieg.

Un desconocido en España pero en Noruega un héroe nacional. Grieg fue un viajero impenitente durante su juventud, sus libros sobre marinería, China y Rusia le convirtieron en un escritor muy popular, al tiempo que el propio Grieg fue desarrollando un fuerte compromiso con los oprimidos que le llevó a militar en el Partido Comunista. Con la ocupación nazi de Noruega, en 1940, Grieg dio un paso más, poniéndose al servicio del ejército británico con el que desempeñó distintas misiones. En una de ellas, en un bombardeo sobre Berlín en 1943, el avión de Grieg fue derribado. El escritor no sobrevivió.

A los 80 años del fallecimiento de Grieg, la editorial granjeña Arqueología de Imágenes, dirigida por Ainhoa ZufriateguiAku Estebaranz, publica un conjunto de artículos y relatos del autor noruego basados en su visita española. Verano español (Spansk sommer) Un texto inédito en castellano y poco editado en Noruega. La novedad del caso es que el libro se ha publicado (primorosamente) en edición bilingüe noruego español, y financiado, como ya hicera Estebaranz con Estampas de Aldea, a través de micromecenazgo. De esta forma, se obtuvieron los más de 7.000€ necesarios para la edición y la traducción, con importante aportación de entidades culturales noruegas. Y más particularidades, en la edición se han incluido fotos, también inéditas, que Walter Reuter realizó durante el congreso, imágenes rescatadas del olvido por el propio Estebaranz. como la que ilustra el artícula, Grieg (a la derecha) junto al escritor danés Sigvard Lund.

Pero más allá del exotismo de los avatares editoriales, Verano español es un sorprendente recorrido por la retaguardia republicana, con alguna puntual incursión al frente. Evidentemente Grieg participa de la retórica comunista del contexto, pero no por ello pierde personalidad ni brío narrativo. Sus observaciones de detalles que terminan delatando la monstruosidad de la contienda, la misería de la vida de los civiles, el pobre país devastado, filtran todos y cada uno de los relatos de un modo sorprendente. Una muy buena lectura.

 

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Defensa se desentiende de la fosa con cien militares fusilados por Franco al mantenerse leales a la República

12/01/2018

 

Victimas-franquismo-JUAN-MIGUEL-BAQUERO_EDIIMA20160619_0200_5El Gobierno quiere zanjar y olvidarse de la fosa de los militares en San Fernando (Cádiz). El Ministerio de Defensa no asume “competencia ni responsabilidad alguna” en el caso, según la respuesta que ha dado el Ejecutivo a Unidos Podemos a una pregunta parlamentaria presentada tras la publicación en eldiario.es de la existencia de este enterramiento.

El Ejecutivo alega además como coartada que la Junta de Andalucía ya actúa de oficio en la tumba ilegal. Unos argumentos que insisten en la manera que el presidente Mariano Rajoy sigue echando balones fuera con la Memoria Histórica.

La propia réplica oficial más que “Cospedal no tenga ninguna muestra de sensibilidad con estos militares y sus familias” es “inadmisible”, en opinión del diputado de Unidos Podemos-En Comú -En Marea Juan Antonio Delgado Ramos, que registró  la pregunta en el Congreso de los Diputados.

Desde suelo andaluz responden con cierto grado de perplejidad. “Que se esté actuando desde la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía no exime que el Gobierno y Defensa puedan asumir su responsabilidad en un tema en el que además incumplen una ley estatal que está en vigor”, señalan fuentes de la Junta. “En esta o en cualquier otra fosa“, puntualizan.

Familiares de estas  víctimas del franquismo tampoco opinan igual que Defensa. “Le pido a Cospedal que dé valor a unos militares que obedecieron al Gobierno que les nombró y cumplieron con su labor” al no acatar la rebelión armada, declara Rosa María de Sancha, nieta de Manuel de Sancha Morales, Comandante en Jefe de las tropas de Infantería asesinado y arrojado a la fosa isleña. “Ojalá lo hicieran y sería un orgullo”, dice, “porque ese es el valor que tienen los militares, ¿no?, estar a la orden del Gobierno que salga, como ahora está el PP”.

Militares opuestos al “glorioso Alzamiento Nacional”

El regate de la cartera dirigida por María Dolores de Cospedal revela “una actitud muy diferente a la que tomaron con el caso de Sanjurjo, por ejemplo”, señala Delgado Ramos. En aquel caso  el militar golpista acabó siendo enterrado “con honores” en el Panteón de los Héroes del cementerio de Melilla tras su exhumación obligada en Pamplona.

“Tiran balones fuera como si no tuviera nada que ver con ellos”, afea el diputado de Unidos Podemos. “Dicen además que nadie les ha preguntado y que es una competencia regional pero tampoco se ponen a disposición de Andalucía” en relación a la excavación actual.

El enterramiento ilegal está siendo intervenido como una más de las actuaciones emprendidas desde la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía. Ya han aparecido los restos óseos de entre 24 y 26 ejecutados, todos con muestras de muerte violenta.

Diez de ellos han sido exhumados y el estudio antropológico y los análisis genéticos determinarán, o no, su identidad. La asociación memorialista local, responsable de los trabajos arqueológicos, requería hace escasas fechas nuevos permisos “y más implicación de las administraciones” para continuar con la excavación cerca de los nichos donde avanza una de las fosas.

“Mi abuelo está ahí, en la fosa”

“Mi abuelo sabemos donde está, ahí, es el sitio exacto”. Rosa María de Sancha está a pie de fosa y señala el enorme agujero excavado en el cementerio de San Fernando. La tierra gaditana enseña restos óseos de varios ejecutados. “¿Leales a la República? Por supuesto”, cuenta. Porque Manuel, su abuelo, ” no sacó las tropas a la calle y no declaró el Estado de Guerra” como requerían los rebeldes.

Por eso fue “arrestado, encarcelado y después asesinado”. Y por ello ella y su familia siguen buscando sus restos. Manuel “fue fusilado el 28 de agosto [del 36] y ese tiempo y el anterior [tras el golpe de Estado] eran todos militares los que están ahí, todos”.

En esas centenas de historias enterradas hay “casos de militares que son emblemáticos”, narra el investigador Miguel Ángel Lopez Moreno. Como el capitán de Corbeta Virgilio Pérez Pérez o el propio Comandante Manuel de Sancha Morales. “Ambos tuvieron la valentía de oponerse abiertamente a la sublevación militar y acabaron dando su vida en el acto de permanecer leales al juramento que ofrecieron a la República”, explica.

Este medio preguntó a Defensa sobre la tumba colectiva pero el Ministerio no respondió si tenía algún plan para los militares ejecutados y arrojados a la tierra abierta en el camposanto isleño. De ahí, Unidos Podemos solicitó en el Congreso de los Diputados, en noviembre de 2017, “respuestas” sobre las “víctimas del franquismo” asesinadas “por defender la democracia”.

Y la respuesta del Gobierno de Rajoy y a la cartera de Cospedal, con fecha 9 de enero de 2018 y a la que ha tenido acceso eldiario.es, señala: “En el Ministerio de Defensa no se ha recibido solicitud alguna sobre cualquier tipo de actuación conforme a los puntos 1 y 2 del artículo 14 de la ley 52/2007”. Y continúa el escrito apelando a “los trabajos” que realiza la Junta de Andalucía “al amparo” del Protocolo Andaluz de exhumaciones, “no teniendo competencia ni responsabilidad alguna el Ministerio de Defensa”, finaliza.

“Ya tienen conocimiento a través de los medios de comunicación”, subraya Juan Antonio Delgado Ramos, por lo que considera “inadmisible” la “falta de sensibilidad de Cospedal” y que para Rajoy “nunca haya dinero ni esfuerzo cuando se trata de víctimas del franquismo”. El Ejecutivo nacional “se vanagloria de dar “cero euros” a la Memoria Histórica” y esta actitud “la ratifican con decisiones como esta”, recuerda.

En la antigua Isla de León no hubo guerra civil. Como en gran parte del suroeste peninsular. Esta falta de resistencia republicana al golpe fascista no evitó el baño de sangre que en San Fernando dejó 204 víctimas de Franco. De estas, 108 eran miembros de la Armada opuestos al “glorioso Alzamiento Nacional” que permanecieron leales a la República. Andalucía busca los huesos. Sus familiares esperan darles un entierro digno. El Gobierno nacional, y Defensa, se desentiende del caso.

http://www.eldiario.es/sociedad/Defensa-competencia-responsabilidad-asesinados-Franco_0_728277900.html


Campaña de micro-mecenazgo para continuar con el montaje de la película sobre Agapito Marazuela

11/01/2018

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Lidia Martín lanzó el pasado mes de diciembre una campaña de micro-mecenazgo para poder continuar con el montaje de su nueva película documental sobre Agapito Marazuela, pieza clave del folklore castellano. El próximo día 19 finaliza la campaña.

Lidia Martín, directora de cine, estuvo el 14 de diciembre en el Ateneo Republicano de Valladolid acompañada del investigador Luis Díaz Viana, presentando la campaña de crowdfunding para poder continuar con el montaje de su nueva película documental Agapito, Pito. El guardián del folklore, del que ofreció un avance.

“Hago dicha campaña de micro-mecenazgo a través de la plataforma Ulule, que es lo habitual para el mundo del cine desde que empezó la crisis”, dice la directora segoviana.

“Hasta ahora”, añade Lidia Martín, “había podido dirigir y co-producir mis películas anteriores Memorias de la Esperanza, El retorno del avería y El Teatro, la Crueldad y las Luciérnagas, sin necesidad de este tipo de ayuda. La dificultades en el sector del cine nos están obligando ahora a recurrir a este tipo de apoyo”.

Lidia Martín confiesa que se ha animado a hacerlo a pesar de que es consciente de que “los tiempos no son buenos para la mayoría de mis amigos, familiares y compañeros de profesión. Pero también sé que la mayoría de vosotros estáis al tanto mi nuevo proyecto, queréis que lo continúe y -eso es lo más importante- no os vais a sentir presionados por este mensaje”.

“Estoy dedicada al montaje de esta película”, continúa Lidia Martín, quien dice haber trabajado mucho para poder tener el material. “Creo en el proyecto y lo veo muy necesario, por eso he recurrido a una campaña de difusión en las redes y al mecenazgo más concretamente”.

El próximo día 19, termina la campaña de micro-mecenazgo, que según informa Lidia Martín, está al 45% del objetivo de 3.000€ que necesita para montar la película.

“Ya hay que empezar a pensar en el montaje, la postproducción… y el estreno (para el 2018, si todo sale como yo quisiera)”, manifiesta la directora, que anima a colaborar y a ser posible que se haga en la plataforma https://es.ulule.com/agapito-marazuela/ en la que se pueden ver los premios y recompensas la contribución, como por ejemplo acudir el día del estreno, salir en los créditos, etcétera.

Lidia Martín indica que si no se tiene acceso a la página, está la cuenta corriente de la Asociación Cultural La Vía Láctea que está apoyando el proyecto: Asoc. La Vía Láctea IBAN: ES82 3085 0095 6022 3142 9115.

Hasta el día de hoy la película se ha rodado con mi propio dinero y con el entusiasmo de todo mi equipo. A partir de ahora ya no va a ser suficiente. Pero lo que sí prometo a todo el mundo –y es mi compromiso con los que me han apoyado durante estos meses- es que, aunque no llegue todo el dinero necesario, saldrá la película”, expresa Lidia Martín.

Agapito Marazuela (Valverde del Majano, 1891; Segovia, 1983) fue un músico y folklorista segoviano al que debemos la recuperación de un instrumento tradicional que prácticamente había desaparecido en Castilla y León, la dulzaina, y a quien también debemos una obra fundamental: el Cancionero de Castilla la Vieja. Por su adscripción al Partido Comunista de España (PCE) y su fidelidad a la República, tras la Guerra Civil fue encarcelado varios años y condenado al ostracismo.

Esfuerzos como el de Lidia Martín -que no cuenta con apoyos institucionales- por recuperar la figura y la obra de Agapito Marazuela bien se merecen ser apoyados.

Lidia Martín facilita a los lectores de últimoCero el tráiler de su película, para ver lo interesante que fue Agapito. Da algunas pistas, no muchas, pero ojalá que sean suficientes.

http://ultimocero.com/cultura/2018/01/10/campana-de-micro-mecenazgo-para-continuar-con-el-montaje-de-la-pelicula-sobre-agapito-marazuela/


La historia del albañil que fue tiroteado por la Policía en una protesta a plena luz del día

04/01/2018

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Eran las cinco de la tarde de aquel 9 de julio de 1977. Francisco Rodríguez Ledesma. Albañil. Currante y vecino en paro del barrio obrero del Cerro del Águila se encontraba en una de las asambleas celebradas ante el expediente de crisis que amenazaba los dos mil puestos de trabajo de la fábrica textil de Hytasa (Sevilla). La instalación había sido inaugurada cuarenta años antes por el general Gonzalo Queipo de Llano.

Aquella tarde unas cien personas al grito de ‘No al cierre de la textil‘ alterarían, tras meses de protesta, al Seat 1500 color crema que llegaba a cada concentración con tres agentes de la Brigada Político Social. La nota del Gobernador Civil relata al día siguiente de aquella revuelta como “supuestamente lanzaron piedras al vehículo los manifestantes” de Hytasa. Más tarde, cayeron disparos. Gritos. Y un solo herido que termina muerto. A Ledesma, de 54 años de edad, le estalló el bazoy tuvo perforación de colon a causa del disparo de uno de los agentes de la BPS a menos de veinte metros de distancia.

Seis meses de lenta agonía y seis operaciones más no le salvaron de “sufrir un agravamiento considerable, con infección abdominal y una afección renal aguda”. Murió el 4 de enero de 1978. Hoy se cumplen cuarenta años de su asesinato. Casos como el del albañil Francisco Rodríguez Ledesma confirman como a las puertas de la Transición, y con el dictador muerto hacía dos años, el terror no había pasado. Una de sus modalidades eran los tiros al aire en medio de manifestaciones que costaron la vida a trabajadores a plena luz del día.

El escritor Juan José Téllez relata sobre el caso de este albañil del Cerro del Águila la impunidad que nunca ha salido a la luz. El agente “era un tipo con gafas que bajó de un coche policial. Así describieron a su asesino. Nunca identificado, jamás condenado”.

La explicación oficial llegaría días más tarde en uno de los comunicados lanzado por el entonces gobernador civil José Ruiz de Gordoa.: “Dispersada la concentración, un grupo de unas 100 personas, identificó un coche policial dirigiéndose contra el mismo y arrojándole piedras con propósitos claramente agresivos, viéndose obligados los ocupantes a salir del coche y efectuar disparos al aire. Posteriormente se tuvo conocimiento de que en la Casa de Socorro de Nervión había ingresado un hombre herido de bala y que resultó ser Francisco Rodríguez Ledesma…”.

La prensa de la época se hizo también eco de los terribles sucesos. “Las cargas de la Policía Armada sembraron el desconcierto entre los miles de manifestantes. Entre el tumulto, cinco disparos de bala salieron de la pistola de un policía de paisano hiriendo de muerte a Ledesma”.

Los obreros de la textil de Hytasa, una de las fábricas más grandes del sector, llevaban varias semanas de concentraciones. En sus puertas se reunían miles de vecinos de todos los barrios obreros, los Pajaritos, La Candelaria, Polígono Sur, Su Eminencia, Rochelambert y el Cerro.

Cinco disparos al aire

Aquella tarde del 9 de julio, Ledesma llegó a la concentración como un trabajador afiliado a Comisiones Obreras, aunque se encontraba en paro y nunca había sido de la plantilla de la textil. Esa tarde había pasado por la bodeguita donde hablaba con otros albañiles de posibles chapuzas que podían salir en el barrio.

Sin dar apenas tiempo a los convocados, comenzaron las carreras, las cargas, el humo, todo por unos gritos que alteraron a aquella Policía Armada. Nadie olvida que los agentes de la BPS estaban a tan solo a veinte metros de distancia de los trabajadores de la textil. “De la calle Héroes de Toledo surgió un Seat 1500 color crema. De él se bajó un hombre que rondaba la cincuentena. Parece que algunas de las personas recriminaban a la Policía su enérgica, incontrolada e inconsecuente represión”, aclaraban los periódicos.

El recuerdo de los vecinos

“Nadie olvida aquella tarde. Fue para todos un día muy traumático. La muerte de un compañero que, sin ser trabajador, fue aquella tarde a ayudar a sus vecinos que se veían amenazados a irse a cola del paro” relata a Público Pepe Verdón, vecino del barrio en aquella época. Ledesma había llegado al barrio junto a sus siete hermanos desde Morón de la Frontera. “Se habían buscado la vida en este barrio obrero y en aquella etapa buscaba por las tardes chapuzas que le salieran en la casa de algún vecino. Sin familia y sin trabajo, este albañil intentaba salir adelante como todos”.

Miguel Rodríguez Ledesma, hermano de Francisco, recuerda como en aquella etapa su hermano mayor tuvo la peor suerte del mundo. “En aquella época vivía con mi madre. Después de tantos meses en el hospital solo queríamos descansar de un episodio tan difícil”, relata. El mayor de los Ledesma pertenecía como trabajador de la construcción al sindicato de CCOO. Su hermana Rosario aún guarda en el cajón de su habitación el carné de afiliado, las gafas y las 50 pesetas que llevaba encima en el momento que se cometió el asesinato.

“No tenía viuda ni hijos pero la familia que tenía sufrimos mucho, sobre todo mi madre, que nunca dejó de recordarlo”, destaca Miguel. Encarna, su mujer, afirma en conversación telefónica, cómo su suegra luchó largos años en un pleito con el policía que disparó a su hijo, “ganando cinco millones de las antiguas pesetas”como compensación por parte del gobierno ya en democracia.

Mil personas acompañaron al cuerpo de Ledesma

Verdón habla del dolor de una familia que no vio a los culpables sentarse en el banquillo hasta casi tres años después de su muerte. “El día del juicio estaban sentados en el banquillo el jefe de la BPS en Sevilla que aún está vivo y un agente de Cádiz de la Brigada que recalcó que aquel disparo a 15 metros de la espalda de Ledesma se hizo para salvaguardar su seguridad”. Los responsables no cumplieron condena, quedando otro asesinato de la Transición impune.

Ledesma murió en el Hospital Virgen del Roció donde ingresó la misma tarde del 9 de julio. Seis meses después con el pulmón infectado, el riñón y los intestinos no se pudo hacer nada por él. Hoy su hermana Rosario ha sido la única que ha mantenido su legado y reivindica la lucha de su familia por conseguir una respuesta a pesar del paso de los años. “El sindicato de Comisiones ayudó a la familia con una ayuda que hacían los trabajadores para la familia de Ledesma, esperando una lenta recuperación que nunca llegaría y que no le permitió a este albañil salir con vida”, afirma Verdón a Público.

Rosario Rodríguez Ledesma no olvida el día de la muerte de su hermano, cuarenta años después. “Cientos de personas quisieron acompañar a la familia desde el hospital al cementerio en una especie de cortejo que no fue finalmente permitido”. Cientos de personas fueron de todas formas y vociferaron delante de la policía pidiendo responsabilidad a “aquellos fascistas en una larga caminata hasta el camposanto”.

Víctima de la Transición. Víctima del franquismo

El colectivo Aire Libre, presidido por Verdón, junto al grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de CGT (RMHSA) han exigido a la Junta que esta ‘víctima colateral’ del régimen tenga su Lugar de la Memoria, concretamente en la esquina donde fue alcanzado, la de la avenida de Hytasa con Diamantino García. Hoy lugar de entrada de un centro de educación primaria.

La solicitud trasladada a la Dirección General de la Memoria Democrática, para su inscripción en el Catálogo de Lugares de la Memoria Histórica de Andalucía fue aprobada el pasado mes de julio, aunque Verdón recuerda que “se encuentran a la espera de que se coloque la placa oficial”. La nueva ley de Memoria ha aceptado como víctima de la dictadura a este albañil al haber sido asesinado antes de 1982, tal y como marca la nueva ley de Memoria Democrática andaluza.

Desde 2015, el colectivo Aire libre repone cada mes una placa improvisada que recuerda a los vecinos del barrio la esquina de su asesinato. “Nos la tiran, se cae, se moja con la lluvia pero una vez más la volvemos a poner hasta que llegue la definitiva”.

Cecilio Gordillo, coordinador de la RMHSA, añade a Público la importancia de este caso y de su recuerdo en esta etapa tan oscura. “La necesidad de que las víctimas de la Transición sean víctimas de la represión del régimen, aunque sí podríamos decir que el golpe tiene una fecha concreta, 18 de julio del 36 no así el nacimiento del modelo creado (franquismo) y mucho menos su muerte y represión”.

http://www.publico.es/politica/caso-rodriguez-ledesma-historia-albanil-tiroteado-policia-protesta-plena-luz-dia.html


La puerta del Valle de los Caídos sigue cerrada: las trabas para exhumar en la mayor fosa común de España

03/01/2018

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Las familias de ocho víctimas de la guerra civil están a un paso de abrir la mayor fosa común de España: el Valle de los Caídos. Esperan el aviso para sacar los restos óseos de seis republicanos y dos franquistas. Tienen el aval de la justicia y equipos técnicos dispuestos a exhumar después de superar un carrusel de trabas, pero han encontrado el último escollo dentro del propio mausoleo con la negativa a abrir la puerta de los responsables de la Abadía de Cuelgamuros.

La primera sentencia judicial que permite una exhumación en el conjunto monumental construido por Franco  con trabajo esclavo está fechada en marzo del año 2016. Es el caso de los hermanos Manuel y Antonio Ramiro Lapeña Altabás. Esta denuncia, junto a otras cinco, buscaba sacar los huesos de algunas de las  33.847 personas enterradas, de las que 12.419 están sin identificar y trasladadas a Madrid sin permiso de sus familiares.

“Hay que abrir la puerta del Valle de los Caídos, literalmente, y empezar a exhumar”, dice el abogado Eduardo Ranz. El letrado representa a las familias de ocho personas enterradas allí, dos pertenecientes al bando nacional y dos al republicano,  que han denunciado al responsable de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, por negarse a permitir las ocho exhumaciones autorizadas.

“Tenemos sentencia judicial firme que permite entrar y el equipo de trabajo preparado”, refiere Ranz. “Y no puede ser que 22 señores –los responsables de la Abadía Benedictina– puedan más que un Estado, porque ya es una orden que viene de Presidencia, está tratada en un Consejo de Ministros y que acata Patrimonio Nacional”, apunta el letrado.

El abad, cancerbero de Cuelgamuros

Lo “único que falta”, incide, “es abrir la puerta” custodiada por el abad, convertido en una suerte de cancerbero y atasco final. Porque antes, los descendientes de los ocho fallecidos en la guerra de España, han tenido que solventar un carrusel de obstáculos. Estas son las principales trabas encontradas por la familia Lapeña como paradigma del resto de denunciantes:

Marzo de 2016. Un juzgado de San Lorenzo de El Escorial dio permiso para exhumar. Es la  primera sentencia judicial en este sentido y estima la petición por vía civil de la nieta de dos asesinados por el franquismo y reconoce su derecho a darles “digna sepultura”. La resolución se produjo tras el archivo de la solicitud en vía penal que había llegado hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El fallo se refería a los hermanos Lapeña, ejecutados en Calatayud (Zaragoza) en 1936 y trasladados años más tarde al Valle de los Caídos sin conocimiento de su familia. Y ahí aparece el primer encontronazo: la sentencia quedó recurrida a los 15 días, iniciando un peregrinaje que superó los 21 meses.

La segunda traba se circunscribe a Patrimonio Nacional, que no asume el contenido de la decisión del juzgado. De hecho, no ofreció intención alguna de facilitar la exhumación. En julio de 2016 atascó el proceso pidiendo más informes. Tres meses después, la Abadía remitió documentos en los que se opuso tajantemente a la entrada de técnicos en Cuelgamuros.

“Tuvimos que ir al Juzgado Central para que dijera que tenían la obligación de cumplir la sentencia”, relata Eduardo Ranz. Mientras el resto de peticiones de víctimas avanzó en la misma dirección que el caso de los Lapeña, en junio de ese mismo año se conoció cómo una reforma legal de Rajoy ayuda a frenar las exhumaciones.

De inacción estatal a denuncia ante la ONU

La tercera traba se corresponde con una etapa de inacción. Por estas fechas las familias ya han denunciado a Patrimonio Nacional ante el Supremo, pero aparentemente nadie mueve ficha. El ministerio de la Presidencia –de quien depende Patrimonio– miró hacia otro lado. En abril de 2017 el Gobierno había logrado ahogar la causa en burocracia.

La cartera encabezada por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pretendió no mojarse en el asunto, pero acabó dando explicaciones en el Congreso. En sede parlamentaria confirmó la “oposición de terceros” a sacar restos óseos del mausoleo franquista pero  Santamaría ocultó que era la Abadíaquien había impedido seis meses antes que los técnicos entrasen a la cripta.

El prior negó la entrada para comprobar el estado de las criptas y los cuerpos allí alojados. Es la cuarta traba, aunque en abril del pasado año  Patrimonio decidió ignorar el veto de la iglesia y entrar en el Valle de los Caídos para iniciar la exhumación de los Lapeña, como avanzaba en exclusiva eldiario.es. Sin resultado. La puerta sigue cerrada a cal y canto.

En junio de 2017  España quedó denunciada ante Naciones Unidas por no facilitar el proceso reclamado por la familia Lapeña y avalado por sentencia judicial firme. El requerimiento al organismo internacional busca “un fallo humanitario” con el que la ONU “haga cumplir al Gobierno español” el mandato jurídico. “Los familiares ya tienen reconocido su derecho judicial a exhumar, ahora falta liberarles de su secuestro” en la mayor fosa común del país, declaraba a este medio el abogado denunciante.

“A día cinco de diciembre nos han comunicado que, paralelamente a la denuncia de la ONU, Patrimonio Nacional dice a la Abadía que hay que iniciar las exhumaciones pero los responsables impiden los trabajos y la entrada a los técnicos”, dice Ranz. Las puertas de Cuelgamuros cerradas, de nuevo en esta quinta traba. Y de ahí la ultima  denuncia de las familias de ocho personas enterradas en el Valle de los Caídos contra el abad acusado de un delito de atentado contra la autoridad, desobediencia y denegación de auxilio al oponerse a permitir la extracción de los cuerpos.

Tras casi dos años de espera y múltiples impedimentos solventados, los familiares de seis republicanos y dos franquistas siguen esperando. En total son 12 denuncias referidas a estos ocho cuerpos. Los hermanos Lapeña fueron el primer caso en encontrar respaldo judicial. Luego llegó el resto. Todos con sentencia judicial como aval y permiso de Patrimonio para exhumar los cadáveres y darles “digna sepultura”. Las familias esperan que chirríen las bisagras. Y mientras, el abad resiste convertido en el cancerbero de Cuelgamuros.

http://www.eldiario.es/sociedad/trabas-exhumar-Espana-Valle-Caidos_0_725128081.html


Víctimas de los ‘bebés robados’ reclaman a la Iglesia que pida perdón por estos crímenes

21/12/2017

 

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La Iglesia ha abierto una pequeña rendija para esclarecer la trama de los ‘bebés robados’ y las adopciones ilegales después de años de continuas reivindicaciones por parte de las víctimas. Este martes, el secretario general de la Conferencia Episcopal (CEE), José María Gil Tamayo, se reunió por espacio de dos horas con representantes de algunas de las asociaciones y les trasladó su voluntad para esclarecer los casos.

El encuentro, según ha podido conocer Nuevatribuna, se celebró en la sede de la CEE y a él asistieron miembros de ‘Camino de la Justicia’, organización vinculada a la plataforma en defensa de los derechos humanos ‘Nuevo Ágora’ y la asociación AVIDNA. Junto con Gil Tamayo, también estuvo presente Carlos López Segovia, vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE.

Entre las principales reivindicaciones figura el acceso a los archivos eclesiásticos, pero también la necesidad de un reconocimiento por parte de la Iglesia de estos crímenes y que se pida perdón por los mismos. En el encuentro, que discurrió en un clima de “cordialidad”, según los representantes de las asociaciones, se abordaron todas las cuestiones en las que la institución tiene competencias, así como el informe de la comisión de expertos de la Unión Europea que este verano visitó España y el posterior documento de conclusiones y recomendaciones refrendado por la comisión de peticiones del Parlamento Europeo.

Las víctimas valoran lo “positivo” y “esclarecedor” de este encuentro (el cuarto que celebran miembros de la CEE con asociaciones de ‘bebés robados’) por lo que supone “tender puentes” y abrir una vía para futuros contactos. A ello contribuyó conocer el testimonio de varios casos y el dolor de las víctimas por los que Gil Tamayo y López Segovia “repudian y condenan sin reservas”. Asimismo, manifestaron su “sorpresa” sobre que se hayan dado casos ya iniciada la democracia y no solo durante la dictadura franquista. “Han podido comprobar y se ha llegado al convencimiento de que los casos que se han dado en nuestro país han formado parte de una trama organizada desarrollada en el tiempo y mantenida por quienes hicieron un negocio”, señala a este periódico una de las víctimas.

La CEE se compromete a impulsar con las diferentes diócesis la “sensibilidad” ante estos casos en el convencimiento de que deben obtener respuesta a su posible resolución planteando ciertas “instrucciones” o “recomendaciones” en situaciones donde la víctima pretenda recabar información de la Iglesia. Asimismo, remitirán a la Nunciatura Apostólica alguno de los ejemplares que recogen los testimonios de casos concretos con el objetivo de que se lo hagan llegar al Papa.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/victimas-bebes-robados-exigen-iglesia-pida-perdon-crimenes/20171220174036146559.html


Doce mujeres que ni Franco ni el fascismo consiguieron hacer callar

19/12/2017

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“A ver quién es la guapa que se queja de algo después de escucharlas a ellas”, escribe la realizadora y escritora Susana Koska en el prólogo de Mujeres en pie de guerra. Memorias de nosotras (Ediciones B), obra coral hecha con las voces de doce mujeres imprescindibles de nuestro pasado más infame. No es para menos; ellas encarnaron el compromiso con la historia, con la Revolución, con su época y su generación. Fueron jóvenes, entusiastas, sin reglas, garantes de un futuro luminoso, que devino en lóbrega dictadura.

Ellas son Sara Berenguer, Rosa Laviña, Neus Català, Rosa Díaz, Montserrat Fernández Garrido, Carmen Alcalde, Antonina Rodrigo, Cecilia G. de Guilarte, Ana Mary Ruiz, Luz Miranda, Maixux Rekalde y una última voz anónima. Mujeres que testimonian el horror pero también las ansias de cambio y emancipación. “Sin poder separar la vida de la lucha”, así se fueron muchas de ellas. Mujeres en pie de guerra es una antología de textos, cartas, normativas escalofriantes, crónicas del día a día e historias de viva voz. “Su testimonio es crucial para entender qué fue de las mujeres que los vencedores llamaron vencidas”, explica Koska.

Mujeres en pie de guerra es el fruto de dos documentales que la realizadora vasca ha dirigido y en los que ha abordado la historia contemporánea de las mujeres españolas; el homónimo Mujeres en pie de guerra y Vindicación. Un trabajo que, desde la Guerra Civil hasta el nacimiento del primera movimiento feminista español, reivindica la figura de nuestras mujeres. “Yo creo que al final ganaron; nunca las entendí ni las sentí como perdedoras. Siempre he pensado en ellas como en libros andantes. En cada una de ellas hay ensayo, novela, tragedia humana, heroísmo, valor probado, memoria y, como tal, Historia”, apunta la autora.

Por supuesto no están todas las que fueron pero sí son todas las que están. Doce mujeres que hicieron de su capa un sayo y miraron sus destinos de frente. “Supieron convertir los limones en limonadas, a pesar de todas las desgracias, a pesar de la guerra y los campos de exterminio, ninguna de ellas fueron vencidas”. Y así, desfilan por este libro las maravillosas crónicas de la periodista y escritora tolosarra Cecilia G. Guilarte; los escritos de Neus Català, militante de las Juventudes Socialistas Unificadas y hoy día única superviviente española de los campos nazis; o el relato de cómo una niña, Rosa Díaz, pasa a convertirse en refugiada acogida por una familia francesa durante la Guerra Civil.

“Obviamente no podemos mirarnos en el mismo espejo, sino que hemos de respetar la distancia de la historia. Creo que si pudieran ver nuestra situación hoy día —aún con todas las desigualdades que padecemos— no cabe duda de que lo harían con envidia; ellas luchaban por cosas tan básicas como acceder a la educación”, apunta Koska. Historia, compromiso, feminismo, militancia, amor, maternidad, tenacidad y, muy especialmente, supervivencia… En Mujeres en pie de guerra las biografías se tornan monumentos a la dignidad y la lucha.

‘Dramatis Personae’

Neus Català (Tarragona, 1915) Enfermera y militante de las Juventudes Socialistas Unificadas. Forma parte de la Resistencia y es detenida por la Gestapo e internada en el campo de exterminio de Ravensbrück.

Rosa Laviña (Girona, 1918 – Toulouse, 2011) Militante de las Juventudes Libertarias, tras la caída del Ejército Republicano, pasa la frontera francesa en enero de 1939 y es internada en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer.

Sara Berenguer (Barcelona, 1919 – Montady, 2010) Militante de Mujeres Libres, es una revolucionaria desde la cuna. Trabaja en la reagrupación de las familias internadas en los “campos de arena”.

Carmen Alcalde (Girona, 1936) Periodista y escritora. Junto a Lidia Falcón funda la revista Vindicación Feminista, de la que es directora. Ha publicado La mujer en la Guerra Civil española, Vete y ama y El feminismo ibérico.

Cecilia G. de Guilarte (Tolosa, 1915 – San Sebastián, 1989) Periodista y escritora, colabora con las revistas Estampa y La novela ideal. En 1936 regresa a Euskadi y escribe sus crónicas de guerra para el periódico CNT del Norte.

Rosa Díaz (San Sebastián, 1924) Evacuada por el Gobierno vasco a Francia en el buque Havana en junio de 1937, es una de las llamadas “niñas de la guerra”. Regresa en el 39 por petición paterna.

Antonina Rodrigo (Granada, 1936) Sin su labor, la historia de las mujeres españolas estaría sin escribir. Entre sus obras destacan las biografías de Federico García Lorca, Margarita Xirgu, Mariana de Pineda, el doctor Trueta o Federica Montseny.

Montserrat Fernández Garrido (Barcelona, 1954) Especialista en Derecho Matrimonial, de Parejas de Hecho y de Derecho de Familia. Miembra fundadora del Partido Ferminista.

Ana Mary Ruiz (México DF, 1947) En 1967 desembarca en Bilbao, abriendo el camino del regreso del exilio de su madre, Cecilia G. de Guilarte.

Luz Miranda (San Sebastián, 1926) Redactora y archivera de La voz de España desde la década de 1960. Fue fundadora de la Asociación de Separadas, el Club de Arte Catalina de Erauso y la Asociación de Gays y Lesbianas.

Maixaux Rekalde (Oiartzun, 1934) Estudia magisterio en Donostia e ingresa en el Instituto de Monjas Seculares. Su primera misión es en Ecuador, a principios de los sesenta, y después en Chile, hasta su regreso en 1973.

http://www.publico.es/culturas/doce-mujeres-franco-fascismo-consiguieron-callar.html