8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora

“ABRID LA JAULA”

reRealícese un ejercicio de abstracción y formúlese preguntas a cerca de la condición de la mujer. Creo indispensable comenzar desde el inicio, desde la definición del mismo término. Ahora bien, ¿quién o quiénes lo realizan? ¿Bajo qué circunstancias o intereses?

A lo largo de la historia las mujeres hemos tenido que derribar muchos muros; barreras construidas por instituciones como la Iglesia o el Estado que nos han querido relegar a un segundo plano. Reafirmando valores patriarcales han pisoteado nuestros derechos y libertades sometiéndonos durante muchos siglos a la voluntad del varón. El señor Gallardón, sin ir más lejos, parece querer relegarnos a seres sin conciencia, sin voz ni voto. Pretende perpetuar una construcción de género reaccionaria, en la que se nos considera meros elementos reproductivos. Su prototipo de mujer como defensora de valores aferrados al catecismo y a la sumisión plena podría ser perfectamente la Infanta Cristina, que basa su defensa en los tribunales en  la confianza ciega y en el amor sin medida a su marido. No obstante, las mujeres somos seres libres y tenemos derecho a decidir sobre cualquier aspecto que afecte a nuestra vida.

El camino que tenemos que recorrer en pos de una igualdad real es todavía arduo. Las desigualdades laborales y la violencia contra la mujer son algunos de los problemas a los que las mujeres nos tenemos que enfrentar como conjunto. Aún hoy recibimos hasta un 30% menos de salario por el mismo trabajo realizado, después de la jornada laboral realizamos quehaceres domésticos que deben de ser compartidos y tenemos más posibilidades de sufrir acoso sexual.

Pero, ¿cómo solventar este tipo de desigualdades? El primer paso estaría orientado a la concienciación de toda la sociedad, y para ello debemos echar la vista atrás durante un instante. El franquismo quiso ponderar como núcleo de asistencia social a las familias y en especial a las  mujeres, a las que se delegaba la responsabilidad de todo tipo de cuidados. Si apostamos por medidas como servicios públicos de guarderías y de atención a la tercera edad entre otros, lograremos que el Estado atienda esas labores, permitiendo liberar al sexo femenino de esa rémora.

Este 8 de marzo todos y todas deberíamos homenajear a todas aquellas mujeres que perdieron la vida en pos de un mundo más ecuánime; su lucha no debería quedar en el olvido. Me gustaría también dedicarles palabras de aliento a todas aquellas que, en su día a día, van minando los muros del patriarcado.

Marzo de 2014

Cristina V. (Republicanos-Segovia)

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