La crisis, las cajas de ahorro y la lucha de clases, por P. García Bilbao

24/03/2011

Durante los años de gobierno del Partido Popular se llevó adelante la liberalización del suelo. Todo el suelo podría ser declarado edificable si los ayuntamientos tomaban una decisión en ese sentido. El objetivo declarado era lograr supuestamente un descenso de los precios de la vivienda actuando sobre la cantidad de suelo disponible, al existir más suelo para construir, la doxa neoliberal establece que la bajada de este coste implicaría el descenso de los precios finales. No fue así. El resultado fue la acumulación de suelo en manos de las grandes empresas constructoras o de una miríada de empresas constituidas ad hoc por propietarios locales con buenos contactos políticos. Y esa ingente cantidad de suelo acumulado en muy poco tiempo en pocas manos era retenido y construido con un claro afán especulativo; quienes compraron suelo disponían de capital y recursos y pudieron mantener los precios altos; la mano invisible fue en realidad una mano de hierro que no deseaba renunciar a una alta tasa de beneficio, si el suelo fue más barato gracias a la liberalización, el nuevo propietario podría aprovechar tal circunstancia para aumentar su tasa de beneficio, por lo que los precios finales no bajaron en modo alguno. Los compradores podían acceder a la propiedad obteniendo hipotecas en una época que todavía era de tipos bajos, por lo que la demanda quedó amparada por el crédito, aumentó la deuda de las familias, aumentó la dependencia de todo el sistema financiero español del exterior, pues con el déficit de ahorro de los españoles, bancos y Cajas sólo podía cubrir el desfase acudiendo al sistema financiero internacional.

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