Santander: las políticas laborales del banco condenan a las mujeres que quieren ser madres. José Antonio Gómez

13/11/2019

Los testimonios que llegan a Diario16 de las empleadas (mujeres y madres) del Banco Santander que están siendo incluidas en el ERE por el hecho de priorizar el cuidado de sus hijos con la reducción de jornada a trabajar por las tardes son cada vez más crueles.

Hoy veremos un caso en el que el machismo se combina con la crueldad. «He sufrido también la invitación para irme voluntariamente del banco. Soy madre de dos niños pequeños y, desde que tengo a estos dos pequeños enanos, lo mejor que me ha pasado en mi vida, todo cambio en el banco», comienza a decir la empleada.

Son muchas las mujeres que quieren ser madres y, por problemas de salud, se les hace muy difícil. Esto es lo que le ocurrió a esta empleada. Tuvo dos abortos por un problema con la coagulación de la sangre. Sin embargo, gracias a la medicina pudo controlar ese problema y quedarse embarazada de sus dos pequeños.

Sin embargo, después del segundo aborto «el responsable de recursos humanos me indicó queNO es momento de ser madre”. Esta fue una de las muchas cosas que he tenido que sufrir», afirma a Diario16 esta trabajadora del banco presidido por una mujer que se autodefine como feminista, que habla del empoderamiento de las mujeres o que afirma que «la brecha salarial entre hombres y mujeres comienza en el momento en que decidimos tener hijos. Y la brecha nunca se cierra. Efectivamente, existe un impuesto sobre la familia que es pagado principalmente por las mujeres. Así que mi consejo es: desafiemos el statu quo todos los días. Nunca tengáis miedo. aprended a tomar decisiones. La situación está cambiando y seguro que tendréis más oportunidades que vuestras madres y vuestras hijas, si elegís tenerlas, tendrán aún más».

Es decir, Ana Patricia Botín criticaba la brecha salarial entre hombres y mujeres y el impuesto que tienen que pagar las mujeres por ser madres, mientras el Santander está utilizando los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) para despedir a las mujeres embarazadas o con reducción de jornada, tal y como pudimos comprobar en varios de los testimonios recogidos por Diario16.

Recordemos cómo una empleada que llevaba 14 años trabajando en el sector bancario, primero en el Banco Pastor y luego en el Popular, y que no podía trabajar por las tardes para poder cuidar a su hijo, cuando el Santander compró a la sexta entidad financiera de España llegó una nueva jefa de zona que «desde el primer día, sin conocerme de nada, me crucificó por el hecho de no quedarme por las tardes. Le expliqué mi situación: me era imposible quedarme porque no tenía con quien dejar a los niños. Sin embargo, le comuniqué que cada mañana empezaba a las siete para poder sacar la carga de trabajo que había y todas las incidencias generadas a través de la integración tecnológica de banco popular a banco Santander. Su respuesta fue: “está bien, pero no sirve de nada”», afirmó a Diario16 esta empleada.

Cuando regresó de vacaciones en el mes de septiembre de este año, esta madre trabajadora fue convocada a una reunión con el Departamento de Recursos Humanos en la que le dijeron «o firmas voluntariamente o después será forzoso sin la correspondiente indemnización».

También es reseñable el caso de la madre que se acogió al ERE porque priorizó el cuidado de sus dos hijos pequeños a la situación existente en el banco cántabro, hecho del que publicamos íntegra la carta que esta mujer dirigió a estos dos hijos:

Tampoco podemos olvidar el caso cruel de otra ex empleada del Santander que afirmaba que fue despedida por ser mujer y madre: «En plenas Navidades y tras casi doce años en Popular, me despidieron por ser mujer y ser madre a la vez. Por decir NO a prolongar ilegalmente mi jornada, por no doblegarme y por no aceptar amenazas. Di los mejores años de mi vida al Popular, trabajé lo inimaginable, pero cuando tuve que conciliar mi vida familiar con la laboral se me cerró la opción de seguir creciendo en la empresa. A mí no me relegaron de subdirectora a cajera, aunque me dijeron que lo harían, no, a mí me despidieron de forma improcedente y totalmente asumida, indemnización y a la calle de forma humillante».

La coherencia entre las palabras y los hechos es fundamental en el liderazgo y el Santander podrá ser muchas cosas, pero coherente entre lo que dice ser y lo que en realidad hace desde luego que no es. El caso de la defensa de los derechos de las mujeres queda demostrado con los hechos y las denuncias de las trabajadoras que tienen miedo a solicitar la reducción de jornada porque se pondrían en el punto de mira del Santander en el momento en que se inicie una reestructuración de personal.

Santander: las políticas laborales del banco condenan a las mujeres que quieren ser madres