Gobierno Dimisión y Frente Popular, por C. Quintero

Que el clamor popular que existe por la “dimisión del gobierno”, como expresión de lucha contra la oligarquía, se desarrolle y madure hasta convertirse en un clamor por constituir el Frente Popular que luche por la República, es una tarea que sólo podemos abordar si existe una condición fundamental: La unidad de la izquierda en base a lo que nos une ahora.

Las organizaciones y personas que han impulsado Republicanos llevan más de 40 años poniendo sobre la mesa este problema fundamental. Si la izquierda no presenta un programa político, cohesionado en un Frente Popular, que se proponga la ruptura democrática y la lucha por la III República, cualquier unidad será inútilestéril porque será vencida indefectiblemente por la oligarquíaporque será parte del pacto de rendición al que los líderes de la izquierda reformista han llevado al pueblo. Esta cuestión sigue vigente plenamente. Ahora más que nunca.

Lo positivo es que ahora, este problema ya no se da en un marco en que la inmensa mayoría de las masas organizadas tienen esperanzas en este “régimen democrático que nos sacó del fascismo” (entiéndase la ironía), sino todo lo contrario, la inmensa mayoría de las masas empiezan a comprender que fueron engañadas, ninguneadas, parasitadas por este régimen continuista del fascismo, que ahora, además, empieza a deshacerse de los “lastres sociales y democráticos”, fruto de la lucha popular y que los jefes del reformismo presentaron como su éxito de la negociación con la oligarquía.

El escenario ha cambiado. El régimen se ha desarrollado hasta su putrefacción, (si bien es cierto que quizás pueda hacerlo más), y hay una parte de la oligarquía (sin duda orientada por el imperialismo de la UE y de EE.UU) que se ha lanzado abiertamente a la ruptura de los pactos con lo que queda de socialdemocracia y los líderes reformistas que venían garantizando la “Paz Social”. Esa oligarquía, que es precisamente la que está filtrando  las informaciones del “Caso Bárcenas”, siempre ha tenido y tiene una alternativa de choque para el peor de los escenarios posibles en su lucha contra el pueblo. Pero no podemos caer tampoco en las tesis de la “conspiración determinista” de que es inútil lo que hagamos, todo forma parte de un “plan de la oligarquía” y lo que nos  queda a la izquierda, por la maldición de “la omnipotencia el capital” es limitarnos a convertirnos en una Casandra incomprendida y sola que advierte a la gente de los peligros que se avecinan pero nadie la sigue. Que haya un proyecto de la oligarquía dispuesto a dejar caer al gobierno del PP ante el clamor de la lucha popular, no deja de ser una victoria (¡y estamos tan necesitados de victorias!) del avance popular.

En estas condiciones, buscar los puntos de encuentro que ahora mismo nos permiten establecer un proceso de unidad con el resto de organizaciones de izquierda, es el camino más corto (y más seguro) para poner freno a la derecha y para poder elevar el nivel de lucha,  convirtiendo esa unidad en una alternativa de ruptura democrática. Cuestiones ambas que van de la mano.

La consigna de “dimisión del gobierno y elecciones anticipadas”, obliga a la izquierda a ponerse manos a la obra en construir la alternativa, (como ocurrió en Galicia con AGE) y esta construcción se llevará a cabo en un clima de desgaste del régimen sin precedentes y de un sentir de unidad popular importante en el cual la ruptura democrática tiene un peso sustantivo.

Siempre que se ha puesto, ya desde antes de la Transición, este planteamiento sobre la mesa, hemos estado en una minoría importante los que así pensamos. Este planteamiento, por la influencia abierta y beligerante de los líderes reformistas, había sido totalmente extirpado de la conciencia de lucha de la base de la izquierda organizada entorno al PSOE y al PCE. Lo cual originó la frustración, el desencanto y el abandono de la militancia de amplias bases de la izquierda en el ámbito político y sindical. Hoy la situación está cambiando. Aunque no con la intensidad que nos gustaría, pero si es cierto, que la necesidad de ruptura con el Régimen y la lucha por la III República se abre paso entre las masas organizadas, y entre las masas “sin partido”. Obvio que aún queda mucha inmadurez y desorientación (también entre los dirigentes), pero hace 20 años era tabú nombrar la República en el ámbito de la izquierda. La ruptura democrática aún estaba sepultada por los mantras y los miedos infundados de los líderes que pactaron la Transición. Hoy quedan pocos de esos líderes que se atrevan a mantener ese discurso abiertamente. Hoy esos líderes tienen que guardar la pose ante el empuje de la base de la izquierda organizada que pide la República,  aunque por detrás esperen el momento adecuado para traicionar esa lucha y siempre traten de relegarla de las decisiones prioritarias. Y además es fundamental el papel de la juventud de menos de 30 años que se está incorporando a la lucha sin la influencia, ni los complejos, del “manual de lo políticamente correcto” de la Transición.

En este preciso momento, podemos decir que si bien aún somos orgánicamente una pequeña minoría, nuestros planteamientos no están en clara minoría entre los trabajadores organizados. Esa es una contradicción que tendremos que superar y sólo lo podremos superar mediante la unidad con todos los que saben o intuyen que tenemos razón, pero aún siguen, por muchas razones (que ahora no vienen al caso), bajo la órbita de los timoratos, de los conciliadores y de los que dicen una cosa pero después defiende la contraria en las moquetas de la corte.

Ahora de lo que se trata es de hilar fino, de separar en nuestras críticas a los jefes de “la izquierda del régimen”, de la base que dirigen, porque de lo contrario estaríamos ayudando a cohesionarlos más.

Muchas organizaciones  se han unido, hace escasos días, a la Junta Estatal Republicana: el PCE, Izquierda Unida, Izquierda Republicana, y nosotros mismos entre otros. Valoramos muy positivamente ese hecho y creemos que no es casualidad que ese haya sido precisamente el marco posible de acuerdos unitarios importantes. No es casualidad tampoco, que en un marco que ha llamado a “coordinar a todas las organizaciones de la izquierda, para republicanizar las luchas y poner en la agenda de todas las organizaciones de la izquierda la lucha por la República”, se haya acordado establecer una campaña unitaria por la “Dimisión del Gobierno”. Que la izquierda se una por la dimisión del gobierno, solo admite una vía de desarrollo posible si no se quiere caer en la derrota y la esterilidad: La lucha unitaria por la dimisión del gobierno, debe conllevar necesariamente la unidad de la izquierda en un gran frente unitario que luche por la República, que de una alternativa desde la izquierda al régimen que ha configurado la hegemonía de la oligarquía. No me cabe duda de que eso, se va a acabar comprendiendo en la lucha concreta, quizás antes que en el plano teórico, y en gran medida va a depender de la capacidad que tengamos de unirnos los que así pensamos.

Somos plenamente conscientes que entre el punto de partida de “unidad por la dimisión del gobierno”, hasta el punto de “Frente Popular por la Ruptura Democrática” vamos a tener grandes obstáculos, importantes reticencias. Pero no es menos cierto, de que nunca hasta ahora, había sido tan importante el empuje y la resonancia, entre la base de la izquierda, de que ha llegado el momento de romper todos los resortes que nos atan con la Transición y este régimen. Y lo más prometedor, es que posiblemente esta fuerza podrá ser multiplicada si conseguimos cohesionar todo ese clamor.

El Frente Popular, que sea el sujeto político social, consecuente, maduro, con objetivos bien definidos y altura de miras, capacidad de maniobrar y referente de toda la izquierda y de las masas sin partido, no se va constituir así desde su génesis, sino que todas esas cualidades, serán fruto del correcto desarrollo de sus contradicciones internas y de la resolución acertada de los problemas que vayan surgiendo. No se trata de dejar la resolución de los problemas a merced de la espontaneidad, sino todo lo contrario, se trata de poder ponernos lo antes posible al frente de resolver esas contradicciones, al frente de la dirección de las luchas del máximo número de personas posibles.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: