La antigua prisión de Cáceres: un lugar de la memoria que agoniza tras una década en desuso. Jesús Conde

02/09/2019

Antigua prisión de Cáceres / Foto: José Luis Gibello

Hoy pocos lo saben, pero el penal cacereño, tras el de Burgos, fue uno de los mayores referentes de la resistencia antifranquisa. Sus paredes albergaron una agitada vida cultural y de militancia. Habitada por políticos, intelectuales y una amalgama de republicanos llegados desde todas partes de España, en su interior los presos se siguieron formando y eran frecuentes los debates políticos.

También fue un lugar de represión. Comenzó a construirse a comienzos del 34 y terminó acogiendo seis años más tarde –ya en manos de los franquistas– hasta a 2.500 internos, cuando el proyecto inicial en la época de la República estaba pensado para 350.

Se da la circunstancia de que fue proyectada por Antonio Canales, el alcalde republicano de Cáceres, que más tarde fue apresado en su interior antes de ser fusilado por el régimen.

Se cumple una década desde el cierre definitivo de las instalaciones y de nuevo reclaman la recuperación del edificio y su conversión en un lugar de la memoria antes de que se deteriore más y sea demasiado tarde.

Las instalaciones, propiedad del Gobierno, presentan un estado ruinoso y la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres (Amececa) insta a la Junta a que las declare como Bien de Interés Cultural.

Entienden que debe pasar a ser propiedad de todos los cacereños y convertirse en un espacio sociocultural, pero también un lugar de recuerdo de los presos franquistas, al igual que ya se ha hecho con otros penales como el de A Coruña.

La cárcel

Empezó a construirse en 1934 conforme al empeño de la ministra Victoria Kent de ‘humanizar’ los centros penitenciarios. Supuso un avance social sacar a los presos y presas de la miseria y el hacinamiento. De hecho se concibió como un edificio higiénico, sin oscuridades ni humedades, con agua corriente y luz eléctrica, de mayor capacidad y seguridad…. lo que suponía un importante cambio.

Cuando la ciudad pasa a manos de los golpistas en el 36 se convierte en un penal de presos políticos, llegando a albergar hasta 10 veces más reclusos de lo proyectado, explica desde Amececa José Hinojosa.

Existe muy poca información sobre la cárcel y hoy continúan las investigaciones que han liderado historiadores como Candela Chaves para aportar un poco más de luz.

Hasta el momento se sabe que a mediados de los 40 tuvo cautivos a presos políticos procedentes de las guerrillas que operaban en las montañas, o que allá por la década de los 60 retuvo a un grupo de 200 presos políticos traídos de otras comunidades como Andalucía o Canarias, relacionados con el PC y Comisiones Obreras.

“Una figura de protección esencial”

Tras años de espera siguen pendientes de lograr la protección como bien de interés. Es un paso esencial para evitar que sea derruido y que se convierta en un solar para nuevas construcciones y pisos, como llegó a plantearse décadas atrás, en la década de los 90.

El pleno del Ayuntamiento de Cáceres aprobó una moción que señalaba a la necesidad de salvar la cárcel, y desde 2010 así consta en el Plan General Municipal de Urbanismo, que lo incluyó en el Catálogo de Bienes. Sin embargo Amececa critica que se trata de una medida insuficiente, porque puede variar y verse de nuevo desprotegido.

“Queremos que sea un espacio protegido como BIC, que muestre la memoria, que recuerde los hechos que ocurrieron y que se relacione con la represión franquista, los derechos humanos y la paz. Lo primero es lograr que no se caiga el edificio”.

Reclaman que se abra un proceso de participación ciudadana, y que sean los propios vecinos y vecinas de Cáceres quienes decidan cuál será el uso que tendrán las instalaciones.

“Las diferentes administraciones se han ido tirando la pelota unas a otras mientras el edificio se sigue deteriorando”, critica José Hinojosa. Señala que, si el objetivo es la búsqueda de financiación, es necesaria una cooperación entre administraciones para abordar la rehabilitación, también contando, por qué no, con dinero de Europa.

Un lugar para la memoria

El tiempo y el abandono no despoja a este espacio de su valor. Los colectivos de memoria histórica subrayan que nadie pone en duda que Mauthausen debe permanecer en pie para recordar el holocausto, porque es parte de la historia, y lo mismo debe ocurrir con uno de los pocos penales del Franquismo que sigue en pie.

En estos momentos el acceso está restringido porque es propiedad del Estado, aunque desde Amececa tienen constancia de su estado ruinoso, que aumenta a medida que pasa el tiempo. Años atrás uno de sus socios, ya fallecido, solicitó sin éxito el acceso porque era el último recuerdo que tenía de su padre vivo apresado antes de que le dieran el ‘paseillo’ los franquistas.

“No solo hablamos de recuperar la cárcel, sino de todo lo que hay alrededor. Se trata de reconstruir la memoria. También entrevistar a los familiares de presos que pasaron por allí. A ello se suma la memoria reciente de todas aquellas personas que en los años 90 lucharon para que las paredes de la cárcel no fueran derrumbadas”.

https://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/antigua-prision-Caceres-memoria-agoniza_0_934756600.html

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EN RECUERDO DE MARIANO QUINTANILLA.

23/08/2019

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Quintanilla Romero, Mariano. Segovia, 22.XI.1896 – 22.VIII.1969. Historiador y poeta.

Nacido en una familia burguesa, Mariano Quintanilla hizo sus estudios primarios y su bachillerato en Segovia. Con tan sólo dieciséis años, colaboraba en numerosos periódicos y revistas, como El Adelantado de Segovia,Arlequín, Diario de Avisos, Tierra de Segovia, Segovia Republicana y otros.

Posteriormente se licenció y se doctoró en Derecho y en Filosofía y Letras. Terminado su servicio militar, se incorporó al Colegio de Abogados y tras obtener el título de abogado del Estado, trabajó unos meses en la Delegación de Hacienda de Segovia. Sin embargo, su vocación era la enseñanza. Comenzó como ayudante de Filosofía en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y más tarde en el Instituto General y Técnico de Segovia. En éste coincidió con Agustín Moreno y Antonio Machado, entre otros y, como alumna, con María Zambrano, con quien mantuvo una larga amistad.

En 1928 ganó la Cátedra de Filosofía y fue trasladado al Instituto de Osuna y poco después a Zamora.

En esta ciudad fue protagonista el 14 de abril de 1931 de los actos de proclamación de la Segunda República Española.

Nombrado por Miguel Maura, fue gobernador civil de la provincia de Zamora desde octubre de 1931 hasta junio de 1932. Desde septiembre de ese año hasta 1936, estuvo en el Instituto Calderón de la Barca de Madrid. Durante estos años, fue inspector de los Cursillos de Filosofía celebrados en Madrid y Barcelona, vocal de la Junta Dictaminadora de los Libros de Texto para la Segunda Enseñanza de la Sección de Filosofía y Ciencias Sociales, vicepresidente de la Asociación de Doctores y Licenciados Catedráticos de Instituto, secretario y director del Centro.

En septiembre de 1935, contrajo matrimonio con Victoria Elena García.

Durante la Guerra Civil, estuvo en dos institutos de Valencia. Al acabar la contienda, fue detenido y encarcelado por “auxilio a la rebelión”; aunque sólo estuvo en la cárcel seis meses, sufrió un Expediente de Depuración por el cual fue separado de la cátedra y expulsado del Colegio de Abogados.

Reintegrado en la enseñanza en 1948, estuvo en centros de enseñanza de diversas localidades: hasta llegar al Instituto Cardenal Cisneros, donde alcanzó la jubilación.

Mariano Quintanilla nunca perdió el contacto con Segovia. En noviembre de 1919, junto con otros intelectuales segovianos y Antonio Machado, recién llegado a la ciudad, había fundado la Universidad Popular Segoviana, heredera de la Sociedad Económica de Amigos del País. Su objetivo era llevar y difundir la cultura entre el pueblo mediante clases, cursos, conferencias, publicaciones, excursiones, exposiciones, conciertos, etc.

En 1950 por iniciativa de Quintanilla se adquirió la casa en que vivió Machado durante su estancia en Segovia, convirtiéndose en Casa-Museo y desde 1955 la Universidad Popular se transformó en Academia de Historia y Arte de San Quirce, también a instancias de Quintanilla.

Junto con Juan Vera y Ángel Revilla, Quintanilla llevó a cabo la reedición de la Historia de Segovia de Diego de Colmenares.

El pensamiento político de Quintanilla aparece en su discurso “El sentimiento Patriótico” y en su artículo “El peligro de la incivilidad”, el cual se fundamenta en su concepción humanista del mundo y de la vida y en su confianza en la libertad.

Como historiador, escribió sesenta y seis trabajos relacionados con la ciudad de Segovia, publicados en Estudios Segovianos, desde 1949 a 1968. Publicó, además, cincuenta y cuatro documentos históricos exhumados de los archivos segovianos, aportación inestimable para conocer la historia de Segovia.

Su obra como poeta se recoge en las revistas Manantial y Poemas de ayer y en “La Página Literaria” de El Adelantado de Segovia, dirigida por José Rodao.

Obras de ~: Ignacio Carral, Segovia, Universidad Popular Segoviana. Imprenta Carlos Martín, 1936; “Pedro de Brizuela, Arquitecto del Ayuntamiento de Segovia”, en Estudios Segovianos (ES) (Segovia), I, n.º 1 (1949), págs. 21-40; “Daniel Zuloaga y el Segovia de su tiempo”, en ES, II, n.º 4 (1950), págs. 55-85; “La biblioteca de Colmenares”, en ES, III, n.º 7 (1951), págs. 127-137; “El pensamiento de Antonio Machado”, en ES, IV, n.º 11 (1952), págs. 369-382; “El arquitecto Gutiérrez de la Cotera”, en ES, VII, n.º 19 (1955); “Plateros segovianos”, en ES, VIII, n.os 22-23 (1957), págs. 163 y ss.; “Algunas notas sobre artífices segovianos”, en ES, XIV, n.os 40 y 41 (1962), págs. 71 y ss.; “Índices de periódicos segovianos. El Arco Iris (1886)”, en ES, XVIII, n.º 52 (1966), págs. 5-30; “El ‘Aparatote la Historia de Segovia’ de Colmenares”, en ES, XX, n.os 59-60 (1968), págs. 203-214.

http://dbe.rah.es/biografias/53751/mariano-quintanilla-romero


Me llamo Maruja Mallo y siempre quise romper todas las cadenas. Susana Hernández

19/08/2019

<p>Maruja Mallo.</p>

Maruja Mallo (Lugo, 1905 – Madrid, 1995)

¿Saben cómo me definió Salvador Dalí? Dijo que era “mitad ángel, mitad marisco”. Así que las flores que les cuente de mí atribúyanselas al ángel que habita en mí. El ruido, lo que no entiendan, cosas del marisco. Soy Maruja Mallo y siempre quise romper todas las cadenas. Hacer como si no existieran, vivir sin trabas, inventarlo todo. Por eso cuando llegué a París en 1932 tenía que ir a parar irremediablemente a los brazos del surrealismo, donde andaban quienes querían dinamitar las convenciones. Como yo. Lo mío fue siempre pintar y pintar y pintar. Entré en la Real Academia de Bellas Artes en 1922. Era la cuarta de catorce hijos, así que si llegué ahí podía llegar a cualquier parte. Déjenme contarles cómo éramos entonces. Yo andaba en los felices veinte con Palencia y Alberto, otros dos artistas, y “recuerdo un día magistral y meteórico en que paseábamos por el cerro cuando se desencadenó una tormenta estallante con lluvia torrencial, relámpagos y truenos. Unos campesinos, a lo lejos, nos gritaron: ‘¡Arrójense al suelo!’, y Alberto les contestó: ‘¡No nos alcanzarán los rayos porque somos inmortales!’. Y tenía razón: éramos, somos inmortales. Madrid lo era todo. Estaban Lorca y Dalí, pero también Alberti y Concha Méndez y Josefina Carabias y María Zambrano y Margarita Manso, y también Ramón Gómez de la Serna. “Ramón era Madrid y Madrid era Ramón. En Pombo encontrabas un día a Le Corbusier, otro a Stravinsky”. Con mis pinzas lo atrapaba todo, lo vivía todo, enseñaba cuanto aprendía, lo compartía. Salí por los caminos de España con las Misiones Pedagógicas, estábamos llenos de porvenir. Luego vino la guerra y la victoria de los franquistas acabó con ese estallido de vida y de proyectos, y de ímpetu femenino y de afirmación de las mujeres. Salí camino de Portugal, donde me recogió Gabriela Mistral. Y empezó mi inagotable y dichoso romance con América. Su vegetación y sus colores, y los rostros de sus gentes, entraron en la paleta de ese marisco surrealista que llegó a sus ciudades. “Recuerdo mi asombro ante la Isla de Pascua, adonde fui con Neruda. Quinientos gigantes, pájaros/hombres que contemplan el cielo, pueblan la isla”. Como gallega que soy, llevaba como parte de de mi condición el ir errando de un lado a otro. “En cuanto al arte, la forma por sí sola expresa el contenido de una época y denuncia la psicología de las épocas”. Mi arte se alimentó en el grito de libertad que hice mío en la República.

https://ctxt.es/es/20190814/Culturas/27638/Susana-Hernandez-retrato-sonoro-Maruja-Mallo-Gabriela-Mistral-Neruda.htm


Entre Fabero y Fornela, ruta por los paisajes de la guerrilla y la lucha minera

12/08/2019

Fabero del Bierzo, León, ha constituido a lo largo del siglo XX la cuenca antracitera más importante de España. “Aquí en Fabero pasó muchísimo, era una cuenca minera, de aquí fue de donde salió todo, y de aquí fue de donde vinieron todas las cosas”. Con ese saber obrero, tan denostado como necesario, Alejandro Cerecedo, nos resumía la importancia de esta zona. Su biografía es un resumen de la historia de lucha de esta comarca: minero, enlace de la guerrilla, partícipe en las primeras huelgas frente a la dictadura, militante del PCE, de CCOO, de IU…

La cuenca minera de El Bierzo, nido de espías en busca de wolframio durante la II Guerra Mundial y lugar en el que se fundó ENDESA, no cobra importancia únicamente por su aporte a la industrialización del país. Como sabemos, en España, industrialización capitalista, minería del carbón y movimiento obrero van de la mano.

En Fabero las organizaciones obreras han jugado un papel fundamental, protagonizando acontecimientos revolucionarios de gran envergadura, sirviendo en ocasiones de espejo y vanguardia de los acontecimientos nacionales. Sin salir de una pequeña localidad del noroeste, podríamos explicar los acontecimientos económicos, sociales y políticos de la historia del siglo XX en España.

En lo económico vemos una industrialización tardía, periférica, con capital procedente de otras zonas. Además, en este caso, creando una economía de enclave, en la que la acumulación de capital fluirá hacía otras zonas industriales. En la época más reciente podemos ver lo que supuso la entrada de España en la UE y la famosa reconversión: eufemismo para esconder un cierre total sin alternativas.

Una gran historia, entre el desconocimiento y el olvido

A raíz de la I Guerra Mundial y el aprovechamiento industrial del carbón, será cuando Fabero, como diría Manuel Tuñón de Lara, entre en el siglo XX. Un rápido crecimiento poblacional correrá parejo a la creación de un movimiento obrero revolucionario, que protagonizará hitos de importancia a escala nacional, como la proclamación del Comunismo Libertario en 1933, liderada por el Sindicato Único Minero, organización de la que formaba parte Eloy Terrón, histórico comunista y director de la fundación 1º de Mayo de CCOO y el CAUM de Madrid. El Octubre de 1934, tendrá gran repercusión en la zona, siguiendo la estela del UHP asturiano. Tras el golpe de estado de 1936, las adhesiones de patronal y clase obrera, son un compromiso de clase con las aspiraciones e intereses que representa cada uno de los proyectos de país.

“De la sierra de Ronda a la cuenca de Fabero el enemigo es atacado por todas partes”, titularía la prensa del V regimiento de Milicias Antifascistas. Así, primero resistiendo a las tropas fascistas y posteriormente en el Frente Norte, los mineros defenderían la legalidad republicana.

La implantación del franquismo en la cuenca tiene repercusiones propias dada su idiosincrasia. Estas van desde la resistencia de los restos de las organizaciones obreras mediante la guerrilla, a la represión en todas sus formas, incluido el trabajo esclavo en el Campo de Trabajo para presos políticos. La represión obrera y la acumulación capitalista alcanzaron su fusión más sofisticada combinando represión disciplinadora y explotación laboral. Entre el drama y la tragedia, el teatro Álbeniz de Madrid, para diversión de la burguesía madrileña, se construyó con la riqueza producida por estos mineros, libres y esclavos.

El sindicalismo armado de la guerrilla constituyó la oposición más sería al franquismo, con cientos de enlaces de apoyo, hasta la consolidación del Partido Comunista de España y la conformación de las primeras comisiones obreras con las huelgas de 1962 y 1963. Cuando, parafraseando a la Pirenaica, hacia estos obreros se dirigían “todas las miradas de los trabajadores españoles, su solidaridad, la simpatía de todo el mundo”.

Como dice el poeta berciano Juan Carlos Mestre “No hay poema más bello que la canción de los mineros en el amanecer de una noche de huelga”. Y esa melodía se escuchó durante los años de la transición y la reconversión: huelgas, encierros, cortes de carretera, hasta un muerto a lo bonzo, fue el tributo por los derechos sociales, laborales y democráticos. Al final, como rezaba una pancarta en el pozo Julia: “cientos de años creando riqueza para este país, y ahora nos abandonáis a nuestra suerte”.

FABERO: RUTA URBANA POR LA MEMORIA OBRERA Y DEMOCRÁTICA

El hecho de que no haya una ruta marcada como tal, dice mucho de cómo ha sido el proceso de Transición. Aún así, vamos a proponer un itinerario para conocer su historia obrera e industrial. Preguntando, conoceréis a la población local, y servirá, especialmente si venís de la ciudad, para romper ese aislamiento entre miles de personas en el que a veces se convierte la vida urbana.

Como decía en un reciente artículo Carmen Busmayor, “Fabero no es un lugar muy escultórico pero tampoco sestea en la ausencia” (http://goo.gl/ZRvkwd). A estas esculturas añadiremos, patrimonio, natural e industrial.

Ruta: Busto de Eloy Terrón (plaza E. Terrón) – Estatua del minero – Plaza de la Encina (Monumento a las y los represaliados) – Pozo Julia (mina musealizada) – La Reguera (monolito en el Campo de Trabajo) – Lavadero Alicia – Estatua “Las manos” – Escuela del Ayer (museo escuela republicana) – Poblado de Antracitas de Fabero – Pozo Viejo (Lillo del Bierzo) – Gran Corta (mina a cielo abierto).
Dificultad: Baja
Distancia: 12 km.
Comer: El Espino
Alojamiento: Apartamentos turísticos “El minero”
¿Cómo llegar? A-6 a Bembibre, LE-463, LE-716 y LE-715 o A-6 a Ponferrada, CL-631 y LE-715
Para documentarnos:
Libro: “De siervos a esclavos” (http://goo.gl/CVukep)
Documental: “Los campos del Silencio” (http://goo.gl/yVX39o)

POR LOS PAISAJES DE LA GUERRILLA

Enclavado en plena Reserva de la Biosfera, donde Asturias, Galicia y León se dan la mano, Fornela es “el valle más recóndito y perdido de los Ancares, porque no es paso hacia ninguna parte” (http://goo.gl/2e7ABo), describían no hace mucho estas páginas de Mundo Obrero.

Fabero del Bierzo, León, ha constituido a lo largo del siglo XX la cuenca antracitera más importante de España. “Aquí en Fabero pasó muchísimo, era una cuenca minera, de aquí fue de donde salió todo, y de aquí fue de donde vinieron todas las cosas”. Con ese saber obrero, tan denostado como necesario, Alejandro Cerecedo, nos resumía la importancia de esta zona. Su biografía es un resumen de la historia de lucha de esta comarca: minero, enlace de la guerrilla, partícipe en las primeras huelgas frente a la dictadura, militante del PCE, de CCOO, de IU…

La cuenca minera de El Bierzo, nido de espías en busca de wolframio durante la II Guerra Mundial y lugar en el que se fundó ENDESA, no cobra importancia únicamente por su aporte a la industrialización del país. Como sabemos, en España, industrialización capitalista, minería del carbón y movimiento obrero van de la mano.

En Fabero las organizaciones obreras han jugado un papel fundamental, protagonizando acontecimientos revolucionarios de gran envergadura, sirviendo en ocasiones de espejo y vanguardia de los acontecimientos nacionales. Sin salir de una pequeña localidad del noroeste, podríamos explicar los acontecimientos económicos, sociales y políticos de la historia del siglo XX en España.

En lo económico vemos una industrialización tardía, periférica, con capital procedente de otras zonas. Además, en este caso, creando una economía de enclave, en la que la acumulación de capital fluirá hacía otras zonas industriales. En la época más reciente podemos ver lo que supuso la entrada de España en la UE y la famosa reconversión: eufemismo para esconder un cierre total sin alternativas.

Una gran historia, entre el desconocimiento y el olvido

A raíz de la I Guerra Mundial y el aprovechamiento industrial del carbón, será cuando Fabero, como diría Manuel Tuñón de Lara, entre en el siglo XX. Un rápido crecimiento poblacional correrá parejo a la creación de un movimiento obrero revolucionario, que protagonizará hitos de importancia a escala nacional, como la proclamación del Comunismo Libertario en 1933, liderada por el Sindicato Único Minero, organización de la que formaba parte Eloy Terrón, histórico comunista y director de la fundación 1º de Mayo de CCOO y el CAUM de Madrid. El Octubre de 1934, tendrá gran repercusión en la zona, siguiendo la estela del UHP asturiano. Tras el golpe de estado de 1936, las adhesiones de patronal y clase obrera, son un compromiso de clase con las aspiraciones e intereses que representa cada uno de los proyectos de país.

“De la sierra de Ronda a la cuenca de Fabero el enemigo es atacado por todas partes”, titularía la prensa del V regimiento de Milicias Antifascistas. Así, primero resistiendo a las tropas fascistas y posteriormente en el Frente Norte, los mineros defenderían la legalidad republicana.

La implantación del franquismo en la cuenca tiene repercusiones propias dada su idiosincrasia. Estas van desde la resistencia de los restos de las organizaciones obreras mediante la guerrilla, a la represión en todas sus formas, incluido el trabajo esclavo en el Campo de Trabajo para presos políticos. La represión obrera y la acumulación capitalista alcanzaron su fusión más sofisticada combinando represión disciplinadora y explotación laboral. Entre el drama y la tragedia, el teatro Álbeniz de Madrid, para diversión de la burguesía madrileña, se construyó con la riqueza producida por estos mineros, libres y esclavos.

El sindicalismo armado de la guerrilla constituyó la oposición más sería al franquismo, con cientos de enlaces de apoyo, hasta la consolidación del Partido Comunista de España y la conformación de las primeras comisiones obreras con las huelgas de 1962 y 1963. Cuando, parafraseando a la Pirenaica, hacia estos obreros se dirigían “todas las miradas de los trabajadores españoles, su solidaridad, la simpatía de todo el mundo”.

Como dice el poeta berciano Juan Carlos Mestre “No hay poema más bello que la canción de los mineros en el amanecer de una noche de huelga”. Y esa melodía se escuchó durante los años de la transición y la reconversión: huelgas, encierros, cortes de carretera, hasta un muerto a lo bonzo, fue el tributo por los derechos sociales, laborales y democráticos. Al final, como rezaba una pancarta en el pozo Julia: “cientos de años creando riqueza para este país, y ahora nos abandonáis a nuestra suerte”.

FABERO: RUTA URBANA POR LA MEMORIA OBRERA Y DEMOCRÁTICA

El hecho de que no haya una ruta marcada como tal, dice mucho de cómo ha sido el proceso de Transición. Aún así, vamos a proponer un itinerario para conocer su historia obrera e industrial. Preguntando, conoceréis a la población local, y servirá, especialmente si venís de la ciudad, para romper ese aislamiento entre miles de personas en el que a veces se convierte la vida urbana.

Como decía en un reciente artículo Carmen Busmayor, “Fabero no es un lugar muy escultórico pero tampoco sestea en la ausencia” (http://goo.gl/ZRvkwd). A estas esculturas añadiremos, patrimonio, natural e industrial.

Ruta: Busto de Eloy Terrón (plaza E. Terrón) – Estatua del minero – Plaza de la Encina (Monumento a las y los represaliados) – Pozo Julia (mina musealizada) – La Reguera (monolito en el Campo de Trabajo) – Lavadero Alicia – Estatua “Las manos” – Escuela del Ayer (museo escuela republicana) – Poblado de Antracitas de Fabero – Pozo Viejo (Lillo del Bierzo) – Gran Corta (mina a cielo abierto).
Dificultad: Baja
Distancia: 12 km.
Comer: El Espino
Alojamiento: Apartamentos turísticos “El minero”
¿Cómo llegar? A-6 a Bembibre, LE-463, LE-716 y LE-715 o A-6 a Ponferrada, CL-631 y LE-715
Para documentarnos:
Libro: “De siervos a esclavos” (http://goo.gl/CVukep)
Documental: “Los campos del Silencio” (http://goo.gl/yVX39o)

POR LOS PAISAJES DE LA GUERRILLA

Enclavado en plena Reserva de la Biosfera, donde Asturias, Galicia y León se dan la mano, Fornela es “el valle más recóndito y perdido de los Ancares, porque no es paso hacia ninguna parte” (http://goo.gl/2e7ABo), describían no hace mucho estas páginas de Mundo Obrero.

http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8575


ANSELMO CARRETERO JIMÉNEZ

22/05/2019

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Segovia 09/04/1908 – México DF 22/05/2002. Ingeniero industrial y escritor. Estudió el bachillerato en León, trasladándose posteriormente a Madrid para ingresar en la Escuela de Ingenieros Industriales. Se alojó en la Residencia de Estudiantes y se formó políticamente en la Casa del Pueblo de Madrid. En 1926 ingresó en la UGT y en las Juventudes Socialistas de Madrid, militando desde 1934 en la Agrupación Socialista Madrileña. Participó en la fundación de la Federación Universitaria Española. En 1932 concluyó sus estudios de ingeniero industrial. En 1933 pertenecía a la Junta Directiva del Sindicato Nacional de Arquitectura e Ingeniería (UGT) y se especializó en oceanografía ingresando como ingeniero en la Dirección General de Pesca. En 1934 estuvo becado en Alemania, donde visitó sus principales puestos pesqueros y vivió seis meses en Berlín, siendo espectador de la ascensión de Hitler al poder. A su regreso se reincorporó como ingeniero en la Dirección General de Pesca. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 le sorprendió en México donde se encontraba en viaje familiar visitando a su suegro Félix Gordón Ordás, embajador de España en la citada República. A los pocos días participó como orador en un mitin de apoyo al pueblo español organizado por los sindicatos mexicanos. Poco después regresó a España, donde se hizo cargo de la nueva oficina de claves del Ministerio de Estado. Posteriormente se le encomendó la creación del Departamento de Información Diplomática, encargado de obtener toda clase de información del exterior, tanto a través de las embajadas como por toda clase de medios, lo que le hizo mantener estrechos contactos con los servicios secretos de la Unión Soviética. Finalizada la guerra pasó a Francia y de allí marchó hacia México, donde llegó en la primavera de 1939 vía Nueva York. Su primera ocupación fue la de profesor de física y matemáticas en los centros de enseñanza fundados por los exiliados españoles: Instituto Ruiz de Alarcón, Instituto Luis Vives y Academia Hispano-Mexicana. Entre 1943 y 1945 trabajó como ingeniero en una empresa agrícola de capital norteamericano en Holcatzin (Campeche) cultivando ricino, que por entonces era considerado el mejor lubricante para los motores de avión. En 1946 se trasladó a Loma Bonita (Oaxaca) como director de una empacadora de piña perteneciente a la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial. En 1948 regresó a la capital para trabajar en Sosa Texcoco, industria también perteneciente a la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial que al ser nacionalizada se llamó Somex, trabajando en la misma hasta su jubilación en 1985. Perteneció a la Agrupación Socialista Española en México, de la cual fue presidente en sus últimos años. En el exilio simultaneó su actividad profesional con el estudio de la formación histórica de la nación española, fruto de lo cual es su copiosa bibliografía sobre el problema nacionalista en España. Formó parte del grupo editor de la revista Las Españas, creada en 1946 por José Ramón Arana y Manuel Andújar y que con su continuación Diálogo de las Españas fue, durante casi dos décadas, un referente cultural del exilio español. En los últimos años del franquismo y durante la transición fue miembro del Comité Nacional del PSOE, representando a la organización socialista española de México y en el cual fue uno de los principales

defensores de la configuración federal de España. Falleció en México el 22 de mayo de 2002.


La doble revolución de las mujeres republicanas

17/05/2019

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Hubo un día en que los bailes eran canteras de sindicalistas y la historia obligaba a crecer más deprisa. Entonces la revolución estaba en la boca de todos y Josefina Carpena-Amada (Barcelona, 1919 – Marsella, 2005), mejor conocida como Pepita Carpena, tenía claro que se entregaría a ella. Obrera en una fábrica textil desde los 12 años, se inició a la política de la mano de la CNT y se unió al movimiento Mujeres Libres en la época más turbulenta de la España contemporánea. Vivió el golpe de Estado, la barbarie del mayo de 1937, la Guerra Civil, la dictadura y el exilio. Siempre luchó. Lo hizo al lado de otras muchas mujeres casi invisibles para los anales, pero que lograron estrepitosos avances en igualdad peleando tanto dentro como fuera de casa. “Para ellas fue normal ir al frente, disparar balas, crear un grupo de más de 20.000 mujeres, luchar contra sus padres, la homofobia y el machismo”, resume Isabella Lorusso, que ha publicado en España el libro Mujeres en Lucha (Altamarea), 11 entrevistas realizadas a lo largo de 15 años a activistas españolas, mujeres feministas que vivieron la Guerra Civil y sus duras consecuencias en sus propias carnes.

Lorusso (Apulia, Italia, 52 años) recorrió kilómetros para dar con mujeres como Pepita Carpena, Teresa Rebull o Blanca Navarro y escribir el libro que le hubiera gustado encontrar cuando llegó a Barcelona en los años noventa. Entonces era una estudiante universitaria involucrada en el movimiento feminista y se apasionó por el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y los movimientos izquierdistas de ese período. Rascó en la historia para encontrar a las mujeres republicanas que habían luchado con uñas y dientes durante el conflicto y de las que se perdió la memoria. Mujeres anarquistas, milicianas, marxistas o comunistas, de distintas ideologías pero con el mismo denominador común: hacer escuchar su voz. “No encontré el libro, encontré a la gente real”, resume Lorusso en Madrid, donde ha presentado su obra.

Porque si la historia olvida a los perdedores, aún peor es la suerte de aquellos que son apartados dentro del mismo bando derrotado. Carpena admite en su entrevista con la autora, en 1997, que existían actitudes machistas dentro del movimiento, pese a que la Segunda República representó una de las máximas expresiones de igualdad de género de la época —reconoció el voto femenino y despenalizó el aborto, entre otras cosas—. Confiesa que lo más duro fue enfrentarse a sus propios compañeros, que tampoco entendían del todo —y llegaron a confundirlo con el libertinaje— el papel del grupo Mujeres Libres, nacido en el seno del anarcosindicalismo para lograr la liberación de las mujeres y la igualdad, y que llegó a tener más afiliados que el Partido Comunista en su momento más álgido.

“Ponían a los hombres ante una contradicción cotidiana, porque ellos mismos hablaban de cómo cambiar el mundo y luego volvían a casa y el mundo que hubieran podido cambiar no lo cambiaban”, analiza la autora. Fue así que el choque entre guerra y revolución asumió otra dimensión, más oculta, que trascendía la lucha de clase y de la cual las mujeres fueron protagonistas involuntarias. “Como los estalinistas pensaban que antes había que ganar la guerra y después hacer la revolución, muchos hombres creían que si ganaban la revolución las mujeres automáticamente se liberarían, pero no era así. Fue también una revolución en casa”, continúa. “Había una discriminación dentro del mismo grupo y había que hacer la revolución al mismo tiempo”.

Esta discriminación acabó sin embargo por ser interiorizada por muchas de las mujeres militantes e hizo que Lorusso se enfrentara a un doble obstáculo: a las dificultades técnicas se sumó el hecho de que ellas mismas se restaban importancia. Teresa Carbó (Begur, 1908 – Le Soler, 2010), la última persona en ver con vida al dirigente del POUM Andreu Nin, es ejemplo de ello. Inicialmente rechazó la entrevista alegando que no tenía nada que contar. Lorusso la encontró en 2010, poco antes de que falleciera, en una residencia de mayores en Francia. Tenía 102 años, la mayoría de ellos pasados en el exilio.

Ni Carbó ni Carpena se definían feministas. Suceso Portales (Zahínos, 1904 – Sevilla, 1999), quien fue vicesecretaria de Mujeres Libres, explicaba que entonces eran las mujeres de clase media, sufragistas, quienes se apropiaron del término, y que en el movimiento anarcosindicalista preferían definirse femeninas. “A nosotras nos interesaban las mujeres que luchaban dentro y fuera de las paredes domésticas”, dijo a la autora durante la entrevista. “Los compañeros no nos dieron elección y nosotras decidimos cambiar nuestras vidas antes de cambiar el mundo”. Para Lorusso, solo se trata de un tecnicismo: “Yo me defino feminista y considero que ellas eran mucho más feministas que yo”.

Ellas, mujeres ocultas en historias ocultas, lucharon con la escopeta al hombro, se organizaron, exigieron más derechos, estuvieron en la cárcel, ayudaron a sus compañeros y los vieron morir, abandonaron sus tierras y cruzaron la frontera cargando a sus hijos. “La libertad es para todos o no es”, señalaba a la autora Concha Pérez (Barcelona, 1915 – 2014), una de las pocas mujeres que combatieron en el frente durante la Guerra Civil.

De las mujeres que aparecen en el libro solo queda viva una, María Teresa Carbonell (Barcelona, 1926), antigua militante del POUM y presidenta de la Fundació Andreu Nin de Barcelona. Pero permanecen su legado y su lucha. Lorusso admite que no solo encontró barreras para reconstruir la memoria histórica de las entrevistadas, tampoco fue fácil hacer llegar su obra al gran público. “Hay que valorizarlas”, reflexiona. “Yo solo las entrevisté y escribí el libro que hubiera querido encontrar, un libro sobre el coraje del que nadie ha hablado”.

https://elpais.com/cultura/2019/05/10/actualidad/1557501221_887968.html

 


Inauguración del monolito en recuerdo de los segovianos que deportados a los campos de concentración nazis

29/01/2019

 

img-20190128-wa0002Han tenido que pasar 73 años desde la liberación de los campos de exterminio nazis y todavía esta terrible página de nuestra historia es desconocida por buena parte de l@s segovian@s. Se sabe que 28 segovianos estuvieron en campos de concentración y solo la mitad fueron liberados. Gracias a la labor del Foro por la Memoria de Segovia, y a la iniciativa de IU de Segovia el Ayuntamiento aprobó la instalación de un monolito que honre y haga justicia a estos segovianos que perdieron su vida bajo la barbarie fascista, al cual debemos recordar dio carta blanca el régimen franquista para que procediera a la eliminación física de estos hombres, que antes habían luchado en España contra los mismos enemigos que acabaron con sus vidas.

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Verdad, Justicia y Reparación para todos ellos.

Que sus nombres no los borre el tiempo.