Las canciones de la retirada

Los hermanos Luisa y Cuco Pérez rescatan, interpretan y editan por primera vez la música que acompañó a los cientos de miles de refugiados españoles que, una vez derrotada la II República, se marcharon a Francia para vivir un calvario de hambre, soledad y campos de concentración.

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(FOTO CEDIDA POR CUCO PEREZ)

Más allá de los libros, la vida se cuenta a partir de los testimonios en primera persona de los pueblos y sus gentes. La voz de Luisa Pérez, exiliada con su familia a campos de refugiados y concentración franceses en 1939, cuando contaba tan sólo con siete años, nos la traen sus hijos, sí, pero de una singular manera: a través de las canciones que acompañaron a ese cerca de medio millón de españoles que se vieron obligados a huir de sus hogares, convertidos en paredones franquistas. Aquellas melodías han sido rescatadas y recuperadas ahora por Luisa y Cuco Pérez en el emocionante libro-disco Allez, Allez…!, recopilación de temas que han sobrevivido de generación en generación oralmente, abandonadas en un rincón vergonzoso de la historia reciente de nuestro país, todavía con restos de sangre y lágrimas.

Luisa Pérez malvivió durante cuatro años en distintos campos de concentración franceses junto a sus padres y su tío, abandonados a una suerte que no tenía Dios. Bueno, no tenía piedad, pues las condiciones en aquellos campamentos eran infrahumanas. Sólo había arena y sal. “Hasta hubo quien tuvo que empeñar sus contados anillos o collares por hacer sus necesidades con cierta intimidad y… dignidad”, comenta avergonzado Cuco. Aquellos centros del horror estaban custodiados por franceses y soldados senegaleses y poco se ha avanzado si los comparamos con los actuales avatares de los miles de refugiados que hoy, como ayer, buscan, no ya un futuro, sino un refugio donde poder calentar apenas su esperanza.

Luisa y Cuco Pérez siempre oyeron en su casa aquellas coplas que fueron banda sonora de la llamada “retirada” en las postrimerías de la Guerra Civil. Algunas de ellas eran melodías populares más o menos conocidas a las que acabaron dando nueva letras, caso de La cucaracha o la más internacional y conocida, El tango de Argelés, inspirada en el tango Esta noche me emborracho, que popularizara Carlos Gardel. Otras canciones que los dos hermanos han recuperado y ahora se publican por vez inédita son Somos los tristes refugiadosBourg Madame o la escrita por su abuelo, amigo de Machado, en el campo de Rivesaltes, Cuando a Francia yo a pie me dirigí, entre otras muchas más. En estas piezas se refleja no sólo el dolor vivido, sino también el humor con el que aquellos refugiados españoles se enfrentaban a su desgracia para poder sobrevivir.

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(FOTO CEDIDA POR CUCO PEREZ)

“Las letras, en su mayoría”, comentan, “fueron compuestas sobre melodías populares ya existentes antes del comienzo de la retirada”. “Hemos encontrado coplas, pasajes de zarzuelas, tangos o habaneras anteriores a la contienda, aunque hubo algunas composiciones con música original que también hemos podido rescatar”.

Todo ello queda dramáticamente plasmado en el mencionado libro-disco Allez, Allez…!, que siempre estuvo en la memoria y el corazón de los Pérez. Tanto es así que antes de fallecer, Luisa Pérez viajó con sus hijos al sur de Francia en 2003 más que para revivir, para salvar del olvido aquella trágica experiencia. Al volver a pisar aquel suelo, los Pérez se sorprendieron al comprobar que aquellas canciones que todavía latían en la memoria de la madre, “seguían ahí, frágiles y lejanas, como una fosa común que oculta y conserva ese pasado, esperando otra luz, otros oídos que las rescatasen”, como bien firma en el prólogo del libro-disco Emilio Silva Barrera, miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Todos ellos se reencontraron con ese legado dormido, pero todavía doliente, en otras voces, las de algunos ciudadanos franceses protagonistas de aquella pesadilla y las de algunos refugiados españoles que fijaron allí su residencia.

“Era sorprendente cómo mi madre se acordaba de los lugares con todo tipo de detalles, dónde dormían, dónde estaban las letrinas, dónde se reunían y cantaban… Comprobamos el sorprendente GPS que era la memoria de nuestra madre… Hay cosas de la infancia que se recuerdan con mayor nitidez que los acontecimientos más recientes”, afirman el acordeonista Cuco y la actriz y cantante Luisa Pérez. Su madre estuvo en distintos campos del centro y el sur de Francia: Argelés, Buzançais, La Billarderie, Le Bouchet, Récébédou o Rivasaltes, donde más tiempo permaneció.

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(FOTO CEDIDA POR CUCO PEREZ)

El estallido de la II Guerra Mundial y las noticias de los campos de exterminio nazi motivaron a los Pérez su regreso a España, arriesgando nuevamente sus vidas. “En Francia pasaron un hambre y un frío terribles y cuando volvieron a sus pueblos hubieron de sufrir todo tipo de maltratos y vejaciones. A mi madre le apodaron Luisa la Francesita, de manera despectiva, un eufemismo para no decirle roja», prosiguen los hermanos. A su abuelo, maestro de profesión, le impidieron de manera indefinida ejercer la docencia”.

Allez, Allez…!, que era el grito de quienes custodiaban a estos refugiados españoles y más adelante a gitanos y judíos, está construido sobre las canciones de una memoria insobornable, revitalizada a partir de un montón de entrevistas y testimonios, y la investigación de numerosa documentación bibliográfica y audiovisual. Hasta ahora ese cancionero había permanecido en las voces y el recuerdo de quienes sufrieron aquella herida y sus familiares, por lo que la edición y publicación de este libro-disco salda de alguna manera la injusticia de su abandono. El trabajo ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Segovia, la Asociación María Zambrano y Machado Constelación 2019.

“Queremos que sea un homenaje a quienes transportaron estas canciones a lo largo del tiempo y del espacio, a quienes no las olvidaron, a quienes las cantaron entre nubes y chinches, después de dormir sobre la dura, húmeda y fría arena de una playa. Su música, su voz, es un deber que tenemos para no olvidar jamás lo que ocurre a la humanidad cuando alguien quiere apagarnos para siempre el sol de la infancia”. Luisa Pérez, fallecida hace cinco años en Segovia, no ha podido ver la luz discográfica de este álbum, pero estará sonriendo más que nadie allá dónde esté.

Fuente:  http://www.elmundo.es/cultura/2017/08/30/59a5a467268e3e9d768b4660.html

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