MEMORIA HISTÓRICA Y CRISIS DE LA COVID-19, POR J. C. GARCÍA FUNES

12/06/2020
Una nueva crisis económica en 2020? ¿Es posible? | Vivus.es

Nos adentramos en el ecuador del año 2020 con más incógnitas que respuestas, con más intuiciones que certezas. Pero se atisba con seguridad una crisis económica de consecuencias desconocidas en nuestra memoria más reciente, complicándose las de la crisis iniciada en 2008. Una crisis de la que aún no estábamos saliendo, como vienen afirmando muchos expertos, pese al propagandismo neoliberal, urgido a darla por cerrada.

Son varias las conversaciones que he tenido con activistas/militantes de diversos movimientos sociales, evaluando el papel que pueden desempeñar los diferentes colectivos políticos y sociales a la hora de afrontar lo que pudiera venir. Todo ello en la medida de lo posible, con las herramientas a nuestra disposición actualmente, sin ánimo de hacernos trampas al solitario ni realizar augurios futuristas que pronto caigan en saco roto.

En este contexto, no es extraño que se apunte que algunos movimientos serán más perentorios para confrontar la emergencia económica, social, sanitaria, que se abalanza sobre los colectivos más vulnerables. En los próximos meses seguiremos teniendo noticias sobre problemas para afrontar alquileres, para llenar la nevera, para la conciliación familiar… Y para hacerlos frente, una vez más, los movimientos sociales serán fundamentales, a pesar de encontrarnos con un actual gobierno de PSOE-UP que -sea por necesidad o convicción- está dando muestras de pretender aportar una salida un poco más social a esta crisis, frenando las opciones neoliberales que protagonizaron las fórmulas aplicadas desde 2008: para que las élites puedan mantener la rentabilidad y la acumulación de capital, recetas capitalistas para paliar problemas inherentes al sistema de producción.

Quienes han seguido en los últimos años al Movimiento Social de Recuperación de la Memoria (MSRM) atendiendo a su razón de ser, no como meros espectadores mediáticos, y quienes son partícipes activos del mismo, comprenden la necesidad presente del movimiento para atender a las víctimas del franquismo en clave de Verdad, Justicia y Reparación. Pero, en el marco actual, no será extraño escuchar voces que traten de relegar al movimiento memorialista a un segundo plano, tachado de movimiento menor, secundario, anclado en el pasado, como un movimiento que no afecta al presente. No me refiero a las voces que hasta ahora se han mostrado beligerantes contra el movimiento. Entre quienes hasta ahora lo han considerado legítimo, se encuentran quienes de forma más o menos consciente lo consideran un movimiento meramente ritualizado de rememoración o estético. Digo esto sin negar que en cierta medida el movimiento es copartícipe de ello. Pero estos argumentos contribuyen a la caricaturización del movimiento y son un razonamiento que sólo conduce a la vía de su negación. ¿Por qué llorar unas víctimas desde 1936 hasta la transición a la democracia, cuando estamos contando las víctimas del COVID-19, cada día, por centenares de miles en el mundo, y avanzamos hacia las 28.000 en el Estado español? Este razonamiento es una trampa, como también lo han sido los argumentos que llevan queriendo frenar las acciones memorialistas desde finales de los años 70 y el gran impulso del movimiento vivido con el cambio de siglo.

Nos encontramos experimentando la desescalada hacia una “nueva normalidad” tras haber vivido un confinamiento programado para frenar la curva de contagios y fallecimientos por la pandemia por el virus en la primavera de 2020. De hecho, no han sido pocos los miembros o cercanos al movimiento memorialista que han perecido por la COVID-19. Durante el confinamiento, una de las mayores tragedias que ha vivido la población encerrada en sus hogares ha sido la imposibilidad de despedirse de los seres queridos que fallecían. Por motivos de seguridad, no se han podido llevar a cabo con normalidad velatorios, entierros, incineraciones… obstaculizando una necesidad de duelo fundamental ampliamente estudiada desde la psicología a la antropología. Cabría preguntarse si quienes se han opuesto frontalmente durante años a exhumaciones, memoriales, señalizaciones, homenajes, de personas ejecutadas o desaparecidas por la violencia homicida desplegada por sublevados/franquistas desde 1936, han logrado sensibilizarse, por circunstancias propias o ajenas, con la necesidad de reparación que explica la urgencia de determinadas acciones en clave de memoria en el espacio público. 40 años de dictadura, de ostracismo en la memoria colectiva, y 40 años de democracia de olvido y desatención institucional, son ocho largas décadas de ausencia de reparación pública. Sirva el ejemplo de la escandalosa actuación de la derecha política y mediática destruyendo el proyecto inicial de un memorial a las víctimas del franquismo ejecutadas en las inmediaciones del actual Cementerio de la Almudena, en Madrid. Grabar unos nombres en el espacio público no devuelve físicamente a las víctimas en sí, pero, además de ser una urgencia política por ser una reivindicación de largo recorrido, aliviaría parte de la necesidad física del recuerdo de los familiares.

Soy consciente de que esperar que alguien empatice con el dolor de las víctimas del franquismo y de sus familias es una apelación a la ética, lo que me genera dudas, consciente de que entre quienes se oponen a medidas reparativas para víctimas del franquismo se encuentran quienes no han tenido necesidad alguna de exigir reparación moral, política o judicial. Una apelación a la ética nos desviaría de comprender las claves de los intereses de cada parte, si de comprender la Historia se trata (Majuelo Gil, 2012). Pero al tiempo que afirmo, como aspiración, que la tragedia presente puede haber sensibilizado a determinados sectores antes críticos o que no habían dedicado un mínimo esfuerzo a comprender la dimensión de drama humano, psicológico, de las víctimas del franquismo, creo que el eje del MSRM debe incidir eminentemente en el carácter político, jurídico, legislativo de la cuestión. Sí, la voluntad política también depende de cuestiones emocionales, de memoria personal, familiar, colectiva y, si se pretende socavar los apoyos sociales y los consensos que permiten la desatención a las víctimas del franquismo y la impunidad de éste, las herramientas para ello pueden ser heterogéneas y no excluyentes.

Entre quienes se han encargado hasta ahora de mantener la mencionada desatención y han sido sostén de la impunidad, organizaciones políticas como Partido Popular y Ciudadanos, en oposición o gobierno, la tónica general ha sido la de incidir en la necesidad de reconocer “a todas las víctimas” cuando surgen iniciativas de reparación a las víctimas del franquismo. Se estarían enfrentando a quienes desean “levantar heridas” frente al espíritu y el consenso de la transición a la democracia. Es una elección discursiva poco más elaborada que la mera negación por la negación, para la que ya se ha instalado Vox en el Congreso de los Diputados, capaces de, en una misma intervención parlamentaria, enarbolar el discurso de “no mirar atrás” y hablar del PSOE de 1910, Largo Caballero, y demás anecdotarios a los que nos tenía acostumbrado el falangismo. Lo que sí suele unir a todas estas formaciones es la ausencia de crítica -salvo interpelación expresa- ante actos de exaltación nazi-fascista. Sirva como ejemplo nuevamente el Cementerio de la Almudena, con los homenajes en el monumento de la División. No deben ser, a sus ojos, problema para la convivencia y la democracia. La memoria que incomoda suele ser siempre la misma para los mismos.

Quienes se arrogan el mantenimiento de un pretendido consenso de la transición suelen acusar de “mirar atrás” a quienes apoyan medidas reparatorias de víctimas de la dictadura franquista, curiosamente, acudiendo al periodo de la guerra, mirando “más atrás” si cabe, con ánimo de enturbiar los debates. Para evitar hablar de torturas y asesinatos en los años 60-70, acuden a 1936. En algo no se equivocan. Precisamente, sin el golpe de Estado militar de julio de 1936 no se comprenden 40 años de dictadura militar. Estas mismas voces suelen acudir a la transición como si hubiera sido una época ausente de memoria de la guerra o de la dictadura en el espacio público.

Cada día conocemos mejor las diferentes acciones en clave de reparación memorialista que se impulsaron desde los años 70, gracias a la investigación y a la propia memoria interna del movimiento social. Estas acciones fueron asumidas con cierta normalidad por el conjunto de la sociedad, salvo puntuales ataques o debates locales. Si asumiéramos el discurso de las citadas organizaciones políticas, es decir, si estas mismas acciones emprendidas en el presente fueran una quiebra de la convivencia, las acciones que se hicieron desde los 70 también lo habrían sido. Y más graves aún, dado que se habrían producido en el mismo momento de construcción del apelado consenso transicional. Desgraciadamente, estamos demasiado habituados a algunos discursos que recuerdan más al discurso oficial de la dictadura a la altura de los años 60 y 70. Un discurso oficial que pretendía dejar atrás 24 años celebrando la Victoria para celebrar los “25 años de Paz”. Viejos discursos presentados hoy como una tercera vía no-política o apolítica, ajena a conflicto, pero que no dudan, cuestionan ni deslegitiman los aparatos legales y jurídicos de la dictadura. Incluso llegan a tomar como válidas y verídicas las pesquisas e informaciones obtenidas por aparatos de espionaje, detención y tortura, como ocurre con la difusión pública de la información de la Causa General. Esto supone una humillación reactualizada sobre el colectivo de víctimas del franquismo. En mi opinión, las acusaciones de dinamitar un espíritu de convivencia y consenso radican en una concepción idealizada de la transición a la democracia, más o menos voluntariamente. Una idealización ausente de confrontación de memorias de la guerra y la dictadura y, por supuesto, basada en una forma unívoca de desarrollo como proyecto político.

El MSRM debe ser capaz de articularse de tal forma que no dependa de los sentimientos propios o colectivos, de emociones coyunturales, para conseguir que las medidas reparativas hacia las víctimas del franquismo estén ausentes de interpretación de sensibilidades que son, por definición, cambiantes. Para entenderlo de una forma más concreta. Que el Estado aplique la Ley de Enjuiciamiento Criminal para investigar un crimen que originó la existencia de una fosa común, tanto si las primeras investigaciones sugieren que fue un crimen cometido en 1939 o en 2019, es una cuestión política, jurídica, legislativa, no emocional o empática. Es una cuestión de voluntad política. Nos encontramos con fosas descubiertas que, cuando la Guardia Civil –actuando como policía judicial- llega a la misma, afirma a golpe de vistazo que pertenecen a la guerra civil y, sin más, se dan media vuelta sin abrir expediente alguno. Pongo este ejemplo relacionado con fosas, pero “la Memoria histórica” no es sólo una cuestión de exhumaciones. Nada más lejos de la realidad y urge también consolidar esta alerta que parte del MSRM lleva tiempo tratando de contrarrestar. La lucha contra la impunidad del franquismo es más completa y compleja, siendo transversal al ordenamiento jurídico y legislativo presente. Por tanto, siendo clave para cualquier proyecto que se pretenda emancipador, transformador, y va más allá de ajustes presupuestarios o condenas institucionales. Es decir, ni es cuestión de aportar millonadas de euros a determinados objetivos ni de brindis al sol sin más recorrido político que un pronunciamiento público. Iniciativas loables, pero que no apuntan a la raíz, que el franquismo se encuentra intrincado en las bases de la actual democracia y combatirlo es una cuestión no ligada necesariamente a cuestiones presupuestarias.

Cuando aparezcan los argumentos que señalen que el movimiento memorialista “no viene a cuento” ante la crisis que comenzamos a vivir en 2020 fruto de la pandemia de la COVID-19, pensemos en que no escuchamos una nueva canción, solo será un remix. Escucharemos la misma retórica, pero remozada. Los mismos argumentos reconvertidos en arma arrojadiza. No deberán extrañarnos incluso acusaciones al MSRM de ser ajeno a la comprensión de la tragedia presente. Serán los mismos argumentos que llevamos escuchando durante lustros, tan sólo reajustados a conveniencia al presente. Y ya nos conocemos los estribillos machacones.

Si bien no pueden traerse al presente, de forma ahistórica, fórmulas y proyectos pasados propios del momento en que se desarrollaron, la memoria histórica es una herramienta que mira al pasado para comprender el presente, necesaria para conocer que hubo otras crisis en las que otros colectivos utilizaron otro utillaje. Sin melancolías, sino como enseñanza fundamental de que no hubo una forma unívoca de experimentar la vida. Y construir un futuro mejor o, al menos, amortiguar impactos, es una tarea muy presente.

Referencias:

Majuelo Gil, E. (2012) “Construyendo el pasado. Investigación y políticas públicas de la memoria. El caso navarro”, en Fernández Prieto, L. Memoria de guerra y cultura de paz en el siglo XX: de España a América, debates para una historiografía, Gijón: Trea, pp. 253-259.

El Obrero


Españoles en el Ejército Rojo. Pablo Fernández-Miranda

10/05/2020

Alzando una bandera sobre el Reichstag. Imagen Wikipedia.

Cada vez más personas conocen que entre los primeros en liberar Paris estaban los españoles republicanos de “La Nueve”. Lo que permanece un tanto oculto es que también hubo españoles entre los primeros combatientes que entraron en Berlín con el ejército soviético. La noche del 8 de mayo de 1945 Alemania firmaba la rendición, ya era día 9 en Rusia y esa es la fecha en la que se celebra allí la victoria de la Gran Guerra Patria.

Cuando, casi cuatro años antes, el 22 de junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética, había en la URSS cerca de 7.000 españoles. De ellos tres mil eran los niños que llegaron en 1937 evacuados de la guerra civil, el resto eran los exiliados que fueron llegando después de la caída de la República en 1939; combatientes del ejército republicano y dirigentes en su mayoría comunistas.

Inmediatamente, al conocerse la invasión, los españoles quisieron incorporarse al Ejército Rojo, pero fueron rechazados. La orden de Stalin era contraria. En esos momento los soviéticos de lo que tenían carencia era de armamento, no de hombres y preferían preservar a los extranjeros.

La presión de los españoles fue en aumento. Los “mayores”, como llamaban los niños españoles a los que habían combatido en la guerra de España, eran más disciplinados en la aceptación de las consignas pero, entre los que llegaron de niños muchos de los que superaban los dieciséis años promovieron desordenes y manifestaciones en la cajas de reclutamiento y alguno se incorporó a grupos de partisanos que de manera irregular operaban por los bosques próximos; finalmente los dirigentes comunistas españoles acabaron convenciendo a Stalin.

Los jóvenes voluntarios

En Leningrado había una casa de jóvenes españoles. Setenta y cuatro de ellos se alistaron en la Tercera División de las Milicias de Voluntarios del Pueblo de Leningrado. Varios de ellos falsificaron la documentación con su fecha de nacimiento para ser admitidos ya que era requisito tener más de dieciocho años.

monolito

Lápidas en Karelia

Esa tercera división fue destinada, desde finales de junio, al frente norte de Karelia donde los finlandeses, aliados de los alemanes avanzaban hacía Leningrado para cerrar el cerco por ese sector. Ese territorio era trascendente para impedir el bloqueo total de la ciudad. De hecho, estratégicamente fue determinante para mantener el paso por el lago Ládoga; durante todo el tiempo que duró La Blocada fue el único acceso por donde continuó entrando, aunque en escasa cantidad para las necesidades de una ciudad de siete millones, suministro tanto de armamento como de alimentos. Se denominó el Camino de la Vida porque fue el cordón umbilical de la ciudad. Primero llegaban por barco con la flotilla del lago y cuando éste se heló, en camiones por encima del hielo. Ese camino fue defendido desde las posiciones de Karelia por el norte. En esa zona el frente quedó estabilizado desde primeros de 1942 pero en los primeros meses de la guerra fue escenario de tremendas batallas. De aquellos combates iniciales, a finales de septiembre, de los setenta y cuatro jóvenes españoles, solo siete habían retornado a sus unidades, los demás fueron dados por muertos aunque en realidad unos veintidós fueron hechos prisioneros. El resto cayeron en combate. Los prisioneros pasaron por varios campos de concentración en Finlandia dirigidos por los nazis.  La mayoría de ellos estuvo cerca de un año de un campo de prisioneros a otro hasta que fueron entregados a las autoridades franquistas en España. El primero de ellos en ser repatriado llegó a España el 7 de enero de 1942. Otros dieciocho fueron traídos a través de Berlín en enero de 1943.

Además de “ellos”, decenas de jóvenes españolas fueron enfermeras o voluntarias de protección civil. El trabajo de estas últimas consistía en llevar ayuda a personas mayores, o incapacitadas para salir de casa, subirse a los tejados cuando bombardeaban con proyectiles incendiarios para intentar apagarlos con cubos de arena, o haciendo de balizas humanas provistas con bengalas y lámparas de petróleo para indicar el camino a los camiones que transitaban sobre el hielo del Ládoga. Algunas perdieron la vida en esas peligrosas operaciones. Entre las enfermeras que cayeron un nombre ha pasado a la historia: María Pardiña, Marusia para los rusos, una joven que había vivido en el madrileño barrio de Cuatro Caminos y que rescató a numerosos soldados heridos en los combates hasta que ella misma resultó alcanzada.

Los mayores: guerrilleros y pilotos

Los oficiales de mayor rango que habían combatido en la guerra de España no fueron destinados a combatir, sino que se les destinó a escuelas militares, como la prestigiosa Frunze, en  calidad de profesores y en algún caso también como alumnos. La formación militar era extremadamente necesaria en esos momentos y desempeñaron un importante papel: Modesto, Lister, Tagüeña…

En Moscú un contingente formado prácticamente en su totalidad por españoles al mando de Francisco Ortega fue destinado a una unidad del NKVD −Unidades de la Seguridad del Estado− para proteger el Kremlin en uno de los momentos más complicados de la guerra.

Francisco GullónA finales de 1941, otros antiguos oficiales españoles y militantes comunistas fueron admitidos paulatinamente en el ejército. La mayoría fueron destinados a unidades guerrilleras que operaron tras las líneas enemigas en los territorios ocupados. Al frente de uno de esos destacamentos estuvo Francisco Gullón (en la imagen). Durante meses actuaron en territorio enemigo con gran eficacia en sabotajes de infraestructuras y trenes. El destacamento Voroshílov, que así se denominaba, estaba formado por unos ciento veinte hombres, soviéticos y españoles. Solo sobrevivieron cuatro, dos rusos y dos españoles: Joaquín Gómez y Gullón pero éste con graves heridas que le causarían complicaciones y finalmente la muerte en 1944.

luis LavínHubo un grupo numeroso de pilotos que combatieron incorporados en distintas unidades de aviación. A finales del 1941 había dieciséis ya en activo; en el siguiente año se sumaron otros treinta que habían permanecido a la espera de autorización para volar: Zarauza, Carbonell, Caldevilla, incluso alguno de los jóvenes, como Luis Lavín (en la imagen), que fue herido en combate, fue aviador. Muchos habían actuado anteriormente como guerrilleros. Uno de los considerados as de la aviación española fue José Bravo. Su historial era de tal calibre que cuando Stalin fue a la conferencia de Teherán a entrevistarse con Churchill y Roosvelt, el jefe de la escuadrilla fue Bravo.

Contraofensiva: la batalla de Berlín

Cuando la guerra fue cambiando de signo, los alemanes comenzaron a retroceder. A medida que los territorios soviéticos eran recuperados los guerrilleros se fueron integrando en las unidades regulares del ejército. Hubo españoles en todos los frentes de la ofensiva y desde luego en las fuerzas que cruzaron la frontera alemana hacía hacia la capital.

Cuando los primeros atacantes entraron en Berlín, atravesando los barrios en ruinas, un destacamento soviético llegó a una calle con un cartel indicativo en la fachada del primer edificio: “Stephanstrasse”. Uno de los soldados se encaramó a la ventana más accesible para arrancar un trozo de yeso blanco; con él escribió sobre el rótulo: “calle José Díaz”. −Nombre del Secretario General del PCE−. Era el teniente de zapadores Manuel Alberdi González, anteriormente guerrillero.

Otro teniente español: Fermí Roca, fue felicitado posteriormente porque, habiendo recibido la orden de neutralizar una compañía alemana que se había atrincherado en el metro, consciente de que la rendición era cuestión de horas se limitó a bloquearlos en los túneles. Al día siguiente llegó la rendición. Había salvado así a algunos de sus hombres y seguro que a la mayoría de aquellos alemanes de haber establecido combate.

También hubo pilotos españoles que participaron en esa batalla final: Juan Lario, Carlos Alfonso García, Carlos Aguirre que fue derribado pero sobrevivió, había efectuado más de doscientos setenta vuelos.

Cómputo de la participación de los españoles en el ejército Soviético

Está constatado documentalmente que hubo más de ochocientos españoles combatientes. Algunas fuentes como Enrique Lister sitúa la cifra en mil setecientos.

En cuanto a los caídos en combate, en el archivo histórico del PCE están registrados con nombres y apellidos 153 fallecidos (aparte de los que murieron por hambre o enfermedad) Enrique Lister contabiliza 204 y Roque Serna 207. El historiador militar ruso Daev coincide en que fueron unos doscientos.

Curiosamente en la guerra de España cayeron también cerca de doscientos soviéticos: “Sangre por sangre”, dijeron en alguna ocasión en la conmemoración del 9 de mayo en la embajada de la URSS.

La proporción de caídos (sin contar heridos y prisioneros) es muy alta. Esa brutal estadística da cuenta del nivel de combatividad de los españoles en aquella guerra. Ese compromiso era notorio y reconocido entre los militares soviéticos.

Fueron otorgadas condecoraciones de la máxima importancia: “Héroes de la unión soviética”, “Orden de Lenin”, “Bandera Roja”, “Defensores de Leningrado”.

Pero, sin pretenderlo, quizás el mayor reconocimiento vino del enemigo que publicó en territorio ocupado donde operaban los guerrilleros estos bandos: “Los ciudadanos que ayuden a los grupos españoles serán cruelmente castigados”, Alberto Fernández. Emigración republicana española−. Y otro: Se ofrecen 10.000 rublos por cada cabeza de bandido español. –Jesús Hernández. Yo fui ministro de Stalin.−

En este 75 aniversario de la derrota del nazismo, sirva este artículo para recordarlos, no por el hecho de combatir, ni tan siquiera por haberlo hecho con determinación, sino porque lo hicieron contribuyendo a la derrota del nazismo. A todos ellos les debemos mucho de lo que tenemos que, con todos los defectos y carencias no es comparable con el mundo que habríamos padecido si hubiese triunfado el fascismo.

El último combatiente español de quien tengo noticias, Maximino Roda, falleció en Asturias en 2019. Todos los que conocí tenían un deseo común, que los jóvenes no tuvieran que padecer ninguna guerra. En palabras de Maximino: “que el futuro sea de libertad y paz”.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/9mayo-victoria-nazismo-europa-espanoles-ejercito-rojo/20200508084414174600.html


Homenaje a los exiliados expañoles y a La Retirada, 14 de abril de 2020. La Couronne (Francia)

27/04/2020

alfredo claros, alegoria de la republica copia

Compartimos el vídeo -cedido por los compañeros republicanos de la región francesa de #Charentes– del acto de homenaje a los exiliados españoles y a #LaRetirada, que tuvo lugar el pasado #14Abril en la localidad de La Couronne, y en el cual pronunció unas palabras el presidente de la Asociación de Descencientes del Exilio en la región de Charentes y de la #GuerraCivil, Gregorio Lázaro.
Agradecer la mediación de David Ortega Moreno,que nos puso en contacto con ellos, y a Arianna Comesaña Comesaña la traducción del vídeo al castellano.
#MemoriaHistórica

https://www.youtube.com/watch?v=HawZnS0mPzw&fbclid=IwAR3kcY38HAGo-Yiln7YtigLKlVytS-DHay5cPaK2LvU9myfGoRqWls-rAG4

 


AFARE cumple 75 años

28/01/2020

Resultado de imagen de Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas,

En enero de 1945 se constituyó la Agrupación de Fuerzas Armadas Republicanas Españolas (AFARE), una de las varias organizaciones clandestinas opuestas a la dictadura fascista instaurada en España desde el final de la guerra. Todas pretendían lo mismo, derrocar al dictadorísimo para devolver a España las libertades que le estaban prohibidas desde 1939. No lo consiguieron, como bien sabemos, y muchos lo sufrimos, pero todas merecen ser recordadas por su contribución a la lucha dentro y fuera del país, para terminar con aquel régimen genocida implantado gracias a la colaboración de la Alemania nazi y la Italia fascista, más las oraciones y las colectas recaudadas en sus templos de todo el mundo, mucho más efectivas, por la beligerante Iglesia catolicorromana.

AFARE estuvo integrada por militares demócratas republicanos, que en su mayor parte habían perdido la guerra, pero también por algunos vencedores descontentos con la dictadura unipersonal y sanguinaria de quien fue designado en 1936 jefe del Gobierno del Estado Español por la Junta de Defensa Nacional constituida en Burgos por los altos cargos militares monárquicos sublevados. Publicó una revista titulada  República, presentada como Órgano Oficial de la Agrupación de Fuerzas Armadas Republicanas Españolas. Portavoz del Ejército del Interior. Como es lógico, los redactores debían ser muy cautos y anónimos, porque la dictadura condenaba a muerte con entera tranquilidad.

En la creación de la AFARE desempeñó un papel destacado la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, ANFD, que contaba con una experiencia corta pero activa, ya que fue constituida en 1943. Formaban parte de ella elementos civiles pertenecientes a diversos partidos republicanos y sindicatos, por supuesto prohibidos en la España dictatorial, presididos por Régulo Martínez, militante de Izquierda Republicana.

Algunos militares leales acordaron constituir una asociación con la misma finalidad, integrada solamente por miembros del Ejército con un historial republicano. Se quería así porque en la ANFD se desempeñaban militares opuestos a la dictadura personal de su colega, pero con un pasado represivo. El presidente del Comité de Coordinación del Ejército era el general Antonio Aranda, conocido entre los sublevados como El Héroe de Asturias por haber dirigido en 1934 la represión contra los revolucionarios, y haber sublevado la región en 1936 contra el Gobierno republicano. Debido a su ideología monárquica deseaba una restauración de la dinastía borbónica, lo que le enfrentaba al dictadorísimo decidido a perpetuarse en el poder. Por eso se puso en relación con la AFND, lo que era suficiente para que la mayor parte de los militares combatientes en el Ejército Popular en defensa del pueblo agredido por los correligionarios de Aranda prefiriesen constituir una agrupación con gentes sin tacha.

La AFARE se puso en relación con el Gobierno legítimo en el exilio, que por el momento continuaba presidido por el doctor Juan Negrín, y nombró a un  delegado para mantenerse en contacto y conocer de inmediato los planes respectivos con relación a España. Las fuerzas democráticas del interior y del exilio estaban muy esperanzadas sobre un final próximo de la dictadura: su argumentación era lógica, porque se sabía inminente la derrota del Eje, como efectivamente sucedió en mayo, y se deducía que el descalabro de los países totalitarios patrocinadores de la dictadura implicaría una intervención de los aliados para organizar un referéndum sobre la forma de Estado elegida por los españoles.

Eso era lo lógico y en un principio pareció que así sería, porque el régimen español estaba proscrito para la mayor parte de las delegaciones encargadas de constituir la Organización de Naciones Unidas. Sin embargo, los acuerdos internacionales para aislar a la dictadura no se cumplieron, los guerrilleros que combatían en varias regiones fueron diezmados, la ANFD  fue denunciada por un infiltrado, lo que permitió la detención de sus dirigentes, y la AFARE se vio perjudicada por esa misma situación, hasta quedar desarticulada totalmente en 1947, con sus dirigentes condenados.

Esas organizaciones intentaron liberarnos a los que entonces sufríamos el horror de la dictadura, con más ánimos que medios, y sin colaboración de las naciones presuntamente democráticas. Por eso la dictadura se extendió hasta 1975 por la muerte física del dictadorísimo, después de dejar bien atada la continuidad del régimen. Fracasaron, pero lo intentaron. Merecen que les rindamos un homenaje los que compartimos su ideario democrático y republicano. Siempre habrá una España con honra velando por las libertades de todos los españoles de bien.

 

ARTURO DEL VILLAR

PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO


AMICAL DE MAUTHAUSEN ANTE LAS AGRESIONES FASCISTAS A MONUMENTOS EN MEMORIA DE LOS DEPORTADOS ESPAÑOLES, Y DE LOS RESISTENTES Y LUCHADORES ANTIFASCISTAS

06/01/2020
Amical de Mauthausen y otros campos denuncia los constantes ataques a los monumentos memorialistas
Foto: Amical de Mauthausen

Ante los recientes y constantes actos vandàlicos contra los monumentos en memoria de los deportados españoles, y de los resistentes y luchadores antifascistas, desde Amical de Mauthausen y otros campos comunicamos:Amical de Mauthausen y otros campos, denuncia los constantes ataques y agresiones a los monumentos memorialistas en honor de todas las personas que lucharon por la libertad.

Ante el nuevo ataque a la memoria de los deportados, en este caso en el monumento a los deportados holandeses en el campo de Mauthausen, donde han aparecido pintadas 5 svastikas, queremos mostrar nuestra más firme denuncia y repulsa, y al igual que nuestros camaradas de la Amical de Mauthausen de Francia, estamos consternados, entristecidos y enojados después de este nuevo ataque neonazi en el sitio de Mauthausen.
Solicitamos expresamente que el gobierno austriaco tome medidas para investigar y sancionar tales actos delictivos y garantizar la protección del sitio.

Monumento a los aragoneses confinados en los campos de concentración alemanes. Jardín de Invierno Parque José Antonio Labordeta. Autor fotografía: Sergio Murillo.
Monumento a los aragoneses confinados en los campos de concentración alemanes. Jardín de Invierno Parque José Antonio Labordeta. Autor fotografía: Sergio Murillo.

Estos actos atroces son indicativos de la libertad de expresión dada a los nostálgicos del Tercer Reich, de la falta de respuesta contundente ante el crecimiento de la extrema derecha y los grupos y partidos de ideologías intolerantes, racistas y antisemitas.

Este atentado, se suma a los recientes en España ante el monumento a las Brigadas Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, al monumento a las víctimas del nazismo en Segovia, y a tantos otros repartidos por la geografía española.

Ante estos actos vandálicos contra la memoria de los resistentes y luchadores antifascistas, contra su dignidad y su recuerdo, desde Amical de Mauthausen y otros campos, pedimos a las autoridades de todos los países que extremen las medidas para evitarlos, para proteger los monumentos y los espacios memorialistas y para impedir el libre movimiento de estos grupos neonazis por Europa.

Junto con las otras asociaciones memorialistas y los Comités Internacionales de los Campos, debemos extraer energía y valor para continuar luchando contra esta ideología mortal como hicieron los hombres y mujeres detenidos en el campo de Mauthausen y en los otros campos. Hacemos nuestro su compromiso expresado en los juramentos de Mauthausen y Buchenwald, y por ellos y por nosotros, seguiremos luchando para acabar definitivamente con el fascismo, y construir un mundo nuevo de hombres y mujeres libres y en paz, un mundo justo y solidario entre todos los pueblos de la tierra.

Frente a la intolerancia, unidad y solidaridad internacional.


La antigua prisión de Cáceres: un lugar de la memoria que agoniza tras una década en desuso. Jesús Conde

02/09/2019

Antigua prisión de Cáceres / Foto: José Luis Gibello

Hoy pocos lo saben, pero el penal cacereño, tras el de Burgos, fue uno de los mayores referentes de la resistencia antifranquisa. Sus paredes albergaron una agitada vida cultural y de militancia. Habitada por políticos, intelectuales y una amalgama de republicanos llegados desde todas partes de España, en su interior los presos se siguieron formando y eran frecuentes los debates políticos.

También fue un lugar de represión. Comenzó a construirse a comienzos del 34 y terminó acogiendo seis años más tarde –ya en manos de los franquistas– hasta a 2.500 internos, cuando el proyecto inicial en la época de la República estaba pensado para 350.

Se da la circunstancia de que fue proyectada por Antonio Canales, el alcalde republicano de Cáceres, que más tarde fue apresado en su interior antes de ser fusilado por el régimen.

Se cumple una década desde el cierre definitivo de las instalaciones y de nuevo reclaman la recuperación del edificio y su conversión en un lugar de la memoria antes de que se deteriore más y sea demasiado tarde.

Las instalaciones, propiedad del Gobierno, presentan un estado ruinoso y la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres (Amececa) insta a la Junta a que las declare como Bien de Interés Cultural.

Entienden que debe pasar a ser propiedad de todos los cacereños y convertirse en un espacio sociocultural, pero también un lugar de recuerdo de los presos franquistas, al igual que ya se ha hecho con otros penales como el de A Coruña.

La cárcel

Empezó a construirse en 1934 conforme al empeño de la ministra Victoria Kent de ‘humanizar’ los centros penitenciarios. Supuso un avance social sacar a los presos y presas de la miseria y el hacinamiento. De hecho se concibió como un edificio higiénico, sin oscuridades ni humedades, con agua corriente y luz eléctrica, de mayor capacidad y seguridad…. lo que suponía un importante cambio.

Cuando la ciudad pasa a manos de los golpistas en el 36 se convierte en un penal de presos políticos, llegando a albergar hasta 10 veces más reclusos de lo proyectado, explica desde Amececa José Hinojosa.

Existe muy poca información sobre la cárcel y hoy continúan las investigaciones que han liderado historiadores como Candela Chaves para aportar un poco más de luz.

Hasta el momento se sabe que a mediados de los 40 tuvo cautivos a presos políticos procedentes de las guerrillas que operaban en las montañas, o que allá por la década de los 60 retuvo a un grupo de 200 presos políticos traídos de otras comunidades como Andalucía o Canarias, relacionados con el PC y Comisiones Obreras.

“Una figura de protección esencial”

Tras años de espera siguen pendientes de lograr la protección como bien de interés. Es un paso esencial para evitar que sea derruido y que se convierta en un solar para nuevas construcciones y pisos, como llegó a plantearse décadas atrás, en la década de los 90.

El pleno del Ayuntamiento de Cáceres aprobó una moción que señalaba a la necesidad de salvar la cárcel, y desde 2010 así consta en el Plan General Municipal de Urbanismo, que lo incluyó en el Catálogo de Bienes. Sin embargo Amececa critica que se trata de una medida insuficiente, porque puede variar y verse de nuevo desprotegido.

“Queremos que sea un espacio protegido como BIC, que muestre la memoria, que recuerde los hechos que ocurrieron y que se relacione con la represión franquista, los derechos humanos y la paz. Lo primero es lograr que no se caiga el edificio”.

Reclaman que se abra un proceso de participación ciudadana, y que sean los propios vecinos y vecinas de Cáceres quienes decidan cuál será el uso que tendrán las instalaciones.

“Las diferentes administraciones se han ido tirando la pelota unas a otras mientras el edificio se sigue deteriorando”, critica José Hinojosa. Señala que, si el objetivo es la búsqueda de financiación, es necesaria una cooperación entre administraciones para abordar la rehabilitación, también contando, por qué no, con dinero de Europa.

Un lugar para la memoria

El tiempo y el abandono no despoja a este espacio de su valor. Los colectivos de memoria histórica subrayan que nadie pone en duda que Mauthausen debe permanecer en pie para recordar el holocausto, porque es parte de la historia, y lo mismo debe ocurrir con uno de los pocos penales del Franquismo que sigue en pie.

En estos momentos el acceso está restringido porque es propiedad del Estado, aunque desde Amececa tienen constancia de su estado ruinoso, que aumenta a medida que pasa el tiempo. Años atrás uno de sus socios, ya fallecido, solicitó sin éxito el acceso porque era el último recuerdo que tenía de su padre vivo apresado antes de que le dieran el ‘paseillo’ los franquistas.

“No solo hablamos de recuperar la cárcel, sino de todo lo que hay alrededor. Se trata de reconstruir la memoria. También entrevistar a los familiares de presos que pasaron por allí. A ello se suma la memoria reciente de todas aquellas personas que en los años 90 lucharon para que las paredes de la cárcel no fueran derrumbadas”.

https://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/antigua-prision-Caceres-memoria-agoniza_0_934756600.html


EN RECUERDO DE MARIANO QUINTANILLA.

23/08/2019

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Quintanilla Romero, Mariano. Segovia, 22.XI.1896 – 22.VIII.1969. Historiador y poeta.

Nacido en una familia burguesa, Mariano Quintanilla hizo sus estudios primarios y su bachillerato en Segovia. Con tan sólo dieciséis años, colaboraba en numerosos periódicos y revistas, como El Adelantado de Segovia,Arlequín, Diario de Avisos, Tierra de Segovia, Segovia Republicana y otros.

Posteriormente se licenció y se doctoró en Derecho y en Filosofía y Letras. Terminado su servicio militar, se incorporó al Colegio de Abogados y tras obtener el título de abogado del Estado, trabajó unos meses en la Delegación de Hacienda de Segovia. Sin embargo, su vocación era la enseñanza. Comenzó como ayudante de Filosofía en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y más tarde en el Instituto General y Técnico de Segovia. En éste coincidió con Agustín Moreno y Antonio Machado, entre otros y, como alumna, con María Zambrano, con quien mantuvo una larga amistad.

En 1928 ganó la Cátedra de Filosofía y fue trasladado al Instituto de Osuna y poco después a Zamora.

En esta ciudad fue protagonista el 14 de abril de 1931 de los actos de proclamación de la Segunda República Española.

Nombrado por Miguel Maura, fue gobernador civil de la provincia de Zamora desde octubre de 1931 hasta junio de 1932. Desde septiembre de ese año hasta 1936, estuvo en el Instituto Calderón de la Barca de Madrid. Durante estos años, fue inspector de los Cursillos de Filosofía celebrados en Madrid y Barcelona, vocal de la Junta Dictaminadora de los Libros de Texto para la Segunda Enseñanza de la Sección de Filosofía y Ciencias Sociales, vicepresidente de la Asociación de Doctores y Licenciados Catedráticos de Instituto, secretario y director del Centro.

En septiembre de 1935, contrajo matrimonio con Victoria Elena García.

Durante la Guerra Civil, estuvo en dos institutos de Valencia. Al acabar la contienda, fue detenido y encarcelado por “auxilio a la rebelión”; aunque sólo estuvo en la cárcel seis meses, sufrió un Expediente de Depuración por el cual fue separado de la cátedra y expulsado del Colegio de Abogados.

Reintegrado en la enseñanza en 1948, estuvo en centros de enseñanza de diversas localidades: hasta llegar al Instituto Cardenal Cisneros, donde alcanzó la jubilación.

Mariano Quintanilla nunca perdió el contacto con Segovia. En noviembre de 1919, junto con otros intelectuales segovianos y Antonio Machado, recién llegado a la ciudad, había fundado la Universidad Popular Segoviana, heredera de la Sociedad Económica de Amigos del País. Su objetivo era llevar y difundir la cultura entre el pueblo mediante clases, cursos, conferencias, publicaciones, excursiones, exposiciones, conciertos, etc.

En 1950 por iniciativa de Quintanilla se adquirió la casa en que vivió Machado durante su estancia en Segovia, convirtiéndose en Casa-Museo y desde 1955 la Universidad Popular se transformó en Academia de Historia y Arte de San Quirce, también a instancias de Quintanilla.

Junto con Juan Vera y Ángel Revilla, Quintanilla llevó a cabo la reedición de la Historia de Segovia de Diego de Colmenares.

El pensamiento político de Quintanilla aparece en su discurso “El sentimiento Patriótico” y en su artículo “El peligro de la incivilidad”, el cual se fundamenta en su concepción humanista del mundo y de la vida y en su confianza en la libertad.

Como historiador, escribió sesenta y seis trabajos relacionados con la ciudad de Segovia, publicados en Estudios Segovianos, desde 1949 a 1968. Publicó, además, cincuenta y cuatro documentos históricos exhumados de los archivos segovianos, aportación inestimable para conocer la historia de Segovia.

Su obra como poeta se recoge en las revistas Manantial y Poemas de ayer y en “La Página Literaria” de El Adelantado de Segovia, dirigida por José Rodao.

Obras de ~: Ignacio Carral, Segovia, Universidad Popular Segoviana. Imprenta Carlos Martín, 1936; “Pedro de Brizuela, Arquitecto del Ayuntamiento de Segovia”, en Estudios Segovianos (ES) (Segovia), I, n.º 1 (1949), págs. 21-40; “Daniel Zuloaga y el Segovia de su tiempo”, en ES, II, n.º 4 (1950), págs. 55-85; “La biblioteca de Colmenares”, en ES, III, n.º 7 (1951), págs. 127-137; “El pensamiento de Antonio Machado”, en ES, IV, n.º 11 (1952), págs. 369-382; “El arquitecto Gutiérrez de la Cotera”, en ES, VII, n.º 19 (1955); “Plateros segovianos”, en ES, VIII, n.os 22-23 (1957), págs. 163 y ss.; “Algunas notas sobre artífices segovianos”, en ES, XIV, n.os 40 y 41 (1962), págs. 71 y ss.; “Índices de periódicos segovianos. El Arco Iris (1886)”, en ES, XVIII, n.º 52 (1966), págs. 5-30; “El ‘Aparatote la Historia de Segovia’ de Colmenares”, en ES, XX, n.os 59-60 (1968), págs. 203-214.

http://dbe.rah.es/biografias/53751/mariano-quintanilla-romero


Me llamo Maruja Mallo y siempre quise romper todas las cadenas. Susana Hernández

19/08/2019

<p>Maruja Mallo.</p>

Maruja Mallo (Lugo, 1905 – Madrid, 1995)

¿Saben cómo me definió Salvador Dalí? Dijo que era “mitad ángel, mitad marisco”. Así que las flores que les cuente de mí atribúyanselas al ángel que habita en mí. El ruido, lo que no entiendan, cosas del marisco. Soy Maruja Mallo y siempre quise romper todas las cadenas. Hacer como si no existieran, vivir sin trabas, inventarlo todo. Por eso cuando llegué a París en 1932 tenía que ir a parar irremediablemente a los brazos del surrealismo, donde andaban quienes querían dinamitar las convenciones. Como yo. Lo mío fue siempre pintar y pintar y pintar. Entré en la Real Academia de Bellas Artes en 1922. Era la cuarta de catorce hijos, así que si llegué ahí podía llegar a cualquier parte. Déjenme contarles cómo éramos entonces. Yo andaba en los felices veinte con Palencia y Alberto, otros dos artistas, y “recuerdo un día magistral y meteórico en que paseábamos por el cerro cuando se desencadenó una tormenta estallante con lluvia torrencial, relámpagos y truenos. Unos campesinos, a lo lejos, nos gritaron: ‘¡Arrójense al suelo!’, y Alberto les contestó: ‘¡No nos alcanzarán los rayos porque somos inmortales!’. Y tenía razón: éramos, somos inmortales. Madrid lo era todo. Estaban Lorca y Dalí, pero también Alberti y Concha Méndez y Josefina Carabias y María Zambrano y Margarita Manso, y también Ramón Gómez de la Serna. “Ramón era Madrid y Madrid era Ramón. En Pombo encontrabas un día a Le Corbusier, otro a Stravinsky”. Con mis pinzas lo atrapaba todo, lo vivía todo, enseñaba cuanto aprendía, lo compartía. Salí por los caminos de España con las Misiones Pedagógicas, estábamos llenos de porvenir. Luego vino la guerra y la victoria de los franquistas acabó con ese estallido de vida y de proyectos, y de ímpetu femenino y de afirmación de las mujeres. Salí camino de Portugal, donde me recogió Gabriela Mistral. Y empezó mi inagotable y dichoso romance con América. Su vegetación y sus colores, y los rostros de sus gentes, entraron en la paleta de ese marisco surrealista que llegó a sus ciudades. “Recuerdo mi asombro ante la Isla de Pascua, adonde fui con Neruda. Quinientos gigantes, pájaros/hombres que contemplan el cielo, pueblan la isla”. Como gallega que soy, llevaba como parte de de mi condición el ir errando de un lado a otro. “En cuanto al arte, la forma por sí sola expresa el contenido de una época y denuncia la psicología de las épocas”. Mi arte se alimentó en el grito de libertad que hice mío en la República.

https://ctxt.es/es/20190814/Culturas/27638/Susana-Hernandez-retrato-sonoro-Maruja-Mallo-Gabriela-Mistral-Neruda.htm


Entre Fabero y Fornela, ruta por los paisajes de la guerrilla y la lucha minera

12/08/2019

Fabero del Bierzo, León, ha constituido a lo largo del siglo XX la cuenca antracitera más importante de España. “Aquí en Fabero pasó muchísimo, era una cuenca minera, de aquí fue de donde salió todo, y de aquí fue de donde vinieron todas las cosas”. Con ese saber obrero, tan denostado como necesario, Alejandro Cerecedo, nos resumía la importancia de esta zona. Su biografía es un resumen de la historia de lucha de esta comarca: minero, enlace de la guerrilla, partícipe en las primeras huelgas frente a la dictadura, militante del PCE, de CCOO, de IU…

La cuenca minera de El Bierzo, nido de espías en busca de wolframio durante la II Guerra Mundial y lugar en el que se fundó ENDESA, no cobra importancia únicamente por su aporte a la industrialización del país. Como sabemos, en España, industrialización capitalista, minería del carbón y movimiento obrero van de la mano.

En Fabero las organizaciones obreras han jugado un papel fundamental, protagonizando acontecimientos revolucionarios de gran envergadura, sirviendo en ocasiones de espejo y vanguardia de los acontecimientos nacionales. Sin salir de una pequeña localidad del noroeste, podríamos explicar los acontecimientos económicos, sociales y políticos de la historia del siglo XX en España.

En lo económico vemos una industrialización tardía, periférica, con capital procedente de otras zonas. Además, en este caso, creando una economía de enclave, en la que la acumulación de capital fluirá hacía otras zonas industriales. En la época más reciente podemos ver lo que supuso la entrada de España en la UE y la famosa reconversión: eufemismo para esconder un cierre total sin alternativas.

Una gran historia, entre el desconocimiento y el olvido

A raíz de la I Guerra Mundial y el aprovechamiento industrial del carbón, será cuando Fabero, como diría Manuel Tuñón de Lara, entre en el siglo XX. Un rápido crecimiento poblacional correrá parejo a la creación de un movimiento obrero revolucionario, que protagonizará hitos de importancia a escala nacional, como la proclamación del Comunismo Libertario en 1933, liderada por el Sindicato Único Minero, organización de la que formaba parte Eloy Terrón, histórico comunista y director de la fundación 1º de Mayo de CCOO y el CAUM de Madrid. El Octubre de 1934, tendrá gran repercusión en la zona, siguiendo la estela del UHP asturiano. Tras el golpe de estado de 1936, las adhesiones de patronal y clase obrera, son un compromiso de clase con las aspiraciones e intereses que representa cada uno de los proyectos de país.

“De la sierra de Ronda a la cuenca de Fabero el enemigo es atacado por todas partes”, titularía la prensa del V regimiento de Milicias Antifascistas. Así, primero resistiendo a las tropas fascistas y posteriormente en el Frente Norte, los mineros defenderían la legalidad republicana.

La implantación del franquismo en la cuenca tiene repercusiones propias dada su idiosincrasia. Estas van desde la resistencia de los restos de las organizaciones obreras mediante la guerrilla, a la represión en todas sus formas, incluido el trabajo esclavo en el Campo de Trabajo para presos políticos. La represión obrera y la acumulación capitalista alcanzaron su fusión más sofisticada combinando represión disciplinadora y explotación laboral. Entre el drama y la tragedia, el teatro Álbeniz de Madrid, para diversión de la burguesía madrileña, se construyó con la riqueza producida por estos mineros, libres y esclavos.

El sindicalismo armado de la guerrilla constituyó la oposición más sería al franquismo, con cientos de enlaces de apoyo, hasta la consolidación del Partido Comunista de España y la conformación de las primeras comisiones obreras con las huelgas de 1962 y 1963. Cuando, parafraseando a la Pirenaica, hacia estos obreros se dirigían “todas las miradas de los trabajadores españoles, su solidaridad, la simpatía de todo el mundo”.

Como dice el poeta berciano Juan Carlos Mestre “No hay poema más bello que la canción de los mineros en el amanecer de una noche de huelga”. Y esa melodía se escuchó durante los años de la transición y la reconversión: huelgas, encierros, cortes de carretera, hasta un muerto a lo bonzo, fue el tributo por los derechos sociales, laborales y democráticos. Al final, como rezaba una pancarta en el pozo Julia: “cientos de años creando riqueza para este país, y ahora nos abandonáis a nuestra suerte”.

FABERO: RUTA URBANA POR LA MEMORIA OBRERA Y DEMOCRÁTICA

El hecho de que no haya una ruta marcada como tal, dice mucho de cómo ha sido el proceso de Transición. Aún así, vamos a proponer un itinerario para conocer su historia obrera e industrial. Preguntando, conoceréis a la población local, y servirá, especialmente si venís de la ciudad, para romper ese aislamiento entre miles de personas en el que a veces se convierte la vida urbana.

Como decía en un reciente artículo Carmen Busmayor, “Fabero no es un lugar muy escultórico pero tampoco sestea en la ausencia” (http://goo.gl/ZRvkwd). A estas esculturas añadiremos, patrimonio, natural e industrial.

Ruta: Busto de Eloy Terrón (plaza E. Terrón) – Estatua del minero – Plaza de la Encina (Monumento a las y los represaliados) – Pozo Julia (mina musealizada) – La Reguera (monolito en el Campo de Trabajo) – Lavadero Alicia – Estatua “Las manos” – Escuela del Ayer (museo escuela republicana) – Poblado de Antracitas de Fabero – Pozo Viejo (Lillo del Bierzo) – Gran Corta (mina a cielo abierto).
Dificultad: Baja
Distancia: 12 km.
Comer: El Espino
Alojamiento: Apartamentos turísticos “El minero”
¿Cómo llegar? A-6 a Bembibre, LE-463, LE-716 y LE-715 o A-6 a Ponferrada, CL-631 y LE-715
Para documentarnos:
Libro: “De siervos a esclavos” (http://goo.gl/CVukep)
Documental: “Los campos del Silencio” (http://goo.gl/yVX39o)

POR LOS PAISAJES DE LA GUERRILLA

Enclavado en plena Reserva de la Biosfera, donde Asturias, Galicia y León se dan la mano, Fornela es “el valle más recóndito y perdido de los Ancares, porque no es paso hacia ninguna parte” (http://goo.gl/2e7ABo), describían no hace mucho estas páginas de Mundo Obrero.

Fabero del Bierzo, León, ha constituido a lo largo del siglo XX la cuenca antracitera más importante de España. “Aquí en Fabero pasó muchísimo, era una cuenca minera, de aquí fue de donde salió todo, y de aquí fue de donde vinieron todas las cosas”. Con ese saber obrero, tan denostado como necesario, Alejandro Cerecedo, nos resumía la importancia de esta zona. Su biografía es un resumen de la historia de lucha de esta comarca: minero, enlace de la guerrilla, partícipe en las primeras huelgas frente a la dictadura, militante del PCE, de CCOO, de IU…

La cuenca minera de El Bierzo, nido de espías en busca de wolframio durante la II Guerra Mundial y lugar en el que se fundó ENDESA, no cobra importancia únicamente por su aporte a la industrialización del país. Como sabemos, en España, industrialización capitalista, minería del carbón y movimiento obrero van de la mano.

En Fabero las organizaciones obreras han jugado un papel fundamental, protagonizando acontecimientos revolucionarios de gran envergadura, sirviendo en ocasiones de espejo y vanguardia de los acontecimientos nacionales. Sin salir de una pequeña localidad del noroeste, podríamos explicar los acontecimientos económicos, sociales y políticos de la historia del siglo XX en España.

En lo económico vemos una industrialización tardía, periférica, con capital procedente de otras zonas. Además, en este caso, creando una economía de enclave, en la que la acumulación de capital fluirá hacía otras zonas industriales. En la época más reciente podemos ver lo que supuso la entrada de España en la UE y la famosa reconversión: eufemismo para esconder un cierre total sin alternativas.

Una gran historia, entre el desconocimiento y el olvido

A raíz de la I Guerra Mundial y el aprovechamiento industrial del carbón, será cuando Fabero, como diría Manuel Tuñón de Lara, entre en el siglo XX. Un rápido crecimiento poblacional correrá parejo a la creación de un movimiento obrero revolucionario, que protagonizará hitos de importancia a escala nacional, como la proclamación del Comunismo Libertario en 1933, liderada por el Sindicato Único Minero, organización de la que formaba parte Eloy Terrón, histórico comunista y director de la fundación 1º de Mayo de CCOO y el CAUM de Madrid. El Octubre de 1934, tendrá gran repercusión en la zona, siguiendo la estela del UHP asturiano. Tras el golpe de estado de 1936, las adhesiones de patronal y clase obrera, son un compromiso de clase con las aspiraciones e intereses que representa cada uno de los proyectos de país.

“De la sierra de Ronda a la cuenca de Fabero el enemigo es atacado por todas partes”, titularía la prensa del V regimiento de Milicias Antifascistas. Así, primero resistiendo a las tropas fascistas y posteriormente en el Frente Norte, los mineros defenderían la legalidad republicana.

La implantación del franquismo en la cuenca tiene repercusiones propias dada su idiosincrasia. Estas van desde la resistencia de los restos de las organizaciones obreras mediante la guerrilla, a la represión en todas sus formas, incluido el trabajo esclavo en el Campo de Trabajo para presos políticos. La represión obrera y la acumulación capitalista alcanzaron su fusión más sofisticada combinando represión disciplinadora y explotación laboral. Entre el drama y la tragedia, el teatro Álbeniz de Madrid, para diversión de la burguesía madrileña, se construyó con la riqueza producida por estos mineros, libres y esclavos.

El sindicalismo armado de la guerrilla constituyó la oposición más sería al franquismo, con cientos de enlaces de apoyo, hasta la consolidación del Partido Comunista de España y la conformación de las primeras comisiones obreras con las huelgas de 1962 y 1963. Cuando, parafraseando a la Pirenaica, hacia estos obreros se dirigían “todas las miradas de los trabajadores españoles, su solidaridad, la simpatía de todo el mundo”.

Como dice el poeta berciano Juan Carlos Mestre “No hay poema más bello que la canción de los mineros en el amanecer de una noche de huelga”. Y esa melodía se escuchó durante los años de la transición y la reconversión: huelgas, encierros, cortes de carretera, hasta un muerto a lo bonzo, fue el tributo por los derechos sociales, laborales y democráticos. Al final, como rezaba una pancarta en el pozo Julia: “cientos de años creando riqueza para este país, y ahora nos abandonáis a nuestra suerte”.

FABERO: RUTA URBANA POR LA MEMORIA OBRERA Y DEMOCRÁTICA

El hecho de que no haya una ruta marcada como tal, dice mucho de cómo ha sido el proceso de Transición. Aún así, vamos a proponer un itinerario para conocer su historia obrera e industrial. Preguntando, conoceréis a la población local, y servirá, especialmente si venís de la ciudad, para romper ese aislamiento entre miles de personas en el que a veces se convierte la vida urbana.

Como decía en un reciente artículo Carmen Busmayor, “Fabero no es un lugar muy escultórico pero tampoco sestea en la ausencia” (http://goo.gl/ZRvkwd). A estas esculturas añadiremos, patrimonio, natural e industrial.

Ruta: Busto de Eloy Terrón (plaza E. Terrón) – Estatua del minero – Plaza de la Encina (Monumento a las y los represaliados) – Pozo Julia (mina musealizada) – La Reguera (monolito en el Campo de Trabajo) – Lavadero Alicia – Estatua “Las manos” – Escuela del Ayer (museo escuela republicana) – Poblado de Antracitas de Fabero – Pozo Viejo (Lillo del Bierzo) – Gran Corta (mina a cielo abierto).
Dificultad: Baja
Distancia: 12 km.
Comer: El Espino
Alojamiento: Apartamentos turísticos “El minero”
¿Cómo llegar? A-6 a Bembibre, LE-463, LE-716 y LE-715 o A-6 a Ponferrada, CL-631 y LE-715
Para documentarnos:
Libro: “De siervos a esclavos” (http://goo.gl/CVukep)
Documental: “Los campos del Silencio” (http://goo.gl/yVX39o)

POR LOS PAISAJES DE LA GUERRILLA

Enclavado en plena Reserva de la Biosfera, donde Asturias, Galicia y León se dan la mano, Fornela es “el valle más recóndito y perdido de los Ancares, porque no es paso hacia ninguna parte” (http://goo.gl/2e7ABo), describían no hace mucho estas páginas de Mundo Obrero.

http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8575


ANSELMO CARRETERO JIMÉNEZ

22/05/2019

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Segovia 09/04/1908 – México DF 22/05/2002. Ingeniero industrial y escritor. Estudió el bachillerato en León, trasladándose posteriormente a Madrid para ingresar en la Escuela de Ingenieros Industriales. Se alojó en la Residencia de Estudiantes y se formó políticamente en la Casa del Pueblo de Madrid. En 1926 ingresó en la UGT y en las Juventudes Socialistas de Madrid, militando desde 1934 en la Agrupación Socialista Madrileña. Participó en la fundación de la Federación Universitaria Española. En 1932 concluyó sus estudios de ingeniero industrial. En 1933 pertenecía a la Junta Directiva del Sindicato Nacional de Arquitectura e Ingeniería (UGT) y se especializó en oceanografía ingresando como ingeniero en la Dirección General de Pesca. En 1934 estuvo becado en Alemania, donde visitó sus principales puestos pesqueros y vivió seis meses en Berlín, siendo espectador de la ascensión de Hitler al poder. A su regreso se reincorporó como ingeniero en la Dirección General de Pesca. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 le sorprendió en México donde se encontraba en viaje familiar visitando a su suegro Félix Gordón Ordás, embajador de España en la citada República. A los pocos días participó como orador en un mitin de apoyo al pueblo español organizado por los sindicatos mexicanos. Poco después regresó a España, donde se hizo cargo de la nueva oficina de claves del Ministerio de Estado. Posteriormente se le encomendó la creación del Departamento de Información Diplomática, encargado de obtener toda clase de información del exterior, tanto a través de las embajadas como por toda clase de medios, lo que le hizo mantener estrechos contactos con los servicios secretos de la Unión Soviética. Finalizada la guerra pasó a Francia y de allí marchó hacia México, donde llegó en la primavera de 1939 vía Nueva York. Su primera ocupación fue la de profesor de física y matemáticas en los centros de enseñanza fundados por los exiliados españoles: Instituto Ruiz de Alarcón, Instituto Luis Vives y Academia Hispano-Mexicana. Entre 1943 y 1945 trabajó como ingeniero en una empresa agrícola de capital norteamericano en Holcatzin (Campeche) cultivando ricino, que por entonces era considerado el mejor lubricante para los motores de avión. En 1946 se trasladó a Loma Bonita (Oaxaca) como director de una empacadora de piña perteneciente a la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial. En 1948 regresó a la capital para trabajar en Sosa Texcoco, industria también perteneciente a la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial que al ser nacionalizada se llamó Somex, trabajando en la misma hasta su jubilación en 1985. Perteneció a la Agrupación Socialista Española en México, de la cual fue presidente en sus últimos años. En el exilio simultaneó su actividad profesional con el estudio de la formación histórica de la nación española, fruto de lo cual es su copiosa bibliografía sobre el problema nacionalista en España. Formó parte del grupo editor de la revista Las Españas, creada en 1946 por José Ramón Arana y Manuel Andújar y que con su continuación Diálogo de las Españas fue, durante casi dos décadas, un referente cultural del exilio español. En los últimos años del franquismo y durante la transición fue miembro del Comité Nacional del PSOE, representando a la organización socialista española de México y en el cual fue uno de los principales

defensores de la configuración federal de España. Falleció en México el 22 de mayo de 2002.